LOW

Llevar veinte años de carrera, más de diez discos publicados y seguir despertando interés en el público es algo que solo unos pocos privilegiados son capaces de conseguir. Aunque quizás ‘privilegiado’ no sea el término más adecuado, puesto que puede sugerir una posición adquirida por azar o por suerte, y aunque la suerte siempre juega su papel en todo, hay dos componentes fundamentales y necesarios para mantenerse en vilo durante tanto tiempo: el talento y la constancia. El talento es algo innato, se tiene o no se tiene. Se puede tener más o se puede tener menos, y se puede desarrollar en mayor o menor medida, pero es algo que va con cada uno. La constancia consiste en el propio desarrollo de ese talento mediante el esfuerzo y la voluntad, el seguir siempre adelante sin importar las veces que tropieces o caigas en el intento. Pero eso no implica que haya que hacerlo con prisas. Ni tampoco quiere decir que por ir más despacio tengas menos talento. La cuestión siempre es hacer algo que te llene, y esperar a que la suerte se decante por un lado u otro de la moneda.

No sé si eso será lo que Low se propusieron desde un principio, pero más de dos décadas después de aquel magnífico debut titulado “I Could Live In Hope”, los de Minnesota siguen en un estado de salud que a muchos de su quinta les gustaría, y a muchos de las nuevas generaciones también, haciendo gala de ello en su álbum más reciente, “Ones And Sixes”, publicado en 2015 de la mano de Sub Pop Records.

Su propuesta sirve como una clara representación del slowcore, término que les viene como un guante. Sus canciones se desarrollan de manera pausada, las voces suenan suaves, casi como un susurro a veces, los tempos son lentos, los acompañamientos musicales se repiten y evolucionan de manera natural, alcanzando un clímax sonoro muy potente con un minimalismo instrumental muy destacable. Con esta pauta se mueven de maravilla entre diversos géneros como el pop, el rock o incluso el post-rock. A veces son como una canción de cuna, y otras son como un huracán. Pero siempre derrochan una delicadeza y una elegancia cuidadas al mínimo detalle.

[pullquote]Sus canciones se desarrollan de manera pausada, las voces suenan suaves, casi como un susurro a veces, los tempos son lentos, los acompañamientos musicales se repiten y evolucionan de manera natural, alcanzando un clímax sonoro muy potente con un minimalismo instrumental muy destacable.[/pullquote]

Estas citadas características se han mantenido como una constante a lo largo de su carrera, y “Ones And Sixes” no es la excepción, aunque sí introduce toques de electrónica poco frecuentes en sus canciones. “Gentle”, tema que abre el álbum, es un ejemplo de ello, con un reverb y una batería electrónica que junto al teclado crean una atmósfera fría, mecánica y constante, mientras los versos describen la indecisión de una pareja que ha discutido por intentar arreglar las cosas o marcharse sin más (“I’ll come here, come in place, feel my breath slipping away, it kills me with my mistake, I will listen what you say”). La tensión ya está creada y “No Comprende” la intensifica con un bajo muy machacón y una letra que continúa prácticamente desde donde lo deja el anterior tema (“You know you didn’t understand me, I didn’t say it was a problem, before you start to make assumtions, let’s try to cut to the solution”). El estribillo sube la intensidad al máximo y cuando parece que va a romper, vuelve al mismo sitio del comienzo. Así son las canciones de Low. Lentas, incómodas a veces, como caminar en un día de niebla que no te permite ver nada en el horizonte pero que, sin embargo, te protege de los peligros del mundo exterior.

Spanish Translation” cambia el tercio, la voz cobra el protagonismo junto a un piano que la acompaña, el ambiente se vuelve más cálido y acogedor, en el estribillo se pone épico con ese “All that I thought I knew then flew out the back of my head” tan irresistible, para que al final el piano nos arrope y nos devuelva la calma. “Congregation” vuelve a ponernos en tensión con una guitarra y un bajo que marcan el camino al unísono, mientras Mimi toma el protagonismo y hace gala de su espectacular voz en una crítica a la Iglesia (“Sometimes the congregations takes the other side, an inquisition of familiar lies, a grave distraction from a quiet rise”), manteniendo la tónica del disco y con una guitarra que le da un toque noise al final. Con “No End” vuelven al pop más alegre y brillante con un Sparhawk que canta a viva voz sobre el intento desesperado de recuperar a un amigo que ya no va a volver.

[pullquote]Su música no es para todo el mundo, ni quieren que así sea, pero si tienes un poco de paciencia, aquí encontrarás una manta con la que arroparte en las noches más frías de invierno. Después de dos décadas siguen demostrando en discos como este que todavía mantienen la sutileza, la elegancia y la belleza propias de sus comienzos.[/pullquote]

Into You” nos devuelve a una Mimi que a pesar de desplegar una voz brillante, no consigue elevar demasiado la canción, siendo bastante discreta y quedando en un segundo plano, más cuando justo después viene “What Part Of Me”, uno de los puntos álgidos del disco. Una canción cercana al dream pop con unos coros por parte de Mimi irresistibles, su voz solapada con la de Sparhawk, una melodía llena de alegría esta vez y un estribillo muy pegadizo. Tras este momentazo, tenemos dos piezas menores, “The Innocents”, que vuelve a sacar a relucir su clásico slowcore, retomando los ambientes electrónicos tan característicos de algunas de las piezas del disco y una guitarra muy Radiohead al final, y “Kid In The Corner”, un tema totalmente estático con una melodía sólida pero que tampoco destaca tanto. No es que esas dos piezas sean malas, es sólo que la recta final del disco es apabullante, primero con “Lies”, un baladón en el que nuestra veterana pareja vuelve a destacar con un juego de voces perfecto, una guitarra conmovedora y una batería que sabe ensalzar el estribillo hasta el punto exacto sin saturar.

Landslide” es la pieza más larga, rozando los diez minutos, en los que abre la guitarra de Sparhawk a los que pronto se añade su voz, llena de ira. Es el tema más enfadado e intenso del disco, la batería suena más potente que nunca, su entrada irrumpe como un trueno al que se le suma una guitarra cargada de distorsión, llevando el tema al límite. Sin embargo, esta tormenta sonora no tarda mucho en desvanecerse, los nubarrones se despejan y nos dejan ver el arcoíris, con una coda muy extensa que hipnotiza gracias una vez más a los coros por parte de Alan y Mimi.

[pullquote]En “Ones And Sixes” los instrumentos se intercalan con ambientes electrónicos minimalistas y los tempos lentos vuelven a brillar con unas melodías a la altura del mejor pop. Todo acaba fundiéndose para dar forma a un trabajo de calidad notable a la altura de los de Duluth.[/pullquote]

Para cerrar tenemos “DJ”, donde se vuelve a criticar la religión, haciendo hincapié en las generaciones anteriores que no han sabido cambiar su forma de pensar (“You want religion, you want assurance, a resurrection, some kind of purpose”). Un arpegio de guitarra y un acompañamiento de piano sirven de base para que las voces vuelvan a regalarnos estrofas preciosas con unos “ooh” que embellecen mucho el conjunto y un estribillo esta vez más minimalista. El final nos deja tan solo con los coros, la batería y detalles electrónicos muy sutiles que acaban desvaneciéndose.

Hay grupos a los que parece que uno está predispuesto a alabar antes siquiera de haber escuchado su trabajo, presuponiendo un mínimo de calidad que al final siempre se supera con creces. Low está entre ellos. Sin ser excesivamente populares, son queridos y adorados hasta la médula por sus fans. No es de extrañar, pues después de dos décadas siguen demostrando en discos como este que todavía mantienen la sutileza, la elegancia y la belleza propias de sus comienzos. Su música no es para todo el mundo, ni quieren que así sea, pero si tienes un poco de paciencia, aquí encontrarás una manta con la que arroparte en las noches más frías de invierno.

Low – Ones And Sixes

  • Las melodías y los juegos de voces.
  • La delicadeza que poseen, ninguna nota está fuera de su sitio.
  • Acierto en la inclusión de la electrónica. Las atmósferas que consiguen crear cuajan muy bien.
  • El ser capaces de seguir entregando trabajos tan notables después de tantos años.

  • Algunos temas flojean un poco.
  • No es un grupo para todo el mundo, hay gente que podría tildarlos de sosos o aburridos.
  • En general, el volumen del disco es muy alto, suerte que no es un grupo de death metal.

PÁGINA DE ARTISTA

8.2

 

Hace tiempo que Low encontraron su zona de confort y que demostraron todo de lo que eran capaces, y sin embargo, siguen empeñados en entregarnos trabajos de calidad como este “Ones And Sixes”, en el que los instrumentos se intercalan con ambientes electrónicos bien minimalistas y los tempos lentos vuelven a brillar con unas melodías a la altura del mejor pop.