Hay canciones que son música por encima de la música y convierten la simple acción de apretar el botón de play en una experiencia emocionante. Ese es el adjetivo que llevo días buscando después de escuchar una y otra vez “Me mata si me necesitas”, el nuevo disco de Quique González. El músico madrileño ha vuelto con una colección de canciones (la más corta de su carrera) que rebosa melodías luminosas y optimistas. Cuando estaba en el estudio, el artista comentó que éste iba a ser su trabajo más emocionante y vital desde el “Daiquiri Blues”. No engañaba a nadie.

La compañía de Los Detectives, nombre con el que ha bautizado a su banda de los últimos años, también ha influido en la creación de su décimo álbum, el noveno de estudio. Un equipo, como le gusta llamarlo, que juntó para tocar en la gira de “Delantera Mítica” y que ya se ha convertido en inseparable. Esa química se demuestra en las nuevas canciones que tienen un aire cómplice y cargado de la energía que sólo dan las giras. Diez canciones efectivas que se distancian del anterior disco sobre todo en los arreglos y el tono general. Después de la crítica y el ataque de rabia social que supuso “Delantera Mítica”, el cantautor madrileño vuelve a las canciones de amor, con letras más amables y que se prestan más a la interpretación personal de cada uno.

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Fotografía: http://www.quiquegonzalez.com/

Después de la crítica y el ataque de rabia social que supuso “Delantera Mítica”, el madrileño vuelve a las canciones de amor, con letras más amables y que se prestan más a la interpretación personal de cada uno.

En esa búsqueda, los Detectives tienen algo que decir. El título del álbum bien podría serlo de una novela negra, pero encaja a la perfección con el del grupo. No en vano, el primer tema lleva el nombre de la banda («Detectives«) y sirve de preámbulo para lo que se avecina. Una introducción acústica a la que se van sumando instrumentos y que hace referencia al proceso creativo, al oficio de ‘investigar’ el mejor camino para llegar a una canción. Con “Se estrechan en el corazón”, el primer single, Quique se convenció de que debía grabar su nuevo trabajo con sus compañeros. Según ha explicado en su web, “se la enseñé a los músicos y acabamos tocándola en el camerino. Supongo que ahí empezaba a tener clara la idea de grabar el disco con los Detectives. Ya tenía otra canción escrita pero esta fue la que encendió la chispa del disco”. Hayan influido o no en la composición, lo que no se puede discutir es que han participado determinantemente en el sonido de este elepé. El violín de Edu Ortega, “la estrella del disco”, “que toca todo lo que tenga más de dos cuerdas” según desvela el propio González, o la apuesta por los hammond son dos de los detalles que más vida otorgan a su nuevo trabajo. También la mano de Ricky Falkner en la producción, que ha revitalizado de alguna manera el sonido del artista, que en ocasiones vuelve al rock urgente de sus primeros álbumes.

Como en el siguiente corte, “Sangre en el marcador”, donde los teclados de Alejandro ‘Boli’ Climent, que se alternó con Falkner para grabar las teclas del disco, suenan desde el inicio mientras el cantante va desgranando fragmentos de escenas hasta el optimista estribillo: “Te juro que estoy mejor”. Para “Charo”, González forma tándem con Carolina de Juan, conocida artísticamente como Nina (del grupo Morgan), para firmar una de las mejores canciones del disco. Un dueto al más puro estilo ‘Steve Earle – Lucinda Williams’ con un sonido country perfecto y una voz, la femenina, que se quiebra lo justo en algunos tramos para aportar el toque emotivo. Como curiosidad, fue la primera canción que escribió para este disco.

Aunque el ambiente folk, country y americano sigue muy presente, si el anterior disco te llevaba a una lluviosa tarde de otoño, este te transporta a una mañana soleada de primavera conduciendo un descapotable por la autopista.

Aunque el ambiente folk, country y americano (marca de la casa) sigue muy presente, el oyente puede apreciar claramente que hay un cambio en el estado de ánimo que transmiten las canciones. Si el anterior disco te llevaba a una lluviosa tarde de otoño, este te transporta a una mañana soleada de primavera conduciendo un descapotable por la autopista. Y tras la subida de los primeros temas la obra pisa el freno para que el oyente aprecie mejor la letra de “Cerdeña”. Música por encima de la música, que casi se solapa con otra canción acústica, “Ahora piensas rápido”, que echa el vuelo de nuevo gracias a los violines americanos de Ortega. Casi sin darnos cuenta, llegamos a la última bajada de esta montaña rusa. Un conjunto de tres temas que suben otra vez las revoluciones. “Orquídeas” vuelve a recordar a Earle con una melodía dulce y “Relámpago” abre con un riff eléctrico de piano, compuesto por César Pop, que brota entre colchones de hammond y que pega fuerte. Ambas están destinadas a convertirse en clásicos en el repertorio del madrileño.

En este punto, uno casi tiene que limitar la escucha del último tramo porque, por primera vez en años, este músico anti singles, anti pop y anti industria musical, resulta que ha parido un trabajo con canciones y melodías pegadizas. Todo ello sin perder su esencia, sin renunciar al sonido country más americano y sin vender el alma a una discográfica. Esa es la virtud de este elepé y también puede ser su talón de Aquiles. Un disco que invita tanto a escucharlo que cualquier fan puede tener la tentación de ‘quemarlo’ rápido.

Quique González ha parido un trabajo con canciones y melodías pegadizas, todo ello sin perder su esencia, sin renunciar al sonido country más americano. Esa es la virtud de este elepé y también puede ser su talón de Aquiles.

El disco, como conjunto, termina con “No es lo que habíamos hablado”. Una canción, quizá la más redonda, que camina entre estrofas de blues de piano bar y que incluye otro deslumbrante solo de violín. Además, el estribillo guarda la frase que da nombre a este nuevo trabajo. Pero antes de echar el cierre, Quique González se pone en la piel de una suerte de Mark Everett (Eels) y saca partido de sus tragedias personales (perdió a su padre el año pasado) para firmar una de sus canciones más emotivas: “La casa de mis padres”. Quizá no encaja mucho en el contexto del disco, pero si los trabajos de este cantautor revelan su situación personal en el momento de su composición, este tema no podía quedarse fuera. Y de hecho se convierte en un cierre estupendo, porque desvela una de las máximas de este músico: “vivir como me dé la gana”. Una máxima que lleva a por bandera tanto en lo personal como en lo musical.

A partir de aquí, no sabemos qué rumbo tomarán sus próximos trabajos pero estamos seguros que éste gustará y mucho a sus fans. Si tomamos como referencia el “Daiquiri Blues” como el mejor trabajo de Quique González (o al menos el más completo), este disco podría acercarse a las primeras posiciones porque aunque no alcanza tan excelso nivel en producción sí que lo logra en la factura musical y creativa. El buen momento que vive con su banda se nota en las melodías, brillantes y desatadas, en las letras que recuperan un tono optimista y también en el conjunto de la obra, que se revela rápida, urgente y que pasa veloz, como un disparo.

Quique González – Me Mata Si Me Necesitas

QUIQUE GONZÁLEZ

8.4

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Tras cuatro años tocando con la misma banda, Quique González se ha decidido a dar el paso: ponerle nombre y meterse en el estudio a grabar un álbum rápido, certero y con mucho brillo. Con la energía rock de los primeros discos, pero con el bagaje que dan los años, una sonrisa en la partitura y canciones de tono más alegre y optimista. ¡Larga vida a Los Detectives!

Up

  • Las melodías, alegres y luminosas.
  • Las nuevas letras, optimistas en su mayoría, suponen un acertado cambio en el tono de su obra.
  • El tema a dúo con la cantante de Morgan.
  • La química con Los Detectives.

Down

  • El disco se hace algo corto comparado con otros trabajos.
  • En línea con el punto anterior, es tan fácil y agradable de escuchar que puede ‘quemarse’ fácilmente.