Hablemos de lo ‘indie’, lo ‘mainstream’ y lo ‘vintage’. Veréis, existe una delgada franja en la que algo deja de ser viejo para convertirse en ‘vintage’, o retro en su versión en castellano. El caso que nos atañe es la década de los 80, que está traspasando esa frontera temporal y convirtiéndose lo suficientemente ‘vintage’ para que su estilo musical sea recuperado, reciclado y modernizado por todo artista que se precie.

Y digamos que lejos de producirse una dicotomía entre lo que gusta en el ‘mainstream’ y en lo ‘indie’, nos podemos encontrar a un artista comercial de renombre, digamos Carly Rae Jepsen, jugar con el mismo estilo por el que se han decantado unos ‘indies’ como son Miss Caffeina.

Pero esta jugada no viene en primera instancia, ni mucho menos. Miss Caffeina se trata de un grupo con amplio rodaje. En 2009, después de un par de años lanzando EPs y consolidando la formación actual de la banda, deciden lanzar su primer largo, “Imposiblidad del Fenómeno”, en el que destilan un indie rock al que le podríamos añadir la etiqueta de ‘casual’, donde la originalidad más bien descansa en la parte vocal y en la lírica. En 2013 se publica “De Polvo y Flores”, segundo LP del conjunto, en el que intentan aportar un grado de madurez a su producción añadiendo tintes más oscuros y agresivos sin perder la esencia tan característica que les llevó a abrirse un nombre en el panorama con el paso de los años, pero para este “Detroit”, la banda liderada por Alberto Jiménez decide desvincularse de todo lo producido hasta ahora. Deciden hacer del ‘renovarse o morir’ su estandarte y ponerlo de manifiesto en cada una de las once canciones que conforman este tercer álbum.

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Los de Alberto Jiménez deciden hacer del ‘renovarse o morir’ su estandarte y ponerlo de manifiesto en cada una de las once canciones que conforman este “Detroit”.

Detroit” funciona como perfecta apertura del trabajo. Ya nos lo deja claro en el primer verso diciendo “Bienvenidos al futuro que mandamos al infierno”, que además de funcionar como introducción al concepto de la ciudad fantasma que habita este álbum, también es una pista del estilo futurista de sintetizadores que van a mostrar ahora. Con un estilo agradable, donde entremezclan punteos de guitarra eléctrica con melodías de sintetizador envolventes y una parte vocal que se va moviendo hipnótica a lo largo del metraje, nos transportan a “El Rescate”, un tema algo más intenso con coros apoteósicos y una batería marcada que te impulsa a seguirla con tus propias manos. La cabeza acaba por moverse sola en el estribillo con un contratiempo tan marcado y Alberto cantando, modulando su voz en tonos altos, Rodeados de almas vacías, de cuerpos llenos, de almas vacías”.

El primer pelotazo con el que Miss Caffeina nos intentan (y consiguen) conquistar es “Mira Cómo Vuelo”. Un corte que cuenta con todos los ingredientes para convertirse en un tema coreado por todos sus seguidores en el directo y que tiene posibilidades para ser una interesante pieza que protagonice las vacaciones estivales. Riffs de guitarra rápidos con sintetizadores ligeros que confluyen entre altos y bajos para llegar a un estribillo explosivo donde no puedes evitar, ya no sólo cantar, sino gritar ese “Mira como floto, mira como vuelo, que se alza motivador sacando todo lo mejor que hay en ti.Gladiador” empieza algo oscuro para intensificarse en el estribillo con un juego de intensidades controladas y melodías vocales que se desdoblan con ligeros toques de reverb y tonos altos. Un tema que se ve fácilmente en el directo para mantener el ritmo, de la misma manera que lo hace en el LP.

Miss Caffeina consiguen esquivar la sensación de sobrecarga al jugar con un estilo como el ‘neo 80’s’ creando una configuración y un orden de temas que juegan con el equilibrio y con el alivio justo de carga.

El inicio de Eres Aguatiende a descolocar al oyente rompiendo el ritmo del álbum, con una introducción de percusiones electrónicas y sintetizadores brillantes que me hacen recordar la parte más electrónica del “Vulnicura” de Björk, una referencia que resulta del todo lejana en este álbum pero que demuestra a la perfección esa habilidad que han tenido los de Alberto Jiménez para jugar con sonidos electrónicos que en otras manos tienden a un pop insustancial y transfigurarlos en algo propio que puede tirar incluso a la alternativa. Volvemos a territorio conocido en Ácido, tema compuesto por Álvaro, guitarrista de la banda, junto a Martí Perarnau, vocalista de Mucho. De esta mezcla encontramos un tema de cierto toque disco, donde no se duda en jugar con el falsete en los coros del estribillo y los rasgueos agudos y rápidos de guitarra. Un juego melódico muy pegadizo que hace pensar en los The Kooks de “Listen”, sobre todo con ese cierre improvisado de palmas, buen rollo y puro baile del que no dudas en participar ni un segundo, algo que hizo Zahara, quien decidió aparecer en este cierre tan especial. Desiertovuelve a una corriente más básica del sonido del álbum con una estructura que relega los sintetizadores a los estribillos, dejando unos versos más rockeros con más peso de guitarra eléctrica.

Este estilo similar es el que encontramos en Titanes, con un cierre final que juega más con la progresión instrumental acompañada en un coro de “oh’s diseñado completamente para ser secundado en directo. Oh! Sanase trata de un tema tenso, que avanza rápido en tonos medios y con una letra contundente, con ese “Todos los santos menean el rabo por ti, y rezan por ti, y piden por ti” que se configura a través de una guitarra eléctrica que desprende unos riffs rápidos y unos sintetizadores claros para hacer que se te quede grabado a fuego en la memoria una vez se acaba el metraje. Desde luego, uno de los tracks más interesantes. No se llevará el calificativo de ‘alegre’ o de ‘puro divertimento’, pero es el que juega con esa vena retro que cabalga por el disco de la forma más original.

Miss Caffeina han optado por un estilo que es lo suficiente mainstream o comercial para llegar a un público más amplio manteniendo el espíritu indie para no defraudar a los seguidores ya existentes. Y, admitámoslo, la jugada ha funcionado.

Ahora que sabemos que la química no va a matarnosy que nos acercamos a la recta final del álbum, Miss Caffeina dejan dos pildorazos importantes para cerrar su trabajo. Turistasexhala rock, exhala aires de grandeza, con ese estribillo realmente bailable en el que, de nuevo, tenemos sintetizadores en un segundo plano para recoger un sonido que se aleja de toda reflexión y pone las cartas sobre la mesa con un importante peso rock. Finalmente, Lobospone el broche final con toques de percusiones analógicas, bajos potentes y ligeros cambios de velocidad en la parte vocal que hace que el oyente preste una atención constante a un tema que resulta del todo pegadizo y que funciona como perfecto resumen: estribillo con vocales desdobladas jugando con la modulación de tonos, el juego de sintetizadores y guitarras compartiendo protagonismo. Destacar la interesante forma en la que la melodía se para para dejar en escena únicamente un piano y la voz de Alberto, para volver a arrancar hacia el minuto final del álbum y elevarnos en una progresión final que nos obliga a darle al replay y empezar la experiencia de nuevo.

Volviendo a lo que exponía al principio, Miss Caffeina optan por un estilo que es lo suficiente mainstream o comercial para llegar a un público más amplio manteniendo el espíritu indie para no defraudar a los seguidores ya existentes. Y, admitámoslo, la jugada ha funcionado. Han conseguido ese equilibrio que no consiguieron los Lori Meyers allá por el 2010 cuando decidieron aparcar su vena más indie rock y apostar por los sintetizadores. Miss Caffeina llevaban la lección aprendida viendo a su alrededor y, lo que creo que es más importante, mirándose a ellos mismos. Se preguntaron: ‘¿Repetimos fórmula o damos un giro de 180 grados?’.

En esta evolución han conseguido crear temas fácilmente identificables y que consiguen quedarse en tu memoria con una facilidad asombrosa. El ejemplo más claro es “Mira Como Vuelo”, pero no se quedan atrás “Detroit” o “Ácido”. Pero el precio de crear unos temas que destaquen entre el resto es jugar con un estilo musical como es el neo 80’s que, usado en exceso, puede resultar algo cargante para el oyente. En este aspecto, Miss Caffeina consiguen esquivar esta sensación creando una configuración y un orden de temas que juegan con el equilibrio y con el alivio justo de carga.

En resumen, este “Detroit” es el resultado de la experiencia que se ha volcado tanto en la producción, introduciendo sonidos nuevos que consiguen dominar y hacer suyos, como en la parte lírica, donde transfiguran las temáticas clásicas amorosas de banda de rock para añadirle ese posicionamiento en una ciudad fantasma que puede hacer referencia a cada uno de nosotros, creando una suerte de concepto que va experimentando momentos de motivación, rabia y alegría a lo largo del metraje del álbum. “Mira como avanzo, valiente, dejándolo todo atráscomo cierre final de lo que expongo en esta crítica, frase lapidaria que deja patente el carácter vivo de la música, donde la renovación es una constante en cada grupo y artista.

Miss Caffeina – Detroit

MISS CAFFEINA

7.8

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Miss Caffeina cambian de rumbo en “Detroit”, ofreciendo un álbum que se aleja del estilo denso de su anterior trabajo y del indie rock de tintes más casuales que llevaban hasta el momento, confeccionando un sonido que juega con los sintetizadores y las guitarras en un ambiente que funciona como perfecta reminiscencia de los 80.

Up

  • El sonido neo 80’s, que es muy agradecido por lo pegadizo del mismo.
  • Los pildorazos que entran en los momentos justos.
  • El concepto detrás del álbum.

Down

  • La caída en el auto-homenaje irremediable repitiendo sonidos ya vistos en el álbum, siendo la culpa de ello ese neo 80’s que además de agradecido es difícil de controlar.