LOS BENGALA

Con la misma garra y fiereza que un tigre de bengala asalta a su presa, el grupo zaragozano Los Bengala nos abordan con la salvaje sonoridad de Incluso Festivos, su debut discográfico. Formado únicamente por Guillermo Sinnerman a la guitarra y Borja Téllez tras la batería, este dúo de garage rock se pone a la estela de otras formaciones de constitución minimalista como los populares The White Stripes o The Black Keys. Influencias  a las que se suman el trío norteamericano The Gories y el grupo sueco The Hives, los cuales parecen un importante referente estilístico para estos maños en la cimentación de este nuevo proyecto, el cual surge como aventura paralela a The Faith Keepers, la banda de la capital aragonesa de la que forman parte ambos miembros.

Autoproducido y editado por Wild Lion, sello de la banda, y Dirty Water Records, este LP nos introduce en un imaginario visual y sonoro selvático, una idea a la que contribuye, en primera instancia, el nombre del conjunto, a la que le sigue el diseño de la portada e incluso los ritmos tribales contenidos en el álbum. Un trabajo frenético, salvaje, sencillo, directo y visceral, grabado sin artificios en lo que pretende reflejar el ímpetu y vigor natural de la banda. Apenas media hora de canciones que raramente sobrepasan los 3 minutos. Diez cortes desenfrenados, con ritmos fuertes y poderosos, crudos riffs de guitarras distorsionadas y baterías frenéticas que nos introducen en el marco combativo de la sabana.

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[pullquote]Frenético, salvaje, sencillo, directo y visceral, grabado sin artificios en lo que pretende reflejar el ímpetu y vigor natural de Los Bengala. Apenas media hora de canciones que raramente sobrepasan los 3 minutos.[/pullquote]

En lo que a la parte lírica respecta, encontramos letras sencillas, escuetas y divertidas que el dúo interpreta al unísono en la mayor parte del álbum. Rugidos en tono jocoso que ayudan a exaltar la fuerza de la música, dejando en ocasiones el mensaje en un segundo plano a causa de la ininteligible dicción. No obstante, no es el mensaje lo fundamental del proyecto, sino la interpretación musical desenfadada de un repertorio creado fundamentalmente para el directo. Lejos de una propuesta para el deleite de nuestros oídos mientras nos regocijamos en el salón de nuestra casa, Los Bengala nos empujan a la pista de baile para saltar y sudar hasta la extenuación, así como corear, en la medida de lo posible, los estrepitosos versos de su propuesta. Un trabajo cuya idea capital no es otra que la de divertirse y divertir.

Comienza el elepé con La caza, una obertura tribal en clave instrumental que crece rápidamente en intensidad para generar el aludido ambiente salvaje. Un sonido que, junto con el título de la pieza, pone de manifiesto la naturaleza silvestre y felina que se desarrollará en los sucesivos cortes del álbum. Se inicia a continuación Sé a dónde voy, una canción de batería poderosa e insistente riff guitarrero que invita a agitar la cabeza intensamente mientras coreamos un estribillo que se introduce apresuradamente en nuestro pensamiento. Por su parte, “No hay amor sin dolor” proclama la vieja máxima del afligido o afligida que sufre en sus relaciones aunque, en esta ocasión, de forma inusitadamente canalla: “Se acabó, me da igual… me voy a hinchar de follar… de beber y fumar… así, pues sí, así, pues sí…”. Versos que son acompañados por una inocente y juguetona instrumentación que hacen de este uno de los cortes más divertidos del álbum. Al grito de “Un, dos, tres…” empieza “Jodidamente loco”. Un inusual tema de amor que no es que haga uso de un minimalismo lírico, sino que abusa insolentemente de él. Una canción que no hace más que repetir de manera insistente una pequeña frase que incluye el título de la canción, la cual supone una antítesis total a la grandilocuencia poética que elaboran otros grupos y artistas de tendencia genuinamente nerudiana.

[pullquote]Diez cortes desenfrenados, con ritmos fuertes y poderosos, crudos riffs de guitarras distorsionadas y baterías frenéticas que nos introducen en el marco combativo de la sabana.[/pullquote]

Recuperando los ritmos tribales del corte que abría el álbum, Los Bengala miran a las raíces del garage rock en Máquina infernal, donde recuperan uno de los temas más exitosos del subgénero en aquella primera oleada surgida en la segunda mitad de los años sesenta, “I Want Candy” de The Strangeloves, los cuales ya recogían este sonido tribal y una estética selvática en la edición del single aludido. No obstante, es la guitarra la que en esta ocasión tiene un mayor protagonismo al reproducir el famoso ostinato, mientras la batería asume un complejo ritmo que hace más dinámica la pieza. Una interpretación que parece recogida de la versión que a finales de los setenta hizo el conjunto británico The Count Bishops. Conviene matizar, sin embargo, que los zaragozanos no hacen una versión de “I Want Candy”, sino que sólo toman su pegadizo ritmo para acompañar a una nueva melodía y letra que critica el uso abusivo que se da al automóvil, así como el estresado ritmo de vida y el cinismo que actualmente embriaga nuestro día a día.

Una letra más trabajada y de tono serio se manifiesta en “65 días”. Acompañada con acordes de guitarra con potente reverb, estos nos introducen en una atmosfera tenebrosa, desasosegada, incierta. Una sensación ansiosa en consonancia con lo relatado. Las estrofas parecen seguir influidas por la música de los sesenta, evocando en cierto modo aquel “Paint It Black” que los Rolling Stones popularizaron en 1966. Una composición que difiere musical y líricamente de la línea estética definida en el resto del disco. Quizás la canción más comercial y aceptable para el público poco ducho en el garage. Si pensábamos que con la anterior Los Bengala ya se estaban desprendiendo de las garras y la piel rayada, en “Aaah” rugirán con más fuerza y agresividad que nunca. Una guitarra distorsionada con un eterno y terriblemente pegadizo riff en las estrofas dan paso a un estribillo violentamente salvaje y frenético que marcará el punto álgido en los conciertos para los adictos a los pogos más extraordinarios.

[pullquote]Lejos de una propuesta para el deleite de nuestros oídos mientras nos regocijamos en el salón de nuestra casa, Los Bengala nos empujan a la pista de baile para saltar y sudar hasta la extenuación, así como corear, en la medida de lo posible, los estrepitosos versos de su propuesta. Un trabajo cuya idea capital no es otra que la de divertirse y divertir.[/pullquote]

Ataco es la canción en la que el dúo se retrata, su carta de presentación. En ella se comparan sonoramente con el ataque del tigre de bengala, donde también tiene cabida la exaltación del ego, en lo que resulta una canción bailable de melodía y riff pegadizos. Para el arriba firmante se trata, sin duda, del tema más divertido del álbum: “Ataco, ataco, ataco al frente, con ferocidad… con garras y dientes, mala leche y sin piedad… No tengo nunca suficiente, soy un animal… soy un puto fiera, soy un tigre de bengala…”.

Quizás uno de los temas más guitarreros del LP junto con “Sé a dónde voy” seaPerfect body, el único interpretado en inglés. Si bien no es el corte más destacado, sí que es reseñable el animoso puente impregnado, nuevamente, por ritmos tribales y unos coros elementales e ingenuos, casi espontáneos, a los que urge la necesidad de unirse como parte del rito festivo en la celebración de una noche de rock. Abran paso es el tema encargado de poner el punto y final al disco. Está compuesto por dos acordes como acompañamiento a una letra más bien escueta. Un interesante juego rítmico que alterna lo binario con lo ternario será el sutil elemento que rompa la monotonía lirico-musical de esta composición que no parece estar del todo inspirada. Un largo pasaje instrumental in crescendo y cada vez más acelerado, resultado de una acusada variación rítmica de lo que ha sido hasta entonces, concluye el tema y el álbum en lo que es toda una explosión de sonido y furia.

Los Bengala – Incluso Festivos
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  • Se trata de un debut potente, bien logrado.
  • El grupo zaragozano ostenta gran potencial. Habrá que estar pendientes de futuras publicaciones.
  • Música sin más pretensión que la de divertir.
  • Estribillos simples a dos voces que nos incitan a corear.

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  • La monótona reiteración textual y musical que encontramos en canciones como “Jodidamente loco” en el caso de la primera, y “Abran paso” por parte de la segunda.
  • “65 días” no se integra del todo bien en el desarrollo general del álbum. Difiere en mucho del resto del repertorio.
  • Su esencia de grupo de directo puede hacer monótona la simple escucha del álbum.

PÁGINA DE ARTISTA

LOS BENGALA

6.8

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Los Bengala debutan discográficamente con un álbum de garage rock frenético, sencillo, directo y visceral en el que todos sus elementos, desde los rasgueos de guitarra hasta los ritmos de la batería, pasando por las melodías y las letras, resultan realmente salvajes, cumpliendo el propósito general en la concepción del proyecto. Una buena colección de canciones concebida especialmente para su disfrute en directo.