WINDHAND

Puede parecer sorprendente el éxito que llegan a tener algunos grupos formados hace no muchos años, pero es que la escena musical de países como Estados Unidos no es ni parecida a la española. Pero hablar de éxito no siempre es referirse a llenar estadios, salir en la radio o en anuncios y tener millones de seguidores. No. Hay veces que el éxito es otra cosa, especialmente en el rock. Porque, aunque quizá no te suenen, Windhand lo tienen. Y es que estos estadounidenses llevan apenas seis años tocando, poco más de un lustro en el que han sacado tres LPs y realizado giras por medio mundo, incluidos festivales como el Hellfest francés, donde tocarán en la edición de 2016. Además, a principios de 2015, su cantante Dorthia Cottrell, lanzó un álbum en solitario.

Parece que la banda está llamada a ser una especie de rock setentero más bestia y con mucho fuzz, algo así como los Sabbath del doom metal. Todo lo envuelven en una atmósfera psicodélica y grave que hace que quieras mover el cuello hasta reventar, y nunca mejor dicho, porque sus riffs te aplastan sin que puedas hacer nada para evitarlo. Un ambiente oscuro y ocultista en el que todo fluye muy despacio, pero de forma contundente.

Tras las buenas críticas de sus dos anteriores trabajos, ahora sacan este “Grief’s Infernal Flower”, disco que ha sido grabado con Relapse Records, como los dos anteriores, y producido por Jack Endino (Nirvana, High on Fire, Soundgarden, etc). La cálida y bonita voz de Dorthia Cottrell pone letra a los potentes y oscuros riffs de guitarra de Garrett Morris y Asechiah Bogdan, mientras se funden bajo una fuerte línea rítmica del bajista Parker Chadler y el batería Ryan Wolfe.

windhand-griefs-infernal-flower-2

[pullquote]Windhand envuelven todo en una atmósfera psicodélica y grave que hace que quieras mover el cuello hasta reventar, y nunca mejor dicho, porque sus riffs te aplastan sin que puedas hacer nada para evitarlo.[/pullquote]

La destrucción empieza con “Two Urns”. Una brillante pieza de riffs aplastantes que te envuelve en una atmósfera oscura y llena de graves y distorsión. Ocho minutos para una canción monótona y poco innovadora, donde los cinco primeros pasan sin que te des cuenta, pero a partir de ese momento parece que vuelve a empezar. Una vez terminada llega “Forest Clouds”, pero sin darte cuenta. Y no porque empiece parecido o algo por el estilo, sino porque parece la misma canción, con mismos acordes, riffs y tonos de voz. Nueve minutos de tema que hacen que el primer cuarto de hora de disco sea casi calcado y repetitivo, algo que no favorece mucho a querer seguir escuchando. Pero no todo es tan malo. En “Crypt Key” se empiezan a escuchar los primeros acordes en acústico, notas que recuerdan a influencias noventeras como Alice in Chains o Soundgarden. Desde el principio logra engancharte de nuevo y dejarte llevar por la voz de Dorthia, que consigue aquí registros más variados, aunque igual de monótonos y sin demasiadas florituras.

Tanngrisnir” saca el lado más salvaje de los estadounidenses, con mayor distorsión si cabe y fuerte golpeo en la batería. Eso sin mencionar un corto pero llamativo solo que en laza a la perfección con el final del corte. En el ecuador de este LP está “Sparrow”, una oportunidad de tomar un respiro con una brillante canción acústica. En ella solo hay una guitarra y la voz de Dorthia, una de las banderas del grupo. Merece la pena escucharla las veces que haga falta. “Hyperion” es el hilo conductor hasta el trío final del CD, con una intro en la que no sabes lo que espera detrás, sabiendo llevar a la perfección la mezcla de instrumentos, al igual que durante el resto de la canción.

[pullquote]Un disco largo y pesado, tanto para digerir como en lo musical. No todo es malo, los riffs son puro doom metal, muy bien acompasados por la parte rítmica y con una buena cantante, pero algo no termina de cuajar.[/pullquote]

Y se acerca el final del disco, aunque quede más de media hora. Treinta y dos minutos que suponen tres canciones, de catorce minutos dos y la última de tres. “Hesperus” es el primer peso pesado, pero sólo en cuanto a duración. No supone nada nuevo. Catorce minutos esperando novedades, algo a destacar, pero es más de lo mismo. Instrumentos iguales, voces iguales a todo lo anterior… Y nada.  Si escuchas esta canción y la comparas con las dos primeras, parece la misma. Casi exactas. Con “Kingfisher” no pasa eso. Más variada y rápida que las anteriores, sí suena a tema nuevo, con más solos y punteos. A pesar de ello, vuelven a pecar de lo mismo: Meterse en hoyos de los que parece que no saben salir. Por último y para acabar, otro corte en acústico. Junto con “Sparrow”, “Aition” es de los más destacables, no sólo por darnos un respiro, sino porque ni se hacen cortos ni repetitivos. Una bonita canción, lenta y bien organizada, donde Dorthia se desenvuelve a la perfección en tonos más agudos. Quizá le faltan toques así al resto de piezas.

En resumen, un disco largo y pesado, tanto para digerir como en lo musical. No todo es malo, los riffs son puro doom metal, muy bien acompasados por la parte rítmica y con una buena cantante, pero algo no termina de cuajar. Canciones largas y muy parecidas, unido a que no terminan de romper en el momento hacen que este sea un LP que será difícil escuchar más de dos o tres veces seguidas.

Windhand – Grief’s Infernal Flower
like

  • Poderosos riffs de guitarra sacados de una mezcla entre la psicodelia, el stoner, el metal y hasta el grunge.
  • La voz femenina da un toque de frescura ante tantos graves.
  • Batería y bajo llevan a la perfección el papel de la parte rítmica.
  • Los dos temas en acústico.

dislike

  • Pueden acabar pareciendo repetitivos y las canciones demasiado largas y similares entre sí.
  • La voz principal no acaba de explotar en algunas canciones, parece que ejerce de coros, sin variar demasiado el registro.
  • Un LP que será difícil escuchar más de dos o tres veces seguidas si tus oídos no están acostumbrados al doom.

PÁGINA DE ARTISTA

WINDHAND

7.0

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115 Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

Buenos y potentes riffs e instrumentos bien compaginados bajo una bonita voz femenina en un disco demasiado repetitivo y largo. Windhand despliegan buenas ideas que no acaban de cuajar y se meten en hoyos de los que no saben salir con exceso de canciones largas.