Rihanna ha vuelto. Y mira que le ha costado. Desde octubre del año pasado hasta ahora ha tenido en ascuas al personal en relación a la fecha de estreno de su nuevo proyecto: el huracán Adele conmocionó a la competencia, relegando a superventas como Justin Bieber o Coldplay, por ejemplo, y para no caer en el olvido tan rápidamente, prefirieron posponerlo continuamente. Lo que podemos ver ahora es que quiere pisar fuerte en 2016, terminar con la sensación de suspense y transgredir en su propia línea conceptual, sobre todo si los Grammy están a la vuelta de la esquina para volver a dar el cante como lo hizo tras el lanzamiento de “FourFiveSeconds”, colaboración con Kanye West y el mismísimo Paul McCartney. Te hemos calado y admiramos tu astucia, pero no lo bastante. Sólo hay que acordarse de Beyoncé cuando estrenó su álbum homónimo sin trampas ni cartón, sin fechas establecidas ni singles en el mercado. Mientras Beyoncé rompió los esquemas de su R&B convencional con tintes pop para fundirse en una vertiente más trap, en el caso de la de Barbados, ha transportado el sonido tropical de sus raíces a un género que roza el dancehall familiar en cantantes como Popcaan o Sean Paul.


No podemos evitar, sin embargo, sentimientos encontrados. Desde sus comienzos ha sido cantante de éxitos, autora (o al menos, una de ellas) de récords de ventas e icono para cierta juventud. Nada de esto nos quiere demostrar en “ANTI”, se nota que ha hecho lo que le ha dado la gana con tal de conseguir resultados similares a, por ejemplo, los de su coetáneo Kendrick Lamar, y concebir un conjunto de pistas cohesionadas, con influencias variadas y atípicas. Lo que ven mis ojos, sin embargo, es una joven petimetra con sobrenombre alternativo que no cala de buenas a primeras.¿Qué decir de su octavo disco? En primer lugar, que parece mentira que haya sacado tantos en tan poco tiempo. No obstante, en quien consiguiera vender más de 34 millones de copias con un promedio de publicación por año, no sería una realidad tan disparatada. En el caso de “
ANTI”, han transcurrido más de tres años desde su antecesor, “Unapologetic”, y su público lo esperaba con verdadera ansia. El enigma comenzó a intrigar a las redes sociales tras revelar “FourFiveSeconds” o “American Oxygen”, y más tarde, con una de las canciones más rompedoras de 2015: “Bitch Better Have My Money”. Un estribillo bastante tontorrón consiguió convencer a la gente junto a su videoclip, con tintes de thriller erótico de los 90. En noviembre, durante la gala de los American Music Awards, descubrimos el acuerdo multimillonario de la cantante con la compañía de móviles Samsung que supondría la catapulta para el lanzamiento de su nuevo trabajo. #ANTIdiaRY se convirtió en Trending Topic durante varios días, y su plataforma digital se convirtió en una de las más transitadas desde entonces. Tras la publicación de un anuncio a modo de cortometraje sobre el álbum, Rihanna dio a luz «ANTI» el pasado 28 de enero.

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Rihanna ha tratado de hilar por una vez todos sus temas para que fluyan y no sean un puñado de números uno aborrecibles con el tiempo.

Comenzamos el análisis con una colaboración: la de la cantante SZA. Más que cantante, compositora esporádica, donde la podemos ver plasmada en temas del último disco de Nicki Minaj. Considerationhuele a crítica hacia la industria en clave reggae. Rihanna está bien harta de que se le trate como entertainer y no como cantante, pero sería del todo contradictorio hablar de ello cuando para una canción contrata a una estirpe de doce compositores para que se pongan de acuerdo en qué verso acompaña mejor a otro. En fin, buen intento. Musicalmente remitimos a la transición tropical: deja de ser pop en compañía de su colega, cuya química vocal es imponente. James Jointes un interludio (situado como pista número 2, sí) bastante atractivo y sensual. Aquí deja entrever las intenciones de la de Barbados: vivir el momento. Disfrutar del hedonismo en un ático de Nueva York o despelotarse en Brooklyn. Tanto es así que ni siquiera parece una canción dedicada a un amor. Qué poco romántica es.

Uno de los platos fuertes de “ANTI” es este Kiss It Better”, cuyo sonido no es menos que rompedor. El sonido rasgado de las guitarras muestran el ansia de la cantante de volver a encontrarse con su pasado amoroso, sólo que con un resultado final bastante sexual y apasionado, puede que el único ejemplo que hace justicia a este cambio de tercio: So why argue? You yell, but cha take me back. Who cares, when it feels like crack? Boy, ya know you always do it right. Tanto es así su intención de hacer lo que le dé la gana que sacó como single la repetitiva y onomatopéyica Work, una canción que es un despropósito como una casa. En primer lugar, porque el real single de la cantante es “Bitch Better Have My Money” (que por cierto, menudo pepinazo de videoclip, de las pocas cosas que me han convencido desde “We Found Love”) y esta suena a relleno lo mires por donde lo mires; y en segundo lugar, por desaprovechar una colaboración como la de Drake, que en vista a lo que han cantado juntos y la atracción tan colosal que hay entre ellos, en esta suena del todo aburrida. Un intento de “Hotline Bling” estrepitoso con aires dancehall. Le sigue una extraña Desesperadoque evoluciona a destiempo y con una base rítmica machacona y beats del “Waiting Game” de Banks.

“ANTI” es el resultado de dos facetas contradictorias: una primera parte intensa, asonante y apabullante, y una segunda en la que se limita a bajar el volumen y a realzar la calidad del factor balada y alguna que otra experimentación motown o la versión urban del tema de Tame Impala.

Rihanna se hace la longuis con un tema de lo más siniestro, que bebe del hip hop de los 90 y el trap. Esa es “Woo”. Seguro que se lo ha pasado teta al grabarla, porque ese comienzo estructuralmente orquestal y lúgubre nos ha transmitido bastante mal rollo. Le acompaña segundas voces distorsionadas, rasgadas, y un carácter de lo más lujurioso. El concepto minimalista de “Needed Me”, a diferencia de su antecesora, es un poco más interesante. Recuerda a los comienzos de The Weeknd, cuando hacía mixtapes de más de dos horas y no se complicaba la cabeza en componer por conveniencia de un público genérico. En esta canción, cualquiera se puede dejar llevar con este mid-tempo tan hipnótico y oscilante. “Yeah, I Said It” nos recomienda un descanso con un piano nostálgico y voces de ultratumba de fondo, seguida de una voz que susurra y no araña. Son momentos necesarios para librarnos de la sobrecarga de todo lo anterior.

La segunda cara de “ANTI” comienza con una versión del tema de Tame Impala “New Person, Same Old Mistakes”, llevado nuevamente a lo más dark y decadente del género R&B. Para mi gusto, le hace justicia, aunque siga sonando todavía a un refrito de texturas weekndianas. Lo ha titulado Same ‘Ol Mistakes y con ella tienes para rato: más de seis minutos de altibajos, éxtasis y estímulos contradictorios: Feel like a brand new person (but you make me the same old mistakes); well, I don’t care I’m in love (stop before it’s too late). En Never Ending vuelve la Rihanna más comercial, con una balada dulce y nostálgica al son de la guitarra y mostrándonos una vez más las consecuencias de una ruptura con nuevas referencias a las drogas como analgésico: This feeling always gets away wishing I could hold on longer; why does it have to feel so strange to be in love again?. El ‘WTF’ del álbum lo marca Love On The Brain, una pista eminentemente motown, con registros típicos de los Temptations que en comparación con el resto del álbum desentona bastante. Tanto es así que podríamos pensar que viene de cualquier álbum que ha lanzado al mercado salvo este.

Por primera vez se puede valorar a Rihanna en materia de LP, como conjunto y más o menos cohesionado y no en pistas sueltas diseñadas exclusivamente para la radiofórmula. Lo ha intentado, pero se queda lejos de conseguir una obra memorable.

Higherpodría ser su continuación. Todavía conserva el soul más añejo, a medio camino de una canción protesta afroamericana y una balada. Confesó en un vídeo que la compuso mientras bebía una copa de whisky, y salta a la vista. La de Barbados se desgañita bajo un fondo instrumental muy classy, desesperada y dramática, digno de bis en un musical de Broadway. A pesar de que todavía no congenie con la armonía de la primera parte, aquí encontramos la faceta vocal más cinematográfica de Rihanna. Y a menos, mucho menos, aterrizamos en el desenlace del álbum. Una pieza al piano titulada Close To You, en la que vuelve a hablar de la pérdida del contacto con su amante: Nothing but a tear, that’s all for breakfast watching you pretend you’re unaffected. You’re pulling our connections expecting me to let you go, but I won’t. Seguro que simpatiza con las listas de singles.

Un final amargo para un disco que todavía no acaba de congeniar. No hay duda de una cosa, y es que Rihanna ha tratado de hilar por una vez todos sus temas para que fluyan y no sean un puñado de números uno aborrecibles con el tiempo. A esto se le llama hacer un álbum, no un recopilatorio, que es a lo que en la actualidad se dedican muchas figuras de la música pop. Aún así, “ANTI” es el resultado de dos facetas contradictorias: una primera parte intensa, asonante y apabullante, que no te deja espástico de milagro; y una segunda en la que se limita a bajar el volumen y a realzar la calidad del factor balada y alguna que otra experimentación como ya vimos, el motown o la versión urban del tema de Tame Impala. Al menos, por primera vez, se puede valorar a Rihanna en materia de LP, como conjunto y más o menos cohesionado y no en pistas sueltas diseñadas exclusivamente para la radiofórmula. La de Barbados lo ha intentado, pero se queda lejos de conseguir una obra memorable.

Rihanna – ANTI

RIHANNA

5.9

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Después de tres años de silencio, Rihanna aterriza con “ANTI”, un álbum de exploración musical a.k.a. experimentación, que más que eso, se trata de un estrepitoso intento de resultar innovador. Musicalmente contradictorio, también es cierto que ha conseguido componer un álbum con cierta cohesión, aunque de dudoso resultado.

Up

  • Los interludios como “James Joint” o “Yeah, I Said It” dan cierta frescura al álbum.
  • El cambio de estilo ha favorecido sobre todo a “Kiss It Better”, un tema que rebosa sensualidad, melancolía y guitarras a toda potencia hasta el final.
  • Las llamadas a Tame Impala, Banks y Dido en la preciosa “Never Ending”.

Down

  • La elección de “Work” como single principal de “ANTI” y la elusión de temas como “Bitch Better Have My Money” o “FourFiveSeconds” en el tracklist final.
  • A veces, experimentar no significa obtener un buen producto. Aquí se ha pasado a la hora de sobreponer géneros como el R&B, el motown, la balada pop o el sonido tropical.
  • La duración de ciertos temas que merecen la pena dejan mucho que desear, como el caso de “Higher”.
  • La espera trae consigo expectativas que en el caso de este álbum, no ha conseguido colmar.