FUZZ

¿Os imagináis un año sin nada de Ty Segall? 365 días en los que el músico se esté quietecito, que aparque la guitarra y se dedique exclusivamente a surfear o lo que le dé la realísima gana. Incluso puedo ser más complaciente y en vez de un año, imaginad seis meses. Seis meses en los que no grabe ningún disco, EP o álbum en directo, o dé un concierto acústico en el que toque nuevas canciones, o se monte un grupo nuevo con algún otro chalado, o reviva alguno de sus ya innumerables proyectos. Es inconcebible algo así, ¿verdad? Es más, ¿quién quiere un año así? Sería como una Navidad sin regalos, o como un verano sin vacaciones. Menos mal que Ty sabe lo mucho que lo queremos y siempre está dispuesto a seguir lanzando cosicas con las que enamorarnos a todos. Y si alguien se atreve siquiera a rechistar o a soltar un ‘este tío es un pesado’, que se pare un momento a escuchar cualquiera de sus trabajos.

Puede empezar mismamente por el disco del que vamos a hablar hoy (aunque sería más recomendable empezar por algo más simpático como “Manipulator”), la segunda entrega de su (probablemente) proyecto más aclamado, Fuzz, formado por Segall a la batería y a la voz, Charles Moothart a la guitarra y a la voz y Chad Ubovich al bajo. Fuzz surge en 2013 con la publicación de su álbum debut, del que ya os hablamos hace un tiempo, y vuelven en 2015 con su segunda parte, bajo un título tan continuista y simplón como “II”.

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[pullquote]Ty, Moothart y Ubovich se recrean libremente a través de diversos estilos filtrándolos por su distorsión marca de la casa, consiguiendo despegarse de la etiqueta de ‘revival’ y obteniendo un sonido propio que a la vez mantiene la esencia y el toque añejo. Es justo afirmar que amplian los horizontes de su predecesor y se codean con mucho más descaro con sus adorados Black Sabbath.[/pullquote]

Pero no nos dejemos engañar, porque detrás de un título tan escueto se encuentra un pedazo de disco doble que supera la hora de duración, siendo casi el doble de largo que su predecesor. En “II” Segall y compañía vuelven a dar rienda suelta a su arsenal de riffs pesados y jams infinitas a lo largo de 14 canciones entre las que tocan varios palos como el stoner, el garage, el heavy-psych, el noise y el punk, ampliando los horizontes de su predecesor y codeándose con mucho más descaro con sus adorados Black Sabbath.

Como ya hemos dicho, aquí hay momentos para todo. Podemos empezar con una alocada “Time Collapse II / The 7th Terror”, por ejemplo, dividida en dos partes, como el título, una primera más veloz con los ya clásicos riffs de Moothart y un Segall desenfrenado desde el primer momento, y otra en la que rebajan un poco las revoluciones, ofreciéndonos una parte mucho más ‘Segallera’ (si no existe el término, me lo invento), recordando casi a su “Connection Man” del antes citado “Manipulator”. Tras semejante trallazo de siete minutos nos vamos a una “Rat Race” muy garagera, cantada por Moothart, figura indispensable dentro de este proyecto y que no desentona para nada con su voz, con una parte más psicodélica que acaba volviendo al riff principal. Si en esta canción era Moothart quien nos quería dejar claro que Fuzz no es cosa de uno, Ubovich nos confirma en “Let It Live” que de hecho, es cosa de tres, regalándonos una intro de bajo que da paso a otra canción que vuelve al estilo más clasicote del bueno de Segall, siendo un tema muy equilibrado.

[pullquote] En “II” Segall y compañía vuelven a dar rienda suelta a su arsenal de riffs pesados y jams infinitas a lo largo de 14 canciones entre las que tocan varios palos como el stoner, el garage, el heavy-psych, el noise y el punk.[/pullquote]

A partir de “Pollinate” tenemos el tramo más pesado y sabbathiano del disco, con riffs lentos cargados de distorsión, baterías mucho más machaconas y melodías en las que las sílabas se alargan enfatizando la pesadez del conjunto, la paranoia y el toque esquizoide. Para evitar caer en la monotonía, de vez en cuando añaden detalles que aportan variedad a las canciones y las salvan de lo que podría ser un tramo bastante monótono, a pesar de que algunos temas como “Bringer Of Light” no aportan nada y alargan el disco de manera insulsa. Seguramente si hubiese tirado por lo que parece indicar en su comienzo, les habría salido un tema mucho más redondo. “Pipe” sigue la misma estela, rozando el sludge, pero introduce varios cambios de ritmo y detalles sonoros que la hacen más entretenida. La batería nos introduce en “Say Hello”, un tema con un solo de Moothart más suave, con un toque muy desértico, que sin embargo acaba desembocando en puro stoner.

Burning Wreath” empieza con unos arpegios de guitarra terriblemente irresistibles y muy distintos a todo lo anterior en el disco, pero acaba volviendo a caer en los riffs machacones de los anteriores temas, aunque propone una melodía más clásica y mucho mejor definida que acaba sonando más ligera que las anteriores. Moothart vuelve a dejarnos atónitos con su facilidad para recorrer el mástil en busca de las notas adecuadas, dejándonos con un fade out con el que pasamos a “Red Flag”, pieza con la que nos dan un trallazo punk breve, intenso y agresivo, de riffs afiladísimos y un estribillo con muy mala leche. Con “Jack The Maggot” nos engañan empezando de forma tan calmada, pues enseguida vuelven a los riffs machacones que predominan en el largo. Es difícil saber con total seguridad si con menos canciones de este tipo les habría salido mejor la cosa, porque a pesar de todo, Moothart se marca siempre unos solos que da gusto escuchar.

[pullquote]Pecan, eso sí, de excesivos, pues el disco se acaba alargando un poco más de la cuenta y tiene un tramo algo tedioso. A pesar de ello, Fuzz vuelven a hacer muestra de su dominio con los instrumentos, de su amplio conocimiento y capacidad para interpretar una gran variedad de estilos, y sobre todo, sus ganas de volvernos locos y de que hagamos headbanging con ellos.[/pullquote]

Por fin salimos del metal y volvemos al garage con “New Flesh”, tema muy fresco con el que Segall nos pide a gritos que cantemos el estribillo con él y disfrutemos sin preocupaciones, además de marcarse un juego de baquetas muy destacable que remata en “Sleestak”, un tema instrumental que profundiza en la parte psy más oscura y gamberra a la vez, viniendo a la mente los King Gizzard del “I’m In Your Mind Fuzz”. Silent Sits The Dust Bowl” se presenta como uno de los temas más interesantes del disco, casi instrumental con una parte muy suave y melódica que introduce violines y se encamina hacia un segundo tramo cargado de distorsión y del sonido más clásico del trío, que esta vez salen completamente victoriosos con una pieza sencillamente brillante. Para cerrar, tenemos una “II”, continuación de aquella “One” del disco debut, también instrumental, en la que se recrean sin contención ninguna a lo largo de trece minutazos de jam, tocando prácticamente todos los palos recorridos a lo largo del disco siendo puro disfrute auditivo. La intensidad sube y baja, los efectos de los pedales conducen a fronteras sonoras completamente opuestas para acabar volviendo al mismo sitio donde comenzamos y poner fin con la misma intensidad.

“II” es un disco que pretende meterse dentro de ti y no soltarte hasta haber acabado, llevando al extremo la oscuridad del antes citado “I’m In Your Mind Fuzz”, sin ninguna pretensión ni miramiento. Ty, Moothart y Ubovich se recrean libremente a través de diversos estilos filtrándolos por su distorsión marca de la casa, consiguiendo despegarse de la etiqueta de ‘revival’ y obteniendo un sonido propio que a la vez mantiene la esencia y el toque añejo. Pecan, eso sí, de excesivos, pues el disco se acaba alargando un poco más de la cuenta y tiene un tramo algo tedioso. A pesar de ello, Fuzz vuelven a hacer muestra de su dominio con los instrumentos, de su amplio conocimiento y capacidad para interpretar una gran variedad de estilos, y sobre todo, sus ganas de volvernos locos y de que hagamos headbanging con ellos.

Fuzz – II
like

  • Exploran nuevos horizontes que se dejaron ‘pendientes’ en su debut.
  • Moothart es una bestia como guitarra, pero es que los otros dos no se quedan atrás.
  • Cuando se dejan llevar les salen cosas realmente increíbles.
  • Son mucho más que un revival.

dislike

  • Demasiados temas pesados que no aportan mucho.
  • Por consecuencia, con unos pocos menos les habría quedado más redondo.
  • La mayor parte de las veces les sale mejor la jugada cuando tiran por el garage.

PÁGINA DE ARTISTA

FUZZ

8.6 HOT RECORD

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Fuzz, el trío formado por el prolífico Ty Segall, Charles Moothart y Chad Ubovich, vuelven a dar rienda suelta a una tormenta de riffs mucho más pesados que en su predecesor, haciendo las delicias de los amantes del metal de los clásicos Black Sabbath, sin olvidarse tampoco de su vertiente más garage.