DMA’s – Hills End

DMA’S

En un mundo culturalmente repleto de dicotomías donde a menudo el gusto, las ideas o las convenciones socioculturales nos hacen decantarnos por una u otra opción en detrimento de otra que se le supone opuesta, véase la dualidad buenos-malos, cielo-infierno, playa-montaña, naturaleza-cultura, Real Madrid-F. C. Barcelona, Rockers-Mods, Beatles-Stones, etc., que un grupo de jóvenes músicos publicara un EP con influencias de Oasis y Blur era, cuanto menos, curioso. No obstante, tan marcadas divisiones resultan en difícil avenencia dadas sus definidas idiosincrasias, de manera que no sorprende que el equilibrio termine por vencer hacia un lado u otro de la balanza. Tal vez el eclecticismo sea una virtud, pero cuando nos encontramos en lances musicales que todavía hoy resuenan en la memoria colectiva de los más apasionados melómanos como fue la batalla del Britpop en el ecuador de la década de los noventa, resulta harto complicado no tomar posiciones. Y precisamente eso es lo que han hecho los muchachos de DMA’s.

En Hills End, la banda australiana integrada por Tommy O’Dell, Johnny Took y Matt Mason, parece decantarse por los de Manchester, y amplían su abanico de influencias recurriendo a bandas de la misma ciudad como The Smiths y The Stone Roses, influencias directas, por otra parte, en la banda de los hermanos Gallagher. De tal manera que se antoja una fusión retroalimentada en la que brilla lo mejor de cada casa. De tal síntesis no podía emerger más que un trabajo excelente, repleto de grandiosas melodías y exquisitas guitarras de sensibles punteos cristalinos que nos traen al presente lo mejor del ayer. Estos chicos han dado con la fórmula para hacer singles en serie, según se muestra en la presente referencia, trabajando sobre estructuras convencionales y melodías de fácil anticipación que hacen más disfrutable el trabajo de estos epígonos de la Cool Britannia.

Fotografía: Daniel Boud/Handout
Fotografía: Daniel Boud/Handout

DMA’s han dado con la fórmula para hacer singles en serie, trabajando sobre estructuras convencionales y melodías de fácil anticipación que hacen más disfrutable este álbum debut.

Timeless abre el primer larga duración de los australianos, y la verdad es que no podría comenzar mejor. Un inicio contundente, marcado por una fuerte e insistente presencia del bajo que acompaña a una voz ligeramente monótona, una melodía prácticamente recitada que adquiere una nueva dimensión en los estribillos con un punteo certero de guitarra, la cual será la protagonista indiscutible en los últimos compases del tema. Será la batería la encargada de iniciar el segundo corte, Lay Down. Una pieza ágil en la que el oyente escuchará irremediablemente a Liam Gallagher cada vez que Tommy O’Dell pronuncie con tan característico deje: Lay down… lay down, give me someone new. Nuevamente se hace aquí destacable la interpretación de la guitarra eléctrica, la cual aporta en sus livianos pasajes solistas un amplio sentido de la melodía y resulta un efectivo gancho que tararear.

Rescatada de su EP homónimo llega “Delete”, el tema que parece ser la apuesta sonora en la que más confía el conjunto y la favorita de muchos de sus fans. Una pieza acústica de carácter sosegado con gran final que, sin embargo, para el arriba firmante deviene un tanto monótona con la reiteración de las escuchas. Había cartas más efectivas en el EP y las hay aquí, como bien han sabido jugar de acuerdo a la elección de su primer single, “Too Soon”. Estrofas tranquilas seguidas de estribillos poderosos e infalibles que ya avanzan imágenes mentales premonitorias de los saltos unánimes del público en los conciertos de la banda. Su “Some Might Say” particular. Será este, junto con “In The Moment”, el siguiente track el disco y segundo single, tal vez, el pico más alto del LP. Este quinto corte alcanza fácilmente la sublimidad en unos estribillos en los que confluyen de manera magistral voz, coros y unos punteos a la guitarra tremendamente exquisitos y acertados.

En “Hills End”, la banda australiana parece decantarse más por el sonido Oasis que por el de Blur, y amplían su abanico de influencias recurriendo a bandas de la misma ciudad como The Smiths y The Stone Roses.

Step Up The Morphine resulta una tierna balada que centra toda su fuerza en la melodía vocal al tener un acompañamiento más bien plano y sin ningún elemento particularmente reseñable. DMA’s salen airosos de tan complicada apuesta, evitando caer en la monotonía. Tommy O’Dell no destaca precisamente por tener unas cuerdas vocales privilegiadas, y hacer una apuesta de ese tipo y salir del paso ileso no hace sino evidenciar el saber hacer musical de estos jóvenes australianos. Lo mismo podríamos decir de So We Know, la canción más íntima de las contenidas en el EP con la que la banda se presentó al mundo en 2015, y que sigue aquí jugando el mismo rol que mantenía en su primer prensado. Casi como una continuación de la anterior comienza Melbourne. De carácter particularmente nostálgico, el texto nos habla sobre la ruptura de una relación amorosa. No es este uno de los mejores temas del álbum pero, no obstante, se escucha con gusto. Mención aparte merece el final de la pieza en lo que supone una aceleración musical que deviene en caos antes de llegar a un abrupto abismo que capturará la atención de los oyentes que hayan desconectado ante tal fragosidad musical.

El parecido con la banda liderada por los Gallagher es más que evidente, lo que aunque resulta atractivo, puede suponer un hándicap a la hora de hacerse un nombre propio.

Acto seguido nos topamos conStraight Dimensions, un track que deriva de una profunda revisión de “The Plan”, uno de los temas incluidos en el ya referido EP previo al álbum que nos ocupa. La brillantez de la guitarra al más puro estilo de los Smiths aporta un fulgor al tema que, sirviendo de contrapunto a la melodía vocal, resulta en uno de los cortes más atractivos del álbum. Por su parte, Blown Away muestra una interesante composición de base chill out y fragancia hawaiana para acompañar a una voz tranquila, sentimental y emotiva que hacen de esta balada un clásico instantáneo. Siguiendo con el curso natural de las cosas llegamos a The Switch y certificamos que a estos chicos les va la emotividad, las melodías sensibleras, y los sencillos y acertados punteos en la guitarra eléctrica, siendo estos los elementos que indudablemente más destacan a lo largo del LP, y que por supuesto, como no podía ser de otra manera, aparecerán en Play It Out, el corte que cierra este primer larga duración y pone el broche dorado a un disco que sitúa el listón cualitativo a una altura considerable, tanto para el propio grupo como para otras bandas de similar tendencia revivalista. De momento ya tienen un buen puñado de clásicos bajo la gorra. Ahora sólo queda disfrutar y seguir construyendo.

DMA’s – Hills End

DMA’S

7.5

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Tras el EP homónimo que llevó a DMA’s a las páginas de todas las publicaciones musicales especializadas, la banda ha publicado su primer larga duración. Una colección de singles a la altura de las expectativas, de acuerdo al potencial que se vislumbraba en el mencionado epé, que exhibe marcadas influencias de The Smiths, The Stone Roses y, especialmente, de Oasis. Un regalo para nostálgicos connoisseur y una puerta de entrada a la historia para los neófitos.

Up

  • El buen hacer de la banda. Saben lo que hacen y lo hacen muy bien.
  • DMA’s han facturado una colección de singles con la que disfrutarán los viejos seguidores de Oasis y hará de introducción a los mismos con las nuevas generaciones.
  • La convencionalidad de los temas los hacen accesibles a todos aquellos que estén dispuestos a darles una oportunidad.

Down

  • El parecido con la banda liderada por los Gallagher es más que evidente, lo que aunque resulta atractivo, puede suponer un hándicap a la hora de hacerse un nombre propio dentro de la música.