THEE OH SEES

Siempre es complicado introducir un grupo e intentar animar a la gente a que le dé una oportunidad, más si empezamos hablando de un disco cualquiera de su discografía en lugar de coger uno de sus trabajos más emblemáticos. Sin embargo, hay bandas que tienen la suerte o la gracia suficientes como para no haber sacado ningún disco desechable en su carrera, a pesar de haber tenido sus altibajos. Pero, ¿quién no iba a tener altibajos lanzando como mínimo un disco anual durante nueve años consecutivos?

El caso es que hoy no vamos a hablar precisamente de un disco cualquiera ni de un momento de bajón, pues con “Mutilator Defeated At Last” Thee Oh Sees consiguen remontar el vuelo, sacudirse las astillas que dejó aquel “Drop”, y ofrecernos otro trabajo para enmarcar dentro de su ya extensa carrera, compuesta por nada más y nada menos que diez discos de estudio en los cuales han tenido tiempo de sobra para dar rienda suelta a una serie de inquietudes musicales que parecen confluir aquí.

Procedentes de San Francisco, la cuna del garage, Thee Oh Sees llevan desde 2006 entregando trabajos muy notables, habiéndose convertido a día de hoy en uno de los mayores referentes a los que mirar dentro del garage-rock y habiendo sido reconocidos como uno de los grupos más influyentes de gente como nuestro querido Ty Segall (aprovechamos la mínima para mencionarle). De hecho, seguramente Thee Oh Sees no sean tan diferentes de este. Quizás tengan una mayor dosis de rabia incontenida, combinada con un acelerador que pisan sin miedo, adentrándose en recorridos vertiginosos de guitarras afiladas y curvas peligrosas de las que siempre consiguen salir victoriosos. Sus atmósferas son más caóticas y sus melodías están más embarradas por las capas de distorsión de sus guitarras, pero nunca llegan a soltar el volante ni a perderse en sí mismos.

thee-oh-sees-mutilator-defeated-at-last-2

[pullquote]Thee Oh Sees vuelven a hacer gala de rabia incontenida combinada con un acelerador que pisan sin miedo, adentrándose en recorridos vertiginosos de guitarras afiladas y curvas peligrosas de las que siempre consiguen salir victoriosos.[/pullquote]

Estas características se encuentran presentes en “Mutilator Defeated At Last”, como no podría ser de otra manera, o de lo contrario no estaríamos hablando de Thee Oh Sees. Sin embargo, sí encontramos alguna que otra novedad como la incorporación de una segunda batería o un mayor número de cambios de ritmo en una misma canción. Esto se deja ver ya en “Web”, de ritmo calmado e hipnótico al principio, absorbiendo al oyente poco a poco hasta pegar un volantazo con el que lo capturan definitivamente.  La batería domina el tema con un juego de baquetas sublime mientras la melodía repta sigilosamente a través del mástil, para acabar levantándose y cargando con todo contra el oyente. Withered Hand” entra con un bajo lento e inquietante, junto a una atmósfera lisérgica que no tarda en hacer estallar una tormenta de guitarras terriblemente afiladas, agresivas, a veces disonantes, sin dejar ni un segundo de respiro hasta llegar al final. En “Poor Queen” nos movemos hacia terrenos más pop con un bajo que le da un toque psicodélico y una melodía de voz mucho más distinguida, mientras que “Turned Out Light” salta al rock puro, a esas canciones en las que los riffs son lo más importante y el punteo se intercala con guitarrazos sin florituras, llenos de crudeza.

[pullquote]Los riffs afilados, los solos tensados hasta el punto de romperse y volver a girar sobre sí mismos, las canciones urgentes y el garage siguen ahí, sólo que en “Mutilator Defeated At Last” ganan músculo gracias a las dos baterías y evitan saturar mediante la inclusión de cortes en los que prima la psicodelia y las melodías más limpias y definidas.[/pullquote]

Lupine Ossuary” se construye en base a un riff muy machacón sobre el que se desarrollan solos prácticamente improvisados con el toque clásico de John Dwyer (cabecilla del grupo), que suelta notas como le parece y donde le parece, hasta finalizar su jam con un corte abrupto a lo largo del mástil. Garage, psicodelia e incluso retazos de stoner se dan la mano aquí para confluir en el corte más pesado del disco.

Sin embargo, es en “Sticky Hulks” donde Thee Oh Sees desarrollan su lado más psicodélico, a lo largo de un medio tempo en el que las jams de guitarra se intercalan con una melodía a cargo de los teclados, la batería marca el ritmo y la voz nos encamina más hacia el típico desierto árido bajo un Sol que más que abrigar, pica, en lugar de transportarnos a la vertiente más alegre de la psicodelia. Canciones perfectas para días anodinos y sin gracia, para sobrellevar una rutina que te pide tirarte a la cama y desconectar en lugar de seguir trabajando. Y qué bien lo hacen Thee Oh Sees aquí. Y qué bien continúan en “Holy Smoke”, una pieza instrumental más limpia, con unos arpegios mucho más transparentes, muy breve, casi de transición, con la que Dwyer y los suyos aportan una variedad estilística poco común en sus últimos trabajos, haciéndolo más rico y heterogéneo.

[pullquote]Thee Oh Sees consiguen remontar el vuelo, sacudirse las astillas que dejó aquel “Drop”, y ofrecernos otro trabajo para enmarcar dentro de su ya extensa carrera. Han tenido tiempo de sobra para dar rienda suelta a una serie de inquietudes musicales que parecen confluir aquí.[/pullquote]

Pero no todo lo que queda de disco va a tirar por esta senda, pues con “Rogue Planet” retomamos por última vez la vertiente más cañera y directa del grupo, un tema con un riff muy violento acentuado por las dos baterías. Canciones como esta ahora suenan con más cuerpo que nunca, las guitarras tienen mucho músculo y la voz le da la garra necesaria para que todos queramos corear. Como broche final, nos dejan con “Palace Doctor”, otro tema mucho más relajado, más cercano a King Gizzard que a Ty Segall (aunque hayan sido estos dos quienes hayan bebido de Thee Oh Sees en realidad), con esa psicodelia tan de andar por casa característica de los australianos, desarrollada casi por inercia, como el movimiento de las nubes por el viento, sólo que Dwyer no es una simple ráfaga, es un huracán, resultándole imposible despedirse sin dejarnos uno de sus maravillosos solos con los que llevar al límite el tema más calmado.

Thee Oh Sees encontraron su sonido hace mucho, pero no contentos con pulirlo, siguen intentando sacarle partido y probar cosas nuevas con la maestría que la experiencia y el buen hacer les ha dado. Los riffs afilados, los solos tensados hasta el punto de romperse y volver a girar sobre sí mismos, las canciones urgentes y el garage siguen ahí, sólo que aquí ganan músculo gracias a las dos baterías y evitan saturar mediante la inclusión de cortes en los que prima la psicodelia y las melodías más limpias y definidas. Qué les deparará a Dwyer y los suyos a partir de ahora sólo lo saben ellos, pero mientras nos sigan entregando trabajos tan notables, estaremos encantados de disfrutarlos.

Thee Oh Sees – Mutilator Defeated At Last
like

  • La variedad en el sonido y el saber cuándo bajar las revoluciones.
  • Al contrario que otros grupos del género, Thee Oh Sees tienen un sonido muy característico que saben mantener.
  • Demuestran una vez más que aún tienen cuerda para rato.

dislike

  • Normalmente, la voz suele estar demasiado en segundo plano.
  • Su sonido tan característico también conlleva que o te encanten o los odies.
  • Todavía podrían haberle sacado más provecho a las dos baterías en alguna ocasión.

PÁGINA DE ARTISTA

THEE OH SEES

8.1

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115 Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

“Mutilator Defeated At Last” es el trabajo con el que Thee Oh Sees se examinan en 2015. A pesar del pequeño bache que pegaron con “Drop”, su anterior lanzamiento, esta vez aprueban con nota, añadiendo a sus habituales canciones aceleradas y garageras otras de corte más psicodélico y sonido limpio. Y que sigan así de imparables.