El stoner es uno de los subgéneros del rock de más reciente aparición. Con grupos como Blue Cheer, pioneros de la psicodelia, Hawkwind, o los primeros trabajos de Black Sabbath como referencias más primitivas, el stoner tomó elementos del doom metal, yendo a la contracorriente del thrash y defendiendo que con la lentitud en los riffs también se podía hacer rock pesado. Pero a la receta oscura del doom le añadió un cocktail de todas las drogas alucinógenas habidas y por haber, haciendo de la psicodelia su fuente inagotable de líneas melódicas. Bandas como The Obsessed de Wino Weinrich primero, y Sleep después, se convirtieron en los eslabones perdidos entre ese metal lento y el proto-stoner que comenzaba a vislumbrarse.

Si bien su origen es bastardo, confuso y laberíntico, su estallido definitivo sí que se puede rastrear con gran precisión, conduciéndonos directamente al valle californiano de Coachella a comienzos de los 90, con Kyuss como los encargados de dar forma al estilo y sentar los mandamientos que seguirían cientos de bandas posteriores. Entre plantas de apariencia alienígena y bajo un cielo infinito nació algo totalmente nuevo, con el carácter del desierto impreso en los genes.

Sirva esta introducción para hacer un mínimo de justicia a uno de los estilos musicalmente más ricos y exprimidos de los últimos años, a pesar de que haya pasado su fugaz momento de popularidad, si es que algún día lo tuvo. La cantidad de grupos que predican la palabra stoner por el mundo es enorme, pero mucho mayor al otro lado del charco, más cerca de su cuna, que en el viejo continente. Entre los de aquí, destacan unos franceses que juegan en la primera división del género desde su debut hace escasos 5 años. En ese tiempo, Mars Red Sky se han hecho un nombre a base de sacar trabajos brillantes de manera continuada y fiel a los renglones del género.

Los galos vuelven a la carga dos años después de su sobresaliente “Stranded in Arcadia” con su tercer disco largo, al que han titulado Apex III (Praise for the Burning Soul), y que sigue la senda del EP “Shot in Providence”, publicado apenas un par de meses antes. Grabado y remezclado a mitad de camino entre Rio de Janeiro y su Burdeos natal, este LP incide en esa ambientación de ciencia ficción marca de la casa. Esta vez les ha bastando con tan sólo seis canciones (si bien la primera es en realidad dos) y cuarenta minutos clavados para seguir destilando un stoner tan puro como el rojo cielo marciano.

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Los de Burdeos han vuelto a confirmar que siguen en un gran estado de forma y continúan su prolífica carrera con otro disco sólido y alucinógeno.

Mars Red Sky saben lo que hacen y no pretenden hacer ni un solo amago de traicionar a sus principios musicales. Prueba de ello es arrancar con la pista más larga del disco (y quizás de su carrera), sin cortarse un pelo. “Aliens Grounds/Apex IIIsupone una declaración de intenciones y una presentación a la altura del resto del disco. Sin embargo, deja la sensación de que quizás habría encajado mejor pasadas unas cuantas canciones, pues el interminable crescendo inicial y la tardanza con la que aparecen las voces no ayudan a meternos en el disco inmediatamente. Líricamente aprovechan para retomar la aventura exactamente donde la habían dejado en “Sapphire Vessel”, con su nave azul zafiro abandonando el planeta en dirección a los confines de la galaxia. En cualquier caso, con su progresión constante y demoledora, el tema deja mejor sabor de boca al final que al comienzo, y no agota el oído en ningún momento. The Whinery no suena a nada que no le hayamos oído antes al trío. Como siempre, potente línea de bajo con un protagonismo fuera de toda duda, mayor incluso que en muchos de sus colegas de estilo. Y es que Jimmy Kinast se defiende tan bien con el instrumento como Julien Pras con su aguda y peculiar voz, la cual es otro de los ases en la manga del grupo. Según sus propias palabras, el tema presenta el cinismo de los reyes y reinas de este mundo absurdo y caótico. Nos lo creeremos.

En este álbum quizás encontremos menor variedad de registros que en su anterior largo, aunque uno de los temas que se separan algo de su línea más canónica es el pesado Mindreader. Más sabbathiano que los demás, con una primera mitad instrumental y un sonido que llama a la puerta del doom metal, su mayor virtud es la de distanciarse de un estilo que en el resto del disco puede llegar a resultar algo repetitivo, especialmente en oídos poco habituados.

«Apex III (Praise for the Burning Soul)» carece en parte de la chispa y el gancho de los discos anteriores, además de no contener una joya a la altura de “Hovering Satellites” o, sobre todo, “Strong Reflection”.

Tenemos que esperar hasta el cuarto track para oír la voz de Pras temprano en una canción, en vez de en la recta final de la misma. Quizá sea eso, quizá sea su fluidez con aroma retro o ese «It’s a miracle, those emerald eyes of yours…«, pero el caso es que Under the Hood es lo más parecido a un hitazo que hay en este LP, y una de sus canciones más ligeras y paradójicamente más logradas y mejores. Aunque si tiene competencia, es por Friendly Fire, que pasa de un registro casi de blues a un estribillo épico continuamente, y se corona con un tremendo solo de guitarra de Julien Pras. Y es que pocos grupos son capaces de ponerte a orbitar con su música, a menudo más cercana al space rock que al primo árido del stoner, el desert rock. En la canción que concluye el disco, queda bien patente esa sobredosis de psicodelia que tanto gusta a Mars Red Sky. Prodigal Sun reincide por enésima vez en su mejor don, esa hipnosis melódica que te inducen, sin ser nunca extremos o desagradables pero sí fieles a los mandamientos del género.

Dentro de que no contenga una joya a la altura de “Hovering Satellites” o, sobre todo, “Strong Reflection”, los de Burdeos han vuelto a confirmar que siguen en un gran estado de forma y continúan su prolífica carrera con otro disco sólido y alucinógeno. Su escucha puede resultar algo dura para los no iniciados, con seis canciones que se funden en una sola si no se presta atención. Este es un trabajo que pide sentarse a escucharlo del tirón, con calma, y quizás alguna droga blanda a mano, disfrutando de la maestría en el stoner de altos vuelos de Pras, Kinast y Gazeau.

Mars Red Sky – Apex III (Praise for the Burning Soul)

MARS RED SKY

7.1

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Stoner rock. ¿No te dice nada? Ponte este álbum y prepárate para viajar colocado por carreteras cósmicas infinitas. Y si ya eres fan, los franceses te traen una nueva razón para rendirles pleitesía en el podio del stoner europeo. Y todo eso, sin ser su mejor disco.

Up

  • Su fidelidad a un género tan mágico y extraterrestre como el stoner.
  • El nivel de virtuosismo instrumental del trío es sobresaliente.
  • La voz de Julien Pras, sencillamente inmejorable para este estilo.

Down

  • La arriesgada elección de la primera canción, algo lenta en su progresión.
  • Le falta algo de la chispa y el gancho de los discos anteriores.
  • Una pena que finalmente no se haya incluido en el tracklist “Shot in Providence”, procedente del EP homónimo.