El mundo del doom metal puede estar tranquilo, hay futuro. O, lo que es más importante, hay presente. Cada vez más y más bandas salen a la escena, y muchas lo hacen de forma internacional. Entre esas bandas que despuntan se encuentran los suecos Avatarium. Estos aparecieron hace dos años en la escena musical desde Estocolmo con un disco homónimo producido por Nuclear Blast para presentarse ante el público tras la grabación de una maqueta ese mismo año. Con apenas año y medio tocando e influencias de los sesenta y setenta como Black Sabbath, Jethro Tull o Blue Öyster Cult consiguieron buenas críticas y canciones del más puro doom metal, todo envuelto con la preciosa voz de Jennie-Ann Smith, que no pasó desapercibida ante nadie y fue una sorprendente revelación. El resto de la banda, a pesar de ser nuevos como formación, no son precisamente ‘novatos’ en la música, especialmente el bajista Leif Edling y el guitarrista Marcus Jidell.

En 2014 volvieron con nuevo material, “All I Want”. Un EP con dos nuevas canciones y tres temas grabados en directo que dejaban con ganas de más. Y ahora regresan con “The Girl with the Raven Mask”, disco producido también por Nuclear Blast que tira por la borda eso de que segundas partes nunca fueron buenas (aunque teóricamente sea la tercera). Quizá sea su veteranía, el tener las cosas claras o la experiencia, pero Avatarium se han convertido en apenas dos años en una de las bandas a seguir dentro del género, con un gran trabajo instrumental y vocal que otorgan a la banda un sonido claramente identificable.

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[pullquote]Quizá sea su veteranía, el tener las cosas claras o la experiencia, pero Avatarium se han convertido en apenas dos años en una de las bandas a seguir dentro del género, con un gran trabajo instrumental y vocal que otorgan a la banda un sonido claramente identificable.[/pullquote]

El disco empieza fuerte con “Girl with the Raven Mask“. Un riff muy potente y grave, con unas guitarras perfectamente distorsionadas, da pie a los 53 minutos de disco, que se entremezclan a la perfección con tres aspectos clave del grupo: La voz femenina de Jennie-Ann Smith, los coros y el órgano, el cual da un aspecto de oscuridad perfecto para la ocasión. Rápidamente llega el primer solo, muy limpio y rápido. El último minuto coge todavía más fuerza con el potente estribillo, que hace que la primera canción se pase muy rápido, sin ser demasiado larga. “The January Sea” comienza más relajada, con una guitarra más stoner, y una fuerte presencia de la pegada en la batería. Cuando entra la voz se hace todavía más lenta, pero sigue siendo un medio tiempo oscuro, en la línea de lo anterior. La guitarra da unas notas tenebrosas, como si fuera la banda sonora de una película de terror de los años 50, y el estribillo lo hace más notable aún, especialmente con el órgano y en el solo. Hay momentos en los que sus casi ocho minutos se hacen largos, y parece que a mitad de canción lo has escuchado todo, por lo que meter un medio tiempo como la canción más larga del disco no parece que haya sido la idea más acertada.

Pearls and Coffins” comienza con unas guitarras que pasan de película de terror a Western americano, pero enseguida nos devuelve a la realidad mezclando acústica con eléctrica. El problema viene en el estribillo, demasiado parecido al del tema anterior, lo que hace que parezcan la misma canción. Sin embargo, Jennie-Ann Smith logra unos preciosos registros vocales que transmiten unos profundos y tristes sentimientos como solo un género como este es capaz. “Hypnotized” vuelve con un escenario de terror mezclado con sonidos de metal al más puro estilo Megadeth, con un solo espectacular y un piano emparejado a la perfección con la voz.

[pullquote]Con “The Girl with the Raven Mask” logran consolidarse en el panorama musical, gracias a un sonido que les da una identidad propia dentro del doom metal, fácilmente reconocible por sus solos, el ambiente del órgano y, cómo no, Jennie-Ann Smith.[/pullquote]

Ghostlight” es un tema más sencillo quizá que los anteriores, con menos profundidad en la composición y menos sentimiento en los instrumentos, lo que le hace aburrido en ocasiones. Con los solos pega un salto de calidad, mientras que el ritmo es lento, la guitarra parece flotar con notas muy rápidas, pero una vez terminado, vuelta a lo anterior hasta el último. “Run Killer Run” es, sin duda, una de las más destacables. Desde el primer riff hasta la entrada de la segunda guitarra y la voz tiene una intensidad y una sencillez que pocos saben transmitir. Es el claro ejemplo de hacer de la sencillez una virtud, sin necesidad de complicaciones en la composición y en los acordes y ritmos, algo nada fácil. La parte rítmica quizá no destaca tanto como en otros cortes, pero el solo de guitarra, en la línea de los anteriores, es perfecto.  

Llegamos al trío final de la mano de “Iron Mule“. Otro medio tiempo con gran presencia guitarrística y un potente solo. Otra cosa no, pero de eso en Avatarium van sobrados, algo perfectamente comprensible cuando tienes un guitarrista tan bueno como Marcus Jidell. Eso, sin desprestigiar al resto, y es que en esta canción el órgano también tiene protagonismo, y ni que decir la voz, que otorga un estribillo muy pegadizo. “The Master Thief” es, rotundamente, la más aburrida del disco. Un tema al que le cuesta mucho arrancar y parece que no despega nunca, con seis minutos y medio que no encajan al final del repertorio. Por último, el bonus track “In My Time Of Dying“, a pesar de ser también lento, no se hace tan pesado, con más presencia de la voz y una duración de tres minutos. Estos dos últimos temas son de lo poco que no se salva del disco, un álbum muy completo gracias a buenas composiciones que a veces pecan de sencillas, pero se compensa con la voz, los solos, el ambiente creado por el órgano y con hacer de esa no complejidad una ventaja en la mayoría de las canciones.

Avatarium – The Girl with the Raven Mask
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  • La unión de todos los músicos deja un disco fresco con canciones para momentos de subidón o de bajón.
  • La inclusión del órgano, que añade un aspecto de banda sonora tenebrosa.
  • Los solos de guitarra, no sobra ninguno.

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  • A veces le cuesta arrancar las canciones, especialmente las partes lentas, que se hacen pesadas.

PÁGINA DE ARTISTA

7.5

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Segundo disco de Avatarium tras un buen debut en 2013 y un EP en 2014, que deja con un gran sabor de boca. Canciones oscuras y muy potentes, con fuerte distorsión y potencia en los bajos, lo que hace de este “The Girl with the Raven Mask” su consolidación en el panorama musical, con un sonido que les da una identidad propia dentro del doom metal, fácilmente reconocible por sus solos, el ambiente del órgano y, cómo no, Jennie-Ann Smith.