Belize es un grupo que a diferencia de muchos no nace con la idea de hacer conciertos como primera instancia, sino que surge de una inquietud creativa que les lleva a idear lo que es hoy un proyecto que casi podríamos denominar como 360º. Vídeo, fotografía, composición… todo pasa por las manos de sus componentes. No pueden (y hacen bien) pensar en la música de forma aislada, de forma que se preocupan de que todo quede perfectamente encajado tanto con su sonido como con el estilo Belize.

Su primer larga duración, de título homónimo, vio la luz en 2015, hace apenas un año, y parece que se han instalado en nuestro panorama musical de una forma muy natural y con gran seguridad. Hans Krüger y la discográfica Warner han sido los encargados de acompañar a este sexteto procedente de Pamplona durante el primer trayecto en su carrera. Detallistas, íntimos y sensibles, Belize producen una música pop con aires electro-tropicales capaz de transportarte a lugares lejanos. Para los amantes de la escucha de un disco de principio a fin, aquí tenéis buen material, y para aquellos a los que os guste escuchar canciones sueltas, prometemos que tampoco os decepcionarán.

Hemos hablado con Ángel, voz y una de las mentes creativas del grupo, sobre el proyecto, su futuro, gustos musicales e incluso modos de distribución de la música actual:

Belize no es únicamente un grupo de música preocupado por hacer conciertos y estar en los carteles de todos los festivales, es todo un proyecto completo, ¿de qué forma surge Belize?

Es un proyecto que nace de una inquietud compositiva. Pablo y yo, junto con Ignacio (que ahora no está en la banda) pasamos mucho tiempo llevando las canciones a nuestro terreno, en nuestra casa. Hicimos los temas poco a poco y fuimos aprendiendo; el proyecto fue saliendo de una manera muy sencilla. A la hora de probar ideas que he compuesto, el hecho de tener a mi hermana en casa facilita mucho el proceso.

Poco a poco y sin quererlo ya había un proyecto consolidado. El concepto de grupo estaba muy cerrado desde el principio (Pablo y yo veníamos de otros conjuntos anteriormente), y queríamos un proyecto de canciones cuidadas, de producción amable, suaves, que te transportaran a otra realidad, un poco escapistas y que te invitaran a recorrer otros lugares. Eso fue el germen del grupo y a partir de ahí fue entrando más gente. Ha sido un grupo que ha nacido más desde el aspecto compositivo, llevando a cabo un proyecto artístico y trasladando todo a nuestro terreno: vídeos, fotografía…

Vuestra formación en cuanto a tipología y cantidad de componentes me recuerda a la de Arcade Fire…

De hecho Arcade Fire es uno de nuestros referentes, me gusta que la banda tenga dos cabezas visibles, pero luego cuento con todos los músicos que trabajan conmigo. Es una formación muy abierta pero con un núcleo muy sólido.

Belize nace a partir de una inquietud compositiva.

Sois originarios de Pamplona, ¿qué os parece esta ciudad como lugar donde crear y establecer relaciones artísticas?

Pues estupenda. Pamplona tiene un ritmo tranquilo, sobre todo se destaca por eso, es un lugar donde se compone a gusto. Tienes la posibilidad de ir a la montaña en media hora. Nosotros por ejemplo, ensayamos con vistas al campo. También es cierto que no hay tanto movimiento u oferta como en las grandes ciudades, pero las propuestas musicales que hay de otros grupos son muy potentes.

Mencionabas que ensayáis con vistas al campo… En cuanto a la composición, ¿cómo lo hacéis?

No hacemos composición grupal. Las canciones las desarrollo con Pablo (el bajista) en su estudio, vamos construyendo a partir de las ideas que ya hay.  En el aspecto creativo y compositivo yo dirijo las cosas con Pablo y muchas veces mi hermana lleva las ideas que aún están en bruto a un plano más suave, a su forma de cantar. Probamos las voces con ella, las revisamos. No me mola el rollo McCartney de hacerlo todo yo solo porque no creo que se pueda aportar la frescura que buscamos.

En una época en la que la gente consume la música canción por canción, ¿por qué hacer un disco conceptual?

En primer lugar, nosotros comenzamos a sacar las canciones separadas. En año y medio habíamos desvelado 6 canciones del disco que aparentemente no tenían mucho que ver entre sí ¿Qué iba a aportar la escucha de un disco del cual ya se conocían más de la mitad de los temas? Nosotros pensábamos que poner canciones aisladas no tenía sentido. Queríamos que el disco fuera un buen comienzo y pensamos que lo ideal era que los temas pudieran funcionar tanto juntos como separados. Por eso realizamos un disco con una temática que englobara canciones tan distintas. Hoy en día quien escucha un disco entero es porque le gusta escuchar discos.

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De entre las canciones de vuestro primer disco, ¿con cuál te sientes más identificado?

Con «Egos». Es una lucha interna de poder, carácter y personajes. Se puede interpretar como un diálogo entre dos personas reales pero en realidad es un diálogo interior, entre tu personalidad más rebelde y tu personalidad más estable. Eso está en todas las personas y es muy común en mi personalidad, me siento muy identificado.

¿Qué música está entre tus escuchas últimamente?

Estoy escuchando un grupo de Colombia que se llama Elia y Elizabeth, de los años 70. También he escuchado el último disco de Coldplay, «Estudias o Navajas» de Perro y el último de Tulsa. En el grupo está pegando mucho Tame Impala, Foals… Todo un poco variado. También he estado escuchando mucho a los Novos Baianos, un grupo brasileño de los años setenta.

Por primera vez este año pisaréis festivales, ¿sabéis ya que tipo de formato llevaréis a los escenarios?

Creo que va a sorprender un poco porque en el disco plasmamos una electrónica suave y en los vídeos llevamos eso al acústico. En el directo esperamos que haya un poco de sorpresa, llevaremos una formación tirando más hacia lo eléctrico: bien de bajo, de guitarras eléctricas… creemos que los festivales es una forma distinta de entender la música, de vivirla en comunidad sudando y bailando. No se puede tratar la música de la misma forma en distintos espacios, cada espacio tiene una forma de entender la música.

Hace apenas un año que sacasteis vuestro primer disco, ¿habéis comenzado a pensar en el segundo elepé?

Pues hemos llevado una canción nueva al estudio y creo que haremos gira acústica en marzo-abril. Después de los festivales, tenemos ganas de meternos en el estudio a grabar. Sin embargo, estas cosas tienen que ir con calma, queremos hacer un trabajo más reflexivo, que las ideas se maduren y no hacerlo todo de hoy para mañana. Tengo algunas canciones compuestas y algunas ideas pero no quiero publicar nada por publicar. Igual en septiembre después de la gira volvemos a darle caña.

Vuestras canciones son muy íntimas y reflejan esta dualidad de caracteres entre la parte más emocional y la racional, ¿cómo se plasma esto en vuestras relaciones como grupo?

Lo más cercano que veo es la relación que tenemos mi hermana y yo. De esa forma sí que es más ese diálogo, las pequeñas riñas entre dos formas de entender las cosas. Eso aparece en el disco: Ana interpreta a un personaje y yo a otro.

Leí en una entrevista que Ana descubrió de repente que cantaba, ¿cómo fue eso?

Mi hermana siempre ha sido muy tímida y lo que pasa es que a veces para combatir esa timidez te sobreexpones a las situaciones, pero siempre le daba mucha vergüenza cantar. Me acuerdo que la primera vez que la oí cantar ella tenía 17 años; yo estaba haciendo una especie de acústico en un sitio y se quedó enmudecida, no le salía la voz.

Siempre he sabido que ella tenía un talento especial y una sensibilidad superior al resto. Lo fue manifestando muy poco a poco y cuando yo estaba empezado a hacer las canciones de Belize (Ana no estaba centrada en el proyecto) se hizo más notable. El hecho de cantar las canciones de la forma como lo hace fue lo que más enganchó. Con el tiempo ha ido ganando más protagonismo y llevando el papel de ‘frontman’.

No se puede tratar la música de la misma forma en distintos espacios, cada lugar tiene una forma de entender la música.

Vuestra imagen en redes sociales, videoclips, fotografía, etc., está extremadamente cuidada. En relación a los videoclips, que al fin y al cabo son una gran carta de presentación, ¿hasta qué punto intervenís en la producción de ellos?

En todo, los vídeos los hemos hecho nosotros. Hemos acabado funcionando como productora de vídeos. Yo conocí a Santi en la universidad y había hecho un video para Joe La Reina que les catapultó. Me fijé y quise trabajar con él. Grabamos «Egos», y lo mismo nos pasó a nosotros con ese vídeo.

Cuando realizamos un vídeo nosotros elegimos las localizaciones, hacemos los guiones, etc. Por ejemplo, del videoclip de «Tik’al» toda la idea es nuestra, y también llevamos a cabo los temas de realización. Yo creo que lo que nos hace distintos es que lo hacemos todo nosotros: dirigimos el proyecto. Eso es para mí la garantía de que al final va a salir un producto que respeta nuestras formas de hacer las cosas. Con el tema de imagen, entendemos que la música no sólo es música: es idea, es sensación, es imagen. Es mucho más que la experiencia de ir a una sala a sudar.

Respecto a la discográfica, ¿ha entendido vuestro modo de hacer las cosas? ¿Cómo dirías que es vuestra relación con ellos?

Súper buena, han entendido nuestra forma de hacer las cosas, la forma Belize. Es un gusto, nos apoyan, nos ayudan… pero siempre desde la premisa de cómo queremos nosotros las cosas. Los grupos que no funcionan por sí solos no funcionan, no se puede estar detrás del grupo para ver cuándo componen, cuándo hacen vídeos… Estamos muy agradecidos, tanto con la discográfica como con nuestro mánager.

 Entendemos que la música no sólo es música: es idea, es sensación, es imagen. Es mucho más que la experiencia de ir a una sala a sudar.

Vuestra música tiene la capacidad de hacer viajar a lugares lejanos y situaciones donde el sentimiento y la emoción son muy fuertes. Llevando esto al mundo del cine, si tuvierais que poner música a una película que ya existiera, ¿cuál sería la ideal?

Es difícil, porque poner música a una película que ya existe y que te gusta es como decir que no es perfecta del todo. Pero me hubiera gustado estar junto a Morricone en cualquiera de las películas en las que ha colaborado. Respecto a una película concreta, diría: Erase una vez en américa.

En cuanto a los nuevos modelos de difusión de la música, ¿cómo creéis que afectan al panorama musical y a la distribución?

Yo creo que las formas que uno tiene de escuchar música y de consumirla dirigen todo el mercado discográfico y eso impacta directamente en el hecho que salgan más o menos bandas.

El formato físico ahora mismo está asociado al CD, pero por ejemplo los discos de Pink Floyd estuvieron condicionados por la duración permitida por el vinilo. Ahora mismo tiene mucho más impacto el poder sacar canciones sueltas y completarlas con vídeos que hacer discos para que al final se queden en el cajón.

No sé hacia donde irá todo esto, pero sé que cambiará muy rápido. Aún me acuerdo de cuando iba al colegio con el discman o cuando grababa las cosas con la grabadora de casete y ahora todo eso está súper obsoleto. Lo mismo pasa con Myspace; hace unos años un grupo que no estaba en esta plataforma no era nada y ahora ya ni se conoce Myspace.

Ahora mismo, la gente escucha la música en streaming y se ha posicionado como la principal forma de escucha. Lo bueno de esto es que se ha democratizado mucho más el acceso a la música. Hoy en día con un ordenador cualquiera puede acceder a ella, mientras que esto antes era impensable.