The Last Shadow Puppets

The Last Shadow Puppets –
Everything You’ve Come To Expect

Ocho largos años hemos tenido que esperar para tener de vuelta a nuestros queridos The Last Shadow Puppets. Bajo una premisa tan prometedora como ‘todo lo que podías esperar’, nos llega un disco muy diferente a su predecesor, con aires más modernos y una épica reducida en pos de un mayor desarrollo de las canciones, que a veces funcionan y en otras ocasiones nos hacen echar de menos su debut.


Hay personas para las que un par de años no suponen nada. Puedes pasar todo ese tiempo sin ver a alguien así y, cuando te lo vuelves a encontrar, parece que fue ayer cuando os visteis, porque no ha cambiado un ápice. Por el contrario, hay personas que pueden transformarse en algo completamente distinto a lo que eran en ese mismo periodo de tiempo. Gente a la que, al contrario que en el primer caso, cuando vuelves a ver, ni siquiera reconoces. Nada te resulta familiar. El tiempo que habéis pasado sin veros parece mucho mayor, como si el anterior reencuentro se volviera mucho más lejano. Cada quien percibe la vida de una manera y, por consecuencia, la vive conforme a ello. Cuando algo nos gusta tal y como está no solemos querer que cambie. Pero los seres humanos cambiamos, porque, para bien y para mal, estamos en constante evolución. Y si dos años pueden suponer un mundo para algunas personas, imagínate si en vez de dos son ocho.

Siguiendo esta premisa, era imposible que Alex Turner y Miles Kane, cabecillas de The Last Shadow Puppets, repitieran en su nuevo trabajo Everything You’ve Come To Expect lo que nos ofrecieron allá por 2008 en The Age of the Understatement. Durante esos ocho años hemos visto a un Alex Turner que se ha transformado constantemente; en todo ese tiempo nos ha ofrecido Humbug (2009), Submarine (2011), Suck It And See (2011) y AM (2013), todos muy diferentes entre sí, mientras que Miles Kane se ha despegado del grupo que lideraba, The Rascals, y se ha consagrado como artista en solitario con dos discos en los que ha pulido su sonido y ha tomado definitivamente las riendas de su trabajo. No son personas que hagan las cosas porque sí ni que se conformen con estancarse en su zona de confort. Si la secuela de aquel sorprendente debut ha tardado tanto tiempo en llegar es porque necesitaban algo que verdaderamente valiese la pena para ellos. Lo cual tampoco quiere decir que valga para todo el mundo.

Ocho años es mucho tiempo (o no)

El debut de The Last Shadow Puppets fue algo realmente inesperado y sorprendente a partir de la unión de Miles Kane, alguien que todavía no tenía mucha experiencia componiendo ni actuando, y Alex Turner, líder del último boom masivo británico, Arctic Monkeys, quienes por aquel entonces habían publicado dos discos y ya tenían un montón de experiencia actuando y girando por todo el mundo. Sin embargo, nada tenía que ver el sonido de su grupo principal, caracterizado por ese indie-rock tan acelerado, con lo que saldría de este proyecto. Canciones pop de carácter tremendamente refinado, con unos juegos de voces perfectamente combinados y, lo mejor de todo: una orquesta que lo elevaría a la cima de la épica.

Aquel fue un trabajo para quitarse el sombrero, algo que se vio reflejado en su crítica y recepción, llegando antes al público más metido en el mundillo que a los propios fans de los monos. Y a pesar de todo, fue un trabajo lleno de experimentación a cargo de dos chavales que todavía estaban creciendo y madurando sus ideas, que se juntaron simplemente para ver qué eran capaces de hacer juntos (si es que podían hacer algo realmente) y con la premisa de homenajear las obras de gente como Scott Walker.

Desde entonces, las ganas de una secuela estaban ahí, pero conforme pasaba el tiempo menos se vislumbraba esa posibilidad, hasta que, en 2014, Miles le enseñó a Alex una canción que tenía pensada para su próximo disco en solitario. Turner vio en ella un aire muy ‘puppet’ y, así, encendieron su proyecto conjunto, aprovechando que los Arctic Monkeys habían acabado la gira de AM y se iban a tomar un descanso.

De este modo, el nuevo disco cobraría forma durante el verano de 2015 en los famosos estudios de Rick Rubin en Malibú (California). Sin embargo, The Last Shadow Puppets cuentan con su productor habitual, James Ford, además de Owen Pallet, violinista encargado de los arreglos orquestales que ya les acompañó en su debut, y toda la tropa de músicos pertinentes. Además, se suman nuevas caras como las de Zach Dawes (Mini Mansions) al bajo o Matt Helders (Arctic Monkeys), que aporta sus dotes como corista en falsete.

Fotografía: Zackery Michael

O lo tomas o lo dejas

Miles Kane y Alex Turner han crecido y madurado lo suficiente como para ser conscientes tanto del sonido que les caracteriza como de lo que querían para este disco. Ya no buscan sonar a Scott Walker y ahora les tira más Isaac Hayes, pero sin que se note demasiado. Tanto es así que esta vez su protagonismo sobresale de una manera mucho más evidente, con una orquesta totalmente en segundo plano y que llega a sonar como un mero adorno.

A diferencia de lo que ocurrió en su debut, ahora Miles y Alex se conocen de sobra. Ya han crecido y madurado lo suficiente como para ser conscientes tanto del sonido que les caracteriza como de lo que querían para este disco. Ya no buscan sonar a Scott Walker y ahora les tira más Isaac Hayes, pero sin que se note demasiado. Tanto es así que esta vez su protagonismo sobresale de una manera mucho más evidente, con una orquesta totalmente en segundo plano y que llega a sonar como un mero adorno. Y no sólo eso, ya que Everything You’ve Come To Expect tiene un aroma muy reconocible al conjunto de estilos y sonidos que ambos músicos han ido ofreciendo a lo largo de su carrera.

No se equivocaban cuando vieron en “Aviation”, canción que abre el disco y que sería la detonante que mencionábamos antes, un sonido ‘puppet’, ya que es la que más se acerca al sonido de su debut. La orquesta sirve de apertura, con un portentoso riff de guitarra y un Miles Kane que canta a viva voz a través de la épica más reconocible del grupo sobre una relación peligrosa destinada a un final trágico: “Aviation in the evening, I can feel it coming on / Mama told me, you should start as you mean to go wrong / Or else you’re never gonna get it right”. El comienzo promete.

Sin embargo, no tardamos en cambiar de tercio con “Miracle Aligner”, pieza en la que Alex toma el mando de la voz. Es aquí donde empezamos a vislumbrar que Everything You’ve Come To Expect es más bien un disco de Miles y Alex que un trabajo de The Last Shadow Puppets, ya que esta canción recuerda muchísimo al pop brillante de Suck It And See. Destacan el bajo y las guitarras, con la orquesta muy en segundo plano, y, por supuesto, la pluma de Turner, quien en esta ocasión describe a una especie de súper héroe capaz de conseguir cualquier cosa para su amante. Todo con su habitual tono sarcástico:

“Tell him what you want and
Baby, he can find you anything you need
Tell him what you’re needing
Come on, miracle aligner, go and get ‘em, tiger
Get down on your knees
Get down on your knees again”

Sin la intensidad y la épica del debut

En general, Everything You’ve Come To Expect es un álbum disfrutable y en ocasiones sorprendente. Lo cierto es que da la sensación de haberse hecho con más libertad y menos preocupación que los trabajos principales de Miles y Alex, aunque también parece un disco para fans.

Mucho más reluciente suena la orquesta en “Dracula Teeth”, con un tono de misticismo y un ambiente oscuro gracias a la melodía de la voz, muy acorde con una letra cargada de suspense y terror (Haunted house effects, Dracula teeth). Sin embargo, no consigue destacar demasiado a falta de un clímax que haga explotar la canción, lo cual hace que se quede a medias.

Llegamos a la pieza que da nombre al disco, “Everything You’ve Come To Expect”, un título que puede haber jugado más de una mala pasada a aquellos que esperaban con ganas este disco, pues se trata del tema más arriesgado y diferente que han compuesto hasta la fecha. Las voces de Miles y Alex se combinan, respectivamente, entre grave y falsete, describiendo una imaginería surrealista ensalzada por un teclado que aporta esa atmósfera tan carnavalesca, junto a una parte central protagonizada por los instrumentos de cuerda. Cargada de numerosas referencias a los Beatles, David Bowie, James Bond o a los Jinetes del Apocalipsis, su letra se construye a través de frases a cada cual más metafórica para desencadenar en el verdadero problema: los celos al ver a una antigua amante con otra persona: “Everything that you’ve come to expect / I just can’t get the thought of you and him out of my head”.

Tras un tema tan bonito y calmado sorprende “The Element Of Surprise”, con unas guitarras funkys que casi recuerdan a los Tame Impala de Currents (2015). Al igual que el resto de piezas menos destacables del álbum, la estructura es demasiado lineal, la orquesta no consigue ensalzar demasiado y las voces resultan algo monótonas a veces. Todo esto cambia en “Bad Habits”, otro de los cortes más polémicos del elepé que, una vez más, destapa completamente el sonido característico de Miles Kane. Es un tema veloz, potente, con una letra simple pero directa y agresiva, llena de, al igual que la mayoría de piezas del disco, diversas connotaciones sexuales mucho más transparentes que nunca. Es el tipo de canción que jamás pensamos que veríamos en The Last Shadow Puppets. No obstante, el uso de la orquesta y los coros, junto a un estribillo muy pegadizo (Should’ve known, little girl that you’d do me wrong / Should’ve known by the way you were showing off”), funcionan.

¿Letras excesivamente personales?

El fallo más grande que se le puede achacar a Everything You’ve Come To Expect es la falta de unidad en las canciones entre sus dos compositores, dado que parece que cada uno ha hecho sus propios temas por separado y después el otro simplemente ha añadido algún arreglo en lugar de componerlas entre ambos.

Igual de transparente se muestra Alex en “Sweet Dreams, TN”, canción dedicada a su actual pareja, Taylor Bagley, en la que a través de un ritmo de bolero que, esta vez sí, tiene un poderoso clímax al final, describe su amor por ella y las consecuencias de estar enamorado. A partir de aquí, si bien ya se ha perdido todo rastro del sonido primigenio de los Puppets, nos queda un tramo muy disfrutable que da comienzo con “Used To Be My Girl”. Un corte oscuro, rockero y con un toque sensual, cercano a aquella “Little Illusion Machine (Wirral Riddler)” que los monos y Miles compusieron allá por 2011. El tema se desarrolla lentamente a través de un riff, con Miles y Alex intercambiando el protagonismo de la voz para describirse como personas poco amistosas y con tendencia a estropearlo todo (“I’m a phoney, I’m a fake / A fraud, a snake / Gimme all your love so I can fill you up with hate) hasta llegar al verdadero estribillo, el cual parece casi una reinterpretación de “Cornerstone” jugando una vez más con ese amor ilusorio e irreal:

“The odyssey
Came down kind of hard on me
The here and now so suddenly
Became a different world
Finally I slipped out of reality
It must all be imaginary
She used to be my girl

Pasamos así a “She Does The Woods”, donde los amantes de Humbug podemos estar de celebración. Todo recuerda a ese trabajo: la letra sólida y amenazante, la voz de Turner con un timbre que hacía tiempo que no sacaba a relucir (más calmado en las estrofas y mucho más potente en el estribillo), los cambios de ritmo, las frases de guitarra, las letras enigmáticas cargadas de metáforas (“I see her lit from behind looking down on me / In front of a natural tapestry that’s like a / Spirograph of branches that dance on the breeze) y la orquesta tan bien complementada. Todo encaja a la perfección.

El funk y el groove vuelven con “Pattern”, una pieza mucho mejor conseguida, con un riff más pegadizo y una orquesta mucho mejor implementada, que esta vez sí funciona y ofrece algo verdaderamente interesante. La letra y el estribillo vuelven a estar a la altura, con Miles Kane describiendo su insomnio por pensar en una chica del pasado que ya no está: “And I slip and I slide / Like a spider on an icicle / Frozen in time.

Ir más allá a veces da grandes resultados

Everything You’ve Come To Expect no es, probablemente, lo que esperábamos de The Last Shadow Puppets, aunque quien crea que Alex Turner y Miles Kane podrían repetir la jugada de su álbum debut a estas alturas peca de ingenuo.

Y, para el final, nos dejan otra sorpresa. En “The Dream Synopsis” Alex vuelve a engarzarse en una balada dulce à la AM. Pero lo realmente sorprendente es su letra, que se remonta a sus primeros trabajos, volviendo a sucesos del pasado. Esta vez, eso sí, aborda todo desde un punto de vista mucho más personal, con el toque surrealista tan característico de sus discos más recientes, fundiendo eventos del pasado e imaginaciones que concluyen con frases tajantes y sarcásticas en las que se pregunta de forma retórica lo aburrido que le parece hablar de sus sueños: “Isn’t it boring when I talk about my dreams”.

Everything You’ve Come To Expect no es, probablemente, lo que esperábamos de The Last Shadow Puppets, aunque quien crea que Alex Turner y Miles Kane podrían repetir la jugada de su álbum debut a estas alturas peca de ingenuo. En general, es un trabajo disfrutable y en ocasiones sorprendente. Lo cierto es que da la sensación de haberse hecho con más libertad y menos preocupación que sus trabajos principales, aunque también parece un disco para fans.

El fallo más grande que se le puede achacar a Everything You’ve Come To Expect es la falta de unidad en las canciones entre sus dos compositores, dado que parece que cada uno ha hecho sus propios temas por separado y después el otro simplemente ha añadido algún arreglo en lugar de componerlas entre ambos. Si quitáramos la orquesta, canciones como “Miracle Aligner” podrían entrar perfectamente en un disco de Arctic Monkeys, al igual que otras como “Bad Habits” encajarían sin problemas en un álbum de Miles Kane, algo que en su debut era impensable.

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