La tendencia a la realización de rock retro está lejos de ser un hecho aislado. Si bien en Europa se ha convertido en todo un movimiento arrollador, Estados Unidos no se iba a quedar al margen. La tierra que vio emerger a grupos de la trascendencia de Blue Cher, Velvet Underground, Sonic Youth, Grateful Dead, Coven o Pentagram no podía quedar exenta de un movimiento con unas bases tan sólidas, unos precedentes tan gloriosos y a la vez tanto que contar en el presente y futuro.

Lo de Mondo Drag no es ni una novedad, ni una sorpresa ni una aparición inesperada. Este grupo estadounidense lleva casi diez años creando música de manera sigilosa, casi local, manteniendo un perfil bajo a nivel internacional. Sin embargo, a fecha de 2016, sería injusto no detenerse a disfrutar y analizar su nuevo trabajo. La lista de influencias es descomunal y la cantidad de estilos que intentan aglutinar no se queda atrás.

Aunque asentados en Oakland (California), Mondo Drag no pueden hacer otra cosa que presumir de unos orígenes que proceden de la orilla del mismísimo Mississippi. El impacto cultural y la profunda admiración a sus raíces musicales queda patente en cada una de las composiciones de Mondo Drag. Con el rock psicodélico y progresivo como bandera, los californianos son una auténtica coctelera de estilos, sonidos y sensaciones. Si con «New Rituals» se dieron a conocer allá por 2010, su álbum homónimo los volvió a poner en la carretera en 2015. Bienvenidos a The Occultation of Light.

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Con este, su segundo elepé en dos años, los californianos comienzan a dejar su impronta en un mercado en el que resulta tan complicado distinguirse.

El disco se inicia con Initiation (valga la redundancia), una pista que nos da la bienvenida con una serpenteante melodía. Con un ritmo en continuo ascenso la parte instrumental deriva en la estrofa central en la que John Gamino comienza a desgranar las letras con esa característica voz cadenciosa. Sin embargo, la canción nunca se aleja de su esencia y la variedad de sonidos se entremezcla dando paso a la guitarra distorsionada y al omnipresente sintetizador que armoniza la canción con claras reminiscencias a la música árabe. En Out Of Sight nos encontramos con unos Mondo Drag que dan prioridad a la guitarra sobre las composiciones melódicas, como se aprecia en el poderoso riff inicial. Un riff que será la base sobre la que se sustenta toda la canción. Un corte que se acerca lo máximo posible al heavy metal más clásico pero que nunca llega a abandonar la atmósfera de psicodelia y distorsión que caracteriza a los californianos.

La música de Mondo Drag inspira misterio y oscuridad. Cada elemento de su música es evocador y así lo consiguen con Rising Omen. El órgano introductorio es la personificación de su mística. Una canción que nunca despega, sino que te atrapa en su lento vaivén y te envuelve con la parte vocal que trabaja por y para el resto de la composición, sin alardes ni subidas de tono. Una pieza hipersensorial. Incendiary Procession nos saca de ese estado de letargo inducido por “Rising Omen” a base de un ritmo de guitarra que es puro rock ‘n’ roll. Con otro acompañamiento perfectamente podía ser la base rítmica de cualquiera de los clásicos del género, pero con Mondo Drag nada es lo que parece. El sintetizador es la única compañía de la batería hasta que llega el clímax en el que es el órgano el que se bate en duelo con la batería para ofrecernos un cierre apoteósico.

Su rock con aroma añejo tiene claras e identificables influencias, pero con “The Occultation Of Light” el quinteto de Oakland se confirma como un grupo con identidad propia y merecedor de toda nuestra atención.

Una de las grandes experiencias del disco, que no se puede reducir únicamente al aspecto musical, es The Eye. En sus cerca de seis minutos y medio de duración, Mondo Drag vuelcan todas sus inspiraciones y toda su capacidad de crear. Es posible que no ofrezca nada expresamente nuevo, ya que lo que encontramos aquí no es otra cosa que lo expuesto antes por los californianos, todos sus elementos distintivos, pero la presentación los eleva a otro nivel. Una pieza para disfrutar de esas melodías absorbentes, de ese juego de bajo y ese imprescindible órgano. “The Occultation Of Light” juega continuamente con los contrastes y huye del acomodamiento. Siempre enfrenta a sus propias canciones y en esta ocasión el contrapunto de “The Eye” lo ofrece In Your Head, una de las canciones más rítmicas del grupo, con una batería ledzeppeliana y una guitarra afilada. El tema se rompe en dos mitades para bajar el ritmo hasta casi el susurro dando entrada a una breve dosis de voz.

El cierre lo firma Dying Light, una obra que ronda los ocho minutos. Una duración quizás excesiva pero que Mondo Drag emplean para explayarse en su propuesta y para plasmar su andanada de ideas. Juegan continuamente con los cambios de ritmo, desde los más altos dominados por la batería a los más bajos en los que el bajo gana el protagonismo. Tras una breve intermisión en la que la voz domina la canción por abajo, se sumerge en una espiral ascendente de distorsión en la que la guitarra consigue romper por todo lo alto, esta vez acompañada de la voz y el inseparable e inconfundible sonido del órgano.

Mondo Drag regresan al panorama tras un período de letargo posterior al lanzamiento de su primer disco. Con este, su segundo disco en dos años, los californianos comienzan a dejar su impronta en un mercado en el que resulta tan complicado distinguirse. Su rock con aroma añejo tiene claras e identificables influencias, pero con “The Occultation Of Light” el quinteto de Oakland se confirma como un grupo con identidad propia y merecedor de toda nuestra atención.

Mondo Drag – The Occultation Of Light

MONDO DRAG

7.0

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“The Occultation Of Light” es un trabajo complejo, que no arriesga respecto a sus predecesores pero vuelve a poner sobre la mesa unas intenciones firmes. Mondo Drag salen reforzados con un álbum de calidad que hace honor a sus pretensiones.

Up

  • Una nueva muestra de lo bien que funciona la apuesta por el rock retro.
  • Lo bien combinados que están todos los elementos.
  • El trabajo de teclados y órgano lleva al disco a otra dimensión.

Down

  • El álbum acusa cierta monotonía temática.
  • Algunas partes podrían incluir una participación vocal que no llega.