Una clarísima prueba que nos demuestra que experimentar con el sonido es algo espontáneo e instintivo para crecer y expresar emociones de una forma más sincera son Izal. Su éxito entre el público se ha ido incrementando vertiginosamente durante este último año y desde su primer EP “Teletransporte” (2010), pasando por sus dos álbumes “Magia y Efectos Especiales” (2012) y “Agujeros de Gusano” (2013), han ganado una experiencia que se ve reflejada en un nuevo disco más elaborado: “Copacabana” (2015), publicado a mediados de septiembre en el FNAC de Málaga y cuyas canciones fueron dadas a conocer en el Granada Sound.

De manera inevitable, su música ha comenzado a sonar bastante distinta a la que estábamos acostumbrados: ahora sus ritmos son más enérgicos y aunque conservan la esencia de su primer lanzamiento, se caracterizan por un sonido más ‘sucio’. Esto no tiene por qué ser algo negativo, ya que a pesar de que en sus antiguos trabajos destacaban la nitidez y la claridad, en este último parece que se transmiten sentimientos más intensos y en parte es gracias a que estos temas están rodeados de estas nuevas atmósferas y aderezados con nuevas texturas electrónicas. Así, las doce canciones de las que consta encierran dentro de ellas distintas historias que están teniendo una muy buena acogida. Ellos son Mikel Izal (vocalista), Alejandro Jordá (batería), Alberto Pérez (guitarra), Iván Mella (teclados) y Emanuel Pérez ‘Gato’ (bajo), con el que hablamos para conocerlos un poco mejor.

Todos los comienzos son duros a la hora de darse a conocer y salir adelante. ¿Por qué creéis que en este último año y medio vuestra música ha tenido más repercusión que en los anteriores?

Bueno, nosotros desde que empezamos en 2010-2011 nos dedicamos a tocar por toda España, a plantar un poco la semillita con la idea de que allí donde iban a vernos 15 o 20 personas, pues que en la siguiente visita en vez de 15 fueran 40 o 50 y así fuera creciendo. Esa fue nuestra idea desde el principio. Es cierto que hemos crecido durante los tres primeros años poco a poco y en el último año y medio el crecimiento ha sido un poco más grande. Nos encontramos con grandes recintos y todo esto para nosotros ha sido como un sueño. No nos esperábamos que esto fuera a llegar tan alto, la verdad. Teníamos conciencia de trabajar y de llegar a donde pudiéramos. Uno no es que se ponga techos, pero tampoco se quiere ir demasiado arriba y, bueno, la verdad es que lo estamos llevando como un sueño porque es lo que siempre hemos querido. Somos gente que venimos de trabajar siempre en bandas y nunca habíamos logrado esta felicidad de ver que tu proyecto llega hasta la gente, que hacen suyas las canciones y las viven de esa manera. Al margen de la cantidad de gente es la forma que tienen de interpretarlo y la verdad es que estamos encantados.

Ahora que cada vez más gente espera vuestros nuevos trabajos, ¿qué es lo que notáis más, la presión o la ilusión?

Bueno, no es presión, quizás más bien responsabilidad. E ilusión también, claro. Pero sí es verdad que al tener los ojos puestos encima y al haber logrado captar la atención de más gente, nos pasó en la salida de “Copacabana”, uno tiene esa responsabilidad de que el trabajo va a ser escuchado por mucha gente y, bueno, al final la gente lo ha visto un poco como nosotros y el trabajo ha tenido buena acogida. Al final, aunque uno obviamente dependa de que le guste o no le guste a la gente, nosotros lo que hacemos es lo que nos gusta a nosotros. Hemos tenido la suerte de que lo que nos gusta le ha gustado a mucha gente, entonces no nos condicionamos ni nos da ninguna presión. Al contrario, intentamos hacer lo más honesto posible para que la gente a la que le guste lo que hacemos siga compartiendo nuestro gusto.

Nunca habíamos logrado esta felicidad de ver que tu proyecto llega hasta la gente, que hacen suyas las canciones y las viven de esa manera.

En los anteriores discos el sonido era más claro o limpio, mientras que este último es algo más sucio y distorsionado. ¿Cómo creéis vosotros que ha evolucionado desde “Teletransporte” hasta ahora? Y, ¿podría el aumento de la electrónica como apoyo sonoro hacer que el mensaje de vuestras letras sea menos nítido?

Es así lo del sonido, has dado en el clavo. Nosotros en los dos primeros discos quizás buscábamos una definición más hi-fi, de más alta calidad, y realmente es otra forma de entenderlo. Quizás hay atmósferas y partes de canciones donde se crea cierta escena musical y hay que dejar a los instrumentos y a los sonidos respirar un poco más. Si una guitarra distorsionada tiene que sonar un poco más rota, pues que suene. Para esto nos han ayudado mucho Santos & Fluren, de Blind Records, que es donde estuvimos grabando este disco en Barcelona. Ellos aportaron mucho no sólo en cuanto a arreglos musicales (era la primera vez que contábamos con alguien que tocara también un poco las canciones), si no en la búsqueda de este sonido un poco más sucio, de dejar respirar a las canciones un poco más y donde nosotros buscábamos un cambio quizás en 10 segundos pues dejarlo 15 o 20. Que respire más, que se escuche más lo que hay y luego pasar a otra cosa. La verdad es que ha sido una experiencia muy enriquecedora y estamos muy contentos porque creemos que ya está en la senda de la definición de nuestro sonido, que para un tercer disco es también lo que se busca, confirmar un poco el sonido.

Nosotros lo que intentamos siempre es tocar varios registros diferentes y mantener un poco la dinámica que a nosotros nos gusta. En este disco nos hemos decantado un poco más por la electrónica y hemos aparcado el ukelele, que no está presente en ninguna canción, pero eso no quiere decir que de ahora en adelante hagamos electrónica y el ukelele quede desaparecido. Vamos buscando, y si una canción vemos que necesita sonar un poco más folk, le damos el aire folk, si tiene que sonar un poco más electrónica, la llevamos a la electrónica. De hecho, creemos que el ejemplo perfecto sería “El Baile”. El hecho de ser una canción electrónica, llevada con cajas sintetizadas y con bombos que suenan electrónicos, refuerza bastante ese mensaje que transmite la canción, de bailar hasta que todo acabe, al contrario de lo que me decías. Son casos y casos, una canción como “La Piedra Invisible”, que es totalmente acústica, si la lleváramos a la elecrónica pasaría exactamente lo que dices, que quizás el mensaje de la canción que es íntimo y cercano no se va a ver reflejado en la atmósfera de la canción. Pero bueno, hacemos cada canción con lo que creemos que necesita y con lo que refuerce su épica.

Sin embargo, dentro de las mismas canciones lo que no cambia son los crescendos y decrescendos para aportar distintos matices de intensidad. ¿Es esto un rasgo definitorio de vuestra música y  vuestros álbumes? ¿Os asusta que este hecho os pueda arrastrar en algún momento a la monotonía?

Totalmente, es un poco nuestra seña de identidad. Incluso dentro de una canción, dentro de un álbum, incluso dentro de estos tres álbumes que tenemos, se ven estas diferencias de las que hablas. Es bastante un sello de identidad nuestro, nos aburrimos pronto, como te decía en la pregunta anterior. Al principio nos costaba un poquito pero sí es verdad que quizás somos bastante culos inquietos, se diría [Risas]. Enseguida nos aburrimos, así que viene bien también un poco de calma sin perder la frescura, obviamente, pero dejar respirar un poco más las canciones es algo que hemos aprendido en este último disco. Pero lo que dices es tal cual nuestro sello de identidad y en los directos la verdad es que da mucha fuerza tener estos momentos de subir y bajar. La gente lo agradece bastante. Vienen con nosotros, si nosotros vamos para arriba ellos van para arriba y si vamos para abajo, para abajo.

No nos asusta la monotonía porque realmente no caemos en algo concreto, siempre estamos pasando de una cosa a otra y, como te digo, si nos aburrimos de un sonido concreto, intentamos probar cosas nuevas. Incluso sin aburrirnos, en el caso del ukelele que te comentaba antes, no es que nos hayamos aburrido de él, sino que intentamos probar cosas nuevas y no quedarnos estancados en un sonido concreto; si necesitamos meter baterías electrónicas y sintetizadores, lo hacemos. Y si en el próximo disco hay que meter pailas porque hay sonidos más percutivos, meteremos pailas.

Volviendo al empaque con mayor presencia de eléctronica, ¿os ha influenciado Santos & Fluren (productores de Sidonie, Love of Lesbian, Iván Ferreiro…) de alguna manera a la hora de tomar este camino? ¿Cómo surgió contar con ellos para producir y grabar “Copacabana”?

Nos han ayudado mucho porque es un terreno que nunca habíamos transitado nosotros, la electrónica, y ellos sí. Ya habían grabado antes en discos anteriores y tenían esa experiencia para darle el respaldo de sonido que necesita, porque al no haber tocado nunca nosotros estos palos pues la batería o los bajos sintetizados, por ejemplo, necesitan un tratamiento especial para la música electrónica. No puede ser tal y como veníamos haciendo nosotros y estas cosas nos sirvieron de gran ayuda. Los temas ya estaban planteados así igualmente; en el caso de “El Baile” estaba pensada como una canción electrónica, pero ellos le dieron el toque final para que todo se haga más grande.

Nosotros, como te comentaba antes, queríamos por primera vez contar con gente ajena al proyecto. En un tercer disco, cuando ya llevamos mucho tiempo tocando juntos y está consolidado el sonido quizás podemos caer en una repetición. Creíamos que la mejor manera de evitar esto era contar con mentes ajenas al proyecto, pero aunque sean ajenas que compartan bastante nuestro gusto musical, no de pronto hacer un disco que sea totalmente electrónico con Carlos Jean, por ejemplo. Queríamos esto y ha sido fenomenal, no tenemos ninguna queja.

Creíamos que la mejor manera de evitar la monotonía era contar con mentes ajenas al proyecto pero que compartieran nuestro gusto musical.

Durante esta trayectoria de cinco años tocando juntos habéis pasado de un EP y dos álbumes autofinanciados por crowdfunding a un tercer disco con una verdadera masa expectante y una apuesta clara con los nuevos productores. ¿En qué creéis que más habéis podido madurar, en el plano musical y profesional o en todo lo que conlleva ser una banda?

Yo creo que en ambas cosas porque en este crecimiento que hemos tenido como banda, también hemos tenido paralelamente un crecimiento como empresa y nuestra forma de trabajo siempre la hemos mantenido tanto en la música como en la parte empresarial. Lo llevamos todo nosotros, todas las decisiones las tomamos nosotros aunque, obviamente, tenemos que externalizar servicios porque hay ámbitos que no nos competen. A un técnico de iluminación no le podemos decir nada, entonces hay que derivar estas cosas, tanto como la comunicación y varios campos. La familia ha crecido pero nosotros seguimos tomando todas las decisiones y gestionando todo nosotros. Cada uno se encarga de un ámbito, uno de las cuentas, otro del merchandising, otro de la prensa… y la verdad es que el funcionamiento sigue siendo igual. Obviamente, tenemos que haber madurado por obligación porque la cosa ha crecido y nos ha obligado a hacerlo. Pero estamos contentos con este trabajo. Para nosotros no ha sido algo de golpe, si no que ha sido dando pasitos todos, creciendo poco a poco y consolidando cada paso que dábamos en todos los aspectos.

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Nos suponemos que el videoclip de “Copacabana” está inspirado en el barrio de Brasil que le da título a la canción, ¿existe algún motivo en especial por el que lo hayáis elegido?

Esto corrió a cuenta de Paloma Zapata, que es la directora del videoclip. Nosotros le comentamos la idea de lo que nos transmitía el concepto de “Copacabana”, que como bien dices te puede transmitir a las playas de Río o te puede llevar a un garito lúgubre o de carretera con neones. La verdad es que Paloma supo reflejar bastante bien esa ambigüedad que tiene este término y estamos encantados también, no sólo con el videoclip, sino que haya servido de base para toda la estética del disco y que todo sea homogéneo. En los trabajos anteriores un videoclip salía por un lado, salía el diseño del disco por otro, la promoción iba por otro lado… entonces esta vez quisimos que todo fuera homogéneo. El videoclip también ha captado el mensaje y ha representado perfectamente lo que queríamos.

Una frase de la letra de “Copacabana” dice: «que pensemos despacio, queramos deprisa y caminemos con la frente alta». ¿Es esta especie de lema una forma de cómo os tomáis la vida?

Pues sí, la verdad es que la intro de “Copacabana” es bastante el reflejo de nuestra forma de entender las cosas y también una declaración de intenciones, se podría decir. Es un claro reflejo de como nos planteamos las cosas, que al final lo más bonito es poder caminar con la frente alta y no tener más preocupación que esa. Además, la intro le da una épica a ese momento al cantar acapella y más al empezar un concierto. Con eso se siente de una manera especial y nos gustó mucho desde el principio. Cuando el tema estaba terminado dijimos: “Con este tema hay que abrir conciertos porque es una maravilla empezar así, dejar las cosas claras y empezar a tocar”.

En vuestro tema “Oro y Humo” preguntáis qué pasará cuando en vez de focos os alumbre el Sol de tarde y os impida seguir disimulando. Si esto pasa, ¿qué pensáis que ocurrirá?

En nuestro caso, por mucho humo o por muchas luces que pueda haber, nosotros seguimos siendo exactamente los mismos y cuando el humo se disipe no habrá nada extraño que reconocer. Pero bueno, se habla también de esa situación concreta en muchísimos aspectos ya que siempre pasa que la neblina a veces no nos deja ver el contenido.

Y por último, desde la publicación del nuevo disco ya habéis recorrido unas cuantas ciudades. ¿Tenéis pensado confirmar alguna fecha más en España o en el extranjero? ¿Algún lugar en concreto donde os gustaría tocar?

Lo cierto es que estamos tocando el lugares que ya conocíamos y muchos lugares nuevos, estamos viendo nuevos recintos, nuevos lugares… pero la verdad es que la experiencia que hemos tenido en el Circo Price, que es un recinto muy especial, es algo que nos gustaría volver a repetir… pero hay tantos conciertos que nos gustaría repetir que no nos podemos decantar por uno. Pero el Circo Price es una maravilla y es de lo más reciente así que en este momento te diría que ahí. En la página web o en las redes sociales tenemos todas las fechas y además de la gira que está prevista en España, tenemos intención también de dar un paso a Latinoamérica y tocar en México, donde ya hemos estado tocando. La gira va a seguir por el territorio español y seguiremos intentando pisar Latinaomérica cuando podamos.

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