Confieso que no soy un enamorado de los sonidos extremos. Si bien nunca me he considerado un auténtico metalero, si es que alguien sabe qué diablos es eso, algunos de mis grupos favoritos se mueven entre el heavy más clásico, el doom, stoner, sludge o prog metal. Ahora bien, siempre he tenido mis reticencias hacia géneros como el black metal. Viniendo del rock, uno puede tardar cierto tiempo en acostumbrarse a la atmósfera oscura y las voces guturales propias de aquel género. Más allá de la repetición en las escuchas, existe otro factor por el que mi inicial intolerancia hacia el black metal ha ido curándose con el tiempo: sus grupos. Y es que durante esta última década nombres como Panopticon o Deafheaven están transportando la etiqueta black hacia un punto en el que sus posibilidades son prácticamente infinitas. Conservando los pilares fundacionales del estilo, existe una nueva oleada de bandas empeñadas en forzar los esquemas del black metal, ofreciendo algunos de los trabajos más interesantes de los últimos tiempos que un servidor ha tenido el placer de escuchar.

Lo de Oranssi Pazuzu resulta tan transgresor que el nombre de ‘black metal’ se queda corto para definir su sonido. Los finlandeses ya habían dejado muy claro con “Valonielu” (2013) que no son una banda más de todo este movimiento. Tres años más tarde, su propuesta se ha radicalizado y retorcido aún más consiguiendo que nada sobre en los 69 minutos hasta los que se alarga “Värähtelijä”. Y esto último es todo un logro; Oranssi Pazuzu mezclan ambientes psicodélicos y estructuras del post y el prog en su black metal haciendo que todo encaje de manera natural, sin recurrir a ínfulas pretenciosas y evitando que de la experimentación nazca una algarabía incoherente. Como he dicho antes, los Oranssi no son los únicos que contribuyen en esta tarea de desarrollar el metal extremo hacia algo más rico y complejo, pero lo hacen de una manera personalísima a la vez que impredecible. Uno nunca sabe por donde va a tirar un tema de este quinteto nórdico; esto, unido a su constante crecimiento y a la calidad técnica de sus trabajos ha contribuido al aumento de su respeto entre la crítica especializada y al engrosamiento de su lista de seguidores.

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Oranssi Pazuzu se encuentran un paso más adelante del avant-garde y estos siete temas conforman un ensayo encomiable sobre las posibilidades de expansión del fenómeno musical, sobre lo que la llamada música-de-guitarras es, y lo que puede llegar a ser.

A pesar de la multitud de géneros con que seríamos capaces de relacionar a Oranssi Pazuzu, podemos entender a la banda como una mezcla de las bondades y potenciales mutaciones de variedades tan contrapuestas como la psicodelia y el black metal. Los finlandeses no crean un producto unívoco, sino que su sonido, lejos de ser unidimensional, puede ser disfrutado desde varios prismas alternativos. Esto hace que no sea necesario ser un gran conocedor del black metal, la psicodelia, el space, el prog o el kraut (entre otras ramas por las que se desenvuelven) para disfrutar del viaje que la banda propone con cada una de sus jams infinitas. De manera que algún incauto puede caer en sus redes y preguntarse cómo es posible que esté disfrutando tanto con un disco de black metal, rodeado de tantos sonidos raros. Así son estos finlandeses, opresivos y estimulantes, sus canciones te engullen y asfixian pero te harán volar al mismo tiempo. Pese a todo, no queremos llevar a equívocos. “Värähtelijä” no es un disco para todos los públicos, y habrá quien encuentre su escucha un ejercicio insoportablemente denso. Lo que no me podréis negar es que Oranssi Pazuzu se encuentran un paso más adelante del avant-garde y que estos siete temas conforman un ensayo encomiable sobre las posibilidades de expansión del fenómeno musical, sobre lo que la llamada música-de-guitarras es, y lo que puede llegar a ser. El resultado del experimento variará según las preferencias de cada uno; si, de momento, ya se te han puesto los dientes largos, te invito a seguir leyendo.

Empezamos con “Saturaatio”, el episodio más progresivo-krautrockero del LP. Arranca, como tantos temas del conjunto, con un riff repetitivo al que se van incorporando diversos elementos hasta que todo revienta. Aquí me recuerdan a los míticos Can, pero los finlandeses se las arreglan para no perder el punch metalero y entre esa maraña de ruiditos y sintetizadores aparecen guitarrazos capaces de peinarte para atrás. Le sigue “Lahja”, que arranca de manera sutil con una especie de percusión tribal y el sonido de unas extrañas campanillas. El ambiente se irá enrareciendo todavía más con la actuación del vocalista (conocido bajo el pseudónimo de Jun-His) cuyos gruñidos pudieran sugerirnos la invocación al diablo dentro de un ritual satánico de espiritismo.

Esa conexión imposible que trazan entre distintos géneros da como producto final un álbum artístico, sí, pero que no deja de ser condenadamente disfrutable no sólo para los fans del metal, sino para cualquier amante del rock vanguardista.

Pero como tampoco es necesario avivar las llamas de la polémica relación entre el metal extremo y el ocultismo, lo mejor será dejarse de conjeturas infundadas y regresar a la música. Y, en lo que se refiere al black metal, uno de los elementos que lo hacen más identificables son los sonidos guturales. Éstos, sin ser protagonistas, nos irán recordando a lo largo del disco que estamos ante un álbum de dicho estilo. Porque sucede que en ocasiones el elemento black de su receta se diluye tanto que uno podría pensar que está escuchando rock experimental permaneciendo la voz como único elemento plenamente black-metalero. Algo así sucede en la homónima “Värähtelijä”, que quizá no guste a los más puretas pero que confirma a Oranssi Panzuzu como una banda de lo más transversal que disfruta moviéndose por espacios ilimitados. Seguirlos o no es decisión tuya. Precisamente para contentar al sector más intransigente del metal podría servir “Hypnotisoitu viharukous”, una pieza mucho más convencional que la anterior la cual, pese a todo, no pierde un ápice de emoción. En la pista más breve y urgente del álbum Oranssi Pazuzu dejan a un lado las contemplaciones y van al grano desde el principio. De nuevo, una buena actuación conjunta de la banda que deciden incluir una especie de órgano/vibráfono tenebroso propio del cine de terror.

Llegamos al antepenúltimo track del elepé, pero la cosa está lejos de acabarse. “Vasemman Käden Hierarkia” es una increíble suite que supera holgadamente el cuarto de hora y sirve para dejar patente, a través de un sobresaliente desarrollo instrumental, varias de las facetas y virtudes de este grupo. El asunto partirá de un grueso riff doom a partir del cual se irán ennegreciendo las cosas. Todo se volverá mucho más extraño con una juguetona percusión que irá cediendo el protagonismo en favor de unos sintetizadores cósmicos que lo inundarán todo hasta que el tema vuelva a su cauce inicial arrastrando consigo aquellos sonidos espaciales que habían ido emergiendo a lo largo del extenso minutaje. Del paseo por el espacio que supuso el quinto tema de “Värähtelijä”, pasamos a ser encerrados en un zulo con “Havuluu”. Si hace unos minutos estábamos ante los Oranssi Pazuzu más space de todo el disco y la sensación de flotar era una constante, en cuanto “Havuluu” explote, sus pesados riffs van a aplastarnos contra el suelo, como si de un rodillo se tratasen, sin que podamos despegarnos lo más mínimo de la superficie.

“Värähtelijä” ha terminado de perfeccionar la propuesta sonora de Oranssi Pazuzu y además de su originalidad debemos aplaudir el hecho de no sonar nunca pretencioso consiguiendo que sus defensores volvamos a él una y otra vez.

La psicodelia, siempre según la interpretación que este grupo hace de ella, vuelve a estar presente en “Vallveravus”. Pese a que las referencias no casen demasiado, el tema recuerda a Swans, lo cual es siempre una buena noticia. Esa concepción de la música alejada de los cauces comerciales habituales con la experimentación como leitmotiv fue lo que me hizo acordarme de la banda de Michael Gira. Una vez más, Oranssi Pazuzu dejan claro que no son una banda de metal del montón. Un género como el suyo, tan dado a alardear de la exactitud y precisión con que un músico puede ejecutar un determinado número de notas por minuto, no se presta fácilmente a experimentos como estos. Sin duda hay buenos músicos detrás de Oranssi Pazuzu, pero ellos prefieren colocar la técnica en un plano secundario para dejarse llevar por un movimiento, no siempre rectilíneo, cuyo motor tiene como combustible la improvisación.

Resulta genial cuando a una banda se le acaban las etiquetas, eso suele significar que acaban de inventar algo. En este caso, mejor que en el de otros de sus coetáneos dentro de los sonidos extremos (se me ocurren Aluk Todolo que han sacado un notable disco este año) la radicalidad del proyecto no afecta al resultado final. Esa conexión imposible que trazan entre distintos géneros da como producto final un álbum artístico, sí, pero que no deja de ser condenadamente disfrutable no sólo para los fans del metal, sino para cualquier amante del rock vanguardista. “Värähtelijä” ha terminado de perfeccionar la propuesta sonora de Oranssi Pazuzu y además de su originalidad debemos aplaudir el hecho de no sonar nunca pretencioso consiguiendo que sus defensores volvamos a él una y otra vez.

Oranssi Pazuzu – Värähtelijä

ORANSSI PAZUZU

8.4

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“Värähtelijä” es el cuarto disco de Oranssi Pazuzu con el que, de la mano de su particular black metal psicodélico, los finlandeses se confirman como una de las bandas más interesantes del panorama internacional. Más de una hora de experimentación sonora totalmente necesaria para mantener el género vivo y como algo a reivindicar.

Up

  • El riesgo y la innovación. Su deseo de innovar no empaña la calidad de los temas.
  • Pese a encuadrarse en el black metal, huyen de todo tipo de etiquetas. Realmente llegan a situarse en un espacio díficil de definir.
  • La calidad de sus desarrollos instrumentales. Los finlandeses podrían sobrevivir perfectamente como jam band.

Down

  • En ocasiones pueden llegar ser demasiado densos como para que un público no tan cercano al metal extremo les dé una oportunidad.