Ya lo decía aquel: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás sucedió”. Y por eso a muchos en algún momento nos entra morriña por cosas absurdamente imposibles, como haber tenido 20 años en el verano del 69 y haber sido un hippie en Woodstock. Afortunadamente, hay medicación contra ese mal, y es la que te traen The Roaring 420s en cantidades industriales.

Y es que como ya contábamos cuando desgranamos su último y genial disco, “You Can’t Get Out Alive”, los alemanes son una máquina del tiempo portátil capaz de trasladarte cuarenta o cincuenta años atrás con su psicodelia sin adulterar. Así que sin dudarlo, aprovechamos justo al final de un extenso tour que les ha llevado a rincones remotos de toda la geografía española para hablar con Flo, vocalista y guitarrista principal, sobre su música, planes de futuro y, obviamente, sustancias psicotrópicas.

Antes de nada, ¿cómo ha salido vuestra gira por España?

¡Oh, ha sido genial! Gente muy guay. Creo que España es de los países más rockeros de Europa. Lo guay es que todo el mundo sale y viene a los conciertos, ¿sabes? No sólo gente de veintitantos, sino mucha gente de 40, 50, coleccionistas de discos… Los conciertos han estado realmente bien y los promotores también son gente maja así que sí, queremos volver.

¿Qué tiene España que os haya hecho venir aquí a grabar vuestro último álbum y tocar tantos conciertos?

Ya giramos por aquí una vez, y conocimos montones de personas, como Jorge Explosión, y enseguida pensamos: “Vamos a grabar aquí nuestro próximo disco”, y nos decidimos a trabajar con él porque es un tío genial. Y también Alberto, el hombre que nos concertó la gira, a él le conocimos en A Coruña. Como te digo, España es un país de rock ’n’ roll y noches de concierto de sábado como esta, está a reventar.

¿Cómo ha sido trabajar con Jorge Explosión?

La grabación fue genial, es un tipo estupendo, muy divertido y con una mente verdaderamente buena para música como esta. Trae un montón de ideas, como: «Toma esto, vamos a probar esto con la guitarra…«. Es genial. Se tiró dos semanas con nosotros en Gijón.

La psicodelia representa todo aspecto de la música que puedas de alguna manera relacionar con tu mente.

¿Cuáles han sido las principales diferencias entre vuestros dos LPs? Es decir, el sonido permanece fiel al mismo estilo, pero, ¿sentís que ha habido una evolución en alguna dirección?

Sí, creo que sí, ahora las canciones son un poco diferentes. ¿Cómo describirlo…? Te diría que el primero es más sesentero y el último es más psicodelia moderna, lo que se debe probablemente a que el primero fue grabado caseramente, lo autoproducimos, y para el segundo fuimos a un estudio.

¿Cuál es tu tema favorito del álbum? Te lo pregunto porque para nuestra web, el vuestro ha sido el 22º mejor disco de 2015.

¡Oh, wow! Bueno, a mí me gusta “Keep me sane, Mary Jane”, porque todos enloquecemos al final. Pero es difícil de decir. Además, no queríamos pistas de relleno en el álbum. Básicamente cuando estás grabando algo, escribes y grabas más temas de los que van a entrar en el disco, pero hemos sido bastante meticulosos.

Aunque en Europa este estilo vuestro retro, de sixties, va acaparando cada vez más atención, me da la impresión de que en EEUU vuestro sonido podría ser más popular. ¿Se os ha pasado por la cabeza ir allí y tratar de cumplir el ‘sueño americano’?

¡Claro, y lo haremos! [Risas]. Esta ha sido nuestro última actuación en España y después nos vamos a EEUU seis semanas a recorrer el país desde la Costa Oeste a la costa Este. Tenemos más de 45 conciertos allí, será duro.

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“Lo último que la psicodelia significa para mí es un hijoputa con una camisa con volantes y estampados”. Esa cita es de Anton Newcombe de Brian Jonestown Massacre. “What Is Psych” (título de su álbum debut), para ti?

Yo creo que la psicodelia representa todo aspecto de la música que puedas de alguna manera relacionar con tu mente. No es como el punk rock, o la música disco. Es música para sentarte, quizá fumarte un porro y escuchar el disco entero. Para mí la psicodelia es música a la que escuchar, más que a la que bailar, aunque también puede ser bailable, ¿por qué no?

Él dijo que era música con un doble objetivo, el de hacértelo pasar bien y el de expandir tu mente.

Exactamente, sí.

Cuando la gente habla de música psicodélica, a menudo The Velvet Underground y su inmensa influencia son ignorados, algo pasados por alto. Pero vosotros la tenéis muy presente, y de hecho le rendís tributo a Lou Reed en vuestra canción “Hey Lou”.

Totalmente. Como ya hemos dicho en alguna ocasión, nosotros empezamos porque a todos nos gustaba The Velvet Underground, especialmente su primera época. Y tienes razón, están algo subestimado. También muchos de los discos de Lou Reed en solitario, aunque otros… Tenemos cinco de sus álbumes en la caravana que escuchamos constantemente, y siempre dan pie a discusiones sobre cuál es el peor, sobre si es un genio… Es gracioso porque creo que la Velvet Underground era, especialmente en aquellos términos, muy psicodélica, y cantaban sobre la escena de la droga contemporánea. No era todo como “ohh te quiero tanto” y flautas, y tal, sino rock and roll sobre heroína, auténtico psych rock.

¿Qué papel juegan las drogas en vuestro proceso de inspiración y composición?

Bueno, fumamos maría. En mi opinión, es una droga muy, muy buena. Es decir, si la comparas con todas las demás drogas es de hecho la mejor, no afecta a tu sistema tanto como para dejarte totalmente hecho polvo. Simplemente te relaja. El LSD también está bien, pero nunca lo he usado para componer [Risas]. Pero es fumar algo de hierba y ponerte a tocar la guitarra, y algo aparece.

¿Crees que puede la música psicodélica, o cualquier otra expresión artística relacionada, llegar a desarrollarse por completo sin contacto ninguno con la droga?

No creo que haga falta tomar drogas para ser psicodélico. Pink Floyd, por ejemplo: excepto Syd Barret, ninguno de los otros tíos tomaba drogas. Además, esta música tiene algo, y es que no puedes decir: “ESTO es psicodelia, y esto otro no”. Puede ser The Velvet Underground, o puede ser Pink Floyd, y esas son direcciones completamente diferentes. No necesitas tomar drogas si tocas buena música, puedes abrir tu mente por ti mismo.

El sitar llama la atención dentro de vuestra formación, por exótico y raro. ¿Cuándo y por qué decidisteis incluirlo en vuestra banda?

En realidad fue idea de Lulu, la batería, y fue más que nada por accidente. Vio uno en eBay como este con el que hemos tocado hoy, muy barato, y me dijo: “Siempre he querido tener un sitar, pero no sé ni tocar la guitarra, así que si compro esta cosa la vas a tener que tocar”. Y yo dije: «¡claro, genial!«, aunque nunca había tocado el sitar en mi vida… ¡De hecho, ni siquiera había visto uno, aparte de en vídeos! Pero mola mucho, es muy curioso.

¿Cuáles son vuestros planes a corto, medio y largo plazo?

Después de la gira de la que hemos hablado antes, vamos a volver. Estamos trabajando en un nuevo disco, que es un álbum conceptual sobre bandas de gira. Hemos estado de gira el último año con una banda de California, The Blank Tapes. Pasamos seis semanas juntos, siete personas en una caravana y claro, ocurrieron muchas cosas locas. Inicialmente la idea era que yo quería hacer un documental sobre todo ello, pero la verdad es que no funcionó, así que pensamos: si no tenemos el documental al menos vamos a tocar unas canciones y a grabar un disco. Aparte de eso como te digo quizás en agosto volvamos a España, ahora estamos trabajando en ello, y pienso que también a grabar con Jorge Explosión. Y más allá… girar, publicar discos, intentar mantener este ritmo.