Para comenzar a definir la música de Matt Corby, quizás tendríamos que hablar de las decenas de estilos a las que se hacen referencia en su primer largo, “Telluric”, o del carácter perfeccionista que se desprende de él. Pero probablemente sea más fácil acercarnos a su persona y, posteriormente, a su música, a través de cuatro pinceladas sobre su carrera musical.

Original de Australia, Matt Corby ya demostraba su talento en 2007, posicionándose como finalista del talent show Australian Idol con covers de “The Scientist” de Coldplay o “Superstition” de Stevie Wonder, entre otras. En 2009 sale a la luz su primer EP de la mano de Scorpio Music, cuyo título será “Song For…”. Posteriormente, Matt Corby decide mudarse a Londres. Allí firma con el sello Communion y con ellos presenta sus siguientes dos EPs: “My False” y “Transition to Colour”. Tintes de soul y blues se suman al estilo folk del cantante, hecho que queda patente en “Into the Flame” (producido por Tim Carr), que llega a finales de 2011. Sin embargo, no será hasta 2013 cuando se posicione de forma notable en los charts gracias a su quinto EP, “Resolution”.

Unos años, una mudanza, 5 EPs y, sobre todo, una evolución notable en su estilo musical son parte esencial de lo que ahora nos presenta. “Telluric”, producido por Dann Hume, es su primer larga duración y se trata de una producción en la que podemos encontrar influencias y referencias a músicos y bandas como Jeff Buckley, Sufjan Stevens o Crosby, Stills, Nash & Young. Por su parte, las letras de Corby en “Telluric” toman forma como un cuadro de diferentes narradores (o puede que uno solo) que se encuentran al límite de perder la paciencia. Este trabajo poético junto con el de producción hacen de “Telluric” un interesante artefacto compuesto por once tracks que nos disponemos a analizar.

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En “Telluric” podemos encontrar influencias y referencias a músicos y bandas como Jeff Buckley, Sufjan Stevens o Crosby, Stills, Nash & Young.

Belly Side Up” abre «Telluric» de forma pausada. Una voz íntima nos introduce a un tema de estilo neo-soul y sintetizadores espaciales. La percusión se muestra muy presente a lo largo de toda la canción, pero no más que la voz de Corby, de textura suave y carácter íntimo, mientras que la guitarra va realizando apuntes melódicos a los versos que el australiano recita. A esta le sigue “Monday”, un corte que destaca por el uso de la percusión corporal desde su introducción, a la cual se suma la batería unos compases más tarde. En cuanto al aspecto vocal, cabe destacar un despliegue armónico rico y cuidado por parte del coro que acompaña a la proyección vocal y timbre de Corby; el enlace entre ambos recursos es simplemente exquisito.

Subimos el tempo ligeramente para hablar de “Knife Edge” y “Oh Oh Oh”. En la primera, el bajo se muestra muy presente, aportando cierta atmósfera funky al corte, que contrasta con el estilo de las canciones precedentes. La personalidad que toma el bajo junto con la textura de la voz hacen que este tema nos recuerde a trabajos de D’Angelo, uno de los precursores del ya citado neo-soul. Mientras que en “Oh Oh Oh” Corby canta de forma un tanto susurrada y volátil, a continuación en “Wrong Man” aporta una mayor gravedad, ofreciéndonos una voz profunda para contrastar con la pieza anterior desde ahí.

Las letras de Corby en “Telluric” toman forma como un cuadro de diferentes narradores (o puede que uno solo) que se encuentran al límite de perder la paciencia.

Sooth Lady Lane” nos transporta directamente a la segunda parte del disco a través de una estética de pop psicodélico, en cuyo último minuto aparece una flauta travesera que juega a desarrollar la melodía para dar por finalizada la canción. En cuanto a “Do You No Harm”, aquí la voz se multiplica debido a efectos de eco y reverberación, mientras que algunos de los coros nos sorprenden gratamente, ya que parecen proceder de voces femeninas, a diferencia de lo encontrado previamente. Con un groove seductor nos adentramos en “We Could Be Friends” y con esta en la recta final del álbum, que llega en primer lugar con Why Dream”, la cual sigue en parte la estética a nivel sonoro de “We Could Be Friends”, sirviéndose de un teclado para introducir el tema a modo de acordes de ataque corto y melodía ascendente, aunque posteriormente adopta una posición de acompañamiento y de respuesta como contrapunto a la voz de Matt Corby, que se va desvaneciendo en los últimos segundos para llegar a “Good To Be Alone”, donde la guitarra realiza una introducción de un minuto exacto. El carácter melancólico predomina en este corte tanto por parte de la guitarra como de la voz, que se encuentra casi en el lamento diciéndonos “It’s good to be alone”.

Para finalizar, “Empires Attraction” se personifica desde la lejanía, proporcionándonos un crescendo hasta los versos “We are all in danger… We are made up in paper… Everybody knows that… No-one’s gonna save us”. Matt Corby se despide de su largo debut con una leve crítica o un aviso acerca de todo aquello que nos enmarca de por sí (como por ejemplo los bancos) y trata las pocas cosas que nos pueden salvar cuando no estamos bien (entre las que destaca al Rock ‘n’ Roll, las madres o nosotros mismos).

Matt Corby – Telluric

MATT CORBY

6.8

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Once temas son los que forman el primer LP del australiano Matt Corby, “Telluric”, que junto al productor Dann Hume ha dado lugar a un disco donde influencias eclécticas se dan la mano constantemente. Corby muestra en esta obra la culminación del trabajo realizado durante los 5 EPs previos, y en la que Jeff Buckley, Sufjan Stevens o Crosby, Stills, Nash & Young son sólo algunas de las influencias que se pueden encontrar.

Up

  • No hay espacio para la monotonía, cada canción es diferente a la anterior.
  • La producción es exquisita, gran trabajo de Dann Hume.
  • Excelente juego de Matt Corby con las diferentes texturas vocales.

Down

  • “We Could Be Friends” no acaba de congeniar con el resto de canciones, lo que sumado a que en las dos siguientes canciones no se sube de tiempo, el ritmo del disco decae un poco.