Qué bonito cuando un grupo consigue sonar a sí mismo. Qué bonito y qué difícil porque viniendo de una escena independiente tan prolífica como la que disfrutamos hoy, es todo un logro despuntar entre las miles de voces que Internet canaliza hasta los oídos de todo el mundo. Tampoco vamos a exagerar, Terrier no han conquistado el mundo (todavía), pero sí que han logrado colocarse en la primera línea del underground madrileño, lo cual no es cosa menor, lo que necesariamente implica, parafraseando a nuestro todavía presidente en funciones, que Terrier son ‘cosa mayor’. Por supuesto, no han revolucionado la música, no era ese su cometido. La clave está en divertirse accionando la máquina de caramelos de pop garajero. La distorsión, las melodías pegadizas, la superposición de voces… los madrileños no cuentan con ninguna fórmula secreta, pero en poco tiempo han conseguido que cuando empiece a sonar uno de sus temas, nadie dude de que son ellos (y sólo ellos) los autores del mismo.

Así, lo que en su primer EP eran buenas sensaciones se convirtió en una realidad palpable en “Un Cadáver en el Mar”. Los chicos de Terrier pasaron de ser unos gamberros que sabían cómo divertirse sobre un escenario, a figurar en las listas de mejores discos nacionales de toda publicación musical que no estuviera dirigida por sordos. Casi tres años después, tras llevar la fiesta a todas las salas y festivales en los que han actuado, Manoli, La Duquesa, David y Don Matías vuelven con “La Plaga”, su segundo LP, ese tan crucial para discernir si una banda emergente fue flor de un día o ha venido para quedarse.

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«La Plaga»: Cosa mayor

Para afrontar la composición de su segunda referencia descartan seguir la vía del cambio drástico y optan por un ejercicio de autoafirmación. Esto no significa que hayan caído en el inmovilismo, la evolución se lleva a cabo desde los principios fundamentales de su sonido.

Para afrontar la composición de su segunda referencia descartan seguir la vía del cambio drástico (para qué, si todo estaba funcionando de maravilla) y optan por un ejercicio de autoafirmación. Esto no significa que hayan caído en el inmovilismo, la evolución se lleva a cabo desde los principios fundamentales de su sonido, a saber: estribillos irresistibles, rabia incontenida y un aroma a garage psicodélico sesentero que se mueve muy bien entre diferentes niveles de luminosidad. Con “La Plaga”, Terrier dan un paso adelante para ser más Terrier que nunca. Quizá cuando acabemos de escuchar el álbum tengamos la sensación de encontrarnos ante unos Terrier menos raretes, que han salido de las sombras y juegan al pop bajo el Sol. Si escuchamos atentamente, nos daremos cuenta que esto no es del todo cierto. La oscuridad y los diferentes matices sonoros con los que se juega desde la producción juegan un papel importante una vez más logrando un sonido mejor y más compacto.

La mejora en el sonido ya queda patente en “Évoli”, que además de abrir el disco fue el tema escogido como single promocional. La elección no podía ser más acertada; el hitazo del disco engancha desde los primeros acordes y promete ser uno de los grandes momentos de sus próximos directos. La aspereza garage se rebaja en favor de una presentación más pop, pero la rabia está implícita en su estribillo: «Te quiero ahogar en el mar, te quiero ahogar en el fondo del mar…«.

A pesar de rebajar por momentos la distorsión, “La Plaga” vuelve a regalarnos una docena de canciones de pop despreocupado y rabioso, si bien en ocasiones se contienen para exhibir una cara algo más oscura e igualmente atractiva.

Con “Estudio de Arquitectura” comienza el juego de contrastes. El fuzz constante, los teclados tenebrosos y algún que otro guitarrazo consiguen que desaparezca la imagen de las playas tropicales del videoclip del track anterior. Tenemos ya los dos extremos que mejor definen a Terrier y entre los que se moverán a lo largo de todo el disco. Con una letra colmada de dolor, “Y Si No Vuelves Nunca Más” vuelve a demostrar lo bien que se les da a estos chicos crear canciones de menos de tres minutos y lo bien que les quedan cuando las cantan todos juntos a pleno pulmón. Tus Ojos Son Puñales” es tan incisivo como su título puede hacerte sospechar. Tampoco se queda atrás “Los Golpes”, de lejos el tema más sórdido de “La Plaga”. El sentimiento de angustia y la negrura imperante podrían hacer difícil creer que estemos ante el mismo grupo con el que hace un momento queríamos bailar en la playa. No obstante, y a pesar de moverse en coordenadas parecidas durante todo el álbum, ofreciendo dos caras que pueden parecer casi antagónicas, Terrier cuentan con una coherencia interna que les ayuda a recorrer lo que va del pop soleado al rock de garaje sin sobresaltos. Al final, se trata de hacer temas pop partiendo de una perspectiva más o menos agresiva, pero sin perder nunca el gancho melódico.

Han aprovechado el tiempo entre su última publicación y la presente para ofrecer lo mejor de sí mismos y buscar entre los recovecos de su sonido. Ojalá este 2016 sea el año de consagración de Terrier más allá del circuito independiente, se lo merecen.

Pasamos a parajes más soleados de la mano de “Déjate Brillar”, en la que las voces que atacan al unísono, el órgano y las afiladas guitarras vuelven a cuajar una gran actuación marca de la casa. La forma reposada en que termina “Déjate Brillar” se encadena perfectamente al inicio instrumental de “Aliento Final”, más inocente quizá, pero con madera de himno. Yo por lo menos estoy deseando corear en directo eso de “Ahora soy un inmortal y no pienso pisar el suelo otra vez, aprendí a volar…”. Cállate” mantiene unos geniales versos llenos de dobles sentidos e incorpora cierto ritmillo que camina entre el surf y lo circense. Las revoluciones suben con “Gafas Estrábicas”, un directo chute de energía en forma de power pop. Con “Annie Edson Taylor” rinden un homenaje a la aventurera que fue la primera persona en saltar dentro de un barril desde las cataratas del Niágara. Una acertada metáfora sobre la valentía necesaria a la hora de tomar una decisión importante y arriesgada. “Dos Cabezas” ofrece más Terrier en estado puro; aquí nos recuerdan especialmente a los de “Un Cadáver en el Mar”. “En el Medio de los Tres” es la responsable de poner punto final al elepé. El crescendo final y los aires de despedida nos dejan con ganas de volver a escucharles pronto, quizá en alguna sala local…

A pesar de rebajar por momentos la distorsión, “La Plaga” vuelve a regalarnos una docena de canciones de pop despreocupado y rabioso, si bien en ocasiones se contienen para exhibir una cara algo más oscura e igualmente atractiva. Han aprovechado el tiempo entre su última publicación y la presente para ofrecer lo mejor de sí mismos y buscar entre los recovecos de su sonido. Ojalá este 2016 sea el año de consagración de Terrier más allá del circuito independiente, se lo merecen.

Terrier – La Plaga

TERRIER

7.6

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Con su segundo LP Terrier apuestan por evolucionar su fórmula de pop garajero cuidando mucho más el sonido y alternando líneas brillantes con rabia y estribillos que cantar a pleno pulmón.

Up

  • Consiguen un sonido más compacto sin renunciar a su aspecto lo-fi y desenfadado.
  • Terminan de redondear sus temas, que quizá sean más pop, pero partiendo desde el garage y los sonidos clásicos.
  • Hay decenas de grupos del indie español que juegan a lo mismo, muy pocos combinan tan bien las virtudes del pop y el garage como ellos lo hacen.

Down

  • La fórmula podría caducar a lo largo del tiempo, aunque, de momento, logran mantener la chispa.