The Temperance Movement – White Bear

THE TEMPERANCE MOVEMENT

Se hacían esperar. Casi tres años (dos años y medio, si nos ponemos exquisitos) desde su primer álbum homónimo era mucho tiempo de espera para lo nuevo de los británicos The Temperance Movement. La banda de blues rock sorprendió saliendo a escena con un disco muy fresco, directo, guitarrero y en la línea de clásicos del género. El cuarteto ofreció ya antes de este disco un EP en 2012, y una semana después de sacarlo a la luz participaron en el Sunflower Jam del Royal Albert Hall, llegando a aparecer en el CD editado en directo con Bruce Dickinson, John Paul Jones, Brian May o Alice Cooper. Tras esta participación, actuaron en el Futurerock del 100 Club de Londres y dieron una gira por todo Reino Unido.

El LP editado un año después suponía una original propuesta con una estructura muy melódica, hecho por el que en el Reino Unido se los catalogó como la esperanza del blues rock británico. Este disco les dio la oportunidad de ofrecer una extensa gira por Estados Unidos y Europa, pero sobre todo de presentar a los mismísimos Rolling Stones los días 10 y 16 de junio de 2014 en Berlín y Viena o participar en el Planet Rockstock de Marrakech en junio de 2015. Otro hecho clave para el grupo fue el abandono del guitarrista Luke Potashnick en septiembre para centrarse en su carrera en el estudio como productor, por lo que la banda sigue ahora con Paul Sayer.

Con este nuevo disco dan un paso más en su carrera, y no precisamente en balde. Pasamos de un LP simple y directo a uno de melodías más complejas y elaboradas, con un sonido mezclado concienzudamente en el estudio. Y no sólo eso, también se atreven a explorar por diversos territorios, visitando nuevos géneros que abren las puertas a una evolución natural en todo grupo, pero que no siempre lleva por buen camino. En el caso de los británicos es todo lo contrario, pues este paso hacia adelante les ha otorgado la experiencia necesaria para componer un disco dinámico y de fácil escucha.

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The Temperance Movement están de vuelta con un LP más profesional y trabajado que el anterior, obteniendo un sonido más complejo y menos directo que satisface con creces la espera.

Three Bullets” es el inicio de todo. Un rock and roll moderno que bebe de influencias muy variadas y nos augura lo que será el disco. Tiene un estribillo potente ayudado gracias a la aguda voz de Phil Campbell y los coros, lo que la hace parecer más breve de lo que es. “Get Yourself Free” tiene más raíces blues y rock sureño, especialmente en las guitarras, recordando a bandas como los legendarios Black Crowes. Con “A Pleasant Peace I Feel” parece que la cosa se relaja, pero nada de eso. Tras una intro in crescendo, la guitarra nos advierte de lo que va a llegar, hasta que explota en una canción donde todos los instrumentos crean na atmósfera muy rockera, y donde la batería adquiere gran importancia. Con este tema se adentran en un terreno muy Vintage Trouble.

Modern Massacre” se corresponde con uno de los cortes más rockeros del disco gracias a dos puntos clave: Uno, los poderosos riffs de guitarra, y dos, la pedazo voz que nos muestra aquí Phil, especialmente gritando el estribillo. Nada más sonar “Battle Lines” parecerá que hemos puesto un álbum de AC/DC o Deep Purple, pues estamos ante un blues rock que tiene más de rock que de blues, pero con ese estilo moderno y ‘sucio’ que hacen grupos como The Black Keys. El siguiente es el corte que da nombre al disco, “White Bear”, el cual empieza muy fuerte, con un potente grito y una aguda guitarra, para pasar a volverse lento, haciéndonos pensar que será un medio tiempo. Pero no. Podríamos definirlo como una mezcla de las dos vertientes, que se combinan a la perfección para hacernos vibrar con mucha intensidad en su final.

Se atreven a explorar por diversos territorios, visitando nuevos géneros que abren las puertas a una evolución natural en todo grupo.

Por la parte que le toca a “Oh, Lorraine”, nos topamos con una de las canciones más lentas, pero con uno de los riffs más rápidos. La voz no deslumbra como en el resto en el estribillo, pero la parte acústica sale a la luz para hacernos ver que los baterías también existen y tienen mucha importancia en esto del rock (por si alguien no lo había notado ya). En “Magnify” los británicos se adentran en la psicodelia mezclada con blues gracias a una intro que te atrapa, pero se queda en un intento, ya que rápidamente vuelven con un rock and roll algo más lento de lo que acostumbran, hecho por el que se acaba haciendo algo lenta.

The Sun and Moon Roll Around too Soon” arranca de forma pegadiza, y continuará igual el resto de su metraje. Tiene ese toque añejo que tanto gusta en el rock and roll, con estrofas poco aceleradas en las que te imaginas que va a llegar ese estribillo que acabe rompiendo. Y, aunque no lo hace, te deja pegado al tema mientras disfrutas y mueves el pie al son de la música para llevar el ritmo. Brillante. “I Hope I’m Not Losing My Mind” es un medio tiempo redondo. En él hay que volver a destacar la voz de Phil Campbell, que se adapta perfectamente al tono de la canción, mientras un golpeo suave de la batería lleva el ritmo a la perfección, a la vez que guitarra y bajo componen una melodía lenta y con necesidad de usar pocas notas. Por último, el disco cierra con “Do the Revelation”. De estructura similar a “Battle Lines”, es uno de los temas más tranquilos y sencillos, y también donde el estribillo se repite más veces. Para terminar no es la más idónea, se podría haber cambiado el orden de las dos últimas, ya que el cambio no queda demasiado bien y deja con ganas de más, pero quizá por eso es por lo que se escogió. En todo caso, The Temperance Movement están de vuelta con un LP más profesional y trabajado que el anterior, obteniendo un sonido más complejo y menos directo que satisface con creces la espera, viendo la evolución positiva de un grupo a tener en cuenta dentro del panorama del blues rock internacional.

The Temperance Movement – White Bear

THE TEMPERANCE MOVEMENT

7.7

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The Temperance Movement han sabido evolucionar perfectamente, y este “White Bear” es el claro ejemplo de cómo hacer bien las cosas. Exploran terrenos más complejos en la composición y en la producción, regresando con un sonido más fresco, aunque menos directo. Este cambio también se nota en su estilo, mezclando desde rock sureño o el blues hasta el rock más gamberro y desenfadado, haciendo el disco muy dinámico.

Up

  • Los británicos han aprovechado la oportunidad que da un segundo disco yendo más allá de la mera ratificación de sonido.
  • Se ratifican como una de las bandas a tener más en cuenta del panorama del blues rock internacional.
  • Exploran géneros muy variados que hacen que las trece canciones sepan a poco.

Down

  • Cuesta decir algo malo tras un disco y una evolución así, por lo que diremos que la ‘complejidad’ de las nuevas canciones puede que no convenzan a los fieles amantes del sonido de su primer LP.