Juan Zaballa no es la reencarnación de Joey Ramone porque tiene 27 años y el bueno de Joey murió hace sólo 15. Pero de no ser así, nos entrarían las dudas. Porque Tall Juan, que es su nombre artístico, es alto, con alma punk, canciones de minuto y poco y su misma voz. Y para más inri, se mudó a Nueva York a los 22 años para cumplir su sueño de entrar en el turbulento negocio del rock ’n’ roll. De hecho, actualmente vive en Queens, compartiendo piso con uno de los personajes más conocidos y geniales de la escena alternativa americana: ni más ni menos que Mac DeMarco.

Tall Juan suena a Ramones, sí, pero también a Iggy Pop y a sus propias referencias rockeras del Nueva York de los sesenta y setenta, como la Velvet Underground o su idolatrado Johnny Thunders. Él mismo nos reconoce que también le encanta la música clásica, aunque no se note en lo que hace. Y con una sonrisa nos dice que quizá algún día…

Escuchar una única canción de Juan aislada es complicado, porque su estilo electrizante te obliga a encadenar una tras otra hasta haber escuchado todo su repertorio, lo cual, dicho sea de paso, no te llevará más de diez minutos. Y es que su brillante EP “Why Not?”, producido por su socio DeMarco, se escucha en un santiamén, y entre sus otras publicaciones por desgracia de momento sólo se cuentan unos cuantos singles sueltos, disponibles tanto en Bandcamp como en las plataformas más habituales. Pero precisamente esa fugacidad es la gran baza del argentino, con quien tuvimos oportunidad de hablar a su paso por España teloneando a Hinds.

¿Cómo ha surgido este tour europeo?

Surgió de una forma muy graciosa: Sean, mi amigo, que toca el bajo, nunca había salido de EEUU, y mi amigo Bastien, que toca la batería, es de París y tuvo que volver, a pesar de que nos conocimos todos en NY. Así que aprovechamos para ir a visitarlo a París, sacamos a Sean de Estados Unidos, festejamos mi cumpleaños e improvisamos una gira. En principio la idea era tocar un par de conciertos en Londres y París, pero la cosa se ha alargado.

¿Cómo conociste a Mac DeMarco?

A Mac lo conocí por medio de un amigo en común, Juan Wauters. Todo fue muy buena onda y la cuestión es que él tiene muchos equipos, está muy interesado en grabar su propia música y en un momento dado decidimos mudarnos a vivir juntos. Y a partir de ahí, imagínate, como vivimos juntos yo le digo: “Yo no tengo para grabar y tú sí, ¿me puedes grabar unas canciones?«, y me responde: «¡Sí, claro!”. A mí me gusta mucho la música que hace él. A nivel musical me parece muy bueno, y siempre está bien cuando puedes aprender algo de otra persona.

Si te gusta, tocamos. Si no, llamá a otro que toque más largo.

La guitarra acústica es algo que no se acostumbra a ver en el rock and roll, se ha convertido un poco en una de tus señas de identidad. ¿Fue un poco ese tu objetivo o surgió de manera natural?

No sé cómo responderte a eso… En realidad yo sabía que iba a sonar distinto, que no había muchas bandas que hicieran eso, pero me salió natural porque mi amigo Juan toca guitarra con cuerdas de nylon y siempre me gustó mucho el sonido que él sacaba. Y otra cosa es que en Sudamérica nosotros tocamos mucho la guitarra en fiestas, así rasgueando y tocando las canciones bien fáciles, para cantar con los amigos. La forma en la que toco yo la guitarra en el escenario y mis canciones viene de la forma de tocar la guitarra en casa, e intento pasar eso al escenario.

En tu Bandcamp te defines como ‘Ramones lover’, y el sonido de tu voz recuerda mucho a la de Joey, ¿eso también es buscado o te sale así?

Me imagino que consciente e inconscientemente, de las dos formas, lo imito, porque me parece uno de los mejores cantantes de rock. O sea me gusta mucho como cantan Roy Orbison, Elvis Presley, hay muchísimos muy buenos, pero para el estilo de música que hago me parece que la forma en la que canta él es la mejor. Me parece que es un cantante increíble, entonces me inspiró mucho. Encontré mi voz, porque yo nunca me había dado cuenta cuál era, tirándole hacia ese lado.

De tener que elegir a uno, ¿te quedas con Bowie, con Lemmy o con Glenn Frey (Eagles)?

¡Con Bowie! Lemmy me caía muy bien pero nunca escuché Motörhead, a ninguno de los otros dos. Bowie, sin duda.

entrevista-tall-juan-febrero-2016-2

Juan Wauters fue de las primeras personas con las que tocaste en Nueva York, con los Beets. ¿Cuál ha sido su papel en tu carrera?

Lo conocí cuando llegué, por medio de Dinamita que es un músico uruguayo que tenemos de amigo en común. Fue una de las primeras personas con las que toqué, y me influenció muchísimo, como cualquier amigo que quiere lo mejor para el otro amigo, que quiere ayudar al otro. Alguien que te alienta, él me alentó mucho para hacer lo que hago ahora. Fue la primera, no, la única persona que me dijo: Hacé lo tuyo, dedícate a las canciones, vos querés hacer esto”. Me abrió los ojos. Lo que estoy haciendo ahora es gracias a él de alguna forma.

¿Qué tiene Nueva York para que en su día optaras por ella en vez de otro sitio, por ejemplo la Costa Oeste?

Mi hermana vive en New York y me fui a visitarla, así que esa fue la primera razón. Y después, a mí me gusta mucho la Costa Este, las películas de New York… Me gustaba mucho más la onda de la Costa Este que la del Oeste, que la del Sur, Miami o New Orleans. Además, los Ramones, Johnny Thunders, New York Dolls… todas las bandas que me gustan venían de ahí, Bob Dylan también fue para allá cuando empezó. Tenía, quería ir allí, y fui.

Así de memoria no te recuerdo ninguna canción de más de 3 minutos… ¿Eso te complica la vida cuando sales a tocar en directo, porque a lo mejor te obliguen a tocar más tiempo y se te acaben?

Bueno todavía no pasó eso, obligar no me obligaron. Una vez me preguntaron que cuánto tiempo iba a tocar y les dije que 25 o 30 minutos, y medio que se enojaron porque pensaban que yo iba a tocar más. Pero eso no me preocupa porque yo tengo una forma de hacer las cosas y uno no puede entrometerse en el arte de otro. Es como que tengas una pintura y yo te diga: “No, ¿sabes qué? Pintá acá blanco en vez de rojo”. ¿Por qué? Vos no me vas a decir lo que tengo que hacer. Si te gusta, tocamos; si no, llamá a otro que toque más largo. Eso es lo que me diferencia, que toco corto, rápido… No me ha complicado pero sí  me molestó que me dijeran eso, por eso les dije: «Mirá, es así, si no les gusta, lo siento«.

¿Piensas que ese aspecto de tu música es inamovible o que sufrirá una evolución según avance tu carrera?

Seguro, seguro que en un futuro las canciones las alargo. En mi vida siempre quiero evolucionar, como David Bowie, que cada disco suyo es distinto. No quiero hacer toda mi vida lo que estoy haciendo ahora, pero por el momento lo disfruto. Ahora tengo un disco, lo estoy terminando de grabar, que son todas estas canciones, dieciséis, y dura treinta minutos. El que viene veré lo que pasa, pero quiero sentirlo yo en el momento. Toda mi vida me ha pasado de ir a ver shows y cuando son muy largos me aburro, entonces no voy a hacer algo que no me gustaría ver. Cuando una banda toca 30 minutos, 40, 50 como mucho, bien. Si tocan una hora, por más que sea Iggy Pop, me empiezo a aburrir y me quiero ir a mi casa.

¿Del disco entonces qué más nos puedes decir?

Ya está grabado, tengo que terminar de editar y mezclar cuando llegue a New York de nuevo. Ojalá salga dentro de poco. La idea es que salga este año, pero aún no tengo ni idea, a ver si alguien lo quiere sacar. Muy agradecido a Bufu, que son los primeros que me ayudaron en ese sentido, por poner el dinero para sacar unas copias de los cassettes y eso, pero aún no tengo ningún contrato firmado ni nada, no es que me sienta representado por ellos. Y de planes futuros cuando volvamos allá vamos a irnos de gira por Estados Unidos abriendo a Juan Wauters. Y luego de vuelta a New York yo me iré a Sudamérica con Juan también, a tocar por primera vez. Va a estar buenísimo.