Hay personas para las que un par de años no suponen nada. Puedes pasar todo ese tiempo sin ver a alguien así y cuando te lo vuelves a encontrar, te parece que fue ayer cuando os visteis, porque no ha cambiado un ápice. Por el contrario, hay personas que en dos años pueden ser algo completamente distinto a lo que eran antes. Ya sea por sus experiencias, por los sucesos que puedan ocurrir en su vida o por el camino que decidan tomar. Personas a las que, al contrario que en el primer caso, cuando te las reencuentras, ni siquiera las reconoces. Nada te suena familiar. El tiempo que habéis pasado sin veros parece mucho mayor, el anterior reencuentro se vuelve mucho más lejano. Cada quien percibe la vida de una manera, y por consecuencia, la vive conforme a ello. Cuando algo nos gusta tal y como está no solemos querer que cambie. Pero los seres humanos cambiamos, para bien y para mal, estamos en constante evolución. Y si dos años pueden suponer un mundo para algunas personas, imagínate si en vez de dos son ocho.

Siguiendo esta premisa, era imposible que Alex Turner y Miles Kane, cabecillas de The Last Shadow Puppets, repitieran lo ofrecido allá por 2008 en “The Age of the Understatement” para su nuevo trabajo, “Everything You’ve Come To Expect”. En esos ocho años hemos visto a un Alex Turner que se ha transformado constantemente; en todo ese tiempo nos ha ofrecido “Humbug”, “Submarine”, “Suck It And See” y “AM”, todos muy diferentes entre sí, mientras que Miles Kane se ha despegado del grupo que lideraba, The Rascals, y se ha consagrado como un artista en solitario con dos discos, “Colour of the Trap” y “Don’t Forget Who You Are”, en los que ha pulido su sonido y ha tomado las riendas de su trabajo definitivamente. No son personas que hagan las cosas por hacer ni que se conforman con estancarse en su zona de confort. Si la secuela de aquel debut tan sorprendente ha tardado tanto tiempo en llegar, es porque necesitaban tener algo que verdaderamente valiese la pena para ellos. Lo cual tampoco quiere decir que valga para todo el mundo.

«Everything You’ve Come To Expect»: o lo tomas o lo dejas

El debut de The Last Shadow Puppets fue algo realmente inesperado y sorprendente. Alguien que todavía no tenía mucha experiencia componiendo ni actuando como Miles Kane, que si bien había sido miembro de The Little Flames y lideraba The Rascals, no fueron grupos de gran repercusión, y Alex Turner, líder del último boom masivo británico, Arctic Monkeys, que por aquel entonces había publicado dos discos y ya tenía un montón de experiencia actuando y girando por todo el mundo. Sin embargo, nada tenía que ver el sonido de su grupo principal, caracterizado por ese indie-rock tan acelerado, con lo que saldría de este proyecto. Canciones pop de carácter tremendamente refinado, con unos juegos de voces perfectamente combinados y lo mejor de todo, una orquesta que lo elevaría a la cima de la épica.

Aquel fue un trabajo para quitarse el sombrero, algo que se vio reflejado en su crítica y recepción, llegando antes al público más metido en el mundillo que a los propios fans de los monos. Y a pesar de todo, fue un trabajo de experimentación entre dos chavales que todavía estaban creciendo y madurando sus ideas, que se juntaron simplemente para ver qué eran capaces de hacer juntos (si es que podían hacer algo realmente) y con la premisa de homenajear las obras de gente como Scott Walker.

Desde entonces, las ganas de una secuela estaban ahí, pero conforme pasaba el tiempo, menos se vislumbraba la posibilidad, hasta que en 2014, Miles le enseñó a Alex una canción que tenía pensada para su próximo disco en solitario, y Alex vio en ella un aire muy ‘puppet’, dando marcha al proyecto de un segundo disco, aprovechando que los Arctic Monkeys habían acabado la gira de “AM” y se iban a tomar un descanso.

Así, el nuevo disco cobraría forma por fin durante el verano de 2015 en los famosos estudios de Rick Rubin Shangri La, en Malibú, California, sólo que para ello contarían con su productor habitual, James Ford, además de Owen Pallet, violinista y encargado de los arreglos orquestales que ya les acompañó en su debut junto a toda la tropa de músicos que vuelven a hacer acto de presencia. Además, se suman nuevas caras como la de Zach Dawes (Mini Mansions) al bajo o Matt Helders (Arctic Monkeys), que aporta sus dotes como corista en falsete.

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“Everything You’ve Come To Expect” tiene un aroma muy reconocible al conjunto de estilos y sonidos que ambos músicos han ofrecido a lo largo de su carrera. Además, ya no quieren a Scott Walker, ahora les tira más Isaac Hayes.

A diferencia del debut, para este trabajo, Alex y Miles ya se conocían de sobra. Ya han crecido y madurado lo suficiente como para ser conscientes del sonido que les caracteriza y que querían para el disco. Ya no quieren a Scott Walker, ahora les tira más Isaac Hayes, pero sin que se note demasiado. Tanto es así que esta vez su protagonismo sobresale de una manera mucho más evidente, con una orquesta totalmente en segundo plano que suele jugar como un adorno. Y no sólo eso, “Everything You’ve Come To Expect” tiene un aroma muy reconocible al conjunto de estilos y sonidos que ambos músicos han ofrecido a lo largo de su carrera. Era imposible entonces que saliera un disco como el primero. Cada obra es fruto de un momento irrepetible, así lo fue aquella y así lo es esta. ¿Está a la altura el resultado? Habrá quien piense que sí y quien piense que no.

No se equivocaban cuando vieron en “Aviation”, canción que abre el disco y que sería la detonante que mencionábamos antes, un sonido ‘puppet’, y es que es la que más se acerca al sonido del debut. La orquesta sirviendo de apertura, un riff de guitarra y un Miles que canta a viva voz a través de la épica más reconocible del grupo sobre una relación peligrosa destinada a tener un final trágico (“aviation in the evening, I can feel it coming on, mama told me ‘you should start as you mean to go wrong or else you’re never gonna get it right’”). El comienzo promete. Sin embargo, no tardamos nada en cambiar de tercio con “Miracle Aligner”, tema en el que Alex toma el mando de la voz. Aquí es donde empezamos a vislumbrar que esto más que un disco de The Last Shadow Puppets es un disco de Miles y Alex, y es que esta canción recuerda terriblemente al pop brillante de “Suck It And See”, con un estribillo y unos coros irresistibles. Destacan el bajo y las guitarras, con la orquesta muy en segundo plano, y por supuesto, la pluma de Turner, que en esta ocasión describe a una especie de súper héroe capaz de conseguir cualquier cosa a su amante, todo en con su habitual tono sarcástico (“tell him what you want and baby he can find you anything you need, anything you’re needing, come on miracle aligner, go and get ‘em tiger, get down on your knees, get down on your knees again”).

En general es un álbum disfrutable y en ocasiones sorprendente. Lo cierto es que da sensación de haberse hecho con más libertad y con menos preocupación que sus trabajos principales, aunque también parece un disco para fans.

Mucho más reluciente suena la orquesta en “Dracula Teeth”, con un tono de misticismo y un ambiente oscuro gracias a la melodía de voz, muy acordes con la letra, cargada de suspense y terror (“haunted house effects, Dracula teeth”). Sin embargo, no consigue destacar demasiado, a falta de un clímax que haga explotar la canción, que se queda a medias. Llegamos a la pieza que da nombre al disco, “Everything You’ve Come To Expect”, título que puede haber jugado más de una mala pasada para aquellos que esperaban con ganas este disco, pues se trata del tema más arriesgado y diferente que han compuesto hasta la fecha. Las voces de Miles y Alex se combinan entre grave y falsete respectivamente, describiendo una imaginería surrealista ensalzada por el teclado, que le da esa atmósfera tan carnavalesca, junto a una parte central protagonizada por los instrumentos de cuerda que le dan un toque preciosista increíble. Cargada de numerosas referencias a los Beatles, David Bowie, James Bond, a los jinetes del apocalipsis, etc., su letra se construye a través de frases a cada cual más metafórica para desencadenar en el verdadero problema, los celos por ver a una antigua amante con otra persona (“everything you’ve come to expect, I just can’t get the thought of you and him out of my head”).

Tras un tema tan bonito y calmado sorprende “The Element Of Surprise”, con guitarras funky que casi recuerdan a los Tame Impala de “Currents”. Al igual que el resto de temas menos destacables del largo, la estructura es demasiado lineal, la orquesta no consigue ensalzarlo demasiado y las voces resultan algo monótonas a veces. Todo esto cambia en “Bad Habits”, otro de los temas más polémicos, que una vez más, destapa completamente el sonido característico de Miles Kane, siendo un tema veloz, potente, con una letra simple pero directa y agresiva, cargada, al igual que la mayoría de piezas del disco, de diversas connotaciones sexuales mucho más transparentes que nunca. Es el tipo de canción que jamás pensamos que veríamos en The Last Shadow Puppets, pero el uso de la orquesta y los coros junto a un estribillo muy pegadizo (“should’ve known Little girl that you do me wrong, should’ve known by the way you were showing off”) funcionan.

El fallo más grande que se le puede achacar es la falta de unidad en las canciones entre sus dos compositores, parece que cada uno ha hecho sus propias canciones por separado en lugar de componerlas íntegramente entre ambos.

Igual de transparente se muestra Alex en “Sweet Dreams, TN”, canción dedicada a su actual pareja, Taylor Bagley, en la que a través de un ritmo de bolero que esta vez sí tiene un poderoso clímax al final, describe su amor por ella y las consecuencias de estar enamorado (“nothing seems to stick without you baby, ain’t I fallen in love”). Puede hacerse algo pesado, además de que la forma de cantar de Alex con ese toque glam propio de “AM” sigue sin ser su punto fuerte, pero cabe destacar el nivel de canto al que llega aquí, sacando un chorro de voz potentísimo como nunca antes se le había visto. Parece mentira que sea la misma persona que hace diez años se desgañitaba con eso de “I bet that you look good on the dancefloor”. A partir de aquí, si bien ya se ha perdido todo rastro del sonido primigenio de los Puppets, nos queda un tramo muy disfrutable, que da comienzo con “Used To Be My Girl”, oscuro, rockero y con un toque sensual, cercano a aquella “Little Illusion Machine (Wirral Riddler)” que los monos y Miles compusieron allá por 2011. El tema se desarrolla lentamente a través de un riff, con Miles y Alex intercambiando el protagonismo de la voz, describiéndose como personas poco amistosas y con tendencia a estropearlo todo (“I’m a phoney, I’m a fake, a fraud, a snake, give me all your love so I can fill you up with hate”) hasta desembocar en el verdadero estribillo, que casi parece una reinterpretación de “Cornerstone”, jugando una vez más con un amor ilusorio e irreal (“the odyssey came down kind of hard on me, the here and now so suddenly became a different world, finally I slipped out of reality, it must all be imaginary, she used to be my girl”).

“Everything You’ve Come To Expect” probablemente no es lo que podíamos esperar de The Last Shadow Puppets viendo lo que ofrecieron en su predecesor, aunque quien siga esperando que vuelvan a repetir la jugada a estas alturas peca de ingenuo.

Pasamos así a “She Does The Woods”, y es donde los amantes de “Humbug” que creíamos que nunca veríamos a Turner volver a hacer nada similar podemos estar de celebración, y es que la pieza en cuestión no puede desprender un mayor aroma al sonido de aquel trabajo. La letra sólida, amenazante, la voz de Turner, con un timbre similar que hacía tiempo que no sacaba a relucir, más calmado en la estrofa y mucho más potente en el estribillo, los cambios de ritmo, las frases de guitarra, las letras enigmáticas cargadas de metáforas (“I see her lit from behind looking down on me in front of a natural tapestry that’s like a spirograph of branches that dance on the breeze”), y la orquesta tan bien complementada. Todo encaja a la perfección. El funky y el groove vuelven con “Pattern”, mucho mejor conseguido en esta ocasión, con un riff más pegadizo y una orquesta mucho mejor implementada, que esta vez sí funciona y ofrece algo verdaderamente interesante. La letra y el estribillo vuelven a estar a la altura, con un Miles que describe su insomnio debido a pensar en una chica del pasado que ya no está (“and I slip and I slide like a spider on an icicle frozen in time”).

Y para el final nos dejan otra sorpresa, una “The Dream Synopsis” en la que Alex vuelve a engarzarse en una balada dulce estilo “AM”. Pero no reside ahí lo sorprendente, sino en la letra, que se remonta a las de sus primeros trabajos, volviendo a sucesos del pasado, esta vez desde un punto de vista mucho más personal, con el toque surrealista tan característico de sus discos más recientes, fundiendo eventos del pasado e imaginaciones que concluyen con frases tajantes y sarcásticas en las que se pregunta de forma retórica lo aburrido que le parece hablar de sus sueños (“isn’t it boring when I talk about my dreams”).

Repasando el disco, “Everything You’ve Come To Expect” probablemente no es lo que podíamos esperar de The Last Shadow Puppets viendo lo que ofrecieron en su predecesor, aunque quien siga esperando que vuelvan a repetir la jugada a estas alturas peca de ingenuo. En general es disfrutable y en ocasiones sorprendente. Lo cierto es que este álbum da sensación de haberse hecho con más libertad y con menos preocupación que sus trabajos principales, aunque también parece un disco para fans. El fallo más grande que se le puede achacar es la falta de unidad en las canciones entre sus dos compositores, parece que cada uno ha hecho sus propias canciones por separado y después el otro simplemente ha añadido algún arreglo sobre lo ya hecho en lugar de componerlas íntegramente entre ambos. Si quitásemos la orquesta, canciones como “Miracle Aligner” podrían entrar perfectamente en un disco de Arctic Monkeys, al igual que otras como “Bad Habits” entrarían en un disco de Miles Kane, algo que en el debut era impensable.

Everything You’ve Come To Expect

THE LAST SHADOW PUPPETS

7.7

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Ocho largos años hemos tenido que esperar hasta tener de vuelta a nuestros queridos The Last Shadow Puppets. Bajo una premisa tan prometedora como ‘todo lo que podías esperar’ nos llega un disco muy diferente de su predecesor, con aires más modernos y una épica reducida en pos de un mayor desarrollo de las canciones, que a veces funcionan y otras nos hacen echar de menos el debut.

Up

  • Intentar ir más allá a veces les da grandes resultados como con “Everything You’ve Come To Expect”.
  • Tanto Alex como Miles cantan como nunca los habíamos visto.
  • Los toques oscuros de peli de terror, casan a la perfección con sus voces.
  • Las reminiscencias del sonido añejo de Arctic Monkeys, ver que el tupé y el éxito de “AM” no le han lavado el cerebro por completo a Alex Turner.
  • Aunque sea sólo un detalle, la portada con la foto de Tina Turner es genial.

Down

  • Se echan de menos la intensidad y la épica del debut, sobre todo en algunas canciones que se quedan a medio gas.
  • En general se echa en falta más orquesta. No hay apenas intros ni codas orquestales.
  • Falta de unidad entre Alex y Miles, su presencia en cada canción destaca demasiado.
  • Las letras a veces son tan personales que es muy difícil identificarse con ellas.
  • Es un disco más complicado que el debut, pues parece realizado para los fans de quienes lo firman y no para el público general.