BELAKO

Tenemos la sensación de que nuestro primer disco no representa el sonido que queríamos transmitir debido a que no pudimos, apenas tuvimos libertad de hacer lo que queríamos“. Así nos definió Cris en nuestra entrevista con ella la razón de cambio que Belako experimentaría un año después de “Eurie”. Suena bien, ya lo dijimos, con tintes de noise y post-punk salvaje que nos saca la fiera que guardamos dentro. No por ello iban a seguir en la tesitura de no comprender en temas que les incumbía como grupo y es que, de una manera o de otra, un agente ajeno a ellos se encargaba de la dirección del grupo de Munguía.

Hartos de no tenerlos en cuenta bajo ninguna circunstancia por ser más pequeños (pero muy bien curtidos en el género donde se sumergen), crearán Belako Records como solución a esta falta de acuerdo y, por consiguiente, la autogestión. No sin antes lanzar al mercado dos EPs que valoraremos en El Quinto Beatle por separado: Bele Beltzak Baino Ez” y “AAAA!!!!”.

En este caso, hablaremos de “Bele Beltzak Baino Ez“. Este proyecto, que consta de cuatro canciones (tres y un interludio que hace de puente), ha sido producido por James Morgan y por Josu, el mismo guitarrista de la banda, el mismo que confesó en su momento que le encanta ‘juguetear con las máquinas y probar cosillas nuevas’. Un trabajo que se ha llevado a cabo en un estudio de grabación, y del tirón. Su tarea consistió en grabar en directo las cuatro pistas y luego maquetarlas como bien pudieron, y el resultado apuesta por un oscurecimiento de guitarras y teclados que obran con facilidad su papel de sintetizadores. Aún fieles al post-punk, se mueven por un terreno más desconocido, por una electrónica delicada y puntillista, al puro estilo New Order, o en su menor medida, a My Bloody Valentine.

[pullquote]El resultado apuesta por un oscurecimiento de guitarras y teclados que obran con facilidad su papel de sintetizadores. Aún fieles al post-punk, se mueven por un terreno más desconocido, por una electrónica delicada y puntillista, al puro estilo New Order, o en su menor medida, a My Bloody Valentine.[/pullquote]

El EP comienza con una atractiva mezcolanza de electrónica y acordes sucios a la eléctrica a la que nos tienen acostumbrados, titulada Mum“. Buena parte del minutaje de la pista destaca por su empleo minimalista de los sintetizadores, no sin antes arrancar con un comienzo orgánico y etéreo, que refleja el comienzo en el estudio. A partir del minuto 3, una trascendencia de guitarras y voces femeninas enfurecidas ofrecen el toque último de experimentación hasta un final que se debilita con los últimos acordes. La batería sutil de Lander sigue un ritmo que incluso sensual, nos hace contonear la melodía cantada por Cris. De los cuatro temas de este EP, resulta ser el más accesible, y sobre todo, el más novedoso estilísticamente a nivel general de su repertorio. Si hay un propósito que han querido cumplir los jóvenes del barrio de Belako, es el de oscurecer su sonido, llenar de luto sus voces y cubrir con gritos mensajes todavía más melancólicos. Nos recuerdan a unos Joy Division en su época más sombría, y en el desarrollo de Crime, me gustaría hablar del pequeño homenaje a The Prodigy con los pequeños toques de sintetizadores entre acordes de guitarra y baquetas en un presto constante. En ella se contempla desorden rítmico, rasgaduras por doquier y un espíritu joven con ganas de asaltar unos grandes almacenes. Esta, en cambio, no sigue una línea de evolución estilística frente a “Eurie”, pero algunas veces nos planteamos si es realmente necesario oscilar cuando estos chavales penetran de manera natural y sin filtros en nuestros oídos.

[pullquote] Este EP sin duda ha mostrado una faceta muchísimo más tenebrosa de Belako. Saben crear atmósferas, todo es intimismo y soledad, sin mucho ornamento.[/pullquote]

No es que ” sea de primeras muy llamativa. A decir verdad, su título carece de gancho. ¿Por qué habrán querido llamarla así? Todavía no lo sé, pero en estos casos, lo mejor será quedarme con la experiencia sonora que me ha brindado esta pista-puente entre “Crime” y su sucesora, una mera continuidad a esta introducción que bien podrían haber titulado ‘interludio’. Y ha sido un tanto escalofriante. Los interludios siempre intrigan, porque no sabes si es un corte literal de la siguiente pista o, al contrario, una muestra musical aparte de una supuesta siguiente canción que hará que tus oídos salten de sobremanera y disminuya tu esperanza de vida auditiva. En este caso, sólo se trata de un corte que introduce “Bele Beltzak” o, traducido del euskera, ‘cuervos negros’, lo que aparentemente actúa como guiño al barrio donde ensayaban, así como a su propio nombre. Amantes de su etimología, no fallan en su transcripción musical: nuevamente los bajos actúan sin piedad en octavas gravísimas y una mezcla extraña de guitarreo furioso al principio y, al final, un momento de electrónica ambiental sumado a los acordes del piano y la lluvia contextual.

Les ha gustado toquetear. Tanto que no saben siquiera a qué nivel por encima de su debut se encuentra esta pequeña muestra a lo que será su segundo álbum de estudio. Este EP sin duda ha mostrado una faceta muchísimo más tenebrosa de Belako. Saben crear atmósferas, todo es intimismo y soledad, sin mucho ornamento. Para lo que a unos es ruido, para otros es una progresión in crescendo hasta el final, pero supondré que este debate ya se habrá dado más de una vez en cuanto a lo que significa el género punk y sus derivados y sucedáneos. Lo que sí es cierto es que no recuerdan a nadie en especial: no han pretendido ser copias íntegras de un grupo, sino que han sabido integrar la influencia al sonido, a la combinación de guitarras, bajos, teclados y alaridos femeninos.

Belako – Bele Beltzak Baino Ez

  • Haber encontrado lo mejor de sí mismos en solamente cuatro canciones. Bueno, tres y un interludio.
  • La ingeniosa experimentación en su sonido post-punk con la electrónica minimalista y logradamente ambiental, respectivamente en “Mum” y “Bele Beltzak”.
  • Belako logran canalizar de manera homogénea la oscuridad y degradación en su sonido, conseguido gracias a una trabajada producción.

  • Que esto sea sólo un EP.
  • La fusión de estilos parece estar marcada por una línea férrea cuando podría fluir con más naturalidad.

PÁGINA DE ARTISTA

7.7

 

Belako se incorporan a la escena musical después de un año redondo tras “Eurie”, su debut. Y desde aquí elogiamos la labor de experimentación, el empleo de sus influencias post-punk y su correspondiente fusión con la electrónica más oscura en un prometedor EP que bien esperamos que sea un modelo a seguir para su siguiente largo.