Pasamos miedo, durante algunos momentos cundió el pánico entre los redactores cuando nos enteramos de que el ganador del primer sorteo de ‘The Reader’s Review’ sería el encargado de elegir la próxima crítica. ¡Qué cosas horribles nos harían escuchar! Al fin y al cabo era un trabajo sucio, pero alguien tenía que hacerlo y por suerte para mí, el ganador tuvo la bondad de elegir un álbum de los que da gusto escuchar y re-escuchar.

Si jugásemos a adivinar la música que suena, la primera escucha sin duda nos haría pensar en una banda norteamericana, influenciada por el rhythm and blues de los maravillosos años 40, aunque una producción de clarísima actualidad podría confundirnos con un remastering de algún artista clásico. La cosa cambia cuando descubrimos la pista de que nos situamos en el centro de España y todos los componentes son de raza blanca. Hablamos de Anaut y su reluciente «Time Goes On«.

La banda está formada por seis músicos españoles que se conocieron siendo estudiantes en los conservatorios de Pamplona y Amsterdam. En el bajo tenemos a Javier Geras, al teclado Gabri Casanova y a la batería Javier Gómez. Ocupando la sección de vientos, Javier Martínez a la trompeta y Alberto Arteta al saxofón tenor. Por último, encargado de la voz, la guitarra y las composiciones, Alberto Anaut.

El álbum se edita bajo el sello Sweet Records, una novedad para la banda ya que el anterior trabajo fue autoeditado y financiado mediante crowdfunding. Lo que no tiene pinta de cambiar por el momento es el estilo que estos madrileños imprimen en sus canciones: soul con pinceladas de funk sobre una base de rhythm and blues clásico. No hace falta escuchar con mucha atención para notar la formación académica de los integrantes; la delicadeza y la profesionalidad con la que interpretan las composiciones no deja lugar a dudas. Podríamos afirmar casi con total certeza que el cien por cien de las influencias que inspiran este disco se nutren de artistas clásicos estadounidenses, así que como es lógico, las letras van en el idioma en el que estos genios acostumbraban a expresarse. Debe ser uno de los pocos ejemplos de bandas españolas a las que el inglés les va como anillo al dedo. Todos hemos tenido que escuchar músicos de nuestro país intentando tapar el acento cantando en inglés, con un resultado que roza lo cómico. Sin embargo, Alberto Anaut suena a blanco cantando música negra, y queda demostrado que esto puede ser una delicia para los oídos. El álbum cuenta con dos colaboraciones de oro: el cantante, compositor y pianista Jon Cleary, residente en Nueva Orleans, y el armonicista español Antonio Serrano. Dos aportaciones que dotan al elepé del lugar profesional que se merece.

Fotografía: Jose Aguilar
Fotografía: Jose Aguilar

Estos madrileños imprimen en sus canciones soul con pinceladas de funk sobre una base de rhythm and blues clásico a la perfección.

Este segundo trabajo de Anaut arranca con “You Got Me In Heart”. Unos acordes de teclado y un bajo con una ligera distorsión inician el tema hasta que aparece la rasgada voz de Alberto. Los instrumentos de viento y las palmas consiguen que nos levantemos de la silla, aún sorprendidos por el hallazgo y la sorpresa de que estos músicos hayan crecido en nuestras mismas calles y plazas. “Little By Little” nos hace volver a tomar asiento y el tono calmado del vocalista sobre la base continua de bajo hace que nos bajen las pulsaciones. Destacan unos coros vocales perfectamente estudiados que dotan al tema de alma, etiquetándose abiertamente en ese estilo homónimo llamado ‘soul’. Sin duda, se luce y brilla más la voz que los instrumentos. Pero tranquilos, ya habrá tiempo para los alocados aspavientos, de momento la cosa con “Far, Not Fast” sigue en reposo. Una buena composición que se eleva con paciencia hasta llegar a una parte intermedia protagonizada por un teclado con mucho groove. Termina en descenso con la misma melodía que empezó.

Le sigue “Guilt”, una canción que no tendría mucho que expresar si no fuese por la especial colaboración del ya mencionado armonicista Antonio Serrano, que nos hace cerrar los ojos durante los más de cincuenta segundos que dura su solo, el cual se extiende durante el resto del tema acompañando a la voz.

“Time Goes On” es un disco hecho con el corazón que hace que brote de todos nosotros un orgullo y sentimiento patrio para defender bandas como esta.

Sin descanso entre primer y segundo plato, en “When You Take It Slow”, los madrileños nos enseñan la segunda colaboración de su trabajo. Comienza cantando el magnifico Jon Cleary sobre una base que camina que da gusto. Para poner el broche, hacia la mitad encontramos un solo interpretado a doble voz por un saxofón tenor y otro barítono, y como pasa siempre con los buenas comidas, la boca se hace agua. Nos encontramos en la mitad del examen y ya van para nota, pero prefieren seguir sumando y tirar de un poco de funk. “Stab” arranca con la voz de Alberto a capela, fuerza y pasión. Sin dejar mucho tiempo para asimilar, entra el resto de la banda. Una bailonga línea de bajo y una divertida sección de viento van construyendo un tema que culmina con el primer solo de guitarra del álbum. Sin duda, una de las mejores canciones de este “Time Goes On”. “The Maze” comienza con una introducción interpretada a dúo por Alberto y una dulce voz femenina; el sonido de las escobillas en la caja y el piano aclimatan la escena. El resto del tema continúa sin muchos cambios estructurales pero la misma delicadeza. Le sigue “I Ain’t Gonna Be With You”, toda una declaración de amor al más puro estilo del soul clásico. Es el corte más relajado del disco. Sin embargo, para contrarrestar la calma está “Doesn’t Really Really Matter”. Rhythm and blues del bueno, del que te pone a bailar y te descontrola el cuerpo con probabilidades de terminar pareciéndote a Mr. Bean en una discoteca. Cabe también mencionar los solazos de saxofón, trompeta, guitarra y teclado, seguidos uno detrás de otro, como debe ser.

En “I Love The Way You Lie” la alegría se contagia y qué buena es la sensación que recorre el cuerpo cuando escuchamos esos arreglos de trompeta y ese solo de guitarra hacia el final de la composición. Por último,  en “This Too Shall Pass” una estrofa casi susurrada y un elegante solo de guitarra se encargan de cerrar el álbum. Sin embargo, después del trascurso de un minuto de reloj, una voz en castellano rompe el reglamentario silencio cuando parecía que todo había acabado. Anaut se marca un bonus track en su idioma natal. Ni rock & roll, ni blues ni soul por ningún sitio, sólo una guitarra y unos pocos violines acompañan a Alberto en esta canción oculta. Quizás habría sido buena idea dejarla al fondo del cajón.

Por poner un pero al álbum, decir que en ocasiones se echa en falta algo de garra en las canciones, este es quizás el único punto en contra de estudiar en escuelas estilos que se crearon en las calles. “Time Goes On” es un disco hecho con el corazón que hace que brote de todos nosotros un orgullo y sentimiento patrio para defender bandas como esta.

Anaut – Time Goes On

ANAUT

8.0

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Segundo disco de Anaut, banda española formada entre Pamplona y Amsterdam. Una prueba irrefutable de que también aquí sabemos hacer buena música de raíz negra interpretada por músicos blancos.

Up

  • Las partes solistas de la sección instrumental son una autentica delicia.
  • A pesar de las dificultades, la voz casa bastante bien con el estilo de la banda.
  • Un ‘olé’ por esos músicos españoles que apuestan por este tipo de ritmos en sus composiciones.

Down

  • Si no eres un gran amante del soul, algunos temas se te harán un pelín largos.
  • Todo parece demasiado estudiado, no estaría de más un poco de ruido y algún grito descontrolado.