Junto a Lourdes Hernández, o como todos la conocemos, Russian Red, la carrera de Zahara dentro del sobrenombrado grupo de cantantes folkys de nuestro país, resulta la más rentable. ¿Y gracias a qué? A su cambio de estilo. Hace unas semanas hablábamos de la transformación musical de Alondra Bentley hacia un cauce de influencias jazz más reflexivas, estilísticamente más cohesionado pero falto de cierta naturalidad. El caso de la ubetense es bastante distinto, porque se ha decantado por extraer la esencia del indiepop más pegadizo a la nostalgia ochentera. Bien porque está de moda recuperar la esencia de los clásicos, o porque a ella le da la gana. En enero del año pasado creó su propio sello: G.O.Z.Z. Records, y con ello vía libre para la autonomía de la cantante en este proceso. Para «Santa» (2015) ha requerido la ayuda de colegas de la esfera musical nacional, como Sergio Sastre, guitarrista de Miss Caffeina, con quien ha producido el álbum. También ha contado con músicos de Mucho, Fuel Fandango o Pablo Parser, quienes han terminado de configurar arreglos de viento y cuerda.

Especial, diría yo. Nunca había escuchado antes un álbum de concepción religiosa, tanto en su formato físico como varias de sus canciones. La intención de este mensaje fluye en una faceta de revelación, de descubrimiento personal que ella misma ha querido proyectar en su repertorio. En él trata temas esenciales en la vida, como la búsqueda de la amistad y el amor, y otros que, como diría Miguel Bosé, son ‘inquitante tabú’, como el sexo y la ruptura. Zahara abre una vez más su corazón, y con ello un chute de saturación instrumental. «Santa» se concibe más hilarante y optimista que «La Pareja Tóxica» (2011) o «La Fabulosa Historia De…» (2009), pero para saber más sobre él, hay que escucharlo con tranquilidad y por partes. Lo que sí es cierto es que la joven que cantaba «Con Las Ganas» o participaba en un tributo de «Lucha de Gigantes» junto a Santi Balmes ha cambiado.

zahara-santa-2

Zahara abre una vez más su corazón, y con ello un chute de saturación instrumental. Sin embargo, «Santa» se concibe más hilarante y optimista que «La Pareja Tóxica» (2011) o «La Fabulosa Historia De…» (2009).’

Capítulo 1. Una entrada celestial que podría haber ejecutado Fleetwood Mac con el dedo meñique antes de incitar los cantos de Stevie Nicks. Los coros se fusionan con la furtiva percusión de fondo en «La Gracia”, al cual sólo le hacen falta un par de reproducciones para erigirse como el mejor comienzo posible para «Santa», pensándolo desde una perspectiva inclinada hacia la melancolía y el último adiós con toques orquestrales. ¿Qué le seguirá? ¿Iniciará un nuevo capítulo en su vida? Desde luego que sí. Solo hay que escuchar «Crash, sin duda la canción más sucia y desgarradora rítmica y líricamente hablando del repertorio de Zahara. En ella convive la advertencia y la seducción inminente, un chute de feromonas con un riff de guitarra contagioso, al son del «Sé que esto no va acabar nada bien«. El puente del tema es memorable, con una frase coreable y directa: «Vamos a llegar a la meta desde dos direcciones opuestas”. He aquí el paso adelante de la cantante, magistralmente ejecutado.

«El Deshielo, al contrario que su antecesora, muestra una faceta vocal más volátil y susurrante, aún envuelta en la euforia de la eléctrica y la batería solemne. Destaca esa llamada al new wave de los 80, a unos Cranberries descafeinados y rebajados al esquema estribillo-reexposición. No obstante, lo que hace especial a esta pieza es su intenso final in crescendo a golpe de tambor y una Zahara que induce a su público a repetir un verso digno de remarcar: «Cuando acabó aquel letargo sin fin me quedé en agosto”. Simplemente magnético. Cambiando de tercio, «El Frío es el resultado de lo que hablábamos al principio: la suma de elementos melancólicos que crean una sutil pieza con tanta fragilidad acumulada que, como un castillo de naipes, con el más mínimo toque, se derrumba. Es cierto que «Santa» se intuye mucho más optimista, salvaje y desgarrador en comparación con sus anteriores trabajos, pero siempre hay cabida para el lamento en una balada que, a modo de nana, acuna sus lágrimas y echa las culpas a su amor de haber vaciado (y congelado) sus entrañas.

Encontramos una metamorfosis estilística que le hace honor con su hilarante forma de ver la vida y la sinceridad puesta hacia temas tabú como el sexo y la ruptura.

El comienzo de «Oh, Salvaje” evoca a los ochenta, al mid-tempo y los sintetizadores, a un éxtasis subjetivo que va creciendo hasta crear un microclima de recuerdos amargos. La cantante cava su propia tumba de una manera muy elegante, con pandeteras y riffs de guitarra encantadores. Este podria haber sido el final redondo para «Santa”, pero como podemos ver, no es así. Desde el principio percibimos el poemario de Zahara como un revoltijo de alusiones a la cultura pop: imágenes coloristas y con segundas intenciones («Tenías el sabor de todos los helados”) o en este caso, referencias a la reina del pop, un simpático «Voy a sacarte a bailar «Like a Virgin” entre todos los feriantes” que danza con el resto de los versos con una clara influencia depechemodiana. «Caída Libre” es, en resumidas cuentas, intensa dentro de su brevedad, un himno de pistas para el público underground, la canción de amistad y encuentro o el guilty pleasure del poligonero castizo.

Dando comienzo a las alegorías religiosas (en su conjunto, «Santa” debería considerarse un disco de confesiones, si es que no lo es ya), escuchamos «Hágase Tu Voluntad con especial ilusión, con ese estribillo que una vez más alude a los ochenta y, más en concreto, a la nostalgia Smiths, en lo referente a su gama de sonidos y acordes. Una batería machacona con fondos de guitarra y trompetas que claman la purificación sin consecuencias, con Jesucristo como foco principal de sus plegarias y un final apoteósico. Para mi gusto, una de las canciones que marcan la diferencia (todavía más) con sus anteriores trabajos, por ese sabor synthpop que especia las metáforas dadas en la canción. En el caso de «Inmaculada Decepción, Zahara canta a modo de oración una época de libertad amorosa en la que el desliz marca la diferencia: de un «No era pecado besar sin conocernos” a un «No era pecado follar sin conocernos” busca la santificación de manera grave y melosa.

Zahara hipnotiza en sus momentos de salvajismo eléctrico y amansa a las fieras con su cántico sutil y suave en baladas en las que se desnuda por completo.

«Donde Habitan Los Monstruos, tanto canción, como fábula, como adaptación al cine llevada a cabo por Spike Jonze, relata la famosa historia de criaturas salvajes con cartel de peligro en el vallado; no obstante, más allá de actuar como extensión instrumental de riffs electrizantes y envolventes golpes al sintetizador, nos sugiere un mensaje de lucha contra los pensamientos que invaden nuestra mente y nos torturan por dentro. Llegando al final del álbum nos topamos con un digno sucesor de «Crash”, titulado «Rey de Reyes”. Muy de la estirpe nacional en grupos como Supersubmarina o Miss Caffeina (recordemos que Sergio Sastre se ha encargado de producir el disco junto a la artista), recurre a acordes fáciles, golpetazos limpios y una delicada y sugerente Zahara que contrasta de manera muy peculiar con el resultado final. Sin embargo, resulta apenas disfrutable, a diferencia de «Int. Noche, que supone una división bastante curiosa, ya que dentro de ella contiene «La Flamenca», pista inédita en la que Sastre no ha participado. Por partes, «Int. Noche” evoca a la Zahara más acústica, y es un ejemplo de que la canción vale sin más ornamentos que las cuerdas. Ella al desnudo, vuelve a vestirse para interpretar la pista oculta, que a diferencia de la anterior, contiene arreglos de vientos típicamente mejicanos, como si se tratara de una composición de Morricone.

«Santa”, como resultado final, es bastante notable: encontramos en ella una metamorfosis estilística que le hace honor con su hilarante forma de ver la vida y la sinceridad puesta hacia temas tabú como el sexo y la ruptura. Hipnotiza en sus momentos de salvajismo eléctrico y amansa a las fieras con su cántico sutil y suave en baladas en las que se desnuda por completo. Es disfrutable, aunque haya momentos en los que deja mucho que desear, ya puestos en esta evocación a los ochenta y los sintetizadores en los que se desinhibe, pero en materia de baladas acústicas sabe dar en el clavo, y así será, y lo pongo por testigo. No necesita más que una guitarra para transmitir magia.

Zahara – Santa

ZAHARA

7.8

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

Zahara vuelve de la mano de su sello independiente (G.O.Z.Z. Records) y Sergio Sastre (Miss Caffeina) para lanzar “Santa”, un álbum de confesión y originales llamadas al pop de los ochenta. Se decanta por un sonido más electrónico, pero no descarta sus acostumbradas baladas a la guitarra, en las que nos deja relamer su deliciosa manera de crear poesía con su música.

Up

  • El proceso creativo de “Santa”: letras creadas a modo de poemas, repletas de metáforas y llamadas a la cultura pop y la religión que se realzan a golpe de tambor.
  • La nostalgia ochentera que proporciona en temas como “Caída Libre” o “Hágase Tu Voluntad”.
  • Las portadas intercambiables de su edición estándar. Es de lo más original.

Down

  • Actúa correctamente como vocalista, pero no termina de cohesionar con los temas más desgarradores del álbum.
  • La disposición del tracklist. “Int. Noche” no es el final adecuado para “Santa”.