De empezar a trastear con instrumentos siendo un niño a estar cuasi consolidado en la escena musical con 20 años y un proyecto en solitario hay un paso y muchas ganas, si no que se lo pregunten a Sen Senra. Si bien el panorama nacional no deja de sorprendernos, este chico no se queda atrás: con sólo 20 años ha formado parte de diversas bandas y, aunque desde la publicación de su debut en solitario han pasado unos escasos meses, el vigués parece haber aprovechado el tiempo, y con creces: ha conseguido que se le considere revolución en vez de ‘grupo emergente’ como cabría esperar, y su trabajo ha empezado a dar frutos desde el principio, pues ya ha tocado en reconocidos festivales y la aceptación ha sido tal que su corta pero exitosa trayectoria apunta a convertir la playa a la que nos traslada en un rincón al que estar siempre dispuestos a viajar.

Hemos charlado con Sen Senra y, además de contagiarnos de su carismática frescura, nos ha contado todo lo que os mostramos a continuación. ¿Convertirá Galicia en una nueva California a base de lo-fi, garage y surf?

Para empezar, ¿crees que tu estilo surfero ayuda a que la gente te escuche, aunque sólo sea por ver qué se trae entre manos ese tío con tanto rollo?

Pues… ¡no lo sé! Lo que sí que creo que influye porque llama la atención es la edad.

Antes de ser Sen Senra, estabas en otra banda: Demonhigh, ¿qué ocurrió para que apartaras ese proyecto y montaras uno diferente?

Lo de Demonhigh surgió porque en ese momento quería hacer un disco de rock and roll en español que me gustase, o sea, quería sacar algo como “Corazón Ardiente”, y lo hice. Luego cambié a Sen Senra porque lo que verdaderamente quería hacer era totalmente diferente: en inglés y tal, por lo que Demonhigh fue como el paso previo a montar algo yo solo y ahora Sen Senra es mi proyecto de vida.

¿Te sentías encasillado cantando en español? ¿El cambio al inglés va con miras a una mayor proyección internacional?

Puede ser, porque cuando componía en español la verdad es que tenía que tirar muchas cosas a la basura, no me gustaba como quedaba. Además, yo todo lo que escucho es en inglés, me gusta más como suena y me abre más campo que el castellano.

Yo no me considero dentro del estilo garajero, no hago garage en sí: hago música que se puede considerar garage porque está grabado en tres mañanas con 100 euros.

La textura y la frescura de tus canciones recuerdan irremediablemente a las de Mac DeMarco, con el que también compartes la faceta de multiinstrumentista. ¿Le consideras una influencia? ¿Qué grupos han influido en “Permanent Vacation”?

Lo de Mac DeMarco lo dice toda la gente pero creo que su disco y el mío son totalmente diferentes, sólo nos parecemos en el modo de trabajo. Y aunque Mac DeMarco me mola y lo he visto en directo varias veces, no es de lo que más escucho. No lo considero una influencia ni lo tomo como referente.

Como influencias del disco: los Growlers los machaqué mucho, Allah-Las también pero hay de todo… desde soul hasta jazz. Y realmente en el disco salió lo que tenía que salir.

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En relación con la pregunta anterior y para el que no lo sepa: al grabar el LP tú te has encargado de todo, es decir, has tocado todos los instrumentos en el estudio, ¿cómo va la experiencia con la banda en los conciertos?

Sí, del disco lo grabé todo yo menos el teclado que lo grabó Docampo.

Respecto a la banda: ellos son Cristian Docampo y Mauri Gastón. Llevamos juntos mucho tiempo, nos conocimos en el instituto. Yo dejé el instituto para grabar y luego ellos también lo dejaron. Y el batería es el que me grabó el disco, que lo grabé en su casa por 100 euros de nada, y después se metió en el grupo. Y la verdad es que con ellos… ¡De puta madre! En directo suena mucho mejor, claro.

Has grabado dicho trabajo con Crispis y es la segunda referencia que tenemos del sello, ¿qué crees que han visto en ti para empezar apostando por tu debut?

Ellos se interesaron porque sólo se interesan por las cosas que les molan mucho y que creen que tienen algo especial. Además, cuando los conocí hicimos una amistad increíble.

Si llegaras a vivir de la música, ¿entrarías en un estado de vacaciones permanentes? ¿Es el título de tu disco un anhelo?

Exactamente. Lo que estoy intentando hacer es vivir de esto y sinceramente no voy a parar hasta que me asiente. Pronto voy a por el segundo disco, mejor grabado y demás, y creo que va a haber un cambio bastante importante.

Y, de vacaciones permanentes, sí, ¡pero con poco dinero en la cartera! [Risas].

A veces cuando escribes las canciones más alegres es cuando más triste estás.

Siguiendo con el disco: la segunda canción se llama “Pza América”… ¿Es un lugar importante para ti en lo personal o a qué se debe ese título?

Es la plaza que tengo al lado de mi casa y por la que tengo que pasar siempre por narices. Y es muy especial, la verdad. Cada vez que la veo es como… ¡joder! Le tengo cariño.

¿Todo el mundo tiene un precio? De ser así, ¿cuál es el tuyo?

No, ¡yo no tengo precio! Y tampoco creo que todo el mundo lo tenga, pero la mayoría sí. Es algo que me decía mi madre siempre y le quise hacer una canción a esa frase.

Ya te has subido a los escenarios del SOS 4.8 y del Monkey Week, ¿en qué festival te gustaría llegar a tocar o con cuál te sientes más identificado?

¡En el que esté más lleno de gente, ahí voy yo! [Risas] El Coachella, por ejemplo, está guay, pero un Rock in Rio en hora punta tampoco va mal, ¿no?

¿El garage implica ser un poco gamberro? ¿Qué opinas sobre el actual surgimiento de tantos grupos que se enmarcan en este estilo?

Sí, implica ser un poco rebelde. Pero es que yo no me considero dentro de ese estilo, no hago garage en sí: hago música que se puede considerar garage porque está grabado en tres mañanas con 100 euros. Puede sonar mejor, parece chatarrero y ahora todo lo chatarrero es garage. Pero con el segundo disco quiero hacer algo que esté bien grabado y no sonará así.

De tu tierra han nacido grupos como Catpeople, Maryland o Igloo, ¿qué os da Vigo, aparte de inspiración?

Pues… ¡No tengo ni idea de las bandas esas! Vigo es la ciudad en la que cuando llego tengo mi casa, mi familia… Es un poco como una cueva. Pero lo mío con Vigo es amor-odio: siempre quiero quedarme y marcharme.

Tu música huele a verano, ¿refleja tu personalidad o hay algo oscuro detrás de tanta alegría?

Bueno… A veces cuando escribes las canciones más alegres es cuando más triste estás. Quizá mi disco es bastante alegre, sí, pero igual en el segundo disco hago algo totalmente triste y diferente. En principio este salió así y ya está, pero tampoco es que yo sea el hombre más feliz del mundo.