Es algo ya habitual que los grupos emergentes tengan (a priori) más titulares por su edad que por su música. Desconcierta seguir viendo estas referencias que suenan a sorpresa cuando son paradigma y gracia de la era de Internet. En nuestro país lo hemos visto en formaciones como Mourn o en cantautores como Núria Graham. En ellos queda demostrar, ya sea en directos o en una progresión discográfica, que la edad es una circunstancia que al fin y al cabo no siempre tiene que ver con el talento musical.

Cuando los vascos Belako empezaron a sonar, mayoritariamente se hablaba de lo jóvenes que eran y como esa juventud se reflejaba en su propia filosofía. Apostando incluso por  la auto-producción llegaron pisando fuerte y con ganas de comerse al mundo, sin limitaciones, querían sonar como ellos mismos; libres y explosivos. Luego, cuando se les puso a prueba en directos el asombro del público fue en aumento así como las garantías de que en nuestro país tenemos una base musical sólida dispuesta a dar caña. Belako proclamaban ante todo que lo importante era pasarlo bien. Huir de convencionalismos, ser directos y abanderar un post-punk envolvente y cabreado. Así sonaron su largo “Eurie” y en sus dos celebrados cortos: “AAAA!!!!” y “Bele Beltzak Baino Ez”. Ahora regresan con la misma esencia de siempre pero indagando en terrenos electrónicos que serán gozo asegurado para todo tipo de oyentes. “Hamen” es un álbum que mezcla el desenfado y la elegancia de su propuesta con la voluntad de dar un paso más a nivel sonoro.

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Belako proclamaban ante todo que lo importante era pasarlo bien. Huir de convencionalismos, ser directos y abanderar un post-punk envolvente y cabreado. Así sonaron su largo “Eurie” y en sus dos celebrados cortos: “AAAA!!!!” y “Bele Beltzak Baino Ez”.

La contundencia con la que aterriza “Fire Alarm” es sin duda la garantía absoluta de que los vizcaínos han vuelto a las andadas y quieren hacérnoslo pasar bien. Un tema complicado de escuchar sin marcar el ritmo de bajo ni embriagarse por la voz de Cris. Bailable y potente para luego sumirnos en un ambiente casi hipnótico que nos traslada al siguiente track. “Guk Emanez” desprende las reminiscencias de los Belako que conocimos en “Eurie”: afilados, cañeros y de sonoridad propensa a los graves que acaban rematando batería y coros que dejan muy buen gusto. Off Your Shoes” es otra apuesta post-punk en la que el conjunto se desenvuelve la mar de bien, desarrollando una progresión notable, variando el tempo y alternando ritmos para enganchar aún más al oyente y concluyendo con un ‘falso final’ exquisito.

“Hamen” también ha supuesto una apuesta hacia la electrónica y lo experimental para los vizcaínos. Un ejemplo de ello es “Key”, que si bien sigue con la contundencia de bajos y guitarras, incorpora un sintetizador ágil y constante, que le da cierto aire pop a la pieza sin que suene menos ‘sucio’ que los anteriores temas. La efectividad en los teclados se repite en “Nomad”, una pieza que por momentos nos puede recordar al coreado “Sinnerman” de sus directos. A pesar de que la apuesta instrumental entierra un poco la voz, el eco de Cris en los momentos más calmados del corte es puro sentimiento que espera su rugir. Cómo no, las guitarras, la batería y la propia Cris rugen en cada frase mientras los coros nos embriagan: “Noomaaad”.

Regresan con la misma esencia de siempre pero indagando en terrenos electrónicos que serán gozo asegurado para todo tipo de oyentes. “Hamen” es un álbum que mezcla el desenfado y la elegancia de su propuesta con la voluntad de dar un paso más a nivel sonoro.

Track Sei”, el primer adelanto de Hamen que pudimos escuchar, es probablemente uno de los temas más clarividentes. Junto con “Something To Adore” conforma una parte media del disco en la que el desenfreno de guitarra deja paso a riffs elegantes y a baterías más pausadas aunque sin perder esa rabia que caracteriza a Belako. “Something to Adore” es un breve inciso azucarado con el que parece que el álbum se corta para ofrecer otra sonoridad a continuación, y así es: “Mum” sorprende por su clara tendencia a la electrónica, abandonando el registro post-punk en el que tanto se ha enfrascado a la banda. Desde la lejanía las notas de sintetizador van entrando poco a poco a nuestro cuerpo, recorriendo todo el tema con unos silencios atractivos e intensos. En esta pieza Belako han logrado apostar por algo distinto a lo que esperábamos de ellos e indudablemente han acertado, quizá por la correspondencia con la música actual o simplemente por la diversión que desprenden sus canciones. Sin duda alguna a partir del octavo track ya podemos otorgarle un merecido notable alto a este “Hamen”.

Sonando como una oscura profecía “Hegodun Baleak” regresa a las líneas de bajo sombrías, guitarras imponentes y breves toques de teclado que aumentan el pulso de la composición. De un modo similar empieza “Crime”, como una suculenta balada negra que se va desnudando entre valientes toques de batería y estalla la rabia y el furor. Un tema que juega a contenerse y a expandirse con buenos puentes que conectan ambas partes.

Estamos de acuerdo en que Belako han abanderado el post-punk, pero con la segunda parte de “Hamen” nos queda clara su evolución sonora, con piezas que no podríamos haber imaginado en “Eurie”. Han seguido su camino, han primado diversión a convencionalismo y demuestran que es inútil etiquetarlos, porque son capaces de todo.

De acuerdo que los muchachos han abanderado el post-punk, el garage y han introducido bases electrónicas que hacen sus temas más bailables en cualquier registro, ¿eso es todo? Ni de coña, cuando empieza a sonar “Aarean Bez” casi que hay que comprobar que no se haya cambiado el disco. Y es que temas como este ni nos los podíamos imaginar cuando escuchábamos “Eurie” en 2013 y esperábamos algo más de ellos. Belako han seguido su camino, han primado diversión a convencionalismo y aquí demuestran que es inútil etiquetarlos, porque son capaces de todo. Si bien cuando avanzaron “Mum” nos sorprendió el deje electrónico ahora la cosa va a más: discoteca pura, adrenalina, saltos. Coros, sintes y batería en un ‘dancefloor hits’ atrevido y potente. Aquí hemos venido a pasarlo bien, claro que sí. Además no nos dejan con el éxtasis por las nubes para arrastrarnos de nuevo a la tierra; ahora llega el turno de “Sinnerman”, su magnífica versión que hasta ahora sólo podíamos disfrutar en los conciertos y por fin ya podemos llevarnos a casa. Eléctrica, envolvente y desde luego muy bailable. Samplean la original mientras le añaden unas potentes guitarras, baterías y efectos electrónicos. Del resto se encarga Cris que nos catapultará con su voz hasta lo más alto, hacia la traca final.

Es hora de regresar de nuestro viaje. Última parada: “Monster”, la combinación de efectismo electrónico y guitarras afiladas. Contiene una base gatuna que derrite a cualquiera y una electricidad que nos deja con muy buen sabor de boca. Realmente una excelente elección para concluir un disco de este calibre, ya que condensa todo aquello que es Belako hasta el momento: la oscuridad, la clarividencia, la motivación y el talento, todo mezclado para hacernos pasar un muy buen rato, para invitarnos a escuchar el disco una vez más y sobre todo para contar los días hasta su próximo concierto, en el que el disfrute se multiplica por mil. Al final, uno se impregna del buen rollo con el que fue concebido el álbum, esperando que sigan con esta energía y que nos sorprendan en muchos discos más.

Belako – Hamen

BELAKO

8.6 HOT RECORD

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Belako regresan con las pilas cargadas y la intención de innovar en su sonido. Mantienen su actitud punk, con guitarras y baterías a todo gas, pero también han apostado por lo electrónico, regalándonos grandes momentos de euforia una vez más. Un disco notable que reafirma a los vizcaínos como una de las bandas emergentes más importantes de nuestro país.

Up

  • Álbum repleto de matices y ángulos. Nada estático, por lo que el gancho está asegurado.
  • El progresivo protagonismo que van adquiriendo elementos electrónicos con gran acierto.

Down

  • A pesar de tener efecto fantasmagórico, en ocasiones la pista de voz queda excesivamente ahogada por la instrumentación.
  • La potencia del inicio y el final del disco se diluyen ligeramente en algunos momentos de la mitad.