Love of Lesbian – Maniobras de Escapismo

La auténtica revolución del indie español, según expertos, no vino dada a partir de la Movida Madrileña, ni de su inmediata resaca, ni siquiera en el momento en que Jota el de Los Planetas se cagó en pasarse por un logopeda porque ‘paqué, illo’. Según expertos, insisto, ésta convendría en fraguarse alrededor del año 1997, cuando un grupo de modernetes de Barcelona se puso como nombre Love of Lesbian (LoL, abreviado), y ya nada volvió a ser lo mismo. En adelante, un mayor número de personas buscaría el nombre en Google y abrirían mucho la boca, y un número aún mayor se quemarían los labios en saliva tratando de pronunciar correctamente la marca (‘lofoflesbian’ como garantía de que nadie va a querer escuchar esa mierda por mucho que digas que son canelita). Como se puede comprobar, en un principio la revolución fue lenta y la distinción y autenticidad de la marca hubieron de chocarse con un ecosistema fan rígido y limitado a las altas esferas de lo in, que de tan altas nadie con dos dedos de frente alcanzaba a ver. La cosa comenzó a cambiar un poquillo con “Maniobras de Escapismo, y sobre todo con “Cuentos Chinos Para Niños del Japón”, pero hoy vamos a hablar de “Maniobras de Escapismo”, publicado en 2005.

Sobre el nombrecito de marras Santi Balmes dice: “Si tienes la poca vergüenza de formar una banda con ese nombre, nunca más tendrás miedo de expresar tus opiniones ni tu manera de ver las cosas”. Debió de ser por esto, por lo de la poca vergüenza, por lo que sus primeros discos fueron publicados en inglés: “Microscopic Movies”, “Is It Fiction?” y “Ungravity”, de los cuales no digo que sean malos, pero sí que es bastante difícil escuchárselos enteros sin morir de un ataque fulminante de aburrimiento. Los mismos chiquines de Barcelona acabaron dándose cuenta de eso según veían que la peña acudía a sus conciertos y tal pero que su círculo era tan estrecho que así no había modo humanamente posible de sacar a Love of Lesbian de la anécdota.

Decidieron, por tanto, pasarse al castellano, y ahí los tenemos ahora: Love of Lesbian como uno de los grupos de pop español más célebres y queridos del panorama nacional. Un grupo que no sólo se ha hartado a vender discos y granjearse coros nivel estadio, sino que ya ha superado sobradamente ese momento en que la gente se queja de que molaban más cuando tocaron en su pueblo en el 96. Vaya, el inevitable momento del ‘se han vuelto comerciales’, sazonado con una polémica descacharrante en torno a la cebolla en la paella que nunca olvidaremos, y cierta tarde ominosa en la que se toparon con Juan Magán en un mismo escenario. Pues sí, para qué nos vamos a engañar. Son lo peor, y no les importa salir en Los 40, y en estos días vamos a ir analizando su trayectoria disco (en castellano) por disco (en castellano) para comprender cómo es que estos tíos son tan horriblemente exitosos sin que, pese a todo, hayan dejado nunca de llamarse Lofoflesbian.

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[pullquote]Love of Lesbian se han transformado en un grupo que no sólo se ha hartado a vender discos y granjearse coros nivel estadio, sino que ya ha superado sobradamente ese momento en que la gente se queja de que molaban más cuando tocaron en su pueblo en el 96.[/pullquote]

Lo cierto es que “Maniobras de escapismo” podría empezar mejor de lo que ofrece Carta a todas tus catástrofes, una cosa regulera de melodía pegajosa (que es justo lo contrario de pegadiza) donde la voz de Santi Balmes se ofrece limitadísima y maquinal. No engancha precisamente, en efecto, pero tampoco desalienta como inicio gracias a algunos momentos inspirados como esas cuatro notas de piano introducidas entre versos o la rabia que florece en cierto punto de la primera letra de desamor de la que querremos tener la camiseta: «Cuenta a todos que lo sabes, cuando incendias sin querer… Sabes que alguien más se rompe, sabes que todo lo rompes«. La homónima Maniobras de escapismotrata de levantar el nivel, y bien sea porque éste está muy bajo, bien porque alguien, en algún lugar, tiene reciente la etapa anglófila de la banda, lo consigue. Balmes se espabila y canta como a partir de ahora tendrá la costumbre de cantar: con matices, abierto desafío y una energía que levanta sin apuro un tema beneficiado por una instrumentación excelentemente medida dentro de su impresionismo, sobre la que, además, planean unas letras sucesivamente mejores: «Noche maga, ¿adónde fuiste?, de nada sirve ir a más velocidad si los recuerdos se encadenan… Y encerrado entre ti mismo, maniobras de escapismo… Se convierten en refugios o salidas por donde escapar«. Estas culminan, así de pronto, en el primer temazo de “Maniobras de Escapismo” y también el primer clásico de los Lesbianos, la incontestable Domingo astromántico. Sí, esa canción donde el pobre diablo de ojos translúcidos se pregunta que «Si tu magia ya no me hace efecto, ¿cómo voy a continuar?«, y que hace unos años convirtió en gafapasta a todo dios. Cómo para no. “Domingo astromántico” es una absoluta gozada tanto lírica como musical en la que los barceloneses echan el resto sin que les preocupe rebajar luego el nivel de canciones restantes de este redebut. Preciosa, emotiva, auténtica, profundiza en el ‘no me puedo creer que esto sea pegadizo’ con el solecito bueno y los Madelmans haciendo eslalon que LoL ya siempre llevarían por bandera. Disfrutadla otra vez y llorad.

[pullquote]Un disco estupendo que justifica plenamente la llegada de algo parecido al éxito para Santi Balmes y los suyos, pues todo en él transmite autenticidad y entusiasmo.[/pullquote]

Aprovechando el rebufo de la anterior joya nos plantamos con Mi personulidad, una canción eficaz que se propone engancharte desde la primera escucha y donde vemos un mismo especial depositado en la melodía antes que en las letras, aquí dejadas de lado para un discurso autocompasivo sin demasiadas aristas. El estribillo se te queda automáticamente, pero lo más memorable de todo es esa falta de sonrojo con la que mezclan inglés y español de la manera más ridícula posible: «Nadie más, nadie más, nadie más besará your lips«. ¿Era necesario? Por supuesto que no, pero aquí hemos venido a jugar, y para ello nos vale el primer juego de palabras tontín que se nos pase por la cabeza. ¿Houston, tenemos un poema? Compramos, y espérate que igual nos sirve algo del rollo para próximamente (“El poeta Halley”). En este caso la diversión se entiende mejor con la calidad, y nos hallamos ante otra canción resultona en la que se coquetea no por última vez con la movida espacial que Balmes, acaso debido a su gran admiración por la odisea de David Bowie, volverá a tratar más adelante. La canción es a la vez divertida, melancólica y agresiva, y se atreve hasta con unos papapás indescriptibles y una última estrofa en tono de lamento: «Sáquennos de aquí, Houston tengan compasión… Ni me inspiran las estrellas ni vi a Dios, espero vuestra decisión«. Igual habrían tenido más suerte tratando de contactar con el Mayor Tom.

Con «Seis años después reapareces y hablando sola resumes tu noria de vida en un solo café» comienza Mi primera combustióny te prepara para mucho drama, que en el caso de los Lesbianos quiere decir figuras equívocas y enrevesadas cuyas letras acaban devorando una canción acústica demasiado breve para consumar la conmoción… o casi demasiado breve: ese “volaron las cenizas” es sublime, y aquí efectivamente hay mucho talento metido; algo que refrendamos totalmente con los primeros segundos de Música de ascensores, una canción formidable en la que todo funciona, desde la letra equívoca y ensimismada en sus propios requiebros (ese “plano fijo en claroscuro” con el que empezar y quedarse con la peña a partir de entonces) hasta la música, poderosamente melódica e insolente: suerte probando a quitártela de la cabeza. Destacar también los inconmensurables arreglos, la producción, y la broma de “Sin manera humana de asombrarnos mutuamente sólo queda ser sensatos y aceptar que siempre fuimos satélites de amplia trayectoria tantas veces intangibles de aquéllos que sólo alumbran cuando dejas de buscar. Sólo un loco podía pretender que alguien memorizara una parafernalia de la índole. Sólo Love of Lesbian.

[pullquote]No hablamos de una obra maestra, pero sí de un disco prometedor, rico en presagios de bonanza, al que ni las licencias gratuitas ni las poses opacas le limitan el buen sabor de boca. Love of Lesbian ya eran la leche desde este disco, pero lo mejor de todo es que podían serlo aún más.[/pullquote]

Marlene, la vecina del Ártico ahonda en la impresión de que nos encontramos en la cima del disco, continuando su paso por ella con la primera excursión de intención abiertamente cómica. Un delirio total que no se conforma con divertir únicamente con las frases que Balmes recita sin conocer el rubor ni haberlo conocido nunca, sino también con la instrumentación (ese piano saltarín de los años 20 que quiere que saltemos con él), y las cosas metidas en la producción fruto de una larga y gloriosa tarde al calor de los clenchos. Aplausos, voces, risas, riaus riaus, berridos de cabra, todo vale en esta canción de impronta indeleble: “Hay un Phil Collins en mi cabezón” y parte final hablada que te deja casi sin carcajadas, sólo para quitarte las pocas que te quedan con la extrema Los niños del mañana”, «los que me sobrevivan, vaya hijos de puta«. Una anecdotilla punki de minuto y diez con un piano preciosísimo y un mensajillo así como incómodo sobre el relevo generacional. Por ejemplo. Con Me llaman octubre, eso sí, esto se pone de un serio que no se puede aguantar, gracias a una canción realmente jodida con acordeón francés y mucha intención de que cortemos unas cuantas muñecas, si no son nuestras mejor que mejor. Muy cortita, al estilo de “Mi primera Combustión”, pero de un potencial intensito que tira para atrás y una parte intermedia  que supone toda ella el clímax de “Maniobras de escapismo”. «Obstinado en mantenerte como un viento a mi lado… Yo te convertí en noviembre, así es mi calendario«. A partir de aquí olvidadlo colegas: nunca lograréis semejante fusión de letra y música. Y mucho menos con una canción tan hinchada como Limousinas, muy bonita pero también muy olvidada por culpa de ese compendio de experimentación intrascendente que a la mitad del tema lo estira hasta alcanzar más de cinco minutos. Una lástima, porque la voz de Balmes transmite una calidez impresionante cuando la dejan sonar, y porque una brevedad al estilo de “Me llaman Octubre”, “Mi primera combustión” o, por qué no, “Los niños del mañana”, le habría venido de perlas.

Mon petit cabroines el título del indescriptible bonus track, en el que Love of Lesbian ya se desmadran totalmente y nos plantan un algo que podemos calificar como puntero experimento o simple chorradón de cinco minutos cantado en un idioma inexistente con fonemas del inglés y el francés (y dos huevos duros). Estaría bien poder mirarla por encima del hombro sin ningún tipo de incomodidad, pero encima el tema tiene la desfachatez de abrigar caña, una batería súper rockera y un maremágnum de voces que podría pasar por pesadilla pero en su lugar lo hace por algo, la verdad, bastante molón, y al que si le das un poco de tiempo le acabas cogiendo el gustirrinín… aunque 6 minutos para enmarcar la marcianada sean muchos minutos enmarcando marcianadas. Concluye así un disco estupendo que justifica plenamente la llegada de algo parecido al éxito para Santi Balmes y los suyos, pues todo en él transmite autenticidad y entusiasmo. No hablamos de una obra maestra, pero sí de un disco prometedor, rico en presagios de bonanza, al que ni las licencias gratuitas ni las poses opacas le limitan el buen sabor de boca. Love of Lesbian ya eran la leche desde este disco, pero lo mejor de todo es que podían serlo aún más.

Love of Lesbian – Maniobras de Escapismo
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  • El modo en que las letras nos gritan que no tengamos miedo, que vamos a ser capaces de memorizarlas.
  • Una habilidad indómita para crear cancionacas memorables que sólo acaba de empezar a despuntar.
  • La producción, muy alternativa y modernilla, redondea lo chupi de todo.
  • Escuchad, amigos, no estamos solos. Nos tenemos a nosotros mismos”.

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  • Ciertas ideas de bombero que se podían haber dejado en sus discos gringos, la verdad.
  • Una propuesta humorística que quizá lo tenga bastante difícil para congraciarse con el respetable, sea quien sea ese señor.
  • Los seis minutos que tarda en llegar “Domingo astromántico”.

PÁGINA DE ARTISTA

LOVE OF LESBIAN

7.8

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Love of Lesbian abrazan el castellano y, al mismo tiempo, algo similar al éxito, con un disco muy digno que introduce con total coherencia y cálculo las máximas y principios que seguirán a rajatabla a partir de entonces, y que nos conducirá a genialidades que ya, por suerte, pueden ser vislumbradas a medias en “Maniobras de Escapismo”.

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