DEERHUNTER

Deerhunter están de vuelta. La banda liderada por Bradford Cox suma una nueva referencia a su discografía con la publicación de Fading Frontier, su trabajo más reciente. Aunque este grupo de Atlanta se caracteriza principalmente por la continua búsqueda y superación de los límites de su sonido, este elepé se configura en torno a ideas musicales más convencionales. Más digeribles para el gran público. Podemos aventurar que se trata, sin duda, del álbum más accesible del conjunto hasta la fecha. Lo cual no es malo, al contrario, esta nueva colección de canciones servirá, tal vez, para que el público curioso y un tanto reticente a los sonidos menos usuales, se acerque al ya extenso repertorio de estos muchachos que con cada nueva publicación ven crecer paulatinamente su número de simpatizantes.

Cambiando completamente el concepto de su anterior proyecto, “Monomania” (2013), el cual abrazó de forma contundente un sonido más rudo y sucio propio de la estética garage rock, “Fading Frontier” parece retomar ideas de álbumes precedentes como “Microcastle” (2008) o “Halcyon Digest” (2010), aunque despojadas de su aire rockero, y siempre con la vista puesta en el horizonte en su propósito de reinventarse con cada trabajo, dando lugar a un sonido más suave y refinado, repleto de grandes melodías. Como si de una respuesta a su álbum anterior se tratara, la nueva propuesta casi ha prescindido de las guitarras distorsionadas en favor de punteos cristalinos que contribuyen, de manera acertada, a la creación de atmósferas oníricas donde no es difícil sumergirse y dejarse llevar por una sonoridad que también recupera la electrónica, la cual no contaba con tanta presencia desde “Cryptograms” (2007), su segundo larga duración.

[pullquote]Cambiando completamente el concepto de “Monomania”, el cual abrazó un sonido más rudo y sucio propio de la estética garage rock, “Fading Frontier” parece retomar ideas de álbumes precedentes como “Microcastle” o “Halcyon Digest”, aunque despojadas de su aire rockero, y siempre con la vista puesta en el horizonte en su propósito de reinventarse con cada trabajo, dando lugar a un sonido más suave y refinado, repleto de grandes melodías.[/pullquote]

En lo que a los textos respecta, en varios de ellos podremos encontrar referencias al grave accidente de coche que Bradford Cox sufrió en diciembre de 2014. El frontman de la banda parece haber usado las canciones como terapia para reflexionar y poner en perspectiva aquel accidente que le ha dejado serias secuelas psicológicas. La introspección y la soledad que ha experimentado el cantante y guitarrista se deja ver en letras duras y oscuras que, no obstante, desprenden cierto aire de esperanza y optimismo a los que contribuye, de manera casi terapéutica, como no podía ser de otra manera, la música.

Comienza esta nueva colección de canciones conAll the Same, una buena y agradable introducción al disco donde se deja ver, desde el comienzo, el giro estilístico de esta nueva propuesta con respecto a su precedente. Indie pop fácil de rumiar. Se inicia a continuación Living My Life, el corte donde aparecen los primeros flirteos con la electrónica de orientación minimalista para dar lugar a una canción sosegada, de letra optimista, que celebra la vida después del grave accidente que Cox sufrió a finales de 2014. La intensificación del ritmo en la segunda mitad reafirma la segura intención del cantante de afrontar la vida con fuerza y convicción. Siempre mirando hacia delante y caminando con paso firme.

[pullquote]Como si de una respuesta a su álbum anterior se tratara, la nueva propuesta casi ha prescindido de las guitarras distorsionadas en favor de punteos cristalinos que contribuyen, de manera acertada, a la creación de atmósferas oníricas donde no es difícil sumergirse y dejarse llevar por una sonoridad que también recupera la electrónica.[/pullquote]

Una de las canciones más pegadizas del álbum llega conBreaker, un dueto de Bradford Cox y el guitarrista Lockett Pundt en el que llama especialmente la atención el cristalino arpegio de las estrofas y el contagioso estribillo marcado por sencillos coros. El tema aborda el ya mencionado accidente, siendo especialmente llamativos, por el optimismo con los que son interpretados, los versos que afirman: Jack-knifed… On the side-street crossing… I’m still alive. And that’s something. En Duplex Planetaflora la cara más rockera de la banda, pero no será eso lo que llame más atraiga el interés del oyente, sino los pasajes disonantes que aporta el clave electrónico que tañe Tim Gane, miembro de la mítica banda londinense Stereolab.

La preeminencia electrónica llegará en Take Care, donde un sintetizador a cargo de James Cargill, miembro de la banda Broadcast, será el encargado de crear la atmósfera por excelencia que recoge el disco. Una maravilla ambiental que arropa a una voz optimista y esperanzada, así como los maravillosos punteos de guitarra en los interludios instrumentales que hacen las veces de estribillo. Una gozada. Una nueva alusión al mencionado accidente de coche encontraremos en Leather and Wood. Una pieza sombría que supone sin duda el momento más aburrido y anodino del álbum. Aquí también aparecerán juegos con la electrónica, con especial incidencia al final del corte. Asimismo, se juega con las posibilidades sonoras del piano casi como si de una composición de John Cage se tratara, aunque sin llegar a los extremos de este, claro.

[pullquote]Cox parece haber usado las canciones como terapia tras aquel accidente. La introspección y la soledad que ha experimentado se deja ver en letras duras y oscuras que, no obstante, desprenden cierto aire de esperanza y optimismo.[/pullquote]

Si había que atraer de nuevo la atención del oyente hastiado, es todo un acierto hacerlo con Snakeskin, el primer single de este nuevo trabajo. Para retomar el ritmo tras la insipidez anteriormente soportada, ningún remedio es más efectivo que una canción de aire funky, de traza más bailable. Será en este punto donde se atisben retazos de la sonoridad del álbum anterior, aunque aplicando el filtro de la sofisticación que se delinea a lo largo de la presente obra. No obstante, la letra es oscura. Cox nos habla de su enfermedad, el síndrome de Marfan, un defecto genético hereditario que afecta al tejido conectivo del cuerpo, motivo por el que Cox manifiesta su deseo de desprenderse de su piel cual ciclo vital de una serpiente: I never felt comfortable in my skin, comienza diciendo.

Con Ad Astravolvemos a la preeminencia del sintetizador para generar envolventes y agradables atmósferas, esta vez obra de Lockett Pundt. Se trata de un tema tranquilo y sosegado que casi invita a la meditación, a la paz y a la paciencia. Un sonido futurista que, imprevisiblemente, termina con la yuxtaposición de una composición clásica, en el sentido de tradicional, propia del folklore de los Apalaches. Termina el álbum con Carrion, tal vez el track más convencional del álbum, una composición que no sorprende ni para bien ni para mal. Un final ordinario que cierra un disco en el que, alejados de su vertiente más rockera, Bradford Cox, Lockett Pundt, Moses Archuleta y Josh McKay abren una nueva puerta al trazo musical más fino que habrá que seguir de cerca para ver hacia donde dirigen su cauce en próximas entregas.

Deerhunter – Fading Frontier

  • El uso del sintetizador en simbiosis con los cristalinos arpegios de guitarra para crear maravillosas atmósferas oníricas.
  • La luminosidad que, en general, desprenden las canciones.
  • Las cálidas y pegadizas melodías pop que afloran a lo largo del álbum.

  • La insulsa “Leather and Wood” que resquebraja ligeramente la escucha del disco.
  • Personalmente, me hubiera gustado disfrutar de otro trabajo en la línea estética de “Monomania”.

PÁGINA DE ARTISTA

7.5

 

Deerhunter están de vuelta con “Fading Frontier”, su séptimo álbum. Un trabajo que abandona los sonidos más rockeros del grupo para adentrarse en terrenos más luminosos, suaves y refinados, a los que contribuyen los claros arpegios de la guitarra eléctrica y un uso mesurado de la electrónica. Sin duda, el álbum más accesible del conjunto hasta la fecha.

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