Suede – Night Thoughts

SUEDE

Son pocos los casos en los que un grupo de dilatada trayectoria consigue hacer de sus trabajos más recientes obras comparables a las facturadas en sus años de apogeo vital y creativo. A menudo, las pretensiones de juventud son el estimulante idóneo que empuja a los (y las) más atrevidos a destacar entre sus semejantes, perdiendo fuelle, por lo general, según van cumpliendo años y alcanzando, o no, los objetivos propuestos al inicio del proyecto. No es este el caso de Suede. Dos largas décadas más tarde de aquella aplaudida inventiva que se materializó en álbumes como “Suede” (1993), “Dog Man Star” (1994) y “Coming Up” (1996), la banda británica que abanderó el britpop en los primeros compases de la década de los noventa da continuidad a “Bloodsports” (2013) con Night Thoughts, su excelente séptimo trabajo. Con la producción, una vez más, de Ed Buller, los de Brett Anderson no se distancian demasiado de su anterior LP en lo que a sonoridad se refiere, pero sí en calidad, originalidad y ambición.

En “Night Thoughts”, Suede buscan la conceptualidad desde el título mismo, evocando una sensibilidad decimonónica de connotaciones trágicas. Se trata de un disco reflexivo que mira al pasado para considerar la vida, el amor, la angustia, la ansiedad y la nostalgia desde la perspectiva que da el paso del tiempo. Una obra que bien podríamos tildar de existencialista, y que recoge los sentimientos que experimenta una persona de mediana edad. No se trata sólo de una docena de canciones en torno a un tema común, sino que supone, además, la banda sonora de una película dirigida por el fotógrafo Roger Sargent, el cual ya hizo sus pinitos como director en 2011 con el documental “The Libertines: There Are No Innocent Bystanders”. La nueva cinta muestra a un hombre dispuesto a acabar con su vida una noche adentrándose en el mar, momento en el que los recuerdos de su vida irrumpen en su conciencia. Es el film (en el que no hay diálogo, tan sólo música) el que teje con mayor eficacia la mencionada idea conceptual al complementar con imágenes los textos del disco. Una simbiosis donde audio y vídeo cobran todo su sentido, y dejan ver el pretendido concepto del álbum que empieza en su misma portada, la cual retrata dicho instante.

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Se trata de un disco reflexivo que mira al pasado para considerar la vida, el amor, la angustia, la ansiedad y la nostalgia desde la perspectiva que da el paso del tiempo. Una obra que bien podríamos tildar de existencialista, y que recoge los sentimientos que experimenta una persona de mediana edad.

Ya desde el primer corte del registro apreciamos un texto del que emana la nostalgia por la infancia perdida. When You Are Youngcomienza con una sonoridad tenebrosa a la par que épica, interpretada por una sección orquestal de cuerda que pasará el testigo a la banda para quedarse aquella como mero acompañamiento armónico y generadora de tensión. Especial atención merece la interpretación vocal de Brett Anderson, cuya delicadeza es uno de los principales atractivos de este primer corte. Sin dilación se inicia Outsiders, el primer single del presente trabajo y uno de los pocos rayos de luz que desprende este oscuro esfuerzo. Especialmente interesante resultan los juegos de guitarras en el puente y la pasión que se entrevé en la interpretación vocal, cuyos falsetes llegan a poner el vello de punta. Una decisión acertada sin duda en lo que a la promoción del álbum se refiere.

Siguiendo con el viejo y tremendamente actual mensaje que popularizó el punk en la segunda mitad de los setenta, Suede también proclaman el No Tomorrow, pero en esta ocasión despojado de toda agresividad para limitarse a lanzar un mensaje de angustia que, ciertamente, se hace apreciable en el afligido falsete de Anderson cuando pregona repetidamente: Fight the sorrow. Sutilmente encadenada se inicia Pale Snow. Una canción escueta y cargada de ecos, tranquila, pacífica y ensoñadora donde la electrónica tiene un papel destacado. Sin darnos cuenta, hemos pasado de forma tremendamente delicada a I Don’t Know How To Reach You, el quinto corte del disco, en el cual se antoja una progresión de la composición anterior, eso sí, con una emotividad y un anhelo exquisitos de los que carece completamente el tema precedente. Un delicado punteo en la guitarra será uno de los elementos más atractivos de una instrumentación que envuelve una letra que versa sobre la dificultad de retomar un amor pasado.

“Night Thoughts” resulta ser una obra emotiva, integrada por temas cohesionados que dan lugar a un conjunto compactado en el que nada sobra ni nada falta, y que pretende la escucha del álbum en su conjunto.

Uno de los juegos más apasionantes de guitarras y sintetizadores lo encontraremos en What I’m Trying To Tell You. Un distorsionado riff de guitarra desgarrador y austero surca unos estribillos que desprenden un tierno deseo por un amor distante al que el protagonista le expone con sinceridad todos sus defectos. Una pieza sencilla pero tremendamente efectiva que, además, resulta extrañamente familiar. En contraste, la coda se vuelve, contra pronóstico, festiva, y presenta un comercial y siempre contagioso la, la, la, idóneo para apelar a la participación colectiva en las presentaciones de la banda en directo. Tightrope por su parte derrocha tristeza y nostalgia a partes iguales, en lo que es una balada de emotivo estribillo donde la incisiva percusión de la batería da lugar a una atmosfera formidablemente dramática que alcanzará su clímax con la ayuda de un escueto y estremecedor arreglo de cuerdas que sabe realmente a poco, pero que de extenderse haría de la composición algo pavorosamente empalagoso.

Retomando la idea de “Pale Snow”, acto seguido encontramos Learning To Be. Nuevamente atmosferas tenebrosas y una interpretación vocal desgarradora, calmada y, en ocasiones, monótona que nos conduce a otro de los rayos de luz que se perfilan en la oscuridad general del LP, Little Kids. Al igual que el track que abría el álbum, este aborda la nostalgia por la infancia perdida y celebra la misma. Estribillos pegadizos y arriesgadísimos falsetes dignifican una canción convencional que entra bien pero cansa pronto con las sucesivas escuchas que demos al disco. Con I Can’t Give Her What She Wants entramos de nuevo en terrenos baladísticos, sobrios y (excesivamente) pausados que rebosan sensibilidad. Tal vez poco apta para los oyentes menos pacientes, pero muy recomendable para aquellos que gozan regocijándose en la escucha de cada nota, cada matiz, cada cadencia. Aquí Suede relamen con gusto cada uno de los sonidos que integran la canción. Una ocurrencia que se extiende hasta casi los cinco minutos de duración. Devoción por la parsimonia.

Suede amplían su perspectiva artística asomándose al art rock, sirviéndose una vez más, como ya hicieron en los noventa, del quehacer musical británico del pasado.

Buscando su sentido conceptual, When You Were Young” retorna de nuevo a la primera canción del presente registro para sorpresa del oyente. Suede nos recuerdan que seguimos dentro de la misma idea y dota al trabajo de sentido global. Rápidamente buscará el estribillo de aquella composición para pasar, de forma un tanto forzada mediante el uso de procedimientos electrónicos, a la última pista del álbum. “The Fur & The Feathers trata sobre el amor esperanzado de la juventud, para lo que se sirve de una instrumentación que busca en ocasiones lo ostentoso, pero que no será hasta la coda cuando el tema se vuelva manifiestamente cinematográfico, llegando al final del artefacto imbuidos en un sonido épico y solemne que nos descubre una faceta inédita de los londinenses.

“Night Thoughts” resulta ser una obra emotiva, integrada por temas cohesionados que dan lugar a un conjunto compactado en el que nada sobra ni nada falta, y que pretende la escucha del álbum en su conjunto. Estamos, sin duda, ante uno de los mejores álbumes del grupo y, a buen seguro, uno de los destacados del año. Una propuesta original, ambiciosa y acertada, dada nuestra cultura eminentemente audiovisual, que va más allá del tradicional videoclip y que, asimismo, llevarán al directo usando la película como telón de fondo en sus actuaciones en vivo. Una maniobra interesante con la que Suede amplían su perspectiva artística asomándose al art rock, sirviéndose una vez más, como ya hicieron en los noventa, del quehacer musical británico del pasado, que de puestas en escena saben un rato.

Suede – Night Thoughts

SUEDE

8.2

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Tras la vuelta inesperada de Suede en 2013 con “Bloodsports”, el conjunto londinense regresa de nuevo con “Night Thoughts”, el que es desde ya uno de sus principales registros. Un álbum oscuro, cuasi conceptual, de canciones profundas y pegadizas que irradian calidad, madurez y ambición.

Up

  • Suede están en plena forma, y lo demuestran facturando uno de los mejores registros de su carrera.
  • Aunque estilísticamente no difiere en mucho con respecto a su predecesor, Suede dan un paso adelante con la integración de una orquesta de cuerda, y buscando un concepto que va más allá de una mera colección de canciones.
  • La voz versátil de Brett Anderson, siempre emotiva y con un estilo particularmente influenciado por David Bowie.
  • La guitarra de Richard Oakes jamás había sonado tan bien.

Down

  • La pretendida conceptualidad que se intuye en el álbum necesita de un elemento complementario a la música para dotarla de sentido.