Fotografía: Javier Rosa

De ser conocidos a ser pareja; y de ser pareja a convertirse en el dúo musical más excéntrico de Murcia (por supuesto), de España (me atrevería a decir) y de parte del otro mundo (y no me refiero al extranjero): ellos son Crudo Pimento, una banda que rebosa talento, experiencia y, sobre todo, originalidad. Cuando alguien se dedica de por vida a la música, se nota. Y cuando alguien se deja la salud por y para ella, se nota aún más. Si tienes la oportunidad de encontrarte con un grupo de este calibre, no hay lugar a dudas: atreviéndote a escucharlos una vez (y teniendo la suerte de no quedarte sin tímpanos), no habrá una última.

He tenido la ocasión de hablar con Raúl Frutos, y ‘sin querer crear polémica’, me ha dado respuestas de tal envergadura, que no sé quedarme con un solo titular. Aquí está el resultado de una conversación de lo más curiosa:

Se nota un cambio drástico entre los proyectos en los que participaba Rául anteriormente (como The Ben Gunn Mento Band) y Crudo Pimento, ¿te sentías cómodo haciendo ese tipo de música o crees que Crudo Pimento te deja ser más tú? ¿Es esta tu banda definitiva?

Mis proyectos son prácticamente hermanos y en todos ellos me he sentido cómodo. Digamos que aquí tengo un poco más de carta blanca para hacer lo que me dé la gana pero ya te digo que he estado en miles de proyectos… En el último en el que me he embarcado, por ejemplo, y que también he hecho lo que me ha dado la gana, ha sido una banda sonora para una película con una orquesta sinfónica al completo en el cual pude decidir sobre toda la obra, ¿sabes? En todos me encuentro a gusto, pero en Crudo Pimento es un poco diferente porque tengo un poco más de libertad o, por decirlo de otra manera, cabe todo. Y conforme el grupo ha ido teniendo más aceptación, yo he ido permitiéndome ciertas licencias. Tengo una obsesión con que en la medida de lo posible por parte de los músicos haya una responsabilidad de acercar a la gente hacia formas musicales a las que quizá no puedan llegar, o las desconozcan… Ir un poquito más allá. Así que pienso que sí, que me tomo más libertades en este proyecto que en los otros y me intereso más que en todos los demás, por así decirlo.

Con todos los instrumentos que existen, ¿cómo se os ocurre la idea de fabricar nuevos cacharros? ¿Lo hacéis por necesidad, por lo creativo o van ambas cosas de la mano?

Al principio, ya hace años, iban de la mano. Era una parte por necesidad económica, porque se podría decir que vivíamos casi en la indigencia y no teníamos prácticamente ni para comer; y por otra parte, quería rescatar sonidos característicos de ciertas músicas que quizá se hayan perdido en el tiempo y que con los instrumentos que tenemos hoy en día, que son tan precisos, tan maravillosos, y tan caros algunos de ellos no podemos conseguir. En el caso concreto de The Ben Gunn Mento Band y en el primer disco de Crudo Pimento, rescatábamos músicas caribeñas como el Mento, una forma de folklore jamaicano. Entonces, ¿qué pasa? Si no intentas reproducir esa música con los instrumentos que ellos utilizaban, el intento se queda en algo casi ridículo, no tendría mucho sentido. Por lo tanto, ya te digo: en parte necesidad, y en parte ese querer adecuar esos sonidos casi perdidos. Yo hace unos años empecé a escuchar grabaciones antiquísimas de Jamaica, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, de Méjico… de todo el mundo, y me di cuenta de que había instrumentos que puede que no existan hoy en día o que no son fácilmente accesibles. En el caso del Mento, por ejemplo, utilizan ciertos instrumentos que no se pueden comprar, entonces o los haces tú mismo, o no va a sonar a esa música. También, a raíz de esos instrumentos, yo he hecho una reelaboración: he electrificado algunos de ellos, los he modificado por medio de efectos e incluso he cambiado el propio cuerpo de los instrumentos. Me he pasado muchos años frabricándolos y experimentando con ellos, hasta el día de hoy.

Tengo una obsesión con que en la medida de lo posible por parte de los músicos haya una responsabilidad de acercar a la gente hacia formas musicales a las que quizá no puedan llegar.

La música que hace Crudo Pimento es extraña, cuanto menos. ¿Creéis que eso va en detrimento del grupo o, en cambio, os da un plus de morbo por la originalidad?

Antes te comentaba lo de acercar la música a la gente, y la cosa va por ahí. Hay un término que me gusta mucho citar, que es el avant garde. Consiste en intentar acercar músicas que pueden parecer ajenas a lo que la gente suele escuchar ahora o extremadamente extrañas, pero que en realidad no lo son tanto. Entonces considero, una vez más, que es una especie de obligación por parte de los creadores de las nuevas generaciones, de intentar ir un poco más allá: no podemos estar dándole vueltas y vueltas siempre a lo mismo de lo mismo. A mí, como melómano y, por decirlo así, entre comillas, ‘escuchador de música’, no me interesa. Y si la gente se aleja del proyecto porque pensaba que era una cosa y ya no se le da esa cosa, no nos preocupa realmente. Preferimos quedarnos solos y hacer música para gente a la que le interese la música. Esto tampoco es ser muy snob, aunque pueda llegar a sonar así, es la realidad. Nosotros, y pienso que mucha gente lo hace también, hacemos la música que nos gustaría escuchar.

Siguiendo el hilo de la pregunta anterior, hacéis un tipo de música totalmente diferente a lo que podemos ver en la escena musical murciana, ¿qué opináis del movimiento independiente que ha surgido en los últimos años en esta ciudad? ¿Lo ‘indie’ es ‘indie’ de verdad, o se ha convertido en una etiqueta que nada tiene que ver con la realidad?

A ver, yo siempre soy sincero y no me gusta crear polémica. Ya tengo cierta edad, y conozco a todos los músicos de Murcia desde hace muchos años; todos somos amigos, todos somos colegas y todos hemos participado con todos en miles de grupos desde que empezamos de adolescentes muchos de nosotros en grupos de punk y de hardcore. Fuera de eso, yo creo que se ha creado una imagen en los últimos años de la industria musical entre comillas murciana, que en realidad pienso que no existe, que se intenta vender como un producto que es punta de lanza de algo que realmente, lo vuelvo a decir, no existe. O sea, no hacemos nada mucho más especial que lo que puedan estar haciendo los chavales en un suburbio de Los Ángeles. Y lo miro de forma globalizada, y teniéndolo todo al alcance de un click, pudiendo escuchar música de cualquier parte del mundo, no me creo que en esta región haya ya no nada nuevo, sino nada arriesgado, nada que sea punta de lanza de verdad, y a veces nos lo intentan vender así, como si esto fuera un nuevo hit. Y a mí me jode un poco lo que están haciendo estos chavales, que ya se ha hecho hace 8 años, 10, o 35. Y bueno, aquí hay algo que se está intentando pintar como una movida y puede llegar a pasar como con la burbuja que se hizo en la movida madrileña: todo lo que pasó ahí no existió. No quiero resultar muy polémico, pero es así.

A mí me interesa más otra onda mucho más subterránea aquí en Murcia y es algo con lo que estoy obsesionado hace tiempo y con lo que quiero trabajar en un futuro. Sé que tiene que estar pasando algo musical a nivel de chavales de segunda o tercera generación de inmigrantes (marroquíes, argelinos…). Seguro que en esa gente hay un caldo de cultivo brutal, pero triste y obviamente no tienen mucha visibilidad y, por tanto, ahora mismo tampoco tienen audiencia. Estoy convencidísimo de que dentro de un tiempo se verá. ¿No se me nota que me gusta la música negra, no? [Risas] Y me da rabia, porque sé que se están haciendo cosas mucho más interesantes que lo que se pueda estar dando en la gente acomodada, pero por lo que sea con lo único que nos quedamos al final es con la música indie o blanca. Y me quedo tan tranquilo…

Que sois vanguardistas está claro pero, para quien no lo sepa, ¿qué implica este movimiento?

Implica, por decirlo así, renovar el mensaje musical y el mensaje artístico. Y esa renovación viene alimentada por la necesidad meramente de hacer música. La necesidad deriva en esto, sin duda. Hablando de jazz, por ejemplo, en los años 40-50-60, si escuchamos a Davis, a Coltrane o a otros tantos negros creadores de música en el hilo del jazz, siempre fueron más allá y más allá. Del bop se pasó al hard bop y del hard bop al free jazz, es un ir más allá continuo. El avant garde implica eso: la querencia por la música, por hacer música, nos tiene que llevar a evolucionar.

Te cuento un caso, un proyecto en el que estoy trabajando ahora mismo, lo que pasa es que no quiero que se desvele mucho. Yo llevo prácticamente un año escuchando exclusivamente hip hop, nuevas producciones de hip hop de una gente joven que está haciendo música en Los Ángeles. Está siendo una puta revolución en el mundo de la música y la gente se está empezando a dar cuenta. Me refiero a músicos como Kendrick Lamar o productores como Flying Lotus; digamos que son jóvenes de allí que se han juntado y han creado un colectivo musical y están haciendo producciones discográficas donde mezclan el hip hop con casi cualquier cosa: con free jazz, con música psicodélica, con rock sinfónico y progresivo de los 70… El resultado es algo espectacular y encima, para más inri, están vendiendo millones de discos, que es lo que más cojones tiene de la historia. Han sabido llevar a la gente joven hacia un tipo de música que va más allá.

Cuéntanos algo más sobre el nexo entre Kendrick Lamar y este movimiento…

A ver, este chico ya lleva muchos años de carrera dentro del hip hop pero este año ha publicado un disco que se llama “To Pimp A Butterfly” y ha revolucionado el mundo de la música. Es un trabajo en el que ahora mismo tiene puestos los ojos todo el mundo. De hecho, David Bowie estaba grabando su último disco y cuando su productor escuchó el de Lamar, paró la producción. Ya te digo, está siendo una gran influencia, incluso para Bowie…

Pero es que con él han salido una serie de historias que hay detrás de sus colegas que le producen los discos y tocan con él que son también la hostia. Están creando como una especie de onda concentrada en Los Ángeles que está renovando el mundo de la música. Es algo casi único: un proyecto en el que una gente ha decidido hacer lo que le sale de los cojones, por decirlo claramente, y ha creado música tremendamente experimental que ha conseguido llegar al gran público, al mainstream americano, y vender millones de discos.

Y por mi parte, pienso que algo de todo esto nos podría salpicar y podría hacer pensar a la gente de aquí, y no tanta mierda del indie, de festivales y tal. Yo llevo un año prácticamente escuchando este tipo de cosas y trabajando en un proyecto que me tiene muy ilusionado y en breve se verá; vamos a intentar hacer algo relacionado con esto.

El avant garde implica renovar el mensaje musical y artístico […]: la querencia por hacer música nos tiene que llevar a evolucionar.

¿Por qué no existen festivales en los que predomine el avant garde? ¿Falta gente arriesgada que apueste por la música experimental? Inma ya tiene experiencia en organizar festivales, ¿os habéis planteado montar algo que fomente esa alternatividad?

Por una parte, estaría bien que hubiera un festival que fuera, por decirlo así, el perro verde de los festivales. Pero yo creo que en pequeña medida, algunas cosas que tienden a ser experimentales se están haciendo, ya no sólo en festivales sino a nivel de algunos sellos. Y aquí rompo una lanza a favor del sello que ha editado nuestro último disco, Miel de Moscas, que ahí están, arriesgando: Gentemayor, el último grupo que han editado antes de sacar el último disco de Perro, es una puta locura. Y lo nuevo de Perro también es bastante arriesgado.

Así que es cierto que en esta onda ya hay gente que se empieza a atrever y lo hemos hablado alguna vez: interesaría unir fuerzas de todos los grupos para intentar montar algún tipo de locura en la que hubiera alguna muestra de cosas que no se suelen ver. Algo así como lo que hace el Primavera Sound en Barcelona, que trae cosas raras e interesantes, pero claro, dentro del formato de un gran festival es carísimo y prácticamente inaccesible para mucha gente. O tienes mucho dinero y te puedes permitir pasar una semana en Barcelona gastándote un pastón o no puedes ir. El problema es que ya sabes lo que significa arriesgarse en este mundo: perder pasta, como casi siempre pasa. Pero bueno, habría que intentarlo, o por lo menos lanzar alguna luz para ver qué respuesta genera y si se puede hacer.

Cambiando de tercio: todo lo que grabáis es improvisado, siendo así, ¿desecháis muchas cosas?

Pues… ¡Sí! Yo tengo un estudio montado en casa, entonces prácticamente todas las noches cuando vengo de trabajar (me dedico a la enseñanza musical) me pongo a grabar, como casi en cualquier momento libre que tengo. Me dedico a grabar o a componer intensamente, ya sea para un proyecto o para otro. Así que en ese aspecto, el estudio de casa y la grabación, nunca para, lo cual da para que queden canciones fuera de los discos, como tú has dicho. De hecho, de cada disco oficial queda material fuera como para hacer 3 o 4 discos más. Además, lo que hacemos siempre con la salida de un disco oficial, es sacar otro de descartes y regalarlo. El último disco descarte lo hemos sacado hace 2 días y ya está disponible para quien se lo quiera descargar desde Bandcamp, y va a haber una edición física en cinta de cassette limitadísima, de 80 copias que están ya casi agotadas.

Nos gustan los temas exotéricos, sobrenaturales, el ocultismo y cualquier cosa que tenga que ver con la parapsicología.

Sabiendo que grabáis todos los temas en vuestra casa, me la imagino como algo parecido a La pajarería de Transilvania, ¿ando muy lejos? ¿Se os podría considerar una clase de científicos locos?

Tu pregunta no está nada alejada de la realidad. Te cuento: nuestra casa es como un laboratorio extraño de cosas muy raras, y, aún más porque yo, durante muchos años me he dedicado a la mecánica industrial y electrónica. Llevaba un negocio con mi padre y teníamos un taller del que prácticamente han salido todos los instrumentos de los que hemos hablado antes. Eso sí que era una fábrica de locuras extrema: fabricábamos máquinas, automatismos, y cosas muy extrañas. Además, mi padre tiene cerca de 40 gatos… Así que, ¡claro que se puede parecer a eso!

Ahora, nuestra casa está un poco más domada, ¿eh? Nos encanta la locura pero digamos que de donde viene toda la historia de los instrumentos, las primeras grabaciones y las primeras ideas para el proyecto es de una nave llena de inventos locos, de máquinas que hacían casi cualquier cosa, y de gatos.

Esta va para Raúl: ¿Cómo surge colaborar con C-FEM en su acto de clausura? ¿Puedes contarnos en qué consistió?

Hablamos de Häxan. Es un proyecto por el que el año pasado casi perdí la salud [Risas]. Puedo decir que tengo una obra sinfónica que ha sido representada por una orquesta sinfónica, con lo cual me puedo morir tranquilo como músico. Fue un gran trabajo, un reto tremendo que se me presentó, se hizo, salió bien, y ya está. Probablemente pronto haya noticias importantes con respecto a otro festival muy gordo y algunos otros.

En relación con la pregunta anterior, ¿os gustaría poner música a más películas o no está en vuestro punto de mira?

¡No me gustaría, me encantaría! Y es parte de mi trabajo, intentar meter la cabeza en la composición de bandas sonoras. Molaría trabajar para el cine pero es algo bastante complicado, por los contactos y por la forma de llegar a la gente. De todas formas, hace poco se ha estrenado una película, La decisión de Julia, en la que aparece una canción nuestra, y curiosamente están empezando a darle un montón de premios en festivales de cine. Veremos a ver si no llega a los Goya… ¡Estamos temiendo que va a pasar algo!

¡Cuéntame algo más sobre eso!

Fue que un director de cine hace un par de años nos dijo: “Oye, me encantaría coger “Tic Tac Toc” para una película que estoy haciendo…” Y yo le dije: “¡Pues vale, cógela!” Y la película está funcionando. Puede pasar cualquier cosa, ya te digo que la quieren presentar a los Goya, sería una puerta de entrada. Pero vamos poco a poco, nosotros somos muy escépticos e incrédulos con las cosas, así que ya veremos.

En Murcia hay algo que se está intentando pintar como una movida y puede llegar a pasar como con la burbuja que se hizo en la movida madrileña: todo lo que pasó ahí no existió.

“Fania” es el sello de salsa por excelencia y “Helvete”, que significa infierno, es el de black metal, ¿a qué se debe esta aparente contradicción?

Esa paradoja tiene que ver con 2 géneros musicales que en mi mente casan a la perfección, y de eso trata nuestro último trabajo: la salsa, que es una música por la que tenemos una querencia tremenda, y el black metal que yo sigo prácticamente desde que era adolescente con toda la movida que pasó en Noruega, con esos chicos jóvenes que se dedicaban a quemar iglesias e historias. “Helvete” más que un sello discográfico era la tienda de Oslo, regentada por un tipo que se hacía llamar Euronymous, desde la que se exportó el black metal por todo el mundo.

¿Qué podéis contarnos sobre la temática de vuestro último trabajo?

Yo tengo una forma de grabar las canciones que es la siguiente: el corpus de la canción lo improviso y en ese corpus, la letra también sale siempre improvisada. Entonces, delata un poco por dónde van nuestros pensamientos [Risas]. Nos gustan los temas exotéricos, sobrenaturales, el ocultismo y cualquier cosa que tenga que ver con la parapsicología; seguimos desde el programa de Íker al de Jiménez del Oso. Así que por escritura automática, de forma inconsciente, al improvisar sale lo que estás pensando o lo que has leído la noche anterior. Y de esa forma han venido las canciones de “Fania Helvete”: yo cojo los instrumentos, me pongo a grabar y lo primero que sale por mi boca puede ser en inglés, en castellano o en idiomas inventados. A veces salen cosas que no tienen mucha coherencia. Este año me dio por saber cómo funciona un lenguaje ocultista, el enoquiano, y también me han salido canciones con frases en enoquiano. Ya te digo, es todo muy libre.

Y respecto a los UFOs y a los OVNIs… puede ser que en el último año haya pensado demasiado en ellos, en encuentros extraterrestres, en demonios, en satanismo… Quizá para el próximo disco piense en otras cosas más agradables y salga otra temática.

En Murcia hay muchos caminos, y algunos de ellos los recorre el diablo, ¿os lo habéis encontrado en alguno de ellos?

Te voy a decir que es verdad pero estas cosas no son ni verdad ni mentira. Y yo de pequeño sí que me lo he encontrado: la huerta murciana, sobre todo en invierno, tiene unos carriles muy fríos y muy oscuros. Siempre han pasado cosas que vienen en torno al ocultismo y al espiritismo que son bastantes oscuras y alguna gente siempre ha intentado protegernos del mal de ojo y cosas que no voy a decir que tienen que ver con la brujería pero sí que son bastante ocultas. A ver, ¡obviamente no me he encontrado cara a cara con el diablo! Pero es la sensación de andar por la huerta, de noche, y notar que tenía que volver a mi casa corriendo. Esa era la cuestión. Y lo vamos a dejar ahí. Quien se ha criado en la huerta sabe de lo que hablo.

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