Ty Segall – Emotional Mugger

TY SEGALL -

‘Ningún hombre es bueno tres veces’, la frase, utilizada como eslogan republicano en los años cuarenta contra la tercera reelección de Roosevelt , la podemos encontrar en la cubierta del último trabajo de Ty Segall. No obstante, dicha consigna dista de poder aplicarse al artista californiano, que prácticamente cada semestre nos sorprende con una nueva publicación de la que intentamos dar cuenta en esta casa. Así es, en EQB existe un pequeño reducto Ty-Segalliano que puede aseverar que desde sus inicios, especialmente durante esta segunda década del siglo XXI, Ty Segall ha sido mejor que bueno y por más de tres veces.

«Emotional Mugger»: ¿Y ahora qué?

Ty Segall nunca decepciona ni supera tus expectativas, simplemente vive completamente al margen de ellas. Le importa poco lo que suene en el mercado independiente y lo que sus seguidores o la crítica esperen de él.

Tras una cantidad más que respetable de trabajos, ¿sigue siendo noticia que Ty Segall publique un disco?, ¿debería importar a alguien más que a sus fans?, estos últimos, ¿no están ya cansados del de San Francisco? Lo cierto es que, pese a encontrar inspiración en el garage y los riffs setenteros, Ty cuenta ya con un sello personal. Éste queda patente en los diferentes registros que ha ido adoptando a lo largo de su discografía, contribuyendo a que acercarse a una nueva referencia de Ty Segall sea siempre una experiencia emocionante. Garage, psicodelia, glam, folk, heavy-psych… ante el anuncio de un nuevo LP de Ty Segall uno no sabe ya por dónde va a tirar. Y, en cierto modo, este “Emotional Mugger” se presentaba como un punto de inflexión dentro de la obra de Segall. Tras llamar la atención con la Ty Segall Band, atraer a un público menos underground gracias a “Manipulator” y ver cómo su ‘supergrupo’ Fuzz se hacía más grande, parecía que lo lógico sería retomar su carrera en solitario allí donde “Manipulator” le había dejado, para conseguir, como otros fenómenos independientes, adquirir un lugar más o menos estable en el rock mainstream. Nada de eso, en este nuevo disco no encontrarás temas de glam que suenan a himno, limpias baladas, ni guitarras acústicas. Esta vez el sanfranciscano ha vuelto a arriesgar. ¿Que cómo le ha salido el experimento? Para responder a esta pregunta es fundamental entender que Ty Segall nunca decepciona ni supera tus expectativas, simplemente vive completamente al margen de ellas. Le importa poco lo que suene en el mercado independiente y lo que sus seguidores o la crítica esperen de él.

ty-segall-emotional-mugger-2b

No se trata de una transformación por completo; Segall siempre mira entre las esquinas de su gama de sonidos en busca de un hueco por el que expandirse, pero en esta ocasión parece haber encontrado una salida bastante sórdida y estrecha.

Al igual que en pasadas publicaciones, no se trata de una transformación por completo; Segall siempre mira entre las esquinas de su gama de sonidos en busca de un hueco por el que expandirse, pero en esta ocasión parece haber encontrado una salida bastante sórdida y estrecha. No hay más que atender a la referida portada: una muñeca con las cuencas de los ojos vacías que ha sido fotografiada en una lúgubre habitación. La misma habitación en la que se nos introduce en “Squealer”, la primera pieza del disco. Alguien se acerca, podemos oír sus pasos junto al ruido del viento que se apagará cuando quedemos definitivamente encerrados en el sótano con el loco de Ty y sus secuaces. Ya desde la primera pista apreciamos un lo-fi más sucio de lo habitual, la presencia de sintetizadores y toda clase de juguetitos electrónicos y guitarras que superan los niveles de pH permitidos en el mercado.

Si la carta de presentación no te ha ahuyentado, te interesará saber con quién se ha reunido el rubio en su sótano para causar tanto alboroto. En directo se presentan como The Muggers y conforman una especie de dream team del garage americano actual: Mikal Cronin, King Tuff, Emmett Kelly de Cairo Gang y Cory Hanson y Evan Burrows de Wand. A pesar de la escasa y poco convencional promoción del disco (¿recuerdas la broma del VHS?) cuentan con una página web en la que un científico clavadito a Ty Segall explica los síntomas de esa enfermedad de nuestro tiempo que es el ‘emotional mugging’. Esto le sirve para desarrollar un álbum raro, sucio y destartalado que, pese a estar construido a base de tracks ambiguos y poco cohesionados en el apartado lírico, podría entrar en la categoría de ‘conceptual’. Básicamente se parte de una premisa: debido a diferentes factores (quizá Internet o la globalización sean algunos) la sociedad occidental actual se ha acostumbrado a buscar la felicidad en emociones baratas y placeres efímeros de manera constante. Ty parece ridiculizar esta búsqueda de la satisfacción fugaz comparándonos con un niño pequeño, caprichoso y egocéntrico. De esta forma, el disco estará lleno de metáforas: los caramelos representarán esos placeres absurdos, las mujeres, vistas como seres enormes, se comportarán de manera distante o maternal, y todos los deseos serán inmediatos e irrefrenables.

Volviendo a la música, parece que hay ocasión para que algún rayo de Sol se cuele momentáneamente en el sótano. “California Hills” combina el ambiente viciado de todo el disco con momentos en los que la psicodelia se vuelve algo más brillante. Podemos ver a Ty alternando diversos registros vocales para navegar por los compases más relajados unas veces y resistir el tsunami guitarrero otras. La letra podría servir de ejemplo de esa especie de crítica/parodia:

«American nightmare
Guilty generation
Fingers on the pulse of their parents’ alienation
From the history, histories of Western civilization
Ahhhhh”

Pese a estar construido a base de tracks ambiguos y poco cohesionados en el apartado lírico, podría entrar en la categoría de ‘conceptual’. Básicamente se parte de una premisa: debido a diferentes factores (quizá Internet o la globalización sean algunos) la sociedad occidental actual se ha acostumbrado a buscar la felicidad en emociones baratas y placeres efímeros de manera constante.

Emotional Mugger / Leopard Priestess” vuelve a presentar el elemento del caramelo (candy) y como la mayoría de los temas del disco se desarrolla a partir de guitarras abrasivas, diferentes cambios de ritmo y la voz de Ty que varía entre infantil y cuasi-gutural. Si consigues soportar el ruidismo y el juegueteo de The Muggers con todos sus cachibaches, encontrarás que joyas como “Breakfast Eggs” pueden ser endiabladamente divertidas. Creo que al final se trata de eso, independientemente de lo que lo retuerza, y lo lejos que quiera llevar su sonido, Ty Segall no deja de ofrecer pildorazos (de acidez variable) enormemente disfrutables. Otro ejemplo de esto que digo es “Diversion”. No sonará por ningún lado, pero es un auténtico temazo. Sólo nuestro protagonista podría hacer que la canción mas pesada del disco fuera a la vez la más popera. Totalmente desquiciada, nace con un riff que es un vendaval de fuzz al que se une la voz de un Ty Segall que no deja de repetir «Diversion, I’m back! I’m back! I’m back!» como un enajenado. La voz de Cronin aporta ese punto extra de pop a unos versos que ya de por sí destilan caramelo. “Baby Big Man (I Want a Mommy)” no es especialmente brillante pero continúa ahondando en esa experimentación desde el lo-fi, las texturas ásperas y las metáforas infantiles.

No soy capaz de recordar una canción parecida a “Mandy Cream” en toda la discografía del autor de este álbum. Otro melocotonazo que en esta ocasión trae ciertos aires funkys al asunto. Progresivamente se irán incorporando sintetizadores, drones y toda suerte de cacharros que The Muggers tenían en el estudio. Todo culmina con un solo de King Tuff que además cumple de maravilla en los coros. “Candy Sam” es para mí el otro temazo de “Emotional Mugger”. Un riff setentero de esos que podríamos encontrar en “Manipulator”, una banda que suena como un todo potente y engrasado, un estribillo tremendo y un auténtico solazo de guitarra que logrará que hasta los más finos no le hagan ascos al ruido caótico que envuelve el disco. En definitiva, el paradigma de la catchy song seagalliana.

«Pick Me Up, I Am Done, Candy’s Gone, No More Fun,
High And Dry, I Am Done, Candy Sam, Give Me One
Put Me Down, On The Ground, Bury Me And Lay Me Down”

Es de justicia reconocer el esfuerzo de Segall por apartar la pulcritud y la imagen glam que proyectaba su último disco en solitario para ofrecer, una vez más, una versión diferente de sí mismo.

Todos esos esfuerzos por forzar la maquinaria y crear ambientes enrarecidos hacen que en muchos casos las pistas de “Emotional Mugger” tengan un ritmo roto, nada bailable. Aquí hemos venido a ver cuánto puede dar de sí el garage/punk, no a partir pistas. Temas como “Squealer Two” son una excepción a esto. A ver, no me imagino al DJ de turno pinchando a Ty Segall la próxima vez que entre a un bar, pero este psych tiene su ritmillo y su flow, ¿no? Para cerrar encontramos dos piezas extrañas, donde de manera más nitida Ty quiere alejarse del garage-psych convencional. No me hago responsable de cómo quede tu cabeza tras escuchar “W.U.O.T.W.S.”. Por su parte, “The Magazine”, ofrece los minutos más inquietantes de toda la grabación.

En la apreciación personal de “Emotional Mugger”, mucho más que en otras referencias de la colección de Ty Segall, entran en juego elementos tan subjetivos como la valoración del riesgo, la experimentación y la forma en que se trata el sonido desde la producción. Quizá podamos acordarnos del genial “Slaughterhouse”, donde puso a prueba la furia y los decibelios de la Ty Segall Band. Ahora vuelve a encerrarse en su garaje pero obtiene un resultado mucho más ácido y escurridizo. Lo que parece claro es que no estamos frente a un álbum de reacciones tibias: o lo aborreces o te deja con el culo torcido. Dejando de lado eso, es de justicia reconocer el esfuerzo de Segall por apartar la pulcritud y la imagen glam que proyectaba su último disco en solitario para ofrecer, una vez más, una versión diferente de sí mismo. Lo mínimo que puedes concederle es que no sólo publica mucho, sino que además se empeña en hacerlo bien. Y es precisamente eso lo que le separa del revival y le coloca a la cabeza de la enorme ola de bandas de garage que tienen la vista puesta en el futuro.

Ty Segall – Emotional Mugger

TY SEGALL -

7.9

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

De un extremo a otro. Tras ofrecer su disco más accesible hasta la fecha, Ty Segall y The Muggers (sus nuevos compañeros de viaje) se embarcan en un experimento que parte del garage-punk combinado con sintetizadores y diferentes elementos sonoros que dan como resultado un disco oscuro, abrasivo y demencial. No apto para todos los públicos.

Up

  • El riesgo. Cuando su imagen de glam/garage se iba consolidando en la escena, pilló a todos por sorpresa ubicándose donde no se le esperaba.
  • El uso del lo-fi es verdaderamente interesante. No se trata de un elemento más, lo aprovecha al máximo para experimentar con las oportunidades que ese sonido sucio le brinda.
  • No se olvida de los estribillos y ofrece un buen puñado de temas pegadizos.

Down

  • Corre el riesgo de que se le vaya de las manos y ser ‘demasiado poco accesible’.
  • “W.U.O.T.W.S”, aunque la culpa la tienen los Beatles, por publicar “Revolution 9”.