Podrían ser un ‘mamífero carnívoro doméstico de la familia de los cánidos que se caracteriza por tener los sentidos del olfato y el oído muy finos, por su inteligencia y por su fidelidad al ser humano’ pero… No, Perro ¡son un grupo de música! Y vaya grupo… La trayectoria de Guillermo (voz, bajo, guitarra), Adrián (voz, bajo, guitarra), Fran (batería, percusiones) y Aarón (batería, percusiones) viene marcada por conciertazos. En ellos me he sentido desde popera asquerosa hasta nieta de la Reina de Inglaterra… Total, nada.

Ahora llegan con un “Estudias, Navajas” bajo el brazo que se ha colocado en gran parte de las listas de 2015 como uno de los mejores discos nacionales del año. Y, visto lo visto, el cañerismo de estos murcianos va in crescendo. Vayan donde vayan lo hacen todo polvo.

Hablando con Guille, además de reírme un rato y caninizarme, me he enterado de un montón de cosas:

Cuando empezamos a hablar de Perro era un grupo indie rock, pero cada vez sonáis más punkarras. Está claro que vuestra banda no tiene barreras estilísticas pero vuestro sonido, a pesar de los cambios, sigue siendo inconfundible. ¿Qué hace que Perro suene a Perro?

¡No lo sé! Supongo que será la forma en la que trabajamos, intentando hacerlo todo lo más natural y espontáneo posible, dentro de lo lógico. Yo creo que es simplemente eso: la actitud y la forma de hacer las cosas es lo que no ha cambiado en ningún momento.

Luego, respecto al estilo, puede ser un poco más tropical, un poco más no sé qué… pero al final la base es la misma: ser fieles a nosotros mismos y estar cómodos tocando. A partir de ahí ya nos da igual el estilo, no nos importa. Nosotros vamos al local y nos ponemos a tocar, y ya es cuestión de lo que vaya saliendo, vamos dejándonos llevar y las canciones salen con lo que surge. Así es como funcionamos.

Llegasteis sin hacer mucho ruido pero en el último año os habéis situado en el punto de mira de los festivales nacionales con más renombre. ¿Supone esto vuestra consolidación? ¿Os sentís presionados por si vuestro nuevo trabajo no tiene la misma aceptación?

No. No porque nosotros vamos sin pretensiones y quieras que no, eso te deja bastante libre de presiones y de historias que no van con lo que queremos hacer con el grupo; lo principal es pasárnoslo bien y ver hasta dónde llegamos. Nada más que eso.

La única presión a la que nos sentimos sometidos es a la que nos imponemos nosotros mismos. Queremos hacerlo lo mejor posible y que salga algo fiel a lo que somos, y la única manera de conseguirlo es que a nosotros nos flipe o, al menos, estar contentos con el resultado, porque al final toda la buena música o, por decirlo de alguna manera, la más real, tiene que ser así. El disco a quien le tiene que gustar es al grupo, todo lo demás es secundario.

Queremos hacerlo lo mejor posible y que salga algo fiel a lo que somos, y la única manera de conseguirlo es que a nosotros nos flipe.

Además, si no tienes expectativas, todo son sorpresas. Si tienes, en cambio, te puedes llevar un batacazo…

Claro, es lo mejor. Cuando no esperas nada y las cosas surgen dices: “¡Dios, qué guapo!”. Mejor eso que llevarte un chasco.

A muchos grupos, después de haber triunfado, se les echa en cara el haberse sobreexpuesto. Hablo de el típico: ‘¿Otra vez [insertar nombre de grupo mainstream] aquí? Qué pesados…’. ¿Os da miedo que os pase? ¿Estáis rozando el mainstream?

[Risas] Eso es culpa de Alfonso Zaplana, un periodista de Murcia, que es un puto cabrón. Empezó él con la coña del mainstream después del concierto de Madrid, al que fue un montón de gente y tal… Pero yo sinceramente pienso que no vamos a poder llegar nunca a ese nivel porque no hacemos música para contentar a la gente.

Ese tipo de grupos (los mainstream) han acabado siendo grupos de radiofórmula. Pero bueno, que lo mismo a ellos les mola hacer eso y es lo más fiel que pueden hacer, entonces no me parece mal. Si es lo que a ellos les gusta, pues ya está. Y si a la gente le encanta eso, perfecto, pero yo no me voy a meter ahí. Cuando escucho esa música y la analizo digo: “Joder, tío, es que esto está ya reventado, y encima no mola”. Como al montón de grupos imitación de Radiohead que dan ganas de decirles: “Por favor, dejadlo ya, que por ahí no va la cosa”. Es complicado, pero ya te digo que si ellos disfrutan haciendo eso, pues para adelante, estupendo.

Como habéis dicho en otras ocasiones, tocáis con dos baterías ‘por circunstancias de la vida’. En directo, la imagen y el sonido que suscita esto es muy salvaje. ¿Creéis que algo que surgió casualmente se ha convertido en característico de Perro?

Sí, por supuesto. A ver, no es algo que sólo hagamos nosotros pero sí que es algo que no se suele ver, no es lo normal. Lo que mola es que aunque surgiera de forma espontánea, luego ha encajado todo y se ha compactado guay. Y sí que es verdad que le da un toque al grupo, sobre todo por cómo son ellos dos, que son amigos desde siempre y se han mimetizado muy bien, haciendo una batería muy grande.

Los nombres de vuestros temas, desde «El Ecco y Equiseto» hasta «Papi Papito Ñam Ñam» son, cuanto menos, originales. ¿Tienen algún significado o cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia?

Son coñas nuestras. El nombre de “Papi Papito Ñam Ñam” por ejemplo, surgió cuando estábamos en Navarra grabando con Hans Kruger. Era ya por la noche, estábamos reventados de todo el día y no sé quién había comprado ensaimadas o algo así que Aarón le dijo algo en plan: “¿Papi?, ¿papito?” y como tenía hambre dijo: “Ñam ñam” y ya nos pegamos unas risas y una canción se quedó con ese nombre. Así que muchos de ellos son tipo anécdotas y otros juegos de palabras que puede pillar cualquiera, como “Nueva Mufasa”, “Jordi Huertano” o alguna movida de esas.

El Krautrock en vuestro sonido se ha hecho más visible en este último LP. ¿Qué influencias han marcado «Estudias, Navajas»?

De todo. Hay Kraut y tal porque nos gusta mucho, sobre todo a Fran, y al final esas cosas acaban apareciendo. También tenemos muchas influencias de los 90, de Dinosaur Jr. y ese rollo… todo se pega. Luego también escuchamos grupos más punkarras, y mola porque hacemos nuestra mezcla rara sin pararnos a pensar a qué suena.

Si alguien quiere hacer música para olvidarse de toda esta situación, no puede hacer música protestando.

La connotación política de algunos de los temas de dicho LP, como «Azul Mayoría Absoluta», es evidente. Pero las canciones en sí no contienen esa denuncia que hemos visto en trabajos como el de León Benavente o Vetusta Morla. ¿Os planteáis enfocar un disco en este sentido? ¿Deben ser reivindicativos los artistas?

No. Lo que hacemos es hablar de nuestra vida y quieras que no, la situación política es parte del día a día, sobre todo con la crisis. Entonces, es normal que nos salga algo relacionado con la política, pero al final no dejamos de hacer música de cosas que nos pasan, nada más.

Y no es obligación por parte de los artistas, cada uno que haga lo que quiera. A lo mejor tienes más facilidad para difundir una idea que otras personas, pero precisamente por eso tienes que llevar mucho cuidado con qué ideas difundes. Si es una cosa coherente y tal, sí que se debería hacer pero no puedes ir por ahí tirando proclamas de algo que a lo mejor es una tontería, no tiene importancia o ni si quiera tiene sentido. Si alguien quiere hacer música para olvidarse de toda esta situación, no puede hacer música protestando.

¿Qué sensaciones tenéis con el nuevo trabajo? Personalmente, estuve en el Deleste y liasteis una buena…

Por ahora, súper buenas. Ya te digo que nosotros quedamos contentos, hicimos lo que quisimos: salió más guitarrero y tal y ya está, para el siguiente más sintetizadores y punto. Pero yo que sé, va todo un poco según por donde nos da. Es verdad que este disco se ha concentrado en una época más breve y se nota más lo que estábamos haciendo y escuchando en ese momento, por eso es menos diverso. En cambio, “Tiene Bacalao, Tiene Melodía” salió más loco, más disperso, porque se hizo en más tiempo.

Muchas bandas emergentes actuales están naciendo y creciendo en Murcia, ¿se puede considerar que ha surgido un movimiento musical enmarcado en vuestra ciudad?

Yo pensaba que no había tanto movimiento pero se ha ido descubriendo que en Murcia siempre lo ha habido, siempre ha habido mucha inquietud por hacer música y crear bandas y todo el rollo. Creo que está guay y que es algo que lleva bastante tiempo haciéndose, mola que grupos como New Jungle o The MeatPies, que son más jóvenes que nosotros sigan con la escena y se muevan y tal. Lo suyo es que no cese la cosa porque enriquece mucho a nuestra ciudad, da una salida cultural fácil y yo espero que siga haciéndose todo lo que se pueda. Hemos estado en otras ciudades donde nos han dicho que ver un concierto allí era una locura, como si fuera Navidad, vamos.

Aarón, uno de los baterías de Perro también toca en MOTT, que son igual de cañeros que vosotros. Además, le dedicáis canciones a Larry. ¿Habéis pensado en formar un supergrupo?

[Risas] ¡Estaría guapo, molaría mucho! Lo que pasa es que madre mía, si ya tenemos follón para entrar los cuatro en un escenario, imagínate…

Pero vamos, claro, tenemos una relación con Marco y con Larry súper guay y siempre que grabamos algo se lo enseñamos. Bueno, Marco directamente nos ha grabado todos los trabajos anteriores a este último, tiene muy buen criterio. Un día quedamos porque tocábamos juntos, nos fuimos a cenar y hubo un buen rollo que te cagas. Fue en plan: “Si son iguales que nosotros, tío”. Moló mucho ver que había conexión entre los grupos y tal, que pensábamos igual…

Y Larry tiene un gusto musical exquisito y nos da gusto que nos ayude, que esté ahí, que escuche los temas… Yo los admiro a los dos, soy súper fan de ellos, son muy máquinas. Y vamos, cuando conocí a Larry era como: “¡¡¡Es Larry!!!”, rollo fan loca [Risas]. Y cuando me dijo que le molaba Perro fue como: “¡¡¡Dios!!!”.

Se suele decir que el clima afecta en el carácter. ¿Podríamos suponer como desencadenante de ese humor delirante tan vuestro el calor murciano, curado con Estrella Levante?

Posiblemente son las cañas con las marineras o los litros con las bolsas de patatas [Risas]. Pero bueno, gente graciosa o que se toma la vida con sentido del humor hay en todos lados, no es fácil estar así todos los días, pero se intenta. Ahora, el clima ayuda siempre, sales por la calle y joder, el solecito… qué gusto.

¿Sois un poco perros? En caso de respuesta afirmativa, ¿de qué raza?

Sí, supongo que sí. Y raza… no. En todo caso seríamos un chucho de calle de toda la vida. Pero un chucho guapo, ¿eh? Resultón.