ROYAL HEADACHE

Cuántas veces hemos hablado en EQB de la dificultad del segundo disco. Ante un éxito más o menos notable de la mano de un debut discográfico, a toda banda se le abren dos posibles caminos. Una vía continuista, de reafirmación ante tu público, y por otro lado la posibilidad tirar la casa por la ventana, dar una vuelta de tuerca a tu sonido y, si eres un genio, crear algo original y ser recordado por los siglos de los siglos. Está claro por dónde han tirado Royal Headache con este “High”.

Shogun, Shortty, Joe y Law provienen de una escena, la australiana, tremendamente fértil durante el último lustro. Una escena en la que sus máximos estandartes (a estas alturas no hace falta dar nombres) se caracterizan por buscar, si bien desde una actitud revival, sonidos nuevos para el rock del siglo XXI. No es necesario escuchar un tema entero para comprender que las intenciones de Royal Headache no pasan por ahí. Nacidos en 2009 en el Sídney más underground, no han dejado de tocar en pequeños bares hasta la publicación de su homónima primera referencia que les llevó a actuar en recintos de mayor tamaño, todo esto siendo fieles a un sonido nada novedoso, pero el que querían reproducir al fin y al cabo.

“High”: Un cóctel de juventud, nostalgia y rock ‘n’ roll

[pullquote]Es cierto que no podemos apreciar un sonido radicalmente distinto en “High” respecto a su predecesor, pero el sabor de boca que deja el LP tras cada escucha (difícil evitar la tentación del replay) sugiere que estamos ante un disco mejor.[/pullquote]

Pero no es lo mismo tocar rock and roll que tocarlo bien. Cierto es que no podemos apreciar un sonido radicalmente distinto en “High” respecto a su predecesor, pero el sabor de boca que deja el LP tras cada escucha (difícil evitar la tentación del replay) sugiere que estamos ante un disco mejor. Mejor porque las canciones son más grandes, porque las referencias están perfectamente mezcladas y servidas a través de un constante caudal de emociones propias de la juventud que se vehiculan mediante unas letras de enamoramiento, odio y deseo que se hacen irresistibles al unirse a la desgarrada voz de Shogun. Royal Headache se han marcado un disco que orbita entre unas referencias que podrían hacer del mismo algo prescindible y aburrido, ¿cómo se evita esto? Supongo que con pasión, el ritmo de “High” apenas baja y cuando lo hace no deja de derrochar melancolía juvenil y borrachuza. Incluso en los trallazos más punkarras no se esconde el perdedor narcotizado y no correspondido en el amor al que pone voz Shaun. Quizá sea la tensión emocional constante, el sentimiento que prima en detrimento del tecnicismo, la razón por la cual se les suele etiquetar de punk ‘n’ soul.

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[pullquote]Las referencias están perfectamente mezcladas y servidas a través de un constante caudal de emociones propias de la juventud que se vehiculan mediante unas letras de enamoramiento, odio y deseo que se hacen irresistibles al unirse a la desgarrada voz de Shogun.[/pullquote]

El primer pildorazo se llama “My Own Fantasy” y presenta el sueño de la vida del rock star. I used to live in a world of rock’n’roll and tons of girls! suelta Shaun en lo que en realidad es una canción de lamento sobre la soledad que experimenta el vocalista aun cuando en sus conciertos podamos verle completamente extasiado, sudado y rodeado en el escenario de docenas de personas que se dejan la garganta entonando sus estrofas. Pasión y agresividad a partes iguales.

Le sigue de manera sobresaliente “Need You”, donde la pasión se ha convertido ya en una obsesión enfermiza. Las estrofas llenas de ‘babies’ y confesiones de amor cantadas a corazón abierto estructuran un sofisticado y melódico punk aderezado con un delicioso órgano que podrían haber firmado The Jam. La canción con la que tu padre podría haber invitado a bailar a tu madre. Así llegamos al primer adelanto del elepé. “High” sigue los mismos derroteros del deseo irreprimible (y no correspondido) por medio de un rock crudo, quizá algo más popero. ¿Pero acaso no es pop todo lo que hemos escuchado de Royal Headache hasta ahora? No tengo ninguna duda, la cáscara áspera y ruidosa de garage-punk es el continente de un corazón puramente pop imprescindible para entender a la banda.

[pullquote]El raca-raca garage al servicio del corazón pop de unas letras interpretadas desde el abdomen abierto en dos de un Shaun que se deja el alma en cada nota es una apuesta ganadora, quizá la única válida. Royal Headache son tan buenos en lo suyo que sería una insensatez dejar de lado esa receta que han encontrado y que, de momento, parece inagotable.[/pullquote]

El riff introductorio de la excelente “Another World” podría recordarnos a los mejores Buzzcocks a los que se ajustaría sin problema el último comentario. Pero no todo es este garage-punk con sabor a pop, hay espacio para la sorpresa en “Wouldn’t You Know”, de innegable espíritu soulero y una de las pocas ocasiones en las que Royal Headache levantan el pie del acelerador en su segundo esfuerzo. El experimento, que podría provocar algún sonrojo viniendo de cualquier banda asentada en su mismo género, resulta exitoso y conforma una de las pistas más memorables de “High”.

El momento más macarra y descaradamente punk lo ofrece “Garbage”, en la que aparecerán ruidos de cristales rotos, una musculosa línea de bajo, guitarras afiladas y Shaun desgañitándose frente al micro expresando ahora no amor sino rencor y odio. Del Londres de 1977 al que nos transportó el track anterior retrocedemos unos pocos años gracias a “Loved Her If I Tried”, que incide en la acertada receta que se ha venido ejecutando hasta el momento pero que encuentro más cercana al movimiento mod.

[pullquote]Quizá sea la tensión emocional constante, el sentimiento que prima en detrimento del tecnicismo, la razón por la cual se les suele etiquetar de punk ‘n’ soul.[/pullquote]

Se toman un respiro en “Carolina”, de aires rockeros pero mucho más clásica y digerible. Hasta ahora se trata de la única pieza que cuenta con un videoclip promocional; un fan asegura en las redes que el propio Shaun le ha confesado a la salida de un concierto que considera a ésta una de las mejores canciones que ha compuesto jamás. Contrasta esto con las dos pistas siguientes que cierran el álbum. Con “Little Star” recuperamos las guitarras rápidas combinadas con la melódica voz de un Shaun que no ha dejado de cantar como si estuviera a punto de expulsar el corazón por la boca. “Electric Shock” es la pista más breve de “High”, menos de un minuto y medio en el que no dejar de moverse.

¿Ofrece “High” algo sustancialmente novedoso? ¿Ha cambiado algo? La respuesta es evidente. Como en su primer disco, Royal Headache ha enlazado canciones breves, deliciosas, sentimentales, furiosas y en la mayoría de los casos definitivas. El raca-raca garage al servicio del corazón pop de unas letras interpretadas desde el abdomen abierto en dos de un Shaun que se deja el alma en cada nota es una apuesta ganadora, quizá la única válida. Royal Headache no están llamados a ser otra cosa que lo que son ahora mismo, creadores de canciones infinitas de euforia-nostalgia. No se trata de quedarse en su zona de confort para evitar riesgos; Royal Headache son tan buenos en lo suyo que sería una insensatez dejar de lado esa receta que han encontrado y que, de momento, parece inagotable.

Royal Headache – High
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  • La producción logra que las guitarras suenen joviales y reafirma el talento de Shaun, cuya voz suena mejor en este disco pero sin suprimir la fiereza del sonido del grupo.
  • Encontramos una perfecta combinación de diferentes elementos y sentimientos contradictorios.
  • Las canciones, en su gran mayoría redondas, son su mejor aval para seguir haciendo lo que hacen.

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  • Pese a mezclar influencias con acierto, no inventan nada.

PÁGINA DE ARTISTA

ROYAL HEADACHE

8.1

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El segundo disco de Royal Headache es directo y sincero, no cae tecnicismos innecesarios y contiene redondos temas de rock. Conscientes de la banda que son optan por poner pasión en todos los temas en lugar de calentarse demasiado la cabeza. El resultado podría ser soso y previsible, pero se muestran muy inspirados y relevantes.