THE SUICIDE OF WESTERN CULTURE

“Hope Only Brings Pain”, bajo este título apareció el segundo álbum del dúo de Rubí (Barcelona) The Suicide of Western Culture. Un disco muy destacado que despunta grandes momentos de euforia y de mala leche que acabó confirmando lo que ya intuíamos: Miquel y Juanjo han venido para quedarse, y es que tanto su imaginario tremendista repleto de influencias de la Guerra Civil y a los autores de la generación del 98 como su propuesta musical atraen, enganchan y dejan muchas ganas de más.

Concebido sin complejos y con gran franqueza, el proyecto de TSOWC no puede entenderse sin contemplar la actitud punk que desprenden sus dos protagonistas, quienes han sabido contagiar sus ritmos psicodélicos junto con bases analógicas y trabajadas en grandes citas musicales de nuestro país e incluso del extranjero. Ambos miembros de la formación se proyectan tal y como son, arrollando toda su personalidad en el delirio de sus canciones.

Comparados constantemente con otros muchos nombres de la escena electrónica y post-punk, lo cierto es que a estas alturas The Suicide of Western Culture pueden considerarse una entidad propia, visceral e industrial, que puede defenderse perfectamente por sí sola; a las pruebas nos remitimos, y es que su último trabajo “Long Live Death! Down With Intelligence!” es la progresión que necesitábamos para sorprendernos de nuevo y teletransportarnos con sus ritmos y bases encapuchadas hacia rincones post-industrializados llenos de niebla en los que sólo queda el recuerdo del pasado, de la oscuridad de la guerra y de la depresión del presente.

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[pullquote]Su último trabajo “Long Live Death! Down With Intelligence!” es la progresión que necesitábamos para sorprendernos de nuevo y teletransportarnos con sus ritmos y bases encapuchadas hacia rincones post-industrializados llenos de niebla en los que sólo queda el recuerdo del pasado, de la oscuridad de la guerra y de la depresión del presente.[/pullquote]

Amor de Madre” es la primera canción que suena al reproducir el disco. “Yo, yo la quiero a usted mucho, madre”. Resuena en las paredes y se queda en nuestro inconsciente. Una canción que cristaliza el imaginario y el terreno vivencial del dúo, que mediante este cold-opening destinado al subidón nos evocan las secuelas de la heroína del extrarradio de Barcelona en los 80. De nuevo, los de Rubí nos catapultan hacia ese pasado oscuro y tenebroso del que se sirven para diseñar sus sonidos. El tema, sin duda, es el gancho perfecto para hacer que nos enamoremos a primera vista de lo que va a venir a continuación. Prosigue “Dysplasia”, con un opening apocalíptico e industrial, que recuerda la vertiente melancólica de TSOWC. Ambientado en la desolación, disputa unos movimientos a medio camino entre el nervio y la tensión en casi todo el track, sampleando la batería con goce tanto para ellos como para nosotros, la canción acaba encañonando un ritmo más bailable y más propio del electro-clubbing. A pesar de ello los aires traumáticos siguen latentes, y como referencia tenemos al siguiente corte: “Beware of the Fifth Column”, de aire conspirativo y distópico y unos samples envolventes y magnéticos, demuestran de nuevo el gusto de TSOWC por aquello corrupto elevado al ritmo más trepidante y extremo. Todo combinado con la voz de Louise de Anímic, que va advirtiendo incesante del peligro de los quintocolumnistas, de la rebelión. ¿El resultado? La conversión progresiva del ‘statement’ en un mantra embriagador, alcanzando niveles de grandeza y de suculencia propios de los grupos internacionales que tanto idolatramos en nuestro país, pero en cambio ellos son de aquí al lado, y suenan de cojones.

Still Breathing But Already Dead” es otro de los momentazos del disco, una bala que propulsa hacia la pista de baile, hacia un movimiento sónico expansivo, hacia la reafirmación de la originalidad de The Suicide of The Western Culture. Si hace un rato hablábamos de la oscuridad, este corte nos resulta clarividente y luminoso. Este juego de matices entre canciones van calando poco a poco en el oyente y realzan el disco, que se vuelve más y más atractivo durante el transcurso de los temas, así como fluye la ironía a través de títulos como “You Can Change Anything But Your Mother And Your Football Team” que nos deja unos minutos para descansar, sentarnos y escuchar pero que pronto rompe la tregua con aquél ‘depth’ que tanto gusta a los barceloneses.

[pullquote]Una joya que esperamos sea tratada como tal en nuestro país y más allá, ya que garantiza el disfrute en directo puesto que podemos afirmar que estamos frente a uno de los discos más elaborados, maduros y contundentes del panorama electrónico nacional de 2015.[/pullquote]

Con “Headless Saints” parecen más dispuestos a indagar en el universo shoegaze. Texturizando unos sonidos más opresivos, esta composición abandera un ambiente claustrofóbico a la espera de ser liberado en el caos y el torrente instrumental, un caramelo que se va fundiendo poco a poco como sello de identidad del dúo. Bien conecta su final con “Drugs Bring Me Closer To You”, otro de los momentos de desenfreno sobre la placa: bailabe y robusto. Contiene aquel fondo melódico y algo místico que echábamos de menos tras “Hope Only Brings Pain” y a la vez suena profundo y original. Realmente Miquel y Juanjo saben como atraparnos. Long Live Death! Down With Intelligence!” contiene esa curiosa y original esencia que define a The Suicide of Western Culture; la canción empieza con los versos de Miguel de Unamuno y prosigue con una base abrupta de matiz apocalíptico que pronto libera el rugir de la bestia. Condensando ese imaginario propio de la Guerra Civil que hemos visto en sus puestas en directo, la canción es juguetona, versátil y muy dinámica. Locura a base de ritmos que pueden desde hacerte bailar hasta trasladarte a la devastación del juicio final.

Más espinas ofrece “Return To My Parents’ Hometown In Andalucía”, cuyas spoken words recuerdan a Public Service Broadcasting, pero quitándose etiquetas y proclamando la personalidad propia de los barceloneses, el sampler de batería llega justo a tiempo, acompañado por el matiz lo-fi que producen los instrumentos caseros desde algún bajo de Rubí. “Wheat Fields” es otro corte sorprendente por el deep-bass. En este caso huyen de la introducción ambiental y el estallido en mitad de la canción y ofrecen pistas coloridas, que se rematan con el broche de spoken word que de nuevo se adecua a la realidad de la formación, esta vez resonando con los versos de Pablo Neruda, de motivos Internacionalistas. La épica de lo destruido, la melancolía del pasado y la potencia de base vuelven a ofrecernos otro gran tema de tralla industrial cegadora que deslumbra el final. Un cierre al que titulan “La Muerte No Es el Final”, un nombre que se sostiene gracias a una facción musical envolvente, que cuenta con otros grandes toques de percusión y con el eco de unas trompetas (a cargo de Pau de Za!) que anuncian un juicio final brillante y embriagador.

Unamuno respondía al título del disco aquello de ‘Venceréis pero no convenceréis’, pero lo cierto es que esta frase no es aplicable a la dimensión del tercer álbum de The Suicide of Western Culture, que nos han enseñado todo lo aprendido a lo largo de este viaje y que sin duda alguna vencen y convencen. Una joya que esperamos sea tratada como tal en nuestro país y más allá, ya que garantiza el disfrute en directo puesto que podemos afirmar que estamos frente a uno de los discos más elaborados, maduros y contundentes del panorama electrónico nacional de 2015.

TSOWC – Long Live Death! Down With Intelligence!
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  • Una escucha fluida y envolvente, un disco que no cansa.
  • La motivación que generan los temas más bailables, precisos y potentes.

 

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  • La progresión es demasiado similar en algunos temas.

 


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THE SUICIDE OF WESTERN CULTURE

8.3

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Tercer álbum de TSOWC, que presenta una mayor ambición musical. Partiendo de su originalidad y propias influencias históricas, despliegan de nuevo una potencia musical a base de samplers profundos y estridencia industrial bailable y atmosférica. Apuestas de spoken word que funcionan de maravilla y ritmos llenos de rabia y nervio marcan un disco notable y los consolidan como grandes figuras del panorama electrónico nacional.