Iggy Pop

Iggy Pop –
Post Pop Depression

Post Pop Depression es el último capítulo en la discografía de Iggy Pop. En él se rodea de grandes músicos que parecen cargar con gran parte del peso compositivo del trabajo. A pesar de encontrarse lejos de sus mejores obras, encontramos algunos temas interesantes y unos versos muy personales que sólo pueden ser interpretados como la despedida de uno de los grandes mitos de la música del siglo XX.


Todos envejecemos, dejamos de molar y se acabó. Esa es la teoría de vida (cojonudamente bien expuesta) que Sick Boy intenta explicar a Mark Renton durante una de las escenas más memorables de Trainspotting:

Hay un momento en que se tiene, y después se pierde, y se ha ido para siempre. En todas las facetas de la vida. George Best por ejemplo lo tuvo y lo perdió. O David Bowie, o Lou Reed…

…o Iggy Pop, podría haber añadido el carismático personaje. No, no me malinterpretéis. No voy a utilizar la crítica del que presumiblemente sea el último trabajo de estudio del ‘padrino del punk’ para arremeter contra su figura aprovechando que es viejo y ya no mola tanto ni puede defenderse. Pero reconozcamos que, aunque ahora todos estemos hablando del regreso de Iggy, la suya es una estampa que no se ha mantenido ni mucho menos incorruptible con el paso de las décadas. Voy a dejarlo bien claro, adoro el garage abrasivo y aquellos grupos que jugaban a ser punk antes de que el punk se hubiera inventado. En eso Iggy y los Stooges fueron, para un servidor, los que mejor anticiparon la llegada de 1976. Un auténtico visionario que, con mayor o menor consciencia de lo que estaba haciendo, lideró una de las bandas más enérgicas, ruidosas e influyentes de la música popular. No soy capaz de imaginar la cantidad de artistas que me gustan que no existirían de no ser por álbumes como Fun House o Raw Power. A partir de ahí, inició una carrera en solitario bastante irregular, recorrida durante sus primeros pasos de manera paralela a Bowie, quien reconoció haberlo usado como conejillo de indias para experimentar con las nuevas sonoridades que estaba a punto de adoptar para sí mismo. Como decía, Pop iba sumando años, afrontado su madurez (dejando de molar cada vez más) a la vez que lanzaba al mercado una sucesión de discos más o menos aceptables, soltando alguna sorpresa agradable y varios experimentos para el olvido también, pero sin llegar nunca a alcanzar la calidad artística de sus primeros días a pesar de alcanzar un éxito mediático notable e intermitente.

Así, llegamos a 2016 sin lanzar un disco medianamente decente en ¿20 años?. Ni siquiera las reuniones de los Stooges en el estudio resultaron del todo satisfactorias. Ah, amigos, pero es que Iggy Pop ya no es el icono underground de principios de los setenta; se ha consagrado en el mainstream, tiene un reconocimiento generalizado y sale en anuncios de refrescos y todo. Por eso, cuando nos enteramos de que va a grabar un nuevo disco con colaboradores de lujo como Josh Homme, Dean Fertita y Matt Helders, le absolvemos de todos sus pecados y dejamos que el hpye y el champagne corran por doquier.

Fotografía: Autumn Andel

Demasiado Josh Homme & Co.

La idea de un Iggy rocker grabando en secreto con el líder de QOTSA en el mítico Rancho de la Luna pintaba bien desde el principio. Pero el caso es que, siempre desde un punto de vista personal, la mezcla no ha funcionado todo lo bien que cabría esperar.

Tampoco es para menos, la idea de un Iggy rocker grabando en secreto con el líder de QOTSA en el mítico Rancho de la Luna pintaba bien desde el principio. Pero el caso es que, siempre desde mi punto de vista personal, la mezcla no ha funcionado todo lo bien que cabría esperar. ¿Las canciones? No puedo decir que sean malas, la producción y el sonido superan con creces todo lo que Iggy ha hecho durante este siglo. Además coloca a Iggy Pop en un terreno no demasiado habitual, ya que si algo tiene este Post Pop Depression es personalidad. Precisamente este es uno de los principales peros, y es que Post Pop Depression alberga una personalidad que no es la de Iggy Pop. El álbum apesta (en el buen sentido de la palabra) a Josh Homme. No me costaría demasiado creer a alguien que me dijera que éste lo ha compuesto en su casa y no ha llamado a Mr. Pop más que para grabar las pistas vocales cuando todo lo demás estaba concluido. Unas pistas vocales que, es de justicia decirlo, se ejecutan con precisión y elegancia consiguiendo que la imagen de Pop emerja de cuando en cuando entre el océano sonoro de Homme.

Precisamente es la voz de Pop acompañada de unos metales lo primero que escuchamos en “Break Into You Heart”. La pieza que estrena Post Pop Depression es sombría y nos alivia ofreciéndonos una suerte de art rock más serio y creíble que aquella imagen de crooner jazzero que el estadounidense se afanaba en proyectar en sus últimos trabajos. “Gardenia” acoge el espíritu berlinés de los Iggy y Bowie del pasado (cómo molaban los ‘condenaos’…). En este sentido, además de como digno adelanto del disco, podría servir este single como homenaje, quién sabe si involuntario, al Duque Blanco.

Mejor que la mayoría de sus trabajos en casi las tres últimas décadas

Post Pop Depression podría ser el último grito (casi agónico) de alguien que en realidad ya no tiene nada que demostrar, que ha aportado de manera sobrada a la historia del rock and roll y que debería sentirse orgulloso de no tener nada más que su propio nombre.

Aún no he dicho nada sobre las letras, acaso el apartado en el que de manera más personal parece haberse involucrado Iggy Pop en este LP. Temas como la muerte y el paso del tiempo están especialmente presentes, lo cual casa perfectamente con la tónica lúgubre del disco. Esto se ve en temas como “American Valhalla”, donde Iggy parece analizar toda una vida dedicada al mundo del espectáculo concluyendo con ese spoken word que repite casi sin aliento: I’ve nothing, but my name”. Una sentencia, quizá algo pesimista, pero que no del todo desencaminada, sobre todo si nos paramos a pensar en cómo el padrino del punk ha pasado de tocar en garitos underground donde se cocían las recetas que alimentarían a los músicos de las próximas generaciones, a hacer el payaso en el plató del Hormiguero.

No voy a decir que “In The Lobby” sea una mala canción, pero suena como una especie de obra mestiza entre un descarte de Humbug y el último disco de Queens of the Stone Age. Y tampoco voy a entrar en analizar a qué o quién suena “Sunday”, el tema es lo suficientemente bueno como para que no valga la pena hacerlo. De lejos, el mejor del álbum. 

No era necesario ahora

La sensación que queda tras escuchar Post Pop Depression es rara. Es la despedida de alguien a quien parece que la industria musical nunca ha tomado en serio. Su reconocimiento se produjo de manera tardía y a partir de entonces Iggy ha tenido que enfrentarse a todo tipo de sanguijuelas y miradas condescendientes ante la intención de desarrollar una carrera digna en solitario.

No sé exactamente cómo, pero en ocasiones Iggy Pop, puede que mediante una acertada interpretación vocal, logra dar un puñetazo en la mesa y hacer que irrumpa con fuerza su personalidad. Sucede poco, una de esas ocasiones podría ser “Vulture” que la Iguana dedica a esos buitres que le han ido acechando a lo largo de toda su carrera discográfica. Le sigue “German Days”, que redunda en ese ambiente oscuro que impregna Post Pop Depression y cuya responsabilidad corre a cargo del líder de QOTSA. La verdad es que no aporta demasiado. Todo lo contrario que “Chocolate Drops”, la cual sí ofrece algo más memorable gracias a su groove, unos riffs elegantes y un estribillo en el que Iggy Pop se ríe de su propia decadencia:

When you get to the bottom
You’re near the top
The shit turns into chocolate drops

Con “Paraguay” Iggy Pop se despide (¿para siempre?). Se trata de otro de los puntos álgidos del álbum, un as bajo la manga que el norteamericano se reserva para el final, para decir adiós a la vez que manda a todo el mundo a la mierda. Vuelven a aparecer los “la-la-la’s”, que hoy suenan mucho más amargos que en tiempos pasados que, para Iggy Pop, siempre fueron mejores.

“I’m goin’ where sore losers go
To hide my face and spend my dough
Though it’s a dream, it’s not a lie
And I won’t stop to say goodbye

La sensación que queda tras escuchar Post Pop Depression es rara. Es la despedida de alguien a quien parece que la industria musical nunca ha tomado en serio. Su reconocimiento se produjo de manera tardía y a partir de entonces Iggy ha tenido que enfrentarse a todo tipo de sanguijuelas y miradas condescendientes ante la intención de desarrollar una carrera digna en solitario. Post Pop Depression podría ser el último grito (casi agónico) de alguien que en realidad ya no tiene nada que demostrar, que ha aportado de manera sobrada a la historia del rock and roll y que debería sentirse orgulloso de no tener nada más que su propio nombre.

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