Unos latidos son acompañados por un sintetizador. Una neblina tenebrosa se cierne sobre nuestras cabezas. Oscuras psicodelias elucubran un arduo porvenir. Un bajo, una guitarra y un teclado hablan entre ellos. El bajo es cabezón, la guitarra no cede y al teclado no le apetece hablar demasiado. Así abre el debut de los murcianos. Sesenta segundos que auguran que de aquel proyecto que empezó en formato dúo queda ya muy poco.

En 2014, Jorge Bayle y Adrián Carlos, ambos amantes de la música y estudiantes de ingeniería de sonido sacaron cinco temas que compusieron su primer EP, “Flames Like Ruby Gems”. Un trabajo autoproducido y grabado por ellos mismos que rebosaba psicodelia, blues y rock, evocando y reviviendo sus influencias sesenteras con majestuosidad.

Ahora los murcianos han ido un paso más allá. Han saltado de crudas bluseras psicodelias a base de rock y guitarrazos a elaboradas atmósferas llenas de arreglos. Cortes claramente influenciados por Pink Floyd o The Doors con poderosos teclados y cortantes guitarras. Aunque Jorge y Adrián siguen siendo las principales cabezas compositivas, a ellos se han unido Tommy Roch, Alejandro Jiménez y Fran Imbernón. El paso del inglés al castellano es otra gran diferencia. Estos jóvenes quieren que el público entienda sus letras.

“El Halcón” fue el primer single de adelanto del álbum y con él, aunque no representa el sonido del disco, ya supimos que el cambio iba a ser muy grande. Luego, un doble single (“Noche Persa” y “Maldita Sentencia”) nos advirtió de que la psicodelia iba a reinar y que los arreglos aparecerían por cualquier lugar. El sonido ha pasado de lo rudimentario de grabarse en casa a un sonido de estudio preciso y nítido. Producido y grabado por el gran Paco Loco en El Puerto de Santa María y masterizado por Mario G. Alberni en Kadifornia Mastering, el trabajo ha quedado impecable y los instrumentos nos transmiten un poderío imparable y una fuerza arrasadora.

Fotografía: Diego Garnés
Fotografía: Diego Garnés

Los murcianos han saltado de crudas bluseras psicodelias a base de rock y guitarrazos a elaboradas atmósferas llenas de arreglos. Cortes claramente influenciados por Pink Floyd y The Doors.

Ya sabemos como comienza “Enemigo”. Después de aleatorios sonidos de aquí y de allí la atmósfera se rompe y una explosión de sonido entra por nuestros oídos. Potentes guitarras y unos inquietos teclados son acompañados por un obcecado bajo y unas activas percusiones con mucho charles y platillo. A continuación entrará la voz en castellano acompañada por unos activos coros. Un frenesí de sonido y algarabía que refleja perfectamente esas influencias de Pink Floyd y The Doors. El segundo corte es su single “El Halcón”, que abre a través de potentes y saturadas guitarras a las que se van uniendo el resto de instrumentos. Un fuerte poderío vocal distorsionado y reverberado nos encamina al estribillo. Y aquí, en el estribillo, para mí la canción pierde mucho. Está vacío. El subidón de «Enemigo» y la potencia con la que abre este corte se disipa en este fragmento. Luego, hay una parte más psicodélica que nos recuerda que estamos escuchando a los Purple Elephants.

Noche Persa” recupera las atmósferas. El disco baja de intensidad, nos da una tregua. La incorporación de vientos es una grata sorpresa. Ellos y los oscuros teclados son capaces de transportarnos al desierto. Subidas y bajadas nos acompañan durante los cinco minutos de corte. Me sorprende la forma que tienen los murcianos de que, aunque la intensidad baje, son capaces de mantener mucho poderío sonoro, mucha fuerza, mucho ímpetu. Ya estábamos en él, y seguimos en sus dunas con “El Desierto”. Es la adaptación del “Flames By Ruby Gems” de su primer EP. Esta vez, el desierto está presente en las letras, y no tanto en el sonido. Rock y psicodelia pero abandonando los sonidos orientales del corte anterior. Un rock más convencional en el que los teclados siguen predominando. Unos suaves ecos se alternan con eficacia instrumental. “Uuuuuuhhh aaaaaahh uh aaah uh«.

Han sabido jugar con las texturas y las atmósferas, ya sea desarrollando los temas que reciclan de su EP debut como en sus nuevas piezas, en una producción que evidencia el cuidado de los detalles y la clara evolución de los elefantes murcianos.

El siguiente tema, “La Trampa”, es la adaptación de “Baby Ran Away”. Esta vez, mucho más saturadas, y con un sonido obviamente muy mejorado llegan las guitarras, más bluseras que nunca, para liderar el tema. Los teclados acompañan fieles y las letras en español muy distorsionadas son reforzadas con resonantes coros. Un solo de guitarra nos guía a la parte final en la que una algarabía instrumental cierra en un clímax imparable. Acto seguido, el bajo y la guitarra arrancan decididas para hacer buen rock and roll en “Insomnio”. Después de la tralla pasamos a los medios tempos. Una guitarra acústica nos pilla desprevenidos hacia el ecuador del tema. De pronto, euforia y vitalidad explotan de nuevo a base de guitarras y sintetizadores. Un final muy ‘progresivo’ para un tema que había comenzado bastante clásico y que constituye un gran acierto por parte de The Purple Elephants.

“Miss Jade” se metamorfosea en “Entre Las Velas”. El mismo riff pesado y reverberado nos acompañla durante gran parte del tema y es complementado por otras guitarras al más puro estilo David Gilmour. Probablemente este sea el tema más Pink Floyd del trabajo. La adaptación de la letra al castellano ha sido la más redonda para mi gusto hasta el momento.

Quien se encariñara de ellos por los componentes más blues de su EP y la perfecta conjugación entre la voz de Bayle con las letras en inglés verá en su paso al castellano el pero más grande de «Danza Funeral».

El octavo tema es el que da nombre al álbum. “Danza Funeral” rompe con la cadencia del disco. Se abre con un piano y… ¿una mandolina? Un tema acústico en el que además de guitarras acústicas tenemos un contrabajo. Nos acercamos al swing con metales que ponen la guinda. Un track diferente con un groove imparable. Toda la potencia y saturación se transforma en dulces y delicadas melodías. Pero no dura mucho, pues fuertes guitarrazos a base de slide componen “Redención”, la reinvención de aquel “I Want To Take You Home”. Los instrumentos, contundentes, se diluyen entre los coros. La percusión es firme y rabiosa. Acabamos en un torrente de sonido y arreglos desordenados y furiosos.

Un tenebroso piano abre “Maldita Sentencia”. Las mismas percusiones, cabreadas, son acompañadas por afiladas guitarras. El suspense viene dado por los coros. Un tema tranquilo, muy atmosférico, que te relajará pero que no te dejará dormir, acabando de nuevo con inconmensurables dosis de sonidos espaciales. Enemigo (Radio Edit)” es una versión del primer corte, “Enemigo”, pero sin esa especie de ‘intro’ que veíamos al principio. Es decir, el disco empieza como acaba, dotándole con capacidad de bucle. Y es que este trabajo está hecho a base de un poderío y un furor imparable mezclado con muchos y diversos arreglos que lo rebajan en determinados momentos para encontrarnos así con inspiradoras atmósferas psicodélica. Rock y psicodelia se funden en uno alcanzando un término medio tremendamente uniforme y armonioso. Así, los murcianos nos muestran su maestría compositiva y dejan bien clara una tremenda evolución. Un trabajo a la altura que expone el potencial al que estos jóvenes apuntaban.

The Purple Elephants – Danza Funeral

THE PURPLE ELEPHANTS

7.6

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Renovados, The Purple Elephants han dado un paso de gigante. Conservando su esencia la banda ha reinventado su manera de hacer música. Han reformado varios temas de su EP, transformándolos, y han incluido nuevos, todos rebosantes de sonido, energía y fuerza. Un trabajo directo y contundente que muestra todo el potencial de la banda.

Up

  • Hay una clara evolución respecto a su “EP”.
  • Han sabido jugar con las texturas y las atmósferas.
  • Grandes torrentes de potencia y actitud.
  • Han cuidado los detalles sonoros.

Down

  • Las letras están muy por debajo del nivel sonoro que han alcanzado. Con su paso al castellano han perdido fuerza y puede haber sido un error.
  • Se echa en falta dentro de todas las piezas una que, además de mostrar su calidad sonora, pudiera funcionar como single rotundo.