MIKAL CRONIN

En 2013 Cronin nos demostró que podía firmar canciones poperas con relativa facilidad, la adicción que causaron temas como “Weight”, “Shout it Out” o “Piano Mantra”, incluidas en su largo “MCII” marcaron rápidamente unas expectativas que le serían difíciles de superar al californiano, que demostró que podía hacer piezas de pop brillante sin prescindir de un modesto toque afilado. Cronin, al que muchos conocíamos por ser el compañero de viaje de Ty Segall, solidificó un nombre propio con su segundo álbum, que albergó grandes ecos pop que nos trasladaban a los 90.

Es por eso que quizá la madurez y el trato que ha dado a sus nuevos temas nos suene un poco más apagado, pero mantiene la grandilocuencia con unos arreglos de viento y cuerdas que hacen que el disco gire solo. La felicidad pop sigue ahí, pero ahora el trasfondo parece un poco más duro, más seco y contundente. La división del álbum en dos capas sonoras simboliza la madurez, el enfoque adulto al que Cronin quería dirigirse: el pop y el desgarre en un solo disco, a una cara de diferencia. Algo que a priori convierte el disco en una pieza mucho más interesante.

Con su tercer álbum Mikal Cronin ha jugado a dos cartas: al pop juvenil y a la madurez experimental. Y al finalizar la escucha es innegable otorgarle como mínimo un visto bueno en ambas piezas. La complementación, elemento muy importante en un trabajo de estas características, está bien conseguida; en los dos lados tenemos temas que se atraen, que se hablan y que cohesionan el disco. Punch y toquecitos suaves directos al oyente que permiten un aceptable disfrute generalizado. Menos veraniego que en su anterior trabajo pero más matizado, rico en los contrastes que nos descubren al Cronin solitario más polifacético. A pesar de ello, se echa en falta una actitud más determinada que sostenga las piezas por sí solas, sin necesidad de la ornamentación en ocasiones demasiado barroca. El camino que se inicia con “MCIII” es algo espinoso: por una parte debe decidirse entre entrar en contacto más directamente (y de manera más atrevida) con el garage-pop, usando este LP como movimiento transitorio, o quedarse en el pop cálido al que se le identifica, en una zona de comodidad en la que se mueve bien, pero en la que le será más difícil sorprender.

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[pullquote]Un trabajo menos veraniego que el anterior pero más matizado, rico en los contrastes que nos descubren al Cronin solitario más polifacético. A pesar de ello, se echa en falta una actitud más determinada que sostenga las piezas por si solas, sin necesidad de la ornamentación en ocasiones demasiado barroca.[/pullquote]

“MCIII” se abre de una manera ‘himno de anuncio veraniego de cerveza’, muy indie soft. La explosiva “Turn Around” es cálida, feliz y grandilocuente. Con una lírica al rollo ‘viva la vida, ahora es el momento’, el californiano inicia el disco de manera accesible, apetitosa y dulzona. Los violines y el guitarreo que dan ese toque folk nos invitan a una fiesta colectiva que continúa en “Made My Mind Up”, con unos riffs que la hacen más interesantes que la predecesora; sigue siendo una canción poppy ideal para las listas mañaneras de streaming, pero… ¿Y qué? Hemos venido a divertirnos y Cronin lo tiene claro. La parte instrumental es potente, llamativa y eléctrica. La fuerza de atracción que provoca el tema lo corona como uno de los más representativos de la primera cara. Say” tiene un opening que consigue mantener el interés, unas estrofas iniciales más contenidas que nos trasladan de manera lógica a la subida instrumental. Y aquí recae la gracia: Mikal Cronin no es de los típicos que ponen silencios gratuitos antes del estribillo; él consigue un efecto mucho más cohesionado y lógico moviéndonos a través del ritmo bajo de fondo que se engancha con los riffs agudos de guitarra. Eso le permite jugar con la vibración, parar y bajar un poco el tempo, sin que apenas se note.

[pullquote]El camino que se inicia con “MCIII” es algo espinoso: por una parte debe decidirse entre entrar en contacto más directamente (y de manera más atrevida) con el garage-pop, usando este LP como movimiento transitorio, o quedarse en el pop cálido al que se le identifica, en una zona de comodidad en la que se mueve bien, pero en la que le será más difícil sorprender.[/pullquote]

A continuación llegan dos piezas que casi podrían ser la misma: “Feel Like” y “I’ve Been Loved”. Parecen partir del mismo camino que se bifurca y por un lado tenemos a “Feel Like”; más enérgica y guitarrera, que despunta una fuerza madura y va subiendo en aquella extraña sensación de cantar con una sonrisa un “I feel like I’m dying… constante. Por otra parte tenemos “I’ve Been Loved”, con un inicio similar, acaba tomando un rumbo más íntimo, huye de un crescendo tan espectacular pero combina de manera envolvente la guitarra y los violines, hecho que aporta matices al disco y redondea la pieza. Esta canción es la despedida de la primera parte del disco, algo así como el conjunto de temas más accesible y comercial.

Con “i) Alone” notamos rápidamente que algo ha cambiado… Pausa, pureza, su voz más directa a nosotros se fusiona con una austeridad instrumental muy bien conseguida. El cambio choca un poco puesto que si al principio “MCIII” sonaba a un montón de instrumentos a la vez en una gran fiesta, ahora Cronin está más expuesto y abierto por lo que lo percibimos de manera más sincera. No obstante, vuelve a la épica hacia la mitad, cosa que quizá podría haber guardado para más adelante ya que la parte más lírica del tema tiene mucha fuerza, habla por sí solo sin la necesidad de la tormenta grunge que sirve de puente hacia “ii) Gold”, pero con ese temazo se lo perdonamos todo. Irremediablemente nos trasladamos al terreno Ty Segall. Apología al lo-fi, con el tradicional tzoura que tanto ha dado que hablar, acompañado por una potente batería y una guitarra destripada que convierte la pieza en algo hipnótico, feroz y muy apetitoso.

[pullquote]La división del álbum en dos capas sonoras simboliza la madurez, el enfoque adulto al que Cronin quería dirigirse: el pop y el desgarre en un solo disco, a una cara de diferencia. Algo que a priori convierte el disco en una pieza mucho más interesante.[/pullquote]

iii) Control” recuerda al Mikal Cronin de la primera parte, brillante, popero y haciendo uso de múltiples elementos instrumentales. En este punto podíamos esperar algo más que esta pieza, algo un poco más arriesgado pero a pesar de ello “iii) Control” no deja de ser un tema aceptable, quizá demasiado, por lo que se desvanece entre “ii) Gold” y “iv) Ready”, la cual explota con mucha más garra y empuje grunge. Pasamos del pop al punk pero el sobresalto no acaba siendo un pegote, sino que la unión sabe de maravilla, casi necesaria. El registro de la canción parece una oda a la juventud, justificado por la letra con la que Cronin nos habla de que no le interesa hacerse mayor, que prefiere quedarse en sus primaveras a pesar de ver llegar el diciembre. La ternura y delicadeza de los violines se desprende de la breve “v) Different”, una pieza de aires melodramáticos en la que Mikal Cronin puede demostrar el gran espectro musical que abarca en sus composiciones. Nuevamente la emoción la logra gracias a utilización de menos instrumentos pero con una función precisa.

La despedida llega a cargo de “vi) Circle”, sonando en inicio como a la compostura tras el momento de profundidad, pero que rápidamente evoca a la calidez musical. Los toques de piano deslumbran la voluntad de transmitir una sensación de felicidad al final de este recorrido. De hecho, el cierre se redondea con el inicio, ya sea con las líricas: “Please be all around”, o con la base, Cronin quiere tener cerca aquellas cosas imprescindibles que lo rodean, que acaban siendo piezas fundamentales para su felicidad, para entender su universo. Nuevamente el sentimiento de no querer perder aquello que está en el aquí y el ahora, el querer perpetuar la felicidad y el optimismo pese a la consciencia de la fragilidad de esos estados.

Mikal Cronin – MCIII
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  • Contraste y temas que fluyen muy eficazmente desde el pop veraniego al garage sincero.
  • Con la utilización del tzoura Cronin nos ofrece uno de los momentos más exóticos y placenteros del disco.
  • El acierto en los arreglos de cuerda y viento o la utilización del piano en su justa medida sin que resulte un pastiche sonoro, todo está en su sitio.

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  • Una vez escuchado todo el disco, la primera parte se hace demasiado lineal y la segunda  acaba sabiendo a poco.

PÁGINA DE ARTISTA

MIKAL CRONIN

6.8

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“MCIII” es el tercer trabajo de Cronin en solitario. En él consolida su maestría en el terreno  del power-pop y a la vez destapa su vertiente punk. Matizado y compacto, el largo suena como un caleidoscopio musical a medio camino entre lo previsible y lo arriesgado.