«A poc a poc i bona lletra, i quina lletra!« Así, con este típico refrán catalán adulterado podríamos definir el dueto barcelonés Últim Cavall, quienes nos abrieron las puertas de su local de ensayo para poderlos conocer, descubrir su universo musical y de paso ponernos al día de lo que se traen entre manos.

Ellos son Rafa y Francesc, dos amigos de St. Pere de Ribes (Barcelona) unidos por la pasión musical y cuyas ambiciones creativas les llevaron a empezar Últim Cavall, una propuesta muy interesante que versa entre el dream-pop y el rock ambiental. De momento cuentan con un EP de cinco canciones que se pueden escuchar en su Bandcamp, pero la pizarra que preside su local delata que el LP está en marcha. “El mes que viene nos ponemos a grabarlo”, nos cuentan, mientras nos vamos situando alrededor de los instrumentos para empezar la entrevista.

Últim Cavall es un proyecto musical basado en las ganas de crear sin más, de divagar y buscar una musicalidad propia que les hiciera sentir cómodos. Nos dicen que no quieren hablar de influencias para no ser encasillados y fomentar una escucha libre de comparaciones, así pues se lo respetaremos quedándonos con algunas etiquetas básicas para entender su sonido. Más allá de ellas, quisimos conocer un poquito más al dúo con la siguiente entrevista:

Contadnos un poco como surge Últim cavall y cómo encontrasteis la sonoridad adecuada.

Fue bastante casual, partimos de un grupo anterior y nuestras ganas de crear junto a una afinidad musical compartida nos llevaron a empezar esta etapa. Al principio quedábamos para tocar, luego Rafa cogió el micro y todo fue cogiendo forma. Además nuestra dinámica era muy abierta, al idear canciones nunca veníamos con ideas cerradas, nos interesa más cocer los temas a fuego lento sin prisa para grabar o acabar hasta que no estábamos totalmente convencidos del resultado.

Respecto a la sonoridad, la verdad es que teníamos algunos gustos establecidos en cuanto a instrumentos (sintes, baterías…) pero sobre todo nos interesaba que cada instrumento sumara; jugamos con reverbs, dinámicas… Hemos investigado bastante y nos hemos intentado hacer con el material que más nos convencía. También Jordi, nuestro ingeniero y productor, fue clave para conseguir el sonido que buscábamos y potenciarlo.

Siempre nos ha gustado mucho ir probando y encerrarnos horas y horas a jugar con los efectos y conseguir un ambiente concreto en determinados momentos de las canciones.

¿Cómo transcurrió ese proceso creativo?

Verdaderamente lento pero muy fluido, para el LP ya tenemos más claro como suena Últim Cavall, pero siempre nos ha gustado mucho ir probando y encerrarnos horas y horas a jugar con los efectos y conseguir un ambiente concreto en determinados momentos de las canciones. Han sido muchas horas de probar y probar sin saber muy bien a qué dirección nos llevaba, simplemente queríamos investigar y pasarlo bien.

¿Y ha sido difícil hacer que todo fluyera y que a ambos os convenciera el resultado?

La verdad es que no. Aquí no hay egos ni exigencias, es algo que nos ocurre de manera natural, no es que se ponga uno y se cierre en banda en una idea sino que las cosas las vamos probando y los dos llegamos a un final porque creemos que así es como debe sonar. En nuestro caso no hay uno que lo tenga todo muy claro, sino que somos flexibles, vamos tocando teclas hasta conseguir aquello que nos representa.

Pero, siendo tan meticulosos, ¿no os da miedo que frente a discográficas perdáis un poco las riendas del grupo?

En absoluto. Nuestro estilo y actitud encaja en los sellos ‘indie’ de Barcelona. Son sellos que en general respetan mucho al artista y que frecuentemente hacen ‘management’. Al final estas discográficas las hacen personas que les gusta la música y eso es lo que a nosotros nos interesa; trabajar con gente con la que nos sintamos a gusto, que piense como nosotros. Además, con el EP ya hemos podido mantener algún contacto, de manera inconsciente eso nos ha ayudado a posicionarnos.

A pesar de todo, creemos que no hay que apostarlo todo con las discográficas: nosotros seguiremos haciendo música, probando para que nuestras canciones puedan transmitir a la gente. El resto se irá encadenando de algún modo, pero lo importante para nosotros es mantenernos fieles y seguir disfrutando.

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¿El catalán os ayuda a conseguir el efecto poético de vuestras letras?

Pensamos en catalán. No nos hemos planteado cantar en otros idiomas porque no nos sería natural. En el caso de la lírica también depende mucho del efectismo de la voz, nosotros la hemos tratado como un instrumento más: en algunos temas tiene mil efectos e incluso se puede hacer difícil de entender; eso lo hicimos para realzar un poco el sentimiento que transmite esa canción. También nos fijamos en que no queden letras con palabras muy forzadas o resulten muy pedantes, de alguna manera que las letras fluyan solas.

Muchas de vuestras canciones plantean imágenes muy potentes. ¿Partís de lo visual para inspiraros en las letras?

Hay temas que salen de una imagen, por ejemplo “La Casa Cremant” salió de una imagen que tuvo Francesc de una casa quemándose y a partir de ahí se confecciona toda la canción. También hemos desarrollado piezas a partir de situaciones o sentimientos concretos; es el caso de “Criatures”, originada en el no poder dormir. A pesar de eso creemos que nuestras canciones tienen muchas lecturas, no nos interesa darle todo machacado al oyente.

Nosotros hemos tratado la voz como un instrumento más.

Cuando empezasteis en la música erais bastante jóvenes, ¿estos años de madurez se cristalizan en Últim Cavall?

Sí, y sin que eso quiera decir que nos hemos vuelto más snobs o que vayamos de sobrados. Madurez en el sentido de ir dominando y queriendo más estilos musicales con el tiempo. Cuanto más grandes nos hemos hecho más abiertos hemos sido y eso influye a la hora de componer, nos ponemos a los instrumentos sin prejuicios y estando dispuestos a escuchar todo lo que salga. También la madurez ayuda a comprender más la dinámica de grupo, de ser más un conjunto y pensar en el todo, sobre todo en una actitud.

¿Planes de futuro?

De momento queremos grabar los temas y luego nos centraremos en los conciertos. Como te vamos diciendo, paso a paso, queremos que todo quede bien. Hemos tenido algunas propuestas de hecho, pero la verdad es que tuvimos que pensarlo bien y decidimos que todavía no era el momento, no teníamos un directo planteado y además lo veíamos como una posible pérdida del control. Las cosas queremos meditarlas bien y darlo todo, cuando sea el momento. Con unos temas presentados y meditados.

Francesc y Rafa han apostado por un pop-rock más melódico y ambiental que quizá estamos acostumbrados a escuchar por nuestras tierras. Además, es un registro que les permite movilidad, tal y como ellos nos cuentan; tienen menos limitaciones sonoras ya que pueden tocar bastantes colores siendo fieles a su estilo. Esperaremos entonces su álbum debut para poder valorar su encaje dentro del multitudinario mapa musical de nuestro país.

En definitiva, Últim Cavall es el síntoma de que nuestro panorama musical goza de buena salud, de ganas por ofrecer un producto sonoro elaborado y sincero. Una pieza clave en la regeneración y la consolidación de una solidez del producto interior bruto.