FLOATING POINTS

Floating Points es el proyecto musical del natural de Manchester Sam Shepherd. Sam es una persona más que polifacética, pues comenzó a componer música mientras estudiaba medicina, para obtener la especialidad de neurocirujano. Quizá ese conocimiento del sistema nervioso y neuronal humano le permite saber como nadie cómo estimularlo por medio de la música; o quizá simplemente desempeña dos facetas completamente diferentes de sí mismo, pero sus creaciones entre el rock progresivo, la electrónica alternativa, el dream pop, el world o la música ambiental consiguen una conexión directa con los sentidos. “Elaenia”, un álbum puramente instrumental, es uno de esos discos que merecen ser escuchados en soledad, tumbado en la cama y sin estar haciendo ninguna otra cosa.

Pero vayamos a las influencias de las que Floating Points ha absorbido matices para llegar a dar forma a este álbum de debut. Lo primero que se me vino a la cabeza cuando lo escuché por primera vez fue, salvando las distancias, el “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd. De él se encuentran determinados elementos del rock progresivo como la evolución de algunos de los temas a partir de lo que ocurre en la batería. También la forma en la que se produce el uso de algunos teclados electrónicos puede llegar a ver una clara referencia en que probablemente sea la banda de rock progresivo más grande de la historia.

En la fusión de la música electrónica, la ambiental y la new age hay elementos que recuerdan al compositor francés Jean Michel Jarre, especialmente al trabajo considerado como su obra maestra, “Oxygene”. De él, además de la propia manera de configurar la música con ritmos que son tocados de forma analógica, y no sampleados ni loopeados, se toman los sintetizadores analógicos, y esa sensación de música electrónica grabada en un estudio casero que, bien hecha, suena a las mil maravillas. Además, no sólo se empapa de la música electrónica más clásica, sino también de las nuevas tendencias de la atonalidad electrónica, viniéndome a la mente el “Syro” de Aphex Twin, uno de los más recientes y mejores álbumes del género. También hay tiempo para sintetizadores que nos llevan al techno de finales de los 80 y principios de los 90, y que perfectamente podrían pertenecer a Soft Cell, o en un plano más experimental, a Four Tet. Por último, en ciertos momentos del disco cobra mucha importancia la influencia de la new age, que nos hace pensar que podríamos estar escuchando a Enya, a Vangelis o a Air…

[pullquote]En la fusión de la música electrónica, la ambiental y la new age hay elementos que recuerdan al compositor francés Jean Michel Jarre, pero también hay cabida para electrónica más reciente como Aphex Twin, el techno de finales de los 80 y principios de los 90 de Soft Cell o Four Tet e incluso la new age, que nos hace pensar que podríamos estar escuchando a Enya, a Vangelis o a Air.[/pullquote]

Abre el álbum “Nespole”, un tema muy en la línea de la electrónica de nuevas tendencias, cercana al acid techno y al techno ambiental. Una base intermitente da forma a una pieza con nombre de fruta en la que de manera progresiva van superponiéndose diferentes juegos de instrumentos y voces sintetizadas, con timbres que van desde los synths más clásicos hasta los vientos más orquestales, esto último con una melodía que parece extraída de un instrumento situado a medio camino entre un clarinete y un oboe.

A continuación, y en forma de sonata contemporánea, llega “Silhouettes I, II & III”. Si en el tema anterior nos hallábamos sumergidos en los sonidos más recientes y experimentales, en esta ocasión se hace un majestuoso viaje en el tiempo para adoptar elementos del rock progresivo más clásico, aunque siempre con una esencia minimalista despojada de cualquier sobrecarga barroca. En ciertos momentos, con la batería como protagonista para delimitar el nexo entre las tres partes, hay ciertos aires que evocan al jazz. En esta ocasión, los cimientos del tema están puestos por una batería convencional. Los teclados y coros distorsionados cercanos al dream pop se erigen como protagonistas en lo que podríamos llamar “Silhouettes I”. El relevo tras un interludio de percusión lo tomarán unas secciones de cuerda cuidadas al detalle en la segunda parte, y como en toda sonata clásica, después de la presentación de los dos temas principales, y tras un nuevo alarde de la percusión, volvemos en la tercera a la recuperación de células musicales de las dos partes anteriores tanto a nivel melódico como a nivel instrumental para concluir con una cadencia imperfecta que le da un majestuoso broche final.

[pullquote]Las creaciones de Sam Shepherd oscilan entre el rock progresivo, la electrónica alternativa, el dream pop, el world o la música ambiental, consiguiendo una conexión directa con los sentidos.[/pullquote]

Cambiamos absolutamente de registro con “Elaenia”, una creación de música ambiental que lleva por título el nombre de un ave. Todo es tranquilidad y relajación, como si de la banda sonora de un balneario se tratase, a pesar de que algunas disonancias y distorsiones ponen en tensión al cerebro en una armonía por lo demás situada en una perfección al más puro estilo neoclásico. Floating Points no nos deja acomodarnos en ningún momento con dos temas de sonido similar, y cambiamos radicalmente de nuevo con “Argenté”, con elementos del techno más experimental, basado en teclados de timbre similar al de las bandas de technopop de finales de los 80, pero con una esencia progresiva propia de géneros más cercanos al rock y a la psicodelia. Crece poco a poco en intensidad hasta desembocar en “Thin Air”, que aunque mantiene elementos del corte anterior como los teclados, los muestra mucho más difuminados entre sonidos naturales, y en un plano más minimalista y atonal que “Argenté”.

Después de dos cortes mucho más agitados, retornamos al sonido ambiental hermanado con el chill out de “For Marmish”, con una base realizada a partir de teclados algo sintetizados y distorsionados, sobre la cual se mueven diferentes tipos de percusiones y teclados con timbres que van desde las cuerdas hasta xilófonos o triángulos. En cierto modo, esta pieza parece en algunos momentos dar pie a improvisaciones instrumentales propias del jazz. Peroration Six” supone el punto final. En esta ocasión, y a diferencia del suave corte anterior, las distorsiones y las armonías no convencionales toman protagonismo para dotar al tema de fuerza. La batería o el bajo eléctrico marcan una base que da lugar a una amplia progresión instrumental marcada por la tensión que transmite, que crece en intensidad, y que concluye de golpe, como si alguien hubiese quitado el enchufe para acabar con ella súbitamente. No podía terminar de otra manera. “Elaenia” es un disco rompedor, con los fallos y virtudes de un novato que puede llegar muy lejos en el género si sigue dejando que influencias tan diferentes como el clasicismo, el rock progresivo, o las nuevas tendencias de la electrónica más transgresiva le acompañen en sus composiciones; y un final como éste lo demuestra.

Floating Points – Elaenia

  • “Silhouettes I, II & III” es una perfecta sonata que combina elementos clásicos, progresivos y rupturistas a partes iguales.
  • El hecho de que cada canción cambie radicalmente de registro respecto a la anterior evita al álbum caer en la monotonía que a veces invade a los álbumes que abusan del ambient rock.
  • La parte más techno, con “Argenté” y “Thin Air”.

  • El tema que da título al disco se alarga demasiado, y a diferencia de otros cortes, acaba por repetir elementos varias veces.
  • La introducción de guitarras eléctricas al igual que hacen otros DJs como Kavinsky hubiese dotado de una mayor perfección a los temas más cercanos al rock progresivo.

PÁGINA DE ARTISTA

8.2

 

“Elaenia”, el debut de Floating Points, es un álbum innovador a la par que clásico, y que viene a rescatar elementos del rock progresivo y del chill out a la vez que nos ofrece otros puntos absolutamente rompedores como la presentación de una sonata electrónica.