Tras desvelar nuestra selección de mejores álbumes internacionales y nacionales de 2015, eran bastantes las jugosas propuestas que se quedaban a las puertas. Muchas de ellas tenían además el aliciente de ser discos debut, por lo que no hemos tenido más remedio que seguir engrosando nuestro especial de 2015 con esta nueva lista de veinte álbumes que te llevarán desde el jazz de primer nivel a una electrónica rompedora y pasando por la revitalización de soul, gospel, psicodelia, garage o folk. Desde Australia a Galicia pasando por Cataluña o Zaragoza y con protagonismo, como es habitual, de artistas y bandas americanas y británicas, descubre con nosotros que aquellos que dicen que ya no se hace música como la de antes se equivocan, y la prueba son estos jóvenes talentos que dan los primeros pasos a través de sus respectivos álbumes debut.


 

20SOAK Before We Forgot How To Dream

En escala de grises hace su aparición en escena SOAK, uno de los descubrimientos más diferentes del año. Cantautora irlandesa que no llega a la veintena, Bridie Monds-Watson, que es como se llama realmente la chica, ha irrumpido con su disco “Before We Forgot How To Dream” con una mezcla difícilmente definible de folk atmosférico y pop oscuro, que sirve como base para que su autora presuma de voz. Y es que, qué voz. Ronca y frágil, extrañamente madura y tímida, su garganta es sin lugar a dudas la gran baza que tiene SOAK para triunfar en el futuro, más allá de que en este debut se muestre como una compositora solvente y una letrista más que notable. Temas como “B a noBody”, que la puso delante de los focos, “Shuvels” y, sobre todo, “Blud”, nos dan a conocer su sincera y transparente visión de la angustia juvenil, que nos recuerda a unos The xx acústicos o a una Flo Morrissey con fijación por The Cure.

19Los Bengala Incluso Festivos

Siguiendo la estela de otras formaciones de constitución minimalista como los populares The White Stripes o The Black Keys, Guillermo Sinnerman y Borja Téllez han dado forma a Los Bengala, un dúo de garage rock que este año debutaba con “Incluso Festivos”. Un trabajo frenético, salvaje, sencillo, directo y visceral que parece beber de referentes como The Gories y The Hives, así como de pioneros del estilo como The Strangeloves. A través de pegadizos trallazos como “Sé a dónde voy”, “No hay amor sin dolor”, “Aaah” y la colosal “Ataco”, Los Bengala nos empujan a la pista de baile para saltar y sudar hasta la extenuación, así como corear a pleno pulmón los estrepitosos versos de su propuesta. Un álbum concebido especialmente para su disfrute en directo, cuya idea capital no es otra que la de divertirse y divertir. Y a fe mía que lo consiguen.

18Fraser A. Gorman Slow Gum

Desde Australia, un hombre que recuerda mucho a Bob Dylan por su cabellera rizada promete reinventar el género americana con su nuevo debut. La prueba de ello la encontramos en “Slow Gum”, un resultado que parte de los sonidos rústicos de una guitarra y la esencia bluesy de sus letras con referencia plena y constante a su vida. Un debut que no tiene otro nombre que el de “autobiográfico”, tan atractivo como lo pinta el propio cantante, desde luego. Trata temas cruciales como la muerte de su padre, al que le dedica la preciosa “Blossom & Snow”, o el cortejo a base de riffs y ritmos muy surferos en “Never Gonna Hold You (Like I Do)” o “Shiny Gun”. Ha contado con la mano amiga de Courtney Barrett, no en labores de producción o colaboración, pero sí como consejera para acabar aprovechando la peculiaridad de su voz, similar por momentos a la del difunto Lou Reed. Es este pues un álbum meramente novedoso en plena época de renacimiento de géneros e influencias. Con él ha vuelto el country castizo, la esencia americana, la tradición en resumidas cuentas, y suena realmente bien. Aún deseoso de alcanzar proyección internacional, a Gorman le queda una carrera musical por pulir.

17Methyl Ethel Oh Inhuman Spectacle

La psicodelia australiana encuentra otro buen ejemplar en estos Methyl Ethel. Las materias primas de este “Oh Inhuman Spectacle” son tanto las emociones como las sensaciones, completando un entretejido de melodía y textura muy convincente y sugestivo. Es un álbum que, como casi cualquier otro de su género y especie, mira hacia atrás para buscar un sonido atemporal. Así, apreciamos reminiscencias al sonido de Pink Floyd, a unos primeros R.E.M. o The Cure e incluso The Cranberries. Pero más allá de influencias, la gran victoria de “Oh Inhuman Spectacle” es la de haber sido capaz de componer grandes atmósferas con una relativa sencillez en la producción y no proteger sus debilidades en una capa de psicodelia de laboratorio que tan tentadora puede ser para un grupo de estas características. Methyl Ethel tendrá canciones que emocionen más o menos, pero su propuesta es cristalina.

16Opatov Bacán

Opatov son una banda muy difícil de etiquetar. Sus cortes conforman atmósferas penetrantes a base de mucha improvisación y experimentación. Un bajo incansable y ágiles percusiones abren paso a sonidos muy ricos y variados, incluyendo pop, rock, garage y hasta punk, pero siempre con la psicodelia como factor común. “Bacán” es un perfecto equilibrio entre una dulce psicodelia y enérgico rock garajero, combinando sonidos y texturas para traernos atmósferas con las que viajarás a otra dimensión y temas en los que saltarás a la pista de baile. El equilibrio es perfecto; el trabajo es armonioso de la cabeza a los pies. Sosiego y paz se intercalan continuamente con cólera y frenesí. Opatov son capaces de jugar con las texturas de forma magistral haciendo que colores opuestos convivan sin entrar en conflicto. De esta forma consiguen un sonido muy particular y personal no apto para todos los oídos.

151886 Before The Fog Covers The Mount

Cataluña ha estado, y parece que va a seguir estando, en el foco de atención mediático durante los últimos meses. Temas políticos aparte, es innegable la cantidad de propuestas nuevas y excitantes que este y otros rincones de nuestro territorio nos han venido regalando estos últimos años en el terreno musical. Tras un escueto EP, 2015 ha sido el año en que los barceloneses 1886 han echado a rodar en formato largo con su reseñable “Before the Fog Covers the Mount”. Lo que encontramos en el estreno definitivo de la banda son más influencias de finales de los años sesenta y los primeros setenta, rock psicodélico construido mediante riffs musculosos que crean paisajes por los que quizá ya hayamos transitado antes, pero lo hacen tan bien que es imposible no querer dar un paseo entre la niebla una vez más. De momento, es imposible no es satisfecho con un debut así. El joven cuarteto presenta un trabajo de estilo casi impecable y demuestran tener los deberes hechos. Una apuesta firme por la psicodelia más pesada, por momentos incurriendo de manera clara en el stoner, que no encuentra parangón entre las jóvenes bandas de nuestro país.

14Sen Senra Permanent Vacation

Desde bien pequeño Senra sentía la necesidad de explotar su creatividad, de ‘hacer arte’. Ahora, con veinte años, Senra ha debutado en la música y ha podido plasmar todo lo que le pasa por la cabeza. Pese a sus eclécticos gustos musicales, que van desde el hip-hop hasta el jazz, claras son las influencias de Mac DeMarco, junto con otras como Allah-Las o Ty Segall. En “Permanent Vacation” el vigués añade a inmediatos sonidos garajeros y lo-fi tintes psicodélicos y poperizados para crear armonías imparables, creando un sonido fresco e inmediato; sin excesivas premeditaciones. Crudeza y urgencia se unen desde la sencillez para elaborar cortes pegadizos, alegres y relajantes. Lo que más sorprende de este joven es que desde esa tremenda simpleza es capaz de transmitirlo todo, dotando a algunos cortes incluso de una magia especial que nos atrapa. Este prácticamente impecable debut nos deja con ganas de todo lo que puede venir de este jovencísimo artista. Un trabajo con una onda que no podría ser más fácil de escuchar.

13Tobias Jesso Jr. Goon

Tobias Jesso Jr. debuta con “Goon”, un álbum completamente necesario que trae a la actualidad el estilo de los 60 y los 70, remontándose a clásicos universales como Billy Joel, Elton John o Paul McCartney. Desprende talento en todas y cada una de las composiciones, y aún con las pocas variaciones existentes entre todos los temas, cada uno es un derroche de pasión y sinceridad por parte del joven compositor, que nos deja sin ninguna duda sobre el grandísimo potencial que posee. El álbum, producido por Patrick Carney (The Black Keys), Chet White y Ariel Rechtshaid, cuenta con composiciones que requieren arreglos clásicos de órgano y cuerda, así como una perfeccionada batería de la mano de Danielle Haim, con un resultado excepcional. Las letras, con una carga sentimental enorme, hablan de situaciones de desamor y desengaños, situaciones trágicas que por definición tendrían que dar lugar a un disco desalentador y, sin embargo, Jesso Jr. consigue el efecto contrario, ya que el tono cálido y sencillo de cada composición les dota de un tono esperanzador y reconfortante.

12Gengahr A Dream Outside

Salido del deseo de comenzar algo nuevo y único, Gengahr es una verdadera gema. La banda refleja (además del deseo de explorar nuevos sonidos) el estilo de vida londinense, el cual ha sido una influencia directa, aunque secreta, a la hora de hacer música. Pese a que el nombre del grupo nos recuerde a Pokémon y nos parezca infantil, su música es seria, y sus letras, profundas. Con su debut, “A Dream Outside”, Gengahr parecen hablarnos de su árbol genealógico, el cual podría ser el hijo bastardo de Tame Impala y Blur, mezclado con genes del menos conocido Funeral Suits. Gengahr nos enseñan un espíritu experimental. Sin tener muchos años de existencia, demuestran haber madurado bastante, y eso les permite adentrarse a secuencias y escalas poco típicas en la música que componen y reproducen. Es, además, un disco fácilmente combinable con cualquier género moderno de rock.

11Girl Band Holding Hands With Jamie

Una de las mayores aficiones del ser humano es la de etiquetar todo lo que le rodea. Ya sea persona, animal o cosa, es innegable la necesidad que tenemos de categorizar la realidad que nos rodea. Hemos construido una sociedad limitada por unas barreras invisibles formadas por una serie de prejuicios que prácticamente nos obligan a situarnos e identificarnos dentro de unas etiquetas determinadas. El disco de debut de los irlandeses Girl Band es precisamente todo lo contrario de lo mencionado antes. “Holding Hands With Jamie” es un disco prácticamente imposible de etiquetar, de manera que vamos a evitar siquiera intentar hacerlo. Este trabajo es, para bien o para mal, nada accesible para todos los públicos, ni para todos los gustos ni para todas las sensibilidades. No importa que te etiquetes como aficionado al pop, al rock, a la electrónica o a la música clásica; el resultado del debut de Girl Band es tan visceral que no tiene término medio: o lo amas o lo odias.

10Natalie Prass Natalie Prass

Viene de Nashville, tiene talento para improvisar con el piano, y razones para hacerlo. Está dolida, y pasa de estar reprimida tanto tiempo. Su voz no da para mucho, eso sí que es cierto. No es una Florence Welch en potencia, ni siquiera posee la manera de Adele Adkins de ponernos los pelos de punta con un portento vocal inmenso, pero sí que nos arranca el corazón de cuajo y sin compasión. Ella no sólo va a abrir su corazón y cantar por cantar: su voz derrocha sinceridad y arrepentimiento por cosas que ella no ha hecho. Y en su debut, quiere dejar claras las metas tras haber sufrido una infidelidad. Con temas como “My Baby Don’t Understand Me” o “Your Fool” demuestra lo capaz que es de pasar página por muy difícil que sea en un primer contacto. Natalie Prass, como ya hemos dicho, se corona como el claro ejemplo de que no hace falta ser un portento vocal para llegar a los corazones de los demás; de que una balada puede ser tan intensa cuando contienes las lágrimas e intentas dejar de acordarte de ese alguien especial. Y por supuesto, que todo este libreto sea de cosecha propia. Solamente me queda decir: Gracias, Kyle Ryan Hurlbut, por haberle roto el corazón, gracias a ti ha plantado una joya del tamaño de una catedral en la escena musical contemporánea.

9Bully Feels Like

No necesitamos desempolvar nuestros antiguos discos y cassettes para regresar a los 90s, pues Bully lo ha hecho por nosotros, y para suerte nuestra, están al alcance de todos. “Feels Like” recupera el sonido que creíamos haber visto morir en los 2000s, y a su vez, proyecta nuevos colores en nuestra paleta musical. Sin miedo y sin censura, Alicia Bognanno, vocalista y líder del grupo, grita rebeldes líneas sobre sexo, alcohol, fiesta y libertad. El coraje de Bully se siente con mucha intensidad; si Layne Staley siguiese con vida, quizás le hubiese encantado cantar con Bognanno, y no dudo de que a GG Allin le hubiese encantado hacerle otras cosas. De “Feels Like” destacan “I Remember”, “Reason” y “Trying”. Nunca antes un grupo había podido canalizar el grunge y el punk de la forma en la que lo hacen Bully. Después de tan buen debut, sólo queda esperar hasta su siguiente disco, mientras intentamos no comernos las uñas de la ansiedad. Bully prometen, mucho, para el futuro (esperemos que más cercano).

8My Expansive Awareness My Expansive Awareness

My Expansive Awareness han debutado este año con su álbum homónimo. Con su cortísima trayectoria, la banda aragonesa ha dado ya mucho que hablar tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Su rock ácido y su neopsicodelia se entremezclan para confabular un sonido plagado de experimentalismo, algo de oscurantismo y toneladas de linimento lisérgico. Ecos, coros, distorsión, un bajo inquieto y sintetizadores te sumergen a un profundo trance del que es difícil salir. Cientos de ingredientes dan forma a un brebaje psicotrópico que te abstrae de la realidad, transportándote a otro universo. Todas y cada una de las composiciones requieren más de una escucha para poder apreciar todos los matices, los tonos y sus complejas texturas. Se nota que los zaragozanos cuidan hasta el más mínimo detalle, y esa es probablemente la clave de ese maravilloso debut.

7Wolf Alice My Love Is Cool

De Londres con amor, nocturnidad y mirando con mucha fuerza al suelo venían estos Wolf Alice que, luego de varios EPs y un single apoteósico (“Fluffy”, que si no habéis escuchado no tenéis ni idea de lo solos que se encuentran vuestros oídos), publicaban su primer LP, y se ganaban primero nuestra curiosidad, luego nuestro interés, y por último nuestro aprecio. No lo hacían a partir de un disco perfecto, claro, pues los comienzos son complicados (y más si tu idea en un principio era dedicarte al folk), y uno nunca sabe cuán detallada ha de ser su carta de presentación al mundo. “My Love Is Cool” (firme candidato a título más cuqui de 2015) peca de una extensión casi absurda y de un torrente de composiciones al que no habría estado de más aplicarle el filtro de la autocrítica, pero sus faltas acaban por ser irrelevantes cuando uno se permite reparar en el gran talento que bulle en esta banda que quiere conseguir que el grunge vuelva a molar en el tiempo de la autoconsciencia, y que tiene como abanderada una personalidad tan estimulante y sugestiva como la de la cantante, Ellie Rowsell. ¿Escucharemos más de Wolf Alice en los próximos años? Por supuesto, y seguro que mejor.

6Benjamin Clementine At Least For Now

Otro de los grandes y nuevos talentos que nos ha traído 2015 ha sido el álbum de estudio debut de Benjamin Clementine. Lo cierto es que Clementine ya había publicado un EP bastante notable y su aparición en la televisión británica había sorprendido a más de uno. Más allá de la dura historia del mendigo que se ganaba la vida cantando en el metro de París y es contratado por un par de cazatalentos para sorprender al mundo, lo cierto es que sorprende la aparición de un artista con este talento. De hecho, su música es lo suficientemente buena como para que nos pongamos sentimentaloides y le compadezcamos por todo lo que le ha tocado vivir. Como artista, Clementine tiene talento de sobra para no tener que ganarse el reconocimiento de nadie en base a lo que podría ser un guión de Hollywood. Con todo, “At Least for Now” no es perfecto aunque su autor casi lo sea, al menos en el apartado interpretativo. A pesar de contar con algún tramo irregular, la calidad del disco no consigue quedar empañada y alcanza sus cotas más altas en temas como “Cornerstone” o “Condolence”, entre otras grandes piezas que aquí son mayoría.

5Courtney Barnett Sometimes I Sit and Think, and…

“Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit” nos pilló por sorpresa a más de uno. Lo que parecía iba a ser un disco de indie-rock tirando a soso de ‘otra’ chica con guitarra, resultó contener alguna que otra joyita inesperada en su interior. Ya es dificil que tras un debut seas apuntado en la lista de ‘artistas que tener en cuenta en el futuro’, pero Barnett ha conseguido algo más difícil todavía al colarse entre los grandes nombres independientes de la escena internacional. ¿Y qué ofrece este disco? Esencialmente nada nuevo, la australiana se servirá de unos ingredientes que no ha inventado ella confeccionando un fresco disco de pop rock donde casi todo resulta agradable. Lo interesante reside en esa lucha de Courtney por alejarse del arquetipo de chica-con-guitarra aderezando su música con elementos del garage o el folk, unas letras ingeniosas y una forma de cantarlas bastante particular. Podemos sentenciar que lo ha conseguido, esquivando caer en un montón de tópicos que la precipitarían hacia la irrelevancia. Ya veremos qué tal se desenvuelve en posteriores entregas y si será merecedora de toda la expectación que ha levantado. De momento debemos reconocerlo: bien jugado.

4Floating Points Elaenia

Floating Points es el seudónimo de Sam Shepherd, un artista de Manchester que ha desarrollado uno de los mejores álbumes de música contemporánea de los últimos años. “Elaenia” es un debut majestuoso, en el que se exploran ámbitos muy antagónicos de la música electrónica, desde lo progresivo con una clara influencia de los años 70 hasta los sonidos más rupturistas de la actualidad, pasando por el techno. En apenas siete composiciones, diferentes formas y estados de ánimo nos permiten conocer el fantástico universo de “Elaenia”. Desde la reinvención de una forma barroca como la sonata hasta la música atonal más vanguardista; desde la psicodelia más pura hasta un dream pop dulce y místico.El debut de Sam demuestra una profunda devoción por la música, así como una total ausencia de prejuicios estilísticos, que permiten encontrar retales de artistas tan variopintos como Pink Floyd, Jean Michel Jarre, Vangelis, Soft Cell o Four Tet. Cabe destacar que la colocación de los temas en el álbum es óptima, ya que los momentos de relajación y de tensión se combinan milimétricamente para que sea imposible desconectar en ningún momento. “Elaenia” es sin duda una parada obligatoria en la música de este 2015 para todo amante de la música experimental.

3Leon Bridges Coming Home

Con tan sólo veintiséis años, Leon Bridges ya ha sido, y merecidamente, comparado con las más grandes leyendas del soul y el góspel como Sam Cooke y Otis Redding. Con su debut “Coming Home”, Bridges ha revitalizado aquellos añejos y tremendamente enraizados sonidos de los cincuenta y sesenta en una producción a la vieja usanza pero con un sonido impecable. Lo primero que te sorprenderá al escucharle será su voz. Envolvente y cautivadora, aunque desde la sencillez, esa voz te atrapará de inicio a fin. En muy poco tiempo y pese a su juventud Bridges ha alcanzado un sonido muy personal lleno de magia y sentimiento. En directo, todo, empezando por sus prendas, es como sacado de cinco o seis décadas atrás, siendo a veces acompañado por su genial banda y coristas y en otras ocasiones simplemente su voz y guitarra serán las armas con las que llenar el escenario. Un álbum embriagador que te dejará con ganas de mucho más.

2Algiers Algiers

Desde el sur de Estados Unidos nos llega uno de los debuts más notables e interesantes del año. Algiers lo forman Franklin James Fisher, Ryan Mahan, y Lee Tesche, y lo que contiene su carta de presentación es un álbum cargado de ira y mensajes de protesta, construidos en base a una instrumentación que combina electrónica industrial con guitarras post-punk, junto a coros y voces principales que heredan la tradición del góspel y del soul. La música de Algiers deriva de una conexión sociocultural e ideológica entre sus miembros, que la utilizan como medio para expresar sus inquietudes, su inconformidad y para denunciar y protestar por la injusticia social americana. Por tanto, toda la rabia contenida se refleja directamente en sus canciones, que no son para nada amistosas. Desde esa amenazante entrada con “Remains” hasta el final instrumental de “In Parallax”, Algiers nos mueven por paisajes desoladores en los que la tradición negra se mezcla con la blanca dando resultado a piezas tan originales como el blues disfrazado que supone “Blood”, el rock and roll impregnado de electrónica de “Old Girl”, la delicada “Games” y la titánica “Black Eunuch”. Así se firma uno de los debuts más interesantes de los últimos años, en los que música y letra se dan la mano en un cóctel dispuesto a no dejar a nadie indiferente.

1Kamasi Washington The Epic

The Epic” ha aparecido sin que nadie lo esperase y se ha convertido en una de las sorpresas del año. No sólo para la escena jazz, éste es un disco vibrante y emotivo que llama a las puertas de cualquiera que esté dispuesto a escuchar. Precisamente ahora el jazz no pasa por uno de sus mejores momentos en cuanto a popularidad, ampliamente superado en América por el hip hop, el pop, el indie o la electrónica, pero no ha perdido su atractivo y potencial para atraer oyentes de todo tipo. Con su debut, Kamasi Washington sacude el polvo del jazz y borra de un plumazo la insipidez que padecen gran parte de sus intérpretes uniéndose así a esa lista de nombres empeñados en mantener interesante el género en el siglo XXI.

No sólo debemos fijarnos en Kamasi, el californiano ejerce bien de líder pero es acompañado aquí de una orquesta de 32 miembros y un coro de 20 voces. Todo en “The Epic” está hecho a lo grande, de ahí que sus casi tres horas de música puedan parecer pocas. Estás invitado a comprobarlo.