En el mundo musical se habla de que una de las peores maldiciones que pueden recaer sobre un artista es la de convertirse en un ‘one-hit wonder’, destinado a vagar para siempre por el mundo intentando imitar el éxito que una vez alcanzó en un chispazo de innovación, creatividad o, simplemente, suerte. Pero creo que hay otro mal digno de mención y que puede ser digno rival de este: que tu canción deje de ser tuya para ser ‘la canción del anuncio de’. Dos ejemplos: el primero, James Vincent McMorrow con “Glacier”, que dejó de ser suya y pasó a ser ‘la canción de la lotería de la Navidad del bar Antonio’. El segundo y que nos atañe hoy: Son Lux y “Lost It To Trying”, o ‘la canción del anuncio del coche’.

Así que el objetivo es hablar de Son Lux, que no es más que el proyecto musical del neoyorkino Ryan Lott. Se trata de un músico de formación clásica que se dedicaba a la creación de melodías para anuncios y diversos proyectos y que en 2008, con el lanzamiento de su álbum debut “At War With Walls and Mazes”, se sumergió en parajes que jugaban con el oyente, adentrándolo en construcciones melódicas que rompían con los esquemas habituales de una canción de verso-estribillo-verso.

La consolidación de su carrera musical llegaría en 2011 con la publicación de “We Are Rising”, un disco de melodías más concretas y maduras producido en el mes de febrero de ese mismo año, como parte de la competición RPM Challenge. Los pasajes etéreos se convirtieron en melodías que calaban en el oyente y dejaba unas perlas muy buenas como “All The Right Things”. A continuación, vendría un periodo donde continuó produciendo música para películas, algún single ocasional como Son Lux y, su válvula de escape que le permitía explorar nuevos territorios, el grupo que formó con Sufjan Stevens y Serengeti. De nombre Sisyphus, lanzaron un EP debut, “Beak & Claw”, que derivaría dos años más tarde en su debut en largo homónimo, creando una fusión entre electrónica, sutileza de clara reminiscencia Stevens y el carácter más rap y hip-hop del último integrante del grupo.

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“Lanterns” se ocupa de recoger el testigo de “We Are Rising”. Coge la semilla que fue plantada en un mes por ese álbum y se encarga de hacerla crecer y de darla forma con melodías más trabajadas donde los detalles se cuidan al milímetro.

Llega 2013 y Ryan Lott quiere avanzar en el camino explorado tan apresuradamente en su anterior álbum y que ahora quiere cocinar a fuego lento y con delicadeza. Nos trae “Lanterns”, un disco que quiere funcionar como declaración de intenciones de un músico que reniega de la etiqueta de electrónica, alegando que trabaja una música en la que hay poca presencia de melodías procesadas con el ordenador. La primera prueba de ello la encontramos en la pista que abre el álbum, “Alternate World”, con esa apertura de viento y coro que te deja en tensión para seguir desarrollándose a lo largo del tema, llegando a su clímax en la parte final con una interesante progresión in crescendo. Encontramos momentos más íntimos donde nos quedamos con un teclado oscuro y la voz etérea de Ryan cantando unas letras minimalistas, que hacen evocar realidades paralelas o futuras, con versos que flotan en el aire y quedan a la libre interpretación del oyente como we’ll shed our skin, we’ll walk the other side”.

Ese aspecto lírico será una constante a lo largo de este trabajo. En Lost It To Trying las letras tienden a la reiteración con ese mensaje de falta de pasión y continuo vacío en una relación que está abocada al fracaso. What can we say  now? Our mouths only lying. Todo esto es acompañado por una de las melodías más pegadizas y animadas de todo el álbum, fruto de la combinación de percusiones rápidas y explosivas escoltadas por melodías de viento moduladas para darle esa personalidad tan característica. Un coro femenino del mismo estilo que protagoniza este tema aparecerá en Ransom, el cual se encarga de volver a ponernos los pies en la tierra después de la elevación del tema anterior. Una línea de sintetizador penetrante abre la melodía para acabar derivando en un juego nervioso de violines e instrumentos de cuerdas que acaba conduciendo a la oscuridad con la que se abría el álbum. Volvemos a tener al Ryan misterioso y oscuro en contraposición a esa línea principal de sintetizador claro, jugando con vocoders sutiles y percusiones simples y densas. Todo este compendio de sonidos evoluciona, progresa y gana cuerpo conforme avanza el metraje del tema, logrando un corte que recuerda en estructura a su primer álbum: apuesta por una construcción diferente y una belleza extraña, que no sabes qué tiene, pero te cautiva.

«Lanterns” es un disco que quiere funcionar como declaración de intenciones de un músico que reniega de la etiqueta de electrónica, alegando que trabaja una música en la que hay poca presencia de melodías procesadas con el ordenador.

Easyes uno de esos temas con el que lo das todo cantando y bailando, pero cuando lo enseñas entre tus conocidos no comprenden tu actitud: ritmos lentos, un punteo de guitarra eléctrica agudo y un juego de sintetizadores que se modulan configurando una atmósfera que te envuelve y te hace bailar al son de la sección de viento que rompe y da el toque de agresividad justo a la canción. No puedes evitar corear el mensaje que promulga, el de una relación acabada de la que toca recoger sus restos, y para ello te recomienda dejar el corazón aparte. Con No Crimestengo un cierto problema, ya que ese inicio tan explosivo de tonos altos te descoloca demasiado después de un tema tan pausado como el anterior, y a continuación, tienen que pasar unos cuantos segundos para centrar el track en lo que es: un hermano mayor de “Lost It To Trying”, donde quedan atrás los vientos sustituyéndolos por violines y donde premia el descontrol. Este tema es curioso, ya que por partes funciona de maravilla (un toque de sintetizador bajo que es ideal, la percusión es de mis favoritas por su control, el coro…) pero en los momentos de máxima explosión se deja caer en una vorágine que no me termina de convencer.

Es entonces cuando llega Pyrepara reconducir las cosas. Una introducción grandilocuente y algo siniestra que acaba confluyendo en un juego de igual carácter donde el protagonismo en la primera parte radica principalmente en la parte vocal para cederlo en la segunda a un sintetizador cortante que hace pensar en los momentos más break del Vulnicurade Björk. De nuevo, melodía de carácter progresivo y una percusión simple que te conduce por un ambiente que en apariencia resulta hostil pero acaba por ganarte, a base de la contraposición de sonidos penetrantes de sintetizadores y un celesta que es un claro rescate del “We Are Rising”. Enough Of Our Machineses otro tema que juega al despiste, con una introducción que deriva en una melodía totalmente distinta, de piano y toques de cuerda rápidos con una parte vocal íntima que juega con sutiles efectos. La cuestión es que parece ser un tema conformado por otros ‘sub-temas’, con un tramo en el que rompe la melodía con un sintetizador que toca una única nota acompañado de una percusión que se encarga de barrer la escena. Mención de honor a la recta final del track donde se intensifica la melodía a piano y el cuerpo de la sección de cuerda y que, de nuevo, acaba dirigiéndonos a otro ‘mini-tema’ donde la melodía cambia ligeramente, pero manteniendo ese piano que es lo único que se ha mantenido constante a lo largo del metraje.

“Lanterns” es el álbum en el que Son Lux puso toda su calidad productora y con el que dio el salto a la gran escena musical, a base de temas admirables en su belleza y con los suficientes cortes que se quedan rápidamente en tu mente para que puedan ser coreados hasta la saciedad.

Ryan vuelve a llamar a sus compañeros de coro para “Plan The Escape”, otro de los grandes temas de este álbum. Jugando con lo siniestro en la parte vocal, con lo onírico en la sección de cuerdas y el celesta, Son Lux nos sirve una pieza bastante agradable de escuchar y muy correcta en su ejecución, con ese “Leave the wasting world behind” que se proclama en la recta final mientras entran sintetizadores que se encargan de elevarte hacia el final del álbum en “Lanterns Lit”, tema corto, con una parte vocal muy sentida y que consigue transmitirte toda la fuerza sentimental del músico, con melodía de un tempo lento que metamorfosea añadiéndole un cuerpo melódico que funciona como perfecto resumen de todo el álbum: jugando con lo acústico y lo electrónico en un marco lírico que acaba en una nota de melancolía muy clara, “If you had a single flaw, you just could not last forever, could you?”.

El caso es que es interesante ver cómo un músico de formación clásica consigue dar una vuelta a todo su aprendizaje para traer una obra que no tiene que ver con los cánones habituales que acostumbraríamos a ver en alguien de este estilo. Ryan Lott consigue crear una fusión única e identificable en el sonido Son Lux: hacer que hablemos de música electrónica que está hecha a partir de melodías en cuya grabación no ha intervenido el procesamiento de un ordenador para crear pasajes de muy diversa clase, desde lo más concreto a lo que permite jugar con la imaginación y la percepción del tiempo del oyente.

Por otro lado, “Lanterns” se ocupa de recoger el testigo de “We Are Rising”. Coge la semilla que fue plantada en un mes por ese álbum y se encarga de hacerla crecer y de darla forma con melodías más trabajadas donde los detalles se cuidan al milímetro. Hay momentos que recuerdan mucho a este trabajo anterior, algo que achacamos a la presencia de vientos, ese juego con sintetizadores o esos momentos de intimismo de piano y celesta que marcaron gran parte de su segundo elepé.

En definitiva, no podemos decir otra cosa más que “Lanterns” es el álbum en el que Son Lux puso toda su calidad productora y con el que dio el salto a la gran escena musical, a base de temas admirables en su belleza y con los suficientes cortes que se quedan rápidamente en tu mente para que puedan ser coreados hasta la saciedad.

Son Lux – Lanterns

SON LUX

7.8

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Después de ganarse el respecto de la crítica con su debut y producir su segundo álbum en un mes, Son Lux se encarga de madurar sus ideas y darles una nueva visión mezclando lo antiguo y lo nuevo en su tercer álbum, “Lanterns”, donde juega con lo auténtico e introspectivo para alcanzar el punto máximo de elevación en la mayoría de los cortes que lo componen.

Up

  • Esos pildorazos como “Easy” y “Lost It To Trying” que entran a la primera.
  • Temas que son auténticos trabajos artesanales cuidados al milímetro.
  • La lírica: minimalista y completamente personal. Transmite lo suficiente y deja esa puerta abierta a la interpretación del oyente para que éste lo sienta propio.

Down

  • La posición de “No Crimes” en el tracklist, que no casa con el tema que le precede y rompe el ritmo que se llevaba. A esto le sumamos la introducción que no termina de convencer y que en los momentos cumbre se tiende al descontrol.
  • El afán por sorprender al oyente a cada paso con composiciones que se van transfigurando a mitad del metraje. En lugar de funcionar siempre como un toque de atención, hay momentos en los que distraen demasiado.