Querido Futuro,

Ahora que todo el mundo anda liado con pactos y acuerdos, yo me deslizo hoy por la pendiente de los ‘acordes y los desacuerdos’, ‘dulce y melancólico’ como Woody Allen. Te acordarás del mito de Cronos, quien devoró a sus hijos para evitar que le pudieran reemplazar. Así de cobarde es el dios del tiempo que por eso suele ser tan destructivo. Con el tiempo las cosas se rompen, se gastan y pasan de moda. «Tout passe, tout casse, tout lasse, tout s’efface«.

Un verso despierta mi atención: “Y que tus bandas favoritas permanezcan unidas”.

«I hope that life without a chaperone is what you thought it’d be
I hope your brother’s El Camino runs forever
I hope the world sees the same person that you’ve always been to me
And may all your favorite bands stay together«

(Traducción de cortesía del autor, que supongo que en tu época, Futuro, el chino habrá reemplazado ya al inglés, o no: «Espero que tu vida sin un tutor sea lo que esperabas; espero que El Camino de tu hermano nunca se estropee; espero que el mundo conozca a la misma persona que siempre has sido para mí; y que todos tus grupos preferidos nunca se separen«).

Son Dawes, una vez más, con esa forma de contar historias tan atractiva, cargada de referencias compartidas. ¿Pero qué hay detrás de esas esperanzas? ¿Es sólo una rima con el deseo de que un coche siempre funcione? En la mentalidad americana (ya occidental, la verdad) los coches deben durar mucho, como objeto de culto que son. Y de esta forma llegan al cancionero los cadillacs rosas, los viejos buiks, etc. Por hoy, en medio del declive de una ciudad como Detroit, aquellos vehículos grandes, robustos, casi como tanques, palidecen ante los híbridos japoneses. El Cadillac El Camino representa en la canción eso, precisamente: la lucha contra el tiempo, contra ti, Futuro, en última instancia.

Pero, ¿a qué viene el querer que tus grupos predilectos nunca se separen? El propio autor, Taylor Goldsmith, ha afirmado en las sesiones de Spotify que responder acerca de tus bandas favoritas es siempre algo ‘muy personal y emocional’. Incluso sostiene que cuando uno responde a esa pregunta lo hace con más ‘orgullo’ que cuando lo hace acerca de un libro, por ejemplo. Supongo que se refiere a que la identidad se construye más fácilmente con el aspecto y la actitud de los grupos de pop-rock que con un montón de libros, siempre más difíciles de desentrañar. Remató el tema diciendo que en el fondo lo que quieren expresar con esa frase es un ‘Live long and prosper’ de Star Trek, pero desde el mundillo de los músicos. Aunque, si lo piensas, tampoco es tan distinto al de Vulcano.

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Es un hecho: las bandas que nos importan y que significan algo para nosotros se separan. Por muerte o deterioro o desistimiento. Muchas otras se ven envueltas en peleas fratricidas como los Gallagher de Oasis. O pleitos judiciales como Gilmour – Waters. Ciertamente la casuística de ruptura es casi infinita, como apunta en este artículo centrado en Seattle. Aunque también hay razones para mantenerse unidas. Pero lo que me interesa es que me ayudes a desentrañar qué pasa cuando se separan. O qué cuando siguen unidas.

Leer las biografías de grandes músicos es, al menos en la primera mitad de las páginas, hacer un recorrido por las infinitas bandas a las que han pertenecido. Y hay libros que recorren la ‘escena’ de algún sitio que es básicamente la suma de mil pequeñas biografías de bandas, haciendo bueno el que el fin es siempre el principio. Me acuerdo de “Hotel California” de B. Hoskyns respecto a Laurel Canyon ahora que el gran Glenn Frey se nos ha ido hacia su «amanecer de tequila«.

Cuando una banda se separa detiene el reloj. O, mejor dicho, pone en marcha el del juicio del tiempo sobre su repertorio, en el que se juzga su condición de eterno y respetado. Como un James Dean a quien siempre irá unida la imagen de leyenda que murió joven, en la música tenemos a Hendrix, Cobain, Elvis, y tantos otros. Y ejemplos de bandas que si lo hubieran dejado a tiempo lo hubieran logrado también: los Stones o ZZ Top.

Pero en el otro lado de la moneda, ¿qué significa permanecer unidos? Como Bruce Springsteen y la E Street Band: el Boss debe de ser un buen jefe. Debe de tener eso que hoy llamamos ‘liderazgo’ y ‘empatía’. Respeto, tolerancia, pero capacidad de decidir y de exigir. Por ejemplo, un miembro de la banda debe saber tocar todo su repertorio con maestría. Y a cambio obtiene parte de su protagonismo en ocasiones contadas de la gira, como en los solos, las entrevistas, etc.  Y un buen sueldo, quiero pensar. Por eso escribe que “quiere estar donde estén los grupos” en The River.

Un grupo de rock en el fondo debe gestionarse como una empresa porque es una PYME, como ya te he escrito aquí  y aquíSin embargo, no es una empresa al 100%. Tampoco una comunidad de bienes o una asociación de artistas. Ni es un grupo de amigos. Ciertamente no es una familia. Y paradójicamente es todo eso a la vez. Debe velarse por la unidad sin perjudicar su creatividad. Deben distribuirse los roles con generosidad, pero la disciplina de trabajo debe existir. La falta o el exceso de algo de esto provoca su destrucción paulatina y, eventualmente, la separación. Y en infinidad de casos las bandas no se forman con esa mentalidad y los managers a veces la pervierten, pero eso es otra carta.

Así que la música no debe amansar tanto a las fieras como dicen. Y uno piensa que, en realidad, sólo las puede apaciguar es una cosa: el dinero. Y es que la necesidad de volver a tocar juntos después de pelearse a menudo la trae la pura necesidad económica de sus miembros.

Por eso, Futuro, esta carta trata de las cosas que tan frecuentemente se acaban y de su efecto en nosotros, recogiendo el verso de Dawes. Me pregunto qué pasa en un fan cuando su banda favorita deja de hacer canciones. Si lo piensas, en realidad una banda te habla y te define con sus canciones y con sus actuaciones. Es una forma curiosa de comunicación, como ya te he dicho otras veces en estas cartas: de lo individual a lo colectivo y que sólo puede entender alguien que literalmente adore a un artista o a un grupo.

Cuando eres un joven fan devoras los discos y apaciguas la espera del siguiente insistiendo una y otra vez en el viejo repertorio. Por suerte, el gusto le daba a uno como para que esa pasión fuera compartida con varios grupos a la vez, lo que a la postre era la única manera eficaz de pasar los interregnos. Eso y hurgar en los piratas, grabaciones raras, caras B, entrevistas… saberlo todo. Todo eso con Internet ha sido transformado. Visto desde hoy, el futuro de entonces, la discografía parece lineal y que estaba ya allí. Pero los fans teníamos que sufrirla y desearla, año a año. El juego del tiempo, una vez más, Porvenir. Por eso, en medio de esa ansiedad, la peor noticia era que tu banda favorita se separara. ¿Falta de éxito? ¡Yo estaba dispuesto a comprar todos sus discos! ¿Falta de química entre los miembros? ¿Qué importa eso ante la necesidad de dar rienda suelta a las canciones? En fin, un fan suele tener respuestas para todo.

Esta pasión conecta con el leit motiv de la música: la emoción. Una canción sigue haciéndonos sentir emociones. Pero es menos frecuente que sus intérpretes nos provoquen idénticos sentimientos. Es lo que nos hace humanos, y es lo que nos convierte en fetichistas. Futuro, me atrevo a pensar que en tu época esto no habrá de cambiar. De hecho, como alguien ha dicho, la música es la manera como suenan los sentimientos. Y eso es eterno.

La Revista Rolling Stone hizo una encuesta entre sus lectores y estas eran las ‘bandas que debían volver a unirse inmediatamente‘: Pink Floyd, Genesis, Talking Heads, The Smiths y… Guns N’ Roses. Algunos nunca volverán, y otros mejor que no lo hagan, vista la gira que anuncian para 2016 los últimos. Realmente estos resultados merecen una segunda opinión y menos fanatismo.

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Puede que en tu época las dinámicas dentro de una banda de rock sigan desmintiendo a un reciente paper que afirma que “la música existe para promover la socialización y mantener la cohesión social y no es meramente un subproducto evolutivo o ruido” (“Chill-inducing music enhances altruism in humans”, Fukui and Toyoshima, octubre 2014). Puede que en tu época, Porvenir, sigan teniendo sentido versos como el de Dawes, incluso cuando ellos mismos se separen.

Pero todo esto quizás tú ya lo sepas, futuro.