Una de las mejores noticias musicales del pasado año 2014 fue, sin duda, el regreso del vanguardista compositor de música electrónica Richard David James, más conocido como Aphex Twin. El músico irlandés ha ido pasando por diferentes etapas a lo largo de su carrera desde sus comienzos a principios de los años 90. La primera de ellas tuvo como gran referencia a Brian Eno y a la música ambientalista. Sin embargo, la ruptura con lo establecido y el inicio de la creación de un sonido propio, futurista y transgresor llegaría a finales del siglo pasado con diversos EPs que empleaban la tecnología y los softwares más revolucionarios como medio para crear una música muy oscura y desgarradora, cercana al screaming. Prueba de ello es “Come To Daddy”, su gran éxito en los charts británicos. En septiembre de 2014, tras trece años sin publicar álbum alguno, y más allá de los rumores que sitúan a James detrás del proyecto The Tuss, “Syro”, un disco cuyo título es una palabra inventada por el hijo del músico, vio la luz y satisfizo la demanda de unos fans que no esperaban ya el retorno del compositor de Limerick. Cabe destacar que James contó con la ayuda de un ingeniero de sonido durante tres meses, para aprender bien a hacer funcionar los paneles y las ciento treinta y ocho piezas de creación de sonido empleadas en la grabación y producción.

Seamos claros. “Syro” no es un álbum que entre a la primera escucha. De hecho es más que probable que uno se haga preguntas al oírlo por primera vez como “¿Qué clase de ruido es ése?”, o “¿Acaso el equipo de música se habrá estropeado? ¡Qué poco duran los aparatos electrónicos de ahora!”. Sin embargo, probablemente esto sea debido a la falta de referencias. Sea uno melómano, vanguardista o alternativo hasta límites insospechados puede llegar a sentirse como ese octogenario al que su nieto le pone System Of A Down, y no entiende cómo alguien puede someterse a ese soniquete infernal, con lo bella y apacible que es la voz de Frank Sinatra, con la que la música alcanzó la perfección. Dicen numerosas teorías psicológicas constructivistas que la mente humana es plenamente funcionalista, y busca la explicación de cualquier estímulo mediante aquellos recursos que conoce. Por eso, la primera toma de contacto es extraña e indescifrable. Comprendemos que hay un canal de comunicación abierto, pero el mensaje se antoja extraño, como en un lenguaje desconocido. Sin embargo, parece querer decir algo, y por eso hay que darle más oportunidades. Como si de uno de los métodos mágicos que nos venden a través de la publicidad para aprender inglés en cien palabras se tratase, enseguida empezamos a ser capaces de traducir los aspectos más básicos del idioma, de impregnarnos de la fuerza, la garra y la belleza que el Aphex Twin de 2014 transmite, y comprendemos entonces que “Syro” es una de las mejores obras en materia de música electrónica del siglo XXI. Antes de comenzar a analizarlo canción por canción, conviene decir que en EQB no estamos tomando el pelo al lector con los títulos de los temas, ni se nos ha estropeado el teclado; son así.

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Aphex Twin contó con la ayuda de un ingeniero de sonido durante tres meses para aprender bien a hacer funcionar los paneles y las ciento treinta y ocho piezas de creación de sonido empleadas en la grabación y producción de «Syro».

Abre el disco “Minipops 67 (source field mix)”. Con ella empezamos a ver parte de lo que nos vamos a encontrar en el álbum. La atonalidad como referente, unos bajos tremendamente potentes, pero que no desnutren las melodías principales o sintetizadores con un timbre y una línea melódica completamente diferentes sonando simultáneamente, y creando una atmósfera extraña y compleja que parece sacada de un sueño sin explicación alguna. Esta tónica continúa en “XMAS_EVET10 (thanaton3 mix)”. Comienza con un sonido ambiental, marítimo, que súbitamente se transforma en algo mucho más marciano que lo del primer corte. Durante sus más de diez minutos de duración, el tema va evolucionando, pasando por planos suaves y delicados, pero también por otros tensos, carentes de melodía y repletos de disonancias.

Llega el momento para uno de los cortes más sensuales: “Produk 29”. Su composición se recrea en una acústica más chill-out, más relajada y elocuente. Sin embargo, no estamos ante un chill-out convencional, ni ante la amabilidad que pueda tener la discografía de Air. Aquí, aunque abandonemos la constante tensión de los dos primeros tracks, nos dejamos llevar entre bajos que golpean con fuerza, melodías con cierto carácter psicodélico y frecuentes cambios de tonalidad musical. Este sucedáneo de tranquilidad no se prolonga demasiado, pues es abortado repentinamente en “4 bit 9d api+e+6”. La envoltura atonal y transgresora abandonada durante unos minutos regresa con más agresividad aún que en lo que James nos había presentado anteriormente. Con “180 db_” el panorama incluso se torna algo maquinero. El sampler principal es una nota de teclado con la que juega tanto mediante la frecuencia (lo que le da el aspecto de ser diferentes notas, creando una melodía, como cuando juegan con nuestra voz para que parezca la de un pitufo) como con el timbre. Pese a ser uno de los temas a priori más machacones y menos originales, ese juego le aporta cierta gracia.

Dicen numerosas teorías psicológicas constructivistas que la mente humana es plenamente funcionalista, y busca la explicación de cualquier estímulo mediante aquellos recursos que conoce. Por eso, la primera toma de contacto con «Syro» es extraña e indescifrable. Comprendemos que hay un canal de comunicación abierto, pero el mensaje se antoja extraño, como en un lenguaje desconocido. Sin embargo, parece querer decir algo, y por eso hay que darle más oportunidades.

Uno de los mejores momentos llega con “CIRCLONT6A (syrobonkus mix)”. Ésta empieza con una voz grave que se asemeja a los momentos en los que James coqueteaba con el screaming en los 90, pero de pronto entra en un videojuego futurista. El ritmo es absolutamente acelerado e infernal, y las melodías se van sucediendo y se contraponen unas a otras a modo de pregunta-respuesta. Mucho más tranquila en cuanto a bits, aunque tremendamente atonal y angustiosa resulta la mezcla del universo Aphex Twin con el krautrock más minimalista y vanguardista en la breve “Fz pseudotimestretch+e+3”, que no resulta sino un nexo entre “CIRCLONT6A (syrobonkus mix)” y “CIRCLONT14 (shyrmoming mix)”. Arranca ésta de forma tímida, pero tensa, inquieta, como si de un momento de suspense cinematográfico se tratase. La melodía principal recupera los bits de la primera parte, que sólo dan un respiro en nuevos momentos de suspense.

A diferencia de algunos de los cortes anteriores, los dos siguientes tienen unas melodías y unas progresiones más descifrables. El primero de ellos, “Syro u473t8+e (piezoluminescence mix)”, tiene un inicio muy ochentero. Va pasando por diferentes estados que nadan entre el techno más experimental y el acid house de los clubes centroeuropeos que en el último cuarto del siglo XX se convirtieron en los laboratorios sonoros más modernos. El segundo, “PAPAT4 [155] (pineal mix)”, sigue en una línea similar, aunque con caracteres que lo sitúan mucho más cerca del acid house que del techno. En “S950tx16wasr10 (earth portal mix)” las melodías, que recuperan su carácter atonal, son un complemento de lo que ocurre en el bajo, cuyos cambios rítmicos y en ocasiones tímbricos llevan el peso en todo momento. Ésta es, además, una de las creaciones más oscuras de “Syro”. “Aisatsana (102)” pone el broche final. Es una pieza completamente diferente a todo lo presentado anteriormente. En ella nos encontramos sólo con un piano de cola que se mueve por unas armonías delicadas y melodías lentas y hermosas. Podría decirse que es un regalo después de toda la tensión acumulada, como una ducha después de una sesión intensa de ejercicio.

Dada la trayectoria de Aphex Twin es impredecible saber cuándo volverá con nuevo material. Quizá dentro de un año, o quizá de ocho, pero mientras tanto podemos disfrutar del que por el momento se ha convertido en su mejor título.

Aphex Twin – Syro

APHEX TWIN

8.6 HOT RECORD

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El compositor y productor irlandés Aphex Twin regresó el pasado 2014 con uno de los álbumes más vanguardistas y transgresores de los últimos tiempos: “Syro”. Su superación de la idealización melódica lo sitúa como uno de los grandes referentes de cara a los próximos años para la creación de música electrónica y experimental.

Up

  • Es difícil encontrar nada remotamente parecido.
  • Lleva a su terreno de forma magistral géneros como el techno, el acid house, la psicodelia o la música ambiental.
  • Es uno de esos álbumes que se aprecia en mayor profundidad estando solo, sin nada de ruido alrededor.

Down

  • A veces puede resultar algo machacón.
  • Los títulos de las canciones, con un par de excepciones, son imposibles.