Hace apenas dos meses vio la luz el nuevo trabajo de uno de los productores del momento en la escena alternativa: Arca. El DJ de ascendencia venezolana ha sido una de las piezas clave para algunos de los trabajos más laureados de los últimos años. Cabría mencionar entre ellos gran parte del sonido del aclamado “Yeezus” de Kanye West, en el que su acústica oscura y ambientalista encajó a la perfección con las pretensiones artísticas del rapero, que recientemente anunció su intención de presentarse como candidato del Partido Demócrata a la Casablanca en 2020. Otro de los álbumes destacados que llevan el sello de Alejandro, nombre de pila del productor, es “Vulnicura”, el último regalo de la islandesa Björk. En éste, las composiciones de Björk se ven rodeadas de un sonido muy diferente al que Arca nos había acostumbrado, pues algunas de las piezas son cercanas en esencia a la música clásica, y a las estructuras utilizadas en la ópera. Aunque éste fuese el deseo de la siempre inquieta y rompedora Björk, no era un reto nada fácil para un productor acostumbrado a moverse en un terreno oscuro, cercano a veces al industrial alemán, aunque con tintes de la new wave. Sin embargo, el resultado fue espectacular, y “Vulnicura” es probablemente el mejor álbum que publica la islandesa desde “Vespertine” en 2001. Pero si “Yeezus” y “Vulnicura” se llevan el bronce y la plata respectivamente, el oro es para el trabajo que ha hecho con las creaciones de la artista de trip-hop FKA twigs en “EP2” y “LP1”. Éste último es el primer larga duración de la británica, y fue aclamado como uno de los mejores álbumes de 2014, en gran parte gracias a las pinceladas del universo de Arca, que transforma un gran cuadro en una indiscutible obra de arte.

Sin embargo, no es lo mismo su trabajo como productor que su trabajo como artista. Si bien sus composiciones se encuentran a un nivel alto, como quedó demostrado en su debut, “Xen”, no es menos cierto que lo que hemos conocido hasta ahora queda lejos de la brillantez que ha demostrado en la sombra, dando forma a mundos no inventados por él, pero en los que sus colores encajan a la perfección. “Mutant”, el segundo trabajo en solitario de Arca, podría compararse con un gran artista del diseño de interiores que convierte edificios ya construidos en referencias de la arquitectura, pero que se queda en el notable cuando se lía la manta a la cabeza y decide prescindir de aquellos que antes le daban una sólida estructura sobre la que trabajar. Arca recupera, eso sí, parte de la agresividad perdida en “Xen”, en el que se mostró más místico. En esta ocasión se acerca al EBM, con unas composiciones que tienen como fin último la expresión natural del cuerpo; su des-socialización, por llamarlo de alguna manera, para que la música sea la que lo mueva al margen de toda represión cultural, no natural.

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Lo que hemos conocido de Arca como artista hasta ahora queda lejos de la brillantez que ha demostrado en la sombra, dando forma a mundos no inventados por él, pero en los que sus colores encajan a la perfección.

En “Alive”, el primer corte de “Mutant”, nos encontramos en un ambiente oscuro, cercano al acid house. Los bajos son los protagonistas de una buena intro, en la que tenemos la impresión de encontrarnos en el subsuelo de una gran ciudad. El tema homónimo del álbum, “Mutant”, tiene caracteres cercanos al rock electrónico colindante con el screaming de los primeros Nine Inch Nails. Además, se recrea en sonidos de sintetizadores distorsionados propios de las raves más salvajes de los 90. Se aprecia también cierta influencia, aunque ligera, del dubstep de los últimos años. “Vanity” se antoja continuista con el sonido de la pista anterior, pues prolonga esa dinámica cercana a las raves. Sin embargo, en este caso la utilización de samplers retardados para hacer los graves nos evoca influencias más complejas, como la de los Crystal Castles, o la de Salem. No sería nada extraño encontrarse una composición similar a esta en el nuevo álbum de Ethan Kath y  Edith Frances (Crystal Castles), escuchando sus últimos singles, “Frail” y “Deicide”, con ciertas dosis de trap añadidas a su característico witch house.

Cambiamos de plano, y con “Sinner” escudriñamos los secretos del industrial. El lúgubre y solitario piano y la alarma de incendios que protagonizan la canción recuerda a los mejores tiempos del alemán :Wumpscut, que reinventó el género con temas como “Torn Skin” o “Bunkertor 7”. La euforia decae con “Anger”, que se excede en lo maquinero, además de ser especialmente repetitiva. “Sever” es una estación de paso, en la que se reitera con algunos de los recursos y efectos de los primeros cortes, y que a la vez recuerda un poco a la exploración sonora de otros mundos de su álbum debut. “Beacon” es su continuación, pues a pesar de ser otra pista, sólo introduce unas pequeñas variaciones rítmicas y melódicas, como un epílogo.

“Mutant” podría compararse con un gran artista del diseño de interiores que convierte edificios ya construidos en referencias de la arquitectura, pero que se queda en el notable cuando se lía la manta a la cabeza y decide prescindir de aquellos que antes le daban una sólida estructura sobre la que trabajar.

El industrial regresa con “Snakes”, que posee un timbre y un sonido muy semejantes al de “Tell Me Why”, del ya mencionado :wumpscut:. Además, incluye algunos sonidos propios de la electrónica futurista de los 80, igual que ocurría en “Alive”, con importancia creciente de unos disparos, que se convierten en uno de los pilares del tema, y que recuerdan en gran medida a la ciencia ficción del mundo Star Wars. “Else” se mueve en un terreno onírico, utilizando las teclas más agudas de un bello piano. En esta ocasión, y después de coquetear con algunos de los géneros más duros de la música contemporánea, Arca nos transporta a un país de sueños, con influencia de la electrónica ambiental de Four Tet, y en el que destaca especialmente la utilización de un instrumento oriental similar al koto. Es una pena que con “Umbilical” Arca rompa el ambiente perfecto que había creado, y se recrea en unos bits maquineros, un error en el que ya había caído previamente, pero además en este caso algo cutres, fuera de toda lógica, rozando lo chabacano.

Hymn”, con sus cortes inesperados en varios momentos, retorna al paradigma de epopeya fílmica. Su música le vendría como un guante a numerosas escenas de la obra de David Lynch. Al igual que ocurre en otros tracks, algunos de los elementos ya presentados se muestran redundantes. En este caso, los sonidos de disparos de ametralladoras vuelven a situarnos en una tierra árida, hostil y bélica. En “Front Load” pasamos del belicismo al mundo del suspense. De nuevo aparecen células con influencia del hip-hop y del trap, que vuelven a remitirnos a Salem.

Arca recupera parte de la agresividad perdida en “Xen”, en el que se mostró más místico. En esta ocasión se acerca al EBM, con unas composiciones que tienen como fin último la expresión natural del cuerpo; su des-socialización, para que la música sea la que lo mueva al margen de toda represión cultural, no natural.

El delicado rincón creado con “Else” vuelve en “Gratitud”. Este es quizá el tema que más puede relacionarse con lo que el productor venezolano ha hecho en el álbum “Vulnicura” de Björk, pues parte de una sucesión de frases melódicas que rompen el concepto clásico de canción, además de situarse en un plano más analógico que la gran mayoría de sus predecesoras. El sueño se convierte en pesadilla, y la oscuridad vuelve a ser protagonista en “En”, en la que destaca la reverberación de voces, jadeos y ecos que hacen que la tensión nunca se diluya. Sin embargo, la suavidad de un piano amaina el efecto provocado por el resto de recursos sonoros, buscando un doble efecto en el cuerpo de quien escucha. La pieza termina con el ruido de una sirena modificado, dando lugar a “Siren Interlude”, que funciona de nexo entre “En” y “Extent”, una composición creada a partir de una electrónica minimalista y ambientalista, que con sus efectos de movimientos estelares viene a ser la noche después de un rígido y agotador día que nos ha destruido en “En”.

Las influencias ya mostradas continúan apareciendo, y bases de hip-hop y de trap crean una atmósfera magnífica en “Enveloped”, y algunos de sus elementos se mantienen en la extraña “Faggot”, que desde luego no hace referencia al instrumento musical (fagot, en inglés bassoon), y que puede tener dos significados. Por un lado es la forma despectiva en la que en ciertas partes de Norteamerica se denomina a los homosexuales. Por otra, es el nombre de una receta del oeste de Inglaterra, cuyo resultado es similar a una albóndiga gigante que se suele acompañar de puré de patata y guisantes. Dada la relación de Arca con el Reino Unido, y la carencia de sentido del término discriminatorio, cabe pensar que es a la vianda a la que el venezolano hace homenaje en este tema. Quizá quisiese reflejar musicalmente lo que siente cuando lo come, o quizá éste es uno de esos títulos que no tienen mayor significado que los recurrentes “Punto En Óleo Negro Sobre Lienzo Blanco” tan comunes en los museos de arte moderno. “Soichiro” recupera el coqueteo con lo oriental, y aporta de nuevo parámetros del acid house. Destaca, además, la utilización de un órgano con una progresión que recuerda a la conocida “Tocata Y Fuga en Re Menor” del compositor germano Johann Sebastian Bach. Terminamos con “Peonies”, basada en una extraña melodía de un piano premeditadamente desafinado, y adulterado mediante técnicas de ingeniería de sonido. Se pone así el punto final a un álbum interesante, ameno, y perfecto para reproducir mientras uno lee relajadamente, aunque con exceso de repetición en las ideas que propone, y con algún que otro bache que generalmente se corresponde con sus intentos de desenvolverse en un plano más hardcore que no le favorece en absoluto.

Arca – Mutant

ARCA

7.0

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Como ya demostrara en su debut, y sobre todo en las producciones de los últimos álbumes de Björk, Kanye West o FKA twigs, el universo Arca es amplio, y va camino de convertirse en uno de los pilares de la producción de la música electrónica alternativa en los próximos años. “Mutant” nos da momentos que rememoran a los mejores Nine Inch Nails, a :wumpscut: o a Four Tet, aunque también deja algún otro para el olvido debido a su insistencia en coquetear con ámbitos más hardcore.

Up

  • Los sonidos utilizados en ciertos temas evocan escenas cinematográficas, como si Arca nos contase una historia.
  • Los momentos en los que coquetea con el industrial y el trap house.
  • El cambio de registro en temas como “Else”, con la utilización de instrumentos orientales.

Down

  • Los momentos más duros, como “Umbilical”, no son su especialidad, y llegan a sonar cutres.
  • Repite mismos elementos demasiadas veces, por lo que aunque los temas son de una alta calidad de composición, y de una producción excelente, dejan de sorprender enseguida.
  • No alcanza la brillantez que ha demostrado como productor de otros artistas.