La banda de la que hoy hablamos fue, no hace tanto, el ejemplo perfecto de grupo que destacaba principalmente por su frescura. La juventud de sus miembros era un factor importante, pero más lo era el dinamismo y la ferocidad de sus primeros zarpazos en la a menudo anquilosada industria musical. O, mejor dicho, en la parte de ella en la que se manejan cheques y las ventas de discos superan holgadamente las cinco y seis cifras.

Así, sus dos primeros discos supusieron un golpe encima de la mesa y sirvieron para presentar el rock caótico y pegadizo que les aupó a encabezar festivales y a estar en boca de todos al otro lado del charco. Pero el tiempo pasa para todos, y en su tercer trabajo dieron un viraje brusco a su rumbo musical. “Melophobia” representó una lección de saber evolucionar sin traicionarse, y con él Cage The Elephant se confirmaron como una banda de primera división, capaz de navegar en aguas más profundas que las de sus inicios. Con estas premisas, era de esperar que su siguiente movimiento fuera en la dirección marcada por el sonido de este tercer disco. Y así ha sido. Los de Bowling Green regresan a los escenarios con una nueva decena de canciones variadas y cada vez más alejadas de sus orígenes. “Tell Me I’m Pretty” es el nombre de la criatura, producida ni más ni menos que por Dan Auerbach, por si hicieran falta alicientes.

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Cage The Elephant partieron de un rock joven, rebelde y ruidoso, y llegados a cierto momento decidieron echar el freno, de forma realmente abrupta en 2013 con “Melophobia”. La búsqueda de un sonido oscuro, más complejo y menos frívolo que el de sus inicios surgió como la alternativa natural al estancamiento.

Una vez metidos en harina, descubrimos una Cry Baby un tanto descafeinada como pistoletazo de salida del disco. A la postre probará ser uno de los tracks más convencionales y faltos de forma del álbum, contando con un rock disfrutable un tanto light, y el suficiente tirón popero para enganchar al oyente. Afortunadamente a continuación, como hacen los buenos de las películas malas, llega Mess Around para salvar el día. Aunque ya lo conocíamos por haber sido el primer single que avanzó la banda, ello no le resta ni un ápice de genialidad. Hitazo rompepistas con mayúsculas, entre hipnótico y poderoso, que por experiencia propia puedo confirmar que no se desgasta tras un par de cientos de escuchas. Ahondando en la base rítmica de R’n’B de Sweetie Little Jeanllega Too Late to Say Goodbye, otro de los tracks con ansias de protagonismo del trabajo. En este caso, la oscuridad y un andar pesado le sirven a Shultz para lucirse en un traje en el que pocas veces le hemos visto, supurando flow en un tema que resulta imposible de quitarse de la cabeza, además de hacerte menearla sin remedio.

“Tell Me I’m Pretty” no despeja complemente las dudas sobre cuál será el sonido que consagre definitivamente a Shultz y los suyos.

Tras un inicio dubitativo los de Kentucky han cogido una buena racha que continúa la luminosa Cold Cold Cold. Como sorpresa agradable su fuzz distorsionado del final que deja con ganas de más. Pero lo que se avecina es todo lo contrario. El ruido deja paso a Trouble, la mejor canción del disco, reñida con “Too Late to Say Goodbye”. A pesar de que la comparación con los Pixies ha sido una constante en su trayectoria, y probablemente no les haya hecho demasiado bien, nunca antes habíamos oído reminiscencias tan claras de la mítica banda como aquí. Para hacer una buena canción hay muchas maneras, infinitas de hecho, pero Shultz y los suyos recurren a la vía rápida y la eficacia del golpe directo de derechas. Una melodía enorme, un estribillo delicioso y una cadencia precisa bastan para coronarles.

How Are You True es el primer resbalón después de la serie de buenas o muy buenas canciones que le preceden. Un medio tempo con poco que decir, perjudicado además por su posición intermedia en el tracklist, que parece un fallido intento de repetir “Cigarette Daydreams”. That’s Right anima el cotarro de manera poco memorable pero considerablemente eficaz. A pesar de ello, da la impresión de que la marcha de Lincoln Parish se nota más de lo que les gustaría a ellos.

En cualquier caso, el hecho de que pese a la marcha de su guitarrista principal las guitarras sigan manteniendo su rol fundamental, al que ahora se añaden sombras retro, tiene toda la pinta de ser responsabilidad de Auerbach.

Hay que decir a favor de Dan Auerbach que este no roba el protagonismo que algunos le han atribuido desde que se supo que produciría el álbum. Su mano no es invisible, pero sí sutil y nunca monopoliza el sonido, siendo más obvia en los coros de “Mess Around” y en la base machacona de Punchin’ Bag, con ese punto entre hortera y pegajoso que ha trabajado con sus Arcs. Claro que uno se acuerda de “Carry Me In” y confirma que los Cage llevan ya años utilizando ese recurso, así que no se trata de una imposición con su firma. Este decálogo de buenos temas lo cierra Portuguese Knife Fight, que de paso nos teletransporta directamente a los tiempos pretéritos de “Thank You Happy Birthday”, cuando Cage The Elephant eran otra banda radicalmente distinta. Este ejercicio de descarada nostalgia y retorno a su sonido original consigue no desentonar con el resto de sus compañeras y poner punto final al disco.

Llegados a este punto a uno se le ocurre que la metamorfosis que han sufrido Cage The Elephant a lo largo de su carrera tiene un precedente sonado y sorprendentemente similar en el caso de Arctic Monkeys. Aunque se trate de bandas de diferente calibre, sonido y nacionalidad, se puede hacer un paralelismo entre sus respectivas evoluciones. Ambas partieron de un rock joven, rebelde y ruidoso, y llegados a cierto momento decidieron echar el freno, más abruptamente los americanos en “Melophobia” y más gradualmente los ingleses culminando en “AM” esa transformación iniciada en “Humbug”. La búsqueda de un sonido oscuro, más complejo y menos frívolo que el de sus inicios surgió como la alternativa natural al estancamiento. Si bien a ambos les salió más que bien la jugada en un comienzo, este “Tell Me I’m Pretty” no despeja complemente las dudas sobre cuál será el sonido que consagre definitivamente a Shultz y los suyos.

Cage The Elephant – Tell Me I’m Pretty

CAGE THE ELEPHANT

7.0

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Cage The Elephant regresan tras el sobresaliente “Melophobia” y logran que la sombra de éste no sea excesivamente alargada gracias a un disco más luminoso y algunas canciones sensacionales, que continúan con la maduración de su sonido por terrenos más clásicos e inexplorados por la banda.

Up

  • Sus tres singles brillan a un nivel escandaloso, cada uno con un estilo muy diferente.
  • La fina producción de Auerbach como contrapunto al ruido típico del grupo.

Down

  • Dicen menos tacos que con 20 años.
  • Aunque en parte sea por agravio comparativo con su predecesor, el disco como conjunto sale peor parado que sus canciones tomadas de una en una.