Hoy en día contamos con numerosos grupos emergentes de muy variados estilos musicales por toda la Península. En Madrid, donde se concentra una gran cantidad de ellos, nos encontramos a Club del Río, con unos rasgos distintivos muy marcados y con ese algo especial que engancha y que los convierte en una propuesta diferente al resto. De hecho, si te levantas de la cama con el pie izquierdo y te pones a escucharlos es muy probable que te alegren la mañana y que te llenen de buen rollo de los pies a la cabeza.

Su nuevo disco, “Monzón” (2014), son diez temas distintos de giros espontáneos y ritmos inesperados que conviven entre sí y forman una compilación de frescura, que puede pasar de sacarte a bailar a inspirarte tranquilidad y calma. Además, su variedad de registros hace que su música se caracterice por un sonido folk que tira hacia el flamenco tradicional y hacia la canción de autor, que junto a sus letras tribales aporta ese toque de novedad. Como dicen ellos: ‘Club del Río es necesidad e inquietud. En el desierto es gota de agua y en el inmeso mar, trozo de tierra’.

La banda está compuesta por Esteban de Bergia y Álvaro Ayuso (voces y guitarras), Juan Serra y Juan Feo (percusionistas), Álvaro Baños (teclado), Adriano Pezzi ‘Pichi’ (guitarra) y Jacobo de la Viña (bajo), una formación curiosa creada en principio como un grupo muy numeroso de amigos que ya habían tenido distintas bandas musicales anteriores. La gran mayoría se conocieron en el colegio y con el paso del tiempo fueron ganando confianza hasta formar como una pequeña panda que compartía el gusto por la música. Al final, esto culminó en Club del Río, con estas formaciones que les han permitido llamar la atención de la gente y la discográfica con la que trabajan. De hecho, Club del Río fue el nombre que pusieron a ese grupo de amigos, no de músicos: “Nos apropiamos con ese nombre y de broma siempre digo que tenemos que pagar derechos de autor a todo el resto de compañeros del grupo porque muchos no son músicos, pero de alguna forma sí que participan”, nos cuenta Esteban, con el que tuvimos la oportunidad de charlar durante un rato.

Al ser siete componentes, ¿os entendéis bien durante el proceso compositivo?

Lo que solemos hacer ahora es que yo acostumbro a escribir las letras de las canciones. Hay algunas que las escribo compartidas con Álvaro Ayuso, que es el otro cantante y guitarrista, con el que empezó un poco todo. Entonces yo igual llevo un esqueleto de una canción con una letra y una vez que llegamos al estudio, lo vemos entre todos y la cosa cambia muchísimo. Cada uno aporta su grano de arena, de repente hay trozos que cambian, pero bueno, la letra sigue manteniéndose un poco como la referencia. A partir de ahí se va construyendo la canción. No tenemos problemas de ego ni nada de eso. Yo creo que ese tipo de cosas las tenemos bastante bien asimiladas por el hecho de que nos respetamos, somos muy amigos entre todos. Hay mucha confianza para decir “esto no mola nada”, “esto sí” o “esto es una mierda”.

El formato acústico actualmente suele verse más en cantautores que en bandas compuestas por tantos miembros como vosotros, ¿por qué lo habéis elegido?

Yo creo que eso es una cosa de la casualidad. Empecé con una guitarra acústica cuando me la compré por primera vez a los 13 años o así y nunca la he dejado, la verdad. Nunca he dado el paso, por ejemplo, a la guitarra eléctrica y en las canciones siempre, en ese esqueleto que te decía antes, se acaban manteniendo las guitarras acústicas. Esto es un poco por casualidad e incluso por insistencia, y al final nos acabamos convirtiendo en un grupo que se basa sobre todo en el formato acústico, aunque también estamos introduciendo últimamente guitarras eléctricas, sobre todo por parte de Álvaro Ayuso y por parte de Pichi, que es el otro guitarrista.

Tenemos que saber que no somos de piedra, que nos podemos deshacer y que necesitamos la ayuda de la gente.

El buen rollo y la alegría que transmite vuestra música, ¿es algo que habéis buscado o que, más bien, os sale solo?

Yo creo que sale porque somos amigos y porque somos gente honesta que quiere hacer una música propia, una música que nos pertenece de alguna manera y, bueno, creo que ese buen rollo se transmite y se contagia también en el directo porque realmente existe, porque no es algo que estamos intentando fingir. Es algo que está ahí y se nota.

Da la sensación de que tenéis un bagaje de influencias bastante amplio. ¿Por qué tipo de registros os movéis?

Pues hay de todo… te puedes imaginar, porque somos siete y cada uno es de su padre y de su madre. Nosotros a la hora de formar el grupo no fue tanto con el fin de buscar a gente musicalmente hablando, sino de buscar amigos que les gustase algún instrumento y formar una banda. Entonces, al final, hay de todo. Mira, yo tiro más siempre por el folk digamos, a mí me enamora un hombre o una mujer con una guitarra, las cosas más simples. Soy mucho de un hombre y su guitarra, no sé, de Ryan Adams en Estados Unidos, también aquí en España de Xoel López, que es genial. Tuvimos la oportunidad de conocerlo y seguramente en el futuro haya sorpresas con él porque le gusta mucho lo que hacemos, así que ojalá en un futuro pueda haber algún tipo de colaboración o lo que sea. En cuanto a las influencias, ya te digo, es difícil… tenemos de todo, hay gente a la que le gusta más el rock progresivo, la música experimental, otros que tiran más por la canción latinoamericana o por la música africana, más folklórica o más pura digamos, más de raíz. Creo que bebemos un poco de todos lados. Una cosa, por ejemplo, que me gustó mucho y que hicimos hace poco en Radio 3, fue que nos dejaron hacer un programa y poner música nosotros durante una hora y presentarla. Ese podcast no ha salido aún pero lo vamos a sacar en breves, y a mí me gustó mucho porque esto va a servir para realmente enseñar un poco de dónde vienen nuestras influencias, porque cada vez que nos lo preguntan es difícil de contestar al ser tantos.

Vuestro último disco, “Monzón”, está teniendo una buena acogida entre el público. ¿Os resultó complicada su producción?

Bueno, complicada no, la verdad, fue una experiencia buena. No fue fácil, claramente, pero fue una experiencia buenísima porque la hicimos con el productor Juan de Dios, que ahora ya no está aquí en España y justo fue el último trabajo que hizo antes de irse a Los Ángeles. Este tío tiene un bagaje detrás de muchísima gente muy conocida, es un crack. Entonces él supo entendernos muy bien y supo hacerse colega nuestro también, que eso es importante. La verdad es que salió todo, dentro de lo difícil que es grabar y que salga todo bien, muy rodado y muy intuitivo. Además se mantuvo muy honesto  y nos lo pasamos muy bien. Al final quedó ese disco, “Monzón”, de diez canciones que creemos que es una carta de presentación perfecta para enseñar un poco a dónde queremos ir y de dónde venimos.

“Pero no somos de piedra, nacimos de la erosión”… ¿Qué mensaje queréis transmitir con esta frase extraída del tema “Erosión”?

Esa frase puesta en contexto de la canción, habla un poco de las complicaciones de la vida y de distintas experiencias que tenemos todos para luchar contra las cosas malas que puedan ocurrir, contra las malas sensaciones y las tragedias, etcétera. La canción intenta reforzar todo eso constantemente y cuando llega a ese estribillo dice: Pero no somos de piedra, nacimos de la erosión“. Con eso lo que yo quería decir en ese momento es que aunque seamos muy optimistas y tengamos mucha esperanza, tenemos que saber que no somos de piedra, que nos podemos deshacer y que necesitamos la ayuda de la gente, que no nos valemos por nosotros mismos. O sea, que necesitamos la ayuda de los amigos, la familia, el amor, la pareja, lo que sea. Cualquier cosa que sirva para no pensar sólo en uno mismo, que uno mismo se puede derrumbar muy fácilmente.

Intentamos que las cosas salgan de la manera más natural posible. Yo creo que eso la gente lo ve, lo comparte, lo siente y lo interioriza.

¿Creéis que la magia de un grupo está en el directo? ¿Con qué temas notáis que el público se viene arriba?

La gente responde muy bien, justamente, con “Erosión”, que cada vez se la va sabiendo más gente y la cantan con nosotros, y eso es muy bonito. Pero así como más de grupo yo creo que, por ejemplo, “Es natural” hace que la gente responda muy bien porque es un poco festiva y latina y la gente se pone a bailar. “Ídolos” también funciona muy bien, y bueno, de repente hay sorpresas con otras canciones. Pero normalmente “Erosión” y “Es natural”, por ahora, suelen ser un poco los hits, digamos.

Yo creo que en el directo es donde se ven nuestros caretos y se nos ve a nosotros sintiendo la música que estamos haciendo juntos y, como te decía al principio, como en el fondo intentamos que las cosas salgan de la manera más natural posible, pues yo creo que eso la gente lo ve, lo comparte, lo siente y lo interioriza. Eso cada vez lo notamos más, sobre todo cuando tocamos en Madrid que es donde estamos haciendo más público. En España aún nos queda trabajo en el resto de la península, pero en Madrid ya vas viendo más cada vez a la gente que va a los conciertos y se pone nerviosa, o con mucha energía y cantando las canciones. Algunas niñas incluso histéricas y todo, y eso da gusto verlo en la gente.

Ahora mismo están saliendo a la luz muchísimos grupos de música en Madrid, sobre todo del rollo garage pero también de muchos otros estilos. Vosotros sonáis y tenéis algo distinto al resto, ¿a qué creéis que se debe esto?

Pues eso lo he pensado bastante porque es una pregunta que me han hecho mucho y yo lo que creo es que a lo mejor somos diferentes en el panorama musical que hay ahora mismo. Creo que hace unos años en España sí que se estaban haciendo cosas como las que hacemos nosotros y, de hecho, hay ciertas personas, a lo mejor como Xoel López, que pueden hacer cosas parecidas. Pero nosotros nos diferenciamos así porque, como te he dicho antes, nuestras influencias o la música que hacemos se basa en esta pequeña comunidad de amigos de la que te hablo, es como que nosotros hemos sido un poco reacios a salir de nuestro círculo y como ya teníamos todo un poco cerca con nuestros amigos músicos y las distintas bandas, pues nos hemos quedado entre nosotros. Y así es como yo creo que se ha cosechado ese sonido tan propio, porque no hemos querido basarnos en nada establecido o en algún grupo que estuviese haciéndolo bien en ese momento. Es como que hemos tirado por lo que nos llamaba y da la casualidad de que la gente lo recibe bien, porque también puede pasarte que tú haces lo que te llama o lo que te pide el alma y al final nadie te entiende, que eso le pasa a mogollón de artistas. Nosotros hemos tenido la suerte de que hay gente que lo está entendiendo.

Habéis ganado la Batalla de las Bandas organizada por Radio 3 en la Monkey Week, ¿qué tal fue la experiencia?

Fue una experiencia genial. Fuimos ahí con muchas ganas porque teníamos dos conciertos que hacer y luego la batalla de bandas; entonces teníamos bastante curro y queríamos que nos saliese bien. Estamos muy contentos porque el concierto que dimos por la noche en la sala fue súper bien, había un montón de gente, y al día siguiente hicimos otro concierto en la plaza, más de día y con niños y padres por ahí, y funcionó súper bien también. Fue un contraste muy grande porque la noche anterior estaba todo el mundo, pues imagínate, con el ambiente nocturno… y al día siguiente un ambiente mucho más de un día de Sol y en ambos bolos nos defendimos muy bien y salimos muy contentos después. Luego para rematar la jugada participamos en la batalla de bandas, a la que fuimos una mañana sin tener tampoco la ambición de ganarla. Simplemente fue un “vamos a participar aquí y si cae pues cae” y nada, la verdad es que sacamos un temita en formato acústico y natural. Ahí estaba Carmona que le gusta mucho lo que hacemos, de Radio 3, y al final nos acabaron dando el premio a nosotros y a otros que se llaman Cómo vivir en el campo, porque era un premio compartido y nada, ¡nos pusimos muy contentos! Nos dieron una botella de anís y estuvimos ahí a las 10 de la mañana, imagínate como acabamos [Risas]. Al final, yo que no lo pensaba así, ha dado mucha bolilla lo de que hemos ganado la batalla de bandas y oye, nos sirvió para algo guay.

“Monzón” es una carta de presentación perfecta para enseñar un poco a dónde queremos ir y de dónde venimos.

También tuvisteis la oportunidad de ir al Sonorama Ribera este verano. ¿Qué sabor de boca os ha dejado vuestro paso por este festival?

Eso fue un poco más agridulce porque en el Sonorama nos tocó tocar como en la fiesta de inauguración en el camping y era un buen escenario, pero lo que pasa es que empezó a llover muchísimo y hubo un montón de complicaciones técnicas: que si se apagaban los amplis, que si se encendían… fue un concierto un poco caótico. Al final lo sacamos, toreamos y lo hicimos como pudimos, pero hay conciertos de los que sales más contentos y de otros pues no tanto. En este salimos con la sensación de que podríamos haberlo hecho mucho mejor, pero bueno, tampoco nos importó demasiado, nos lo pasamos muy bien en el Sonorama. Conocimos a muchos grupos y conocimos gente también del mundo musical, así que muy bien.

Por último, ¿qué planes de futuro tiene Club del Río para el próximo año?

Estamos justo ahora acabando la gira GPS, por la que hemos hecho un montón de conciertos por España, y es la primera vez que salimos de Madrid de gira. Nos queda este fin de semana para tocar en Toledo, y ya con eso la cerramos. También tenemos preparados algunos temas nuevos muy guays que saldrán a la luz más adelante y que grabaremos para el próximo disco.

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