Una de las mayores aficiones del ser humano es la de etiquetar todo lo que le rodea. Ya sea persona, animal o cosa, es innegable la necesidad que tenemos de categorizar la realidad que nos rodea. Hemos construido una sociedad limitada por unas barreras invisibles formadas por una serie de prejuicios que prácticamente nos obligan a situarnos e identificarnos dentro de unas etiquetas determinadas.

En el mundo de la música comprobamos como esta realidad casi obsesiva ha llevado a la instauración de un panorama excesivamente estigmatizado. Los productos musicales ven la luz metódicamente etiquetados, anclados en un estilo muy concreto y bajo unos requisitos estilísticos marcados para satisfacer en todo caso a un público muy definido. Desde la música masiva a las más residuales, todas tienen claro sus objetivos y sus receptores potenciales. El público etiqueta al producto y el producto hace lo propio con el público, completando así un círculo de retroalimentación continuo.

El disco de debut de los irlandeses Girl Band es precisamente todo lo contrario de lo mencionado antes. Holding Hands With Jamie es un disco prácticamente imposible de etiquetar, de manera que vamos a evitar siquiera intentar hacerlo. Este trabajo es, para bien o para mal, nada accesible para todos los públicos, ni para todos los gustos ni para todas las sensibilidades. No importa que te etiquetes como aficionado al pop, al rock, a la electrónica o a la música clásica; el resultado del debut de Girl Band es tan visceral que no tiene término medio: o lo amas o lo odias.

girl-band-holding-hands-with-jamie-2

No importa que te etiquetes como aficionado al pop, al rock, a la electrónica o a la música clásica; el resultado del debut de Girl Band es tan visceral que no tiene término medio: o lo amas o lo odias.

La toma de contacto con “Holding Hands With Jamie” llega con Umbongo. Una histérica declaración de intenciones en la que Girl Band dejan su impronta desde el primer minuto. La introducción corre a cargo de una pieza instrumental en la que guitarra de Alan Dugga y la batería de Adam Faulkner se enzarzan en una sucesión de ritmos entrecortados sin pauta alguna. La voz de Dara Kiely conduce a la canción a un estado de calma ficticia en un tono suave y pausado, casi susurrante. Sin embargo, voz y guitarra se fusionan en un alarido común para cerrar. Pears For Lunch” es un tema tan delirante como lo es el videoclip que lo acompaña. Desde los primeros compases descubrimos un ritmo superior al de su predecesor, con un Kiely desatado comandando la canción de principio a fin. Girl Band logran sumergir al público en una vorágine de sensaciones, sonidos y ruidos desencadenados todos hacia el final de “Pears For Lunch”.

Si todavía no has apagado el ordenador, lanzado el CD por la ventaja o huido despavorido lejos del apabullante sonido de los altavoces ya no hay vuelta atrás, has quedado atrapado en la espiral de Girl Band. Baloo es un tema redundante, que se va oscureciendo a cada minuto que pasa merced de unos compases paulatinamente más cansinos y unos todos cada vez más graves. Una experiencia hipnótica. En In Plastic encontramos el reverso de “Baloo” con una pieza que, dentro del repertorio de los irlandeses, se podría catalogar como una de las más accesibles. Dara Kiely se muestra mucho más contenido en las voces acompañando al cadencioso ritmo marcado por guitarra y batería que, pese a dotar al tema de una atmósfera más clara y alegre, no evitan incurrir en cierta monotonía.

“Holding Hands With Jamie” es un disco prácticamente imposible de etiquetar. Este trabajo es, para bien o para mal, nada accesible para todos los públicos, ni para todos los gustos ni para todas las sensibilidades.

“Holding Hands With Jamie” está diseñado sin ningún orden lógico, ataduras ni encorsetamientos. El repertorio va desde temas de siete y ocho minutos a breves y fugaces composiciones de apenas uno o dos minutos. La primera gran pieza de larga duración es Paul, primer single de la banda, en la que dan rienda suelta a todo su juego de matices, cambios de ritmo y, cómo no, a su locura. The Last Ridder es la canción más breve, con apenas un minuto y medio que Girl Band aprovechan para liberar una auténtica andanada. La guitarra es incesante y la brevedad es utilizada para enviar un directo de distorsión con un Dara Kiely totalmente desgañitado. Texting An Alien es un nuevo giro concentrado en poco más de dos minutos en el que convergen retazos melódicos con la distorsión de la guitarra y la voz en un segundo plano.

Concentrado en un par de minutos o dilatado en los ocho de Fucking Butter, el resultado de esta última es todo lo sucio, metálico, distorsionado y agresivo a lo que aspira a sonar Girl Band. El bajo de Daniel Fox, como hiciera en la introducción de “Paul”, suena más pesado que nunca, incesante e implacable no permite un respiro. Kiely se apodera de la canción y vierte en los ocho minutos todo su repertorio vocal. Se amolda a la perfección al ritmo marcado y cumple con las exigencias ya sean las de ofrecer un tono desgarrador, grave o no sugerir más que un leve susurro. La guinda al disco la pone The Witch Dr., una canción delirante de principio a fin. Las pulsaciones van aumentando a la par que el ritmo marcado por una batería protagonista va ascendiendo imparablemente. El aspecto vocal se mantiene en un segundo plano, abrumado por una guitarra distorsionada que toma la batuta en la recta final de la canción.

Con Girl Band no sirven las medias tintas, no hay paliativos ni calificativos que los puedan definir con la suficiente certeza. Es posible que ni al escucharlos seas capaz de describirlos y es probable que no sepas el motivo por el que te gustan cuando te das cuenta que no puedes dejar de escucharlos.

Girl Band – Holding Hands With Jamie

GIRL BAND

7.5

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

“Holding Hands With Jamie” es un debut sorprendente, una entrada en el mercado que no dejará indiferente a nadie y que convertirá a Girl Band en uno de los grupos a seguir sea cual sea el panorama en el que los incluyan.

Up

  • Propuesta arriesgada como pocas actualmente.
  • Álbum con fuerza, personalidad y sonido diferenciado.
  • Liberación para los sentidos.

Down

  • Quizás demasiado visceral para un público medio.
  • De primeras puede causar fuerte rechazo.