Aunque Valladolid no destaque a nivel nacional precisamente por apoyar la escena musical emergente, es una ciudad que ha sido cuna de varias y distintas bandas como pueden ser, por ejemplo, Arizona Baby. Hoy en The Carvern suena una de ellas: The Lizard Pants, grupo de música psicodélica y progresiva, ‘sin etiquetas ni prejuicios’, como ellos mismos afirman. A mediados de año publicaron su primer EP, “Without Pants”, un conjunto de seis canciones llenas de toques sesenteros y con tintes de jazz, clásica o pop que han ido llevando a las salas durante estos últimos meses.

El grupo, formado por Nacho Castro (saxo, teclados y sintetizadores, guitarra eléctrica, percusión y coros), Miguel Zapatero (batería, percusión y coros), Pablo Sánchez (bajo eléctrico y coros) y Juan Izquierdo (piano, órgano, armónica y voz), se formó hace casi cuatro años y ha tenido unas etapas un poco discontinuas, por lo que han surgido varios cambios de formación. “Yo tenía un grupo antes que se acabó por diversos motivos y quise montar una serie de canciones, por eso llamé a Nacho. De hecho, él y yo somos los que nos hemos mantenido desde el principio. También llamé a Nick, otro amigo inglés que tocaba el bajo, a Alex, otro chico que toca la guitarra en otro grupo de aquí de Valladolid… y fue así mi intento de formar una banda”, nos cuenta Juan.

Como grupo, ¿tenéis algún referente común o cada uno tira un poco por un lado?

Yo, por ejemplo, soy quien hace los temas en general o quien lleva el esqueleto, por así decirlo, y luego vestimos al señor entre todos. Entonces, mis influencias de base tienen más que ver a lo mejor con la psicodelia californiana, con alguna cosa de britpop… algo así. Luego por otro lado tenemos la sección rítmica que está formada por Pablo y Miguel, que son mucho más jazzeros o les gusta más el soul, funky, cosas así. Al final, es muy variado, es la suma de la personalidad musical de todos nosotros.

Aparte de vuestro característico sonido, destaca el hecho de que casi todos tocáis más de un instrumento. ¿Qué aporta esto al grupo?

Mucha versatilidad. Tan fácil y tonto como decir: “En este tema me lo paso mejor tocando esto… ¿nos cambiamos?” [Risas]. Siempre está bien porque Nacho, por ejemplo, tocaba la batería antes pero desde que entraron los otros dos componentes actuales del cuarteto toca la guitarra eléctrica, el saxofón, los sintetizadores, percusión… toca lo que le propongas.

A pesar de ser una agrupación joven con un solo EP publicado, ya habéis incluído en vuestro conjunto de sonidos piano, órgano, armónica, teclados, sintetizadores e incluso un saxo, además de la base más convencional de guitarra-bajo-batería. ¿Creéis que está empezando a surgir una tendencia que abandona en cierto modo el sonido más guitarrero por uno más complejo y variado?

Creo que las modas son cíclicas, pero también hay absolutamente de todo en cada momento. No creo que se esté abandonando nada en ninguna dirección. Pero sí que es cierto que yo lo único que noto es que se van formando nuevos géneros, porque la música nueva acaba siendo híbrido de otras músicas que ya existen. No creo que tenga tanto que ver con el formato sino con la necesidad de los grupos de intentar ser originales. Habrá quien lo consiga y habrá quien no.

¿Consideráis que estas combinaciones pueden ser uno de vuestros rasgos distintivos que os diferencia del resto de grupos jóvenes de nuestro país?

Hombre, me gustaría pensar que sí… [Risas]. Yo creo que si algo nos puede diferenciar es que tenemos bastantes pocos prejuicios a la hora de componer. Hay veces que tenemos unas ideas clarísimas de lo que queremos hacer y en otras no tenemos ni pajolera. Y eso es un poco lo bonito, que cada uno tiene unas ideas y siempre probamos todo, lo que es muy guay y un coñazo a la vez ya que todos siempre tenemos mogollón de ideas y no queremos dejar ninguna sin probar. Entonces al final siempre probamos hasta que nos parece que tocamos lo más molón, o lo más potente o lo que más se acerque a la idea que estábamos buscando. No sé, ahí radica la originalidad yo creo.

La única forma de llegar al público es hacer lo que tú realmente quieres, porque ahí es cuando se ve que estás disfrutando y cuando puedes transmitir esa sensación al mundo.

Vuestros temas están todos escritos en inglés, ¿pensáis que esto puede ser un incoveniente en el ámbito nacional?

Este dilema lo tenemos a nivel interno, incluso. Yo estoy empeñado ahora en cantar en inglés, también un poco porque si tengo una asignatura pendiente, y esto es muy triste decirlo, a lo mejor es la música en español. Es que al final cada uno nos criamos en un ambiente y escuchamos unas cosas y otras no. No te quiero decir la acústica de cómo suena cantar en inglés, porque no creo que tenga tanto que ver con eso, sino a lo que lo asociamos. Yo asocio el estilo musical que hago al inglés, me gusta más. La única forma de llegar al público es hacer lo que tú realmente quieres, porque ahí es cuando se ve que estás disfrutando y cuando puedes transmitir esa sensación al mundo. Nos lo tomamos así. Pero bueno, en realidad también tenemos algún tema en español, o en italiano incluso porque estuvimos allí haciendo el Erasmus, lo que pasa es que de cara al público todavía no nos hemos puesto a soltarlo.

En Valladolid se ponen bastantes pegas para que los grupos de la ciudad puedan empezar a abrirse camino. Me imagino que esto lo habréis vivido vosotros de primera mano, ¿qué opináis al respecto?

Han sido unos cuatro años de represión absurda. A pesar de haber sido una cagada brutal, lo que dice mucho de quien pone esta clase de normas desde luego, por otro lado yo tengo la sensación de que ha reforzado muchísimo el espíritu musical de la ciudad y de las artes. Creo que al final ha provocado el efecto contrario. Sí que es verdad que no teníamos ni dónde tocar; ha sido más fácil tocar fuera de la ciudad muchas veces que en la tuya propia, pero ha generado un espíritu como de lucha, de contracultura, de muchas ganas de mucha gente de hacer muchas cosas. Ha tenido, por horrible que sea, su lado bueno y parece que empiezan a abrir la mano también, aunque la ley no ha cambiado en absoluto.

Precisamente, escuchando “Where We Were Born” me ha dado la sensación de que por ahí van los tiros, ¿no?

Sí, sí que es verdad que tiene un poco ese contexto también. Lo primero que dice la canción es: “No eres tú, no soy yo, es dónde nacimos, aunque eso no tiene importancia si nos comportamos como idiotas”. Bueno, es un poco que al final sí, estamos sometidos a las circunstancias del seno de nuestra familia, de nuestra ciudad, de todo nuestro ambiente, pero al final todo está en nuestras manos.

¿En qué os habéis inspirado para componer el resto de canciones de “Without Pants”?

Creo que al principio la mitad de los temas son dedicados a la humanidad, como una especie de llamamiento, siempre con un trasfondo a estar más unidos como personas, y también al desamor. De hecho, ahora que lo pienso, hace dos meses hemos hecho el primer tema de amor, por así decirlo, y no de desamor. Es una temática bastante variada.

Además, este último trabajo ha sido autoproducido. ¿Cómo os resultó el proceso?

Efectivamente, fuimos a mi pueblo diez días a grabar tranquilamente e incluso acabamos de montar allí algunos de los temas que grabamos. Nos lo grabó un amigo que es técnico y quería así como unos conejillos de indias porque se acababa de comprar el equipo. Nosotros ya sabíamos cómo trabajaba y habíamos visto cosas suyas que había grabado antes, por lo que quisimos que nos grabase. Estamos muy contentos con el resultado.

¿Tenéis alguna ciudad favorita o algún ambiente que os haga sentir más cómodos a la hora de tocar? ¿Recordáis algunos de vuestros conciertos con un cariño especial?

Hombre, en casa da gusto tocar siempre. Hay mucho calorcito y es donde la gente más bailonga está siempre porque saben las canciones y les encanta salir a darlo todo. Pero siempre nos llevamos sorpresas muy grandes. Este finde en Madrid, por ejemplo, tampoco teníamos mucha gente, igual eran unas 60 personas o así, pero vaya público. Da gusto tocar así, la verdad. Creo que si algo tenemos bueno como banda es que, no sé si sabemos o si lo hacemos adrede o no, pero el caso es que hacemos mover a la gente.

En cuanto a conciertos, así el primero que se me viene a la cabeza en ese sentido fue en febrero en la Joy Eslava, teloneando a Ángel Stanich. Me llamó Alex Izquierdo (bajo y coros en Ángel Stanich) el día anterior y me dijo: “Juan, ¿queréis venir a tocar a la Joy Eslava mañana? Está todo vendido”. Y yo en plan: “nah, no queremos” [Risas]. Tenemos unas buenas críticas por ahí de ese día.

Tuvisteis la oportunidad de tocar en el Summer End, en Simancas, este verano. ¿Cómo os resultó la experiencia?

Muy guay, es un festival local de aquí de Pucela. Siempre traen un par de cabezas de cartel de fuera, un reclamo que está bien para traer a otra gente a la que le da absolutamente igual el panorama local. Es una jugada inteligente. Fuimos un poco como segundos de cartel por así decirlo y nada, la verdad es que tuvimos una acogida genial. Había muchísima peña, funciona muy bien este festival. Estás rodeado de todos tus colegas músicos de la ciudad y siempre hay un ambientazo. La verdad es que es muy guay tocar ahí, eso sí que es tocar en casa.

Por último, ¿en qué ciudades vais a tocar próximamente? ¿Algún proyecto futuro en mente?

Tenemos intención de grabar de aquí a un par de meses por la formación nueva básicamente, porque el disco que tenemos era nuestra carta de presentación cuando íbamos en formato trío: piano, batería y bajo. Pero ahora que somos un cuarteto y que vamos con saxos, sintes, pianos, con todo el percal, por así decirlo, queremos una carta de presentación actualizada. Estamos ahí currando en ello. En cuanto a bolos, están por cerrar las fechas que anunciaremos por las redes, pero tenemos en los próximos meses Benavente, Burgos, algún Madrid más probablemente, Barcelona y una gira por Galicia también tenemos pensado hacer de aquí a no mucho, esperemos.

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