En los primeros años de la década de los noventa el punk no era más que una corriente puramente underground. Lejos quedaban aquellas vigorosas descargas eléctricas de los Ramones, los Sex Pistols y The Clash. El grunge era el estilo en boga de la época, un movimiento que había recogido parte del espíritu de aquella corriente de finales de los setenta, y que se había erigido como la forma de expresión de una generación que encontró en Nirvana y Kurt Cobain su paladín y portavoz. Mientras la reputación de estos no paraba de crecer a pasos agigantados, una banda joven y ambiciosa de Berkeley, California, comenzaba a destacar entre el anónimo circuito punk del momento.

Con el lanzamiento de “Kerplunk”, el segundo álbum de estudio de Green Day que editó el sello independiente Lookout! Records en 1992, el conjunto integrado por Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool logró despachar la friolera de 50.000 copias. Una cifra impensable y extraordinaria para el circuito underground que desbordó las expectativas de todos los implicados en aquel movimiento, poniendo a Green Day en el punto de mira de la industria discográfica. Fueron muchas las multinacionales que se interesaron por el grupo y, ante la incapacidad de Lookout! para hacer frente a la creciente demanda de álbumes y el colchón financiero y la promoción que ofrecían los grandes sellos, los de Berkeley acabarían firmando con Reprise Records, subsidiaria de Warner Bros., ante la persuasión y la confianza que les confería el productor Rob Cavallo.

El salto a la primera línea del rock

Comenzaba aquí una duradera asociación entre la banda y el productor que dos décadas después sigue vigente, siendo muy escasas las ocasiones en las que Cavallo no ha estado en el estudio de grabación con Green Day. De aquella primera colaboración surgiría el repentinamente exitoso Dookie, el cual vería la luz el 1 de febrero de 1994. De título escatológico (literalmente, “mierda”), el tercer álbum de la banda resultó ser una genial colección de canciones llenas de fuerza, sencillez y frescura. Temas inmediatos y de gran vigor melódico que los hace tremendamente pegadizos. Características estas a las que hay que añadir el atractivo de unas letras gracias a las cuales el grupo conectó rápidamente con el público, sus problemas y preocupaciones. Textos sobre la frustración, el hastío y la angustia de una juventud que se vio reflejada en los mismos y que, al contrario del sombrío grunge, se presentaban aquí rebosantes de vitalidad y entusiasmo.

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“Dookie”: paradigma del pop-punk

El tercer álbum de Green Day, su debut en un sello discográfico mayoritario, resultó ser una genial colección de canciones llenas de fuerza, sencillez y frescura. Temas inmediatos y de gran vigor melódico que los hace tremendamente pegadizos.

Burnout es la pista encargada de abrir el elepé. En ella podemos observar elementos del espíritu grunge, aunque despojados de su angustia vital cuando Armstrong interpreta: I’m not growing up… I’m just burning out… And I stepped in line… To walk amongst the dead. Un canto a la frustración, a la apatía que trae consigo la entrada a la madurez, la ahora popular crisis de los 20, o los 25. Una desazón que el cantante sobrellevaba con drogas, según cuenta, y música, según apreciamos. Del mismo modo encontramos aquí uno de los pocos, y de los mejores, solos de batería que la banda haya registrado en algunos de sus trabajos. En relación con el corte anterior se inicia Having a Blast. Encontramos en ella el mismo sentimiento de frustración que en el corte precedente, pero esta vez con una melodía grandiosa y nostálgica que resulta especialmente interesante en el puente, aunque no alcanza la belleza de los estribillos.

Como un tiro comienzaChump, en la cual el cantante escupe casi toda su rabia contenida, guardando parte de ella para los cortes finales del LP. Particularmente reseñable resulta la coda de la canción, una paulatina derivación hacia el caos que sirve de preludio al primer gran tema del álbum, Longview. El primer single del presente trabajo deviene en una esquizofrénica oda al aburrimiento en la que se hace preciso destacar la magnífica labor de Mike Dirnt con el bajo, cuya línea hipnótica en las estrofas, junto con un primitivo ritmo en la batería, representa a la perfección la desidia y la rutina de la que habla la canción antes de estallar de manera estrepitosa en un poderoso, pegadizo e imprevisible estribillo que contrasta de manera brillante con las estrofas.

Gracias a las letras el grupo conectó rápidamente con el público, con sus problemas y preocupaciones. Textos sobre la frustración, el hastío y la angustia de una juventud que se vio reflejada en los mismos y que, al contrario del sombrío grunge, se presentaban aquí rebosantes de vitalidad y entusiasmo.

El nexo de unión entre una primera etapa independiente y una segunda comercial lo encontramos en Welcome to Paradise, el primer clásico de Green Day que ya había sido incluido en “Kerplunk”. Una inventiva epístola en la que Billie Joe relata a su madre el miedo inicial y acomodo posterior derivado de su independencia del hogar familiar. Una pieza excelente que la banda no quería relegar al pasado y que se presenta aquí mejor ejecutada y producida para mostrar que seguían siendo la misma banda de siempre, pero que ahora sonaban como un cañón al interpretar uno de los riffs más reconocibles y característicos de la banda, y donde escuchamos a un Tré Cool singularmente inspirado. Llegamos a continuación a Pulling Teeth”, un track de un sonido optimista que narra con una melodía ingenua un incidente doméstico sin importancia derivado de una inocente pelea de almohadas. Con una guitarra nerviosa muteada llegamos a Basket Case, el más atemporal de los clásicos del grupo. Tal vez la canción perfecta del pop-punk. Una canción excitante que trata sobre el desequilibrio mental motivado por los ataques de pánico que sufría el cantante y guitarrista del conjunto. Nos faltan cualidades para definirla: concisa, inteligente, divertida, terriblemente pegadiza, intensa, emocionante, ligera… Una composición indudablemente eficiente que sin duda trascenderá al grupo, a su obra y al género mismo.

Otra canción irresistiblemente pegadiza y cargada de fuerza la encontramos enShe. Un corte entusiasta de brillante producción en el que muchos han querido ver una llamada de atención ante la alienación social de los jóvenes del momento, pero que en realidad habla sobre una antigua novia del cantante, un amor de los que dejan huella y que será el inspirador de algunos temas posteriores del grupo tales como “Whatsername” (“American Idiot”, 2004), “Amanda” (“¡Tré!”, 2012), o la subsiguiente en el álbum que nos ocupa, Sassafras Roots. Si bien no supone una de las mejores canciones del álbum, cabe destacar la plausible labor del bajo en la misma, una ejecución que aunque difusa entre la fuerte presencia de la guitarra y la potente batería, se antoja plausible.

“Dookie” se convirtió en un éxito instantáneo e inesperado que en pocos meses aupó a Green Day en una de las bandas más exitosas del panorama musical mundial.

Podemos apreciar mayor madurez en “When I Come Around”, la favorita de muchos fans por su reconocible riff melodramático, así como por su tierna melodía y letra. La composición más seria e introspectiva de cuantas integra “Dookie” que aborda los sentimientos del cantante durante una ruptura temporal con Adrienne Nesser, la que es, desde aquel año, su esposa. “Coming Clean”, por su parte, aborda la confusión sexual adolescente del cantante ante su reconocida bisexualidad. Apenas un minuto y medio de duración cuyo inquieto riff de guitarra y pegadiza melodía invitará al oyente a volver nuevamente sobre el tema. Con una duración similar se presenta “Emenius Sleepus”, la única canción del álbum compuesta por el bajista Mike Dirnt. Con un riff sencillo y monótono aborda nuevamente la preocupación por el paso inexorable del tiempo al narrar el momento en que se encuentra con un viejo amigo y este no lo reconoce.

Sin devaneo alguno se inicia “In the End, una afrenta maliciosa por parte de Billie Joe para con el novio de su madre, de estribillo formidablemente pegadizo y una ejecución exquisita y frenética por parte de la batería de Tré Cool. Con una guitarra atípicamente acústica por aquel tiempo en la interpretación de las canciones del grupo, se inicia la que es quizá la canción más extravagante del álbum,F.O.D., acrónimo de “Fuck Off and Die”. Esta pista supone casi una continuación de la anterior en lo que a temática se refiere. Y aunque a priori parezca que Green Day ha dejado de lado la fuerza y contundencia en el último corte del álbum, esto no es sino un breve descanso antes de irrumpir nuevamente con la intensidad que han desplegado a lo largo de los cortes precedentes. Un trallazo donde el cantante escupe bilis de manera tenaz y que termina con un humorístico y socarrón Good night….

Esta tercera referencia se erigiría en la obra paradigmática del pop-punk, el modelo a seguir por muchos de los grupos que se pondrían a la estela del conjunto de Berkeley, el cual puso nuevamente de actualidad el punk y descubrió sus posibilidades comerciales.

Los más veteranos del lugar recordarán el bonus track que escondía esta última pieza, una pista oculta para sorprender a los oyentes más pacientes y perspicaces. Y digo ‘recordarán’ no porque esa pieza haya de alguna manera desaparecido, sino porque en las plataformas de streaming, la jocosa All By Myself se muestra como una pista independiente de la canción previa, lo que elimina cualquier tipo de sorpresa, a la que generalmente se reacciona con estupor ante tal donaire. Se trata de una canción compuesta por Tré Cool e interpretada con el mero acompañamiento de una guitarra acústica para relatar un momento íntimo del que subyace la idea de la masturbación. Una percepción potenciada por los jadeos previos al inicio de la ejecución que fue recogida en una fiesta entre amigos, según se aprecia por las risas que genera tan singular empresa.

“Dookie” se convirtió en un éxito instantáneo e inesperado que en pocos meses aupó a Green Day en una de las bandas más exitosas del panorama musical mundial. El grupo acababa de facturar un trabajo que tardarían nada menos que una década en superar, siendo una de las cumbres del conjunto y una de las obras más importantes, no sólo de la década, sino del subgénero. Esta tercera referencia se erigiría en la obra paradigmática del pop-punk, el modelo a seguir por muchos de los grupos que se pondrían a la estela del conjunto de Berkeley, el cual puso nuevamente de actualidad el punk y descubrió sus posibilidades comerciales. Asimismo, supuso un espaldarazo para otras bandas coetáneas como The Offspring y Rancid, para terminar creando escuela con otras formaciones de éxito como Blink-182, Papa Roach, Good Charlotte, Sum 41 o New Found Glory.

Green Day – Dookie

GREEN DAY

9.2 HOT RECORD

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Green Day llegó a Warner para despachar un álbum espontáneo que recogía poco más de una docena de canciones, donde cada composición es un himno imperecedero cuyo conjunto constituye una de las referencias capitales e ineludibles del pop-punk, lo que situó a la banda en la primera línea del rock, y supuso, asimismo, un punto de inflexión que contribuyó al inicio de la segunda oleada del punk en el ecuador de la década de los noventa.

Up

  • Es una obra maestra en toda regla. ¿Alguien ha visto/escuchado/leído algún comentario negativo de este álbum?
  • Está repleto de canciones sencillas, pegadizas e intensas.
  • Supuso el despegue de Green Day como grupo de masas y dio nuevamente visibilidad al punk.
  • Un álbum para divertirse y divertir.

Down

  • “Sassafras Roots” y “Emenius Sleepus” bajan ligeramente el listón marcado por el resto de composiciones.