FOO FIGHTERS

La música es una de las mejores cosas que hay en la vida. Esto es algo en lo que estamos de acuerdo la inmensa mayoría. Te puede gustar más, te puede gustar menos y te puedes considerar más o menos melómano, pero la música es algo que nos acompaña cada día, tanto voluntaria como involuntariamente, ya que está en todas partes. La variedad es infinita y es cosa de cada uno encontrar aquello con lo que se siente más afín, canciones que le llenen más y grupos que conformen la banda sonora de su vida.

Estamos de acuerdo entonces en que la música está hecha para disfrutar, para divertirse y para ser feliz, y eso es en última instancia lo que debe buscar un músico al componer. Evidentemente esto no se aplica de la misma forma a un grupo como a Dead Ghosts que a otro como Radiohead, pero oye, cada uno es responsable de los berenjenales en los que se mete. Y si hay un grupo que pasa de complicarse la vida en exceso, que quieren pasárselo bien y que adoran la música como muy pocos, esos son los Foo Fighters.

Foo Fighters es uno de los pocos grupos de rock que a día de hoy consiguen seguir llenando estadios sin haber perdido el norte (hola, Muse) y que no sólo han mantenido un nivel más que notable a lo largo de sus trabajos, sino que han sabido dar pequeñas vueltas de tuerca y sobre todo han sabido ganarse el respeto y el cariño del público gracias a un líder tan carismático y tan simpático como es nuestro querido Dave Grohl.

[pullquote]“Saint Cecilia” es, según Dave Grohl, una manera de celebrar la música y de aportar un pequeño rayo de luz en los tiempos tan difíciles por los que mucha gente está pasando en el momento de su publicación.[/pullquote]

Dave Grohl tiene la gracia suficiente como para caer bien a cualquiera, es un tío tan endiabladamente enrollado que es imposible no entrar en su juego, pero además, es un amante nato de la música. Lo ha demostrado de mil maneras, ya sea tocando la batería en Nirvana o Queens Of The Stone Age, desgañitándose la voz en su propio grupo o montándose proyectos paralelos como fue aquel Sound City Players. Pero eso no lo ha sido todo. El colofón de una vida dedicada a este arte tan menospreciado actualmente ha venido con “Sonic Highways”. Y es que “Sonic Highways” es el punto en el que confluye todo el camino recorrido por Dave y los suyos hasta ahora. Un disco grabado e inspirado en diversas ciudades de Estados Unidos en las que se han realizado varios documentales sobre la historia de la música de cada ciudad. Esto ya lo sabéis de sobra (porque anda que no le gusta echarse flores al buen hombre, merecidamente, eso sí). “Sonic Highways” ha sido un trabajo muy extenso con una gira igual de exhaustiva que además ha contado con eventos inesperados como la fractura en la pierna que sufrió Dave en mitad de un concierto en junio.

[pullquote]Cinco pildorazos de rock puro con los que satisfacernos a todos a los que “Sonic Highways” nos supo a poco. Para ellos es una manera sana de quitarse de encima toda la responsabilidad y la carga que han llevado hasta ahora, volviendo a hacer música sin ninguna preocupación.[/pullquote]

A pesar de todo ello, el grupo está orgulloso y muy contento con todo lo que han conseguido, y es por eso que han decidido lanzar una pequeña golosina de la que os hablamos hoy, “Saint Cecilia”, un EP de cinco canciones a modo de epílogo para esta etapa en la carrera del grupo. Grabado en un hotel de Austin durante las dos semanas que pasaron allí por el festival de Austin City Limits, “Saint Cecilia” ha sido lanzado en su página web oficial para escuchar y descargar de manera gratuita, acompañado de una carta firmada por el propio Dave (que no tiene ningún desperdicio) en la que explica el porqué de este lanzamiento, que no es sino una manera de agradecer el apoyo de los fans, de ofrecer su apoyo también por las víctimas de París y una compensación por la consecuente cancelación de la gira europea. Pero sobre todo, según dice él, es una manera de celebrar la música (de ahí el título, Santa Cecilia es la patrona de la música) y de aportar un pequeño rayo de luz en los tiempos tan difíciles por los que mucha gente está pasando.

Para nosotros, son cinco pildorazos de rock puro con los que quitarnos el mal sabor de boca de la cancelación de la gira además de satisfacernos a todos a los que “Sonic Highways” (las canciones, los documentales son una auténtica maravilla) nos supo a poco. Para ellos, es una manera sana de quitarse de encima toda la responsabilidad y la carga que han llevado hasta ahora, volviendo a hacer música sin ninguna preocupación, además de una oportunidad perfecta para cerrar el ciclo.

Es bastante obvio que aquí no vamos a encontrar nada nuevo. Ni lo necesitamos. Si hay algo que los Foo hacen como nadie, son canciones como la que abre este EP, “Saint Cecilia”, en las que el grupo nos ofrece lo mejor de sí mismos, guitarrazos con mucha garra, melodías con un alma terriblemente pop y unas letras cargadas de buen rollo y esperanza con las que levantarnos el ánimo. Dudo que haya alguien capaz de resistirse a ese “I know no matter what I say days will come and go, no matter what I say, nothing’s set in stone, no matter what I say, days go by”.

Con semejante petardazo de salida, ya conquistan a cualquiera. Pero no se quedan ahí, puesto que en “Sean” pisan fuerte el acelerador ofreciéndonos un tema muy en su línea más clásica, rock puro sin ningún tipo de parafernalia, mientras que en “Savior Breath” sacan su lado más punk al estilo de temas como “White Limo”, riffs con muy mala leche, solos a toda pastilla y Dave rasgando la voz al más puro estilo Motörhead.

[pullquote]“Saint Cecilia” nace de la necesidad de volver a hacer música sin pretensiones, de capturar un momento de júbilo y regalarlo a los fans como agradecimiento por el apoyo; para acabar convirtiéndose en una pequeña esperanza para las catástrofes del día a día. Lo único que cabe es dar las gracias una vez más y desearle larga vida a los Foo Fighters. Y que viva la música.[/pullquote]

No todo son ramalazos eléctricos, pues también hay un pequeño hueco para la guitarra acústica y el piano aquí en la fantástica “Iron Rooster”, con la que consiguen una atmósfera que no sacaban a relucir casi desde aquel segundo disco acústico de “In Your Honor”. Aquí Dave nos cuenta lo fuerte que te vuelven las situaciones difíciles y la experiencia (“I’m an iron rooster, cold and still, irregular sculpture, held against my will”) y nos anima a vivir como queramos a pesar de todo lo malo (Have you ever been young enough to feel what you wanted to feel? Take back those years for something real”).

Para cerrar el EP tenemos “The Neverending Sigh”, un corte que llevaba veinte años descolgado, en el que vuelven a sacar a relucir su capacidad para componer riffs demoledores, con cambios de ritmo que dan mucha fuerza al tema y un estribillo potentorro y efectivo (“The wish is drawn inside, the neverending sigh, no one lets everyone in, no one lets everyone in, my exit, no exit, no one lets everyone in”), dejándonos con los típicos desgarros de la voz de Dave que dan paso a los solos de Chris Shiflett, siempre en plena forma.

“Saint Cecilia” nace de la necesidad de volver a hacer música sin pretensiones, de capturar un momento de júbilo y regalarlo a los fans como agradecimiento por el apoyo; para acabar convirtiéndose en una pequeña esperanza para las catástrofes del día a día. Las canciones al final son sólo eso, canciones, pero están tan cargadas de buena intención que, ¿quién soy yo para ponerles acaso alguna pega? Lo único que cabe es dar las gracias una vez más y desearle larga vida a los Foo Fighters. Y que viva la música.

Foo Fighters – Saint Cecilia EP

  • Un detalle genial, bonito e inesperado por parte del grupo. Se hacen querer.
  • Poder saciar las ganas de más con las que nos quedamos muchos en “Sonic Highways”.
  • Pocos grupos transmiten tan buen rollo y la sensación de disfrutar como un enano con lo que haces.

  • Lo mismo de siempre en realidad, la innovación es cero… ¿Pero quién la necesita?
  • Por pedir, que hubieran sido más canciones.

PÁGINA DE ARTISTA

 

Después de meses llenos de trabajo, viajes, cámaras, conciertos y miles de anécdotas, Foo Fighters regalan a los fans un EP de cinco canciones con las que ponen fin a un ciclo de la mejor manera posible: haciendo rock and roll. Una forma de agradecer a los fans todo este tiempo y de dar su apoyo a las víctimas de los atentados de París.